Huele mal

        “Cuando  tenemos forma humana, aunque nuestro objetivo final sea fundirnos con el gran espíritu, con el alma única, la interacción con  los demás desde el punto de vista físico, emocional y espiritual resulta fundamental en nuestras vidas. La forma de enfocar  esas relaciones determina, en gran parte, nuestro futuro” (B. Weiss).

        Pero no solo “nuestro futuro” como individuos, que es ciertamente muy importante, sino también resulta fundamental para el futuro de la humanidad. Y en esa “interacción” hay un principio fundamental, o un primer aspecto  condicionante de nuestro comportamiento. Lo  planteaba la norteamericana Victoria Evans, en la conclusión de su Tesis defendida en 2009, (y que amablemente nos ha permitido ir publicando en el Blog FARCOSALUD); la cuestión es si la sociedad contemporánea atribuye un valor absoluto a la vida humana o un valor relativo.  La actitud no puede ser la misma si la respuesta es una u otra. 

       La sociedad en general está compuesta de individuos, de personas. Lo importante es cuál es nuestra respuesta como personas. Si para mí la vida tiene un valor absoluto se tiene que notar en mi comportamiento; si  tiene un valor relativo mi interacción se situará a ese nivel y eso es lo que demostraré en el día a día. Eso afecta a mi futuro como persona, pero también a la humanidad, que progresará más o menos, según el grado de implicación y dedicación.

       Luego todos tenemos una responsabilidad. Aunque se ignore o se pretenda ignorar, todos nuestros comportamientos repercuten en los demás.  Esa lección es vital.  Todos tenemos relaciones personales de muchas formas: de pareja, familiares, de amistad, de vecindad, de trabajo, académicas, culturales, religiosas, étnicas, nacionales e internacionales. Los lazos que nos unen pueden ser más o menos fuertes, pero no dejan de ser importantes ya que son relaciones personales.

        Al mantener esas relaciones, experimentamos sentimientos. Sentimos alegría, dolor, pérdida, felicidad, empatía, valor, angustia, compasión y también amor.  Tenga uno la profesión que tenga, carezca de ella o esté en paro, tenemos que ir solucionando de la forma más positiva posible los problemas, que de una forma u otra, aparecen en nuestra convivencia y en nuestras relaciones. Cuanto más negativas sean las respuestas, más comprometen nuestro presente y nuestro futuro. Si vemos  dificultad para superar algunas actitudes o para encauzarlas lo normal es pedir  ayuda. El futuro está en nuestras  manos y en las de todos.

       Es importante la proximidad o lejanía  material de los hechos.  Pero hoy nos enteramos casi al instante de lo que sucede en cualquier parte del mundo. Hablamos por teléfono o por internet con personas de otros continentes. Y tal vez tardamos años en  recibir la visita o en ir a visitar a familiares que están en la misma ciudad o en una población que se encuentra a muy pocos kilómetros. ¿Quién no sabe lo del terremoto, y actualmente la cólera de Haití? ¿Quién no se ha enterado de las gravísimas inundaciones que ha sufrido Pakistán? ¿Quién desconoce el parto de la tierra, en Chile, de 33 mineros, si se hizo con  luz y cámaras y en directo? ¿Quién aunque  no haya salido a la calle esta semana, desconoce los sucesos del Sahara Occidental y el drama de miles de saharauis? ¿Quién desconoce el drama del paro en España, aunque tenga la suerte de no tener algún miembro de la familia sufriendo esa lacra? ¿Quién desconoce el drama de la economía, los incendios en nuestro país, en Portugal, en estados Unidos o en Australia? ¿Y eso no nos afecta? ¿Quién ignora la inmigración? ¿Y qué hemos hecho?

      Seguro que conocen que en Sevilla se ha celebrado en octubre un encuentro Internacional de     Abortistas, contestado por los  ciudadanos. Y que la Junta y el Ayuntamiento colaboraron en su financiación, también lo saben. Y que en España, pese a la distribución de la Píldora sin receta se han producido más de 100.000 abortos, lo saben. Pero, ¿quién se ha preguntado dónde están los cuerpecitos de esas criaturas humanas? ¿Seguro que no saben que la película Blood Money se ha estrenado hace poco y que revela cómo el dinero está en la industria del aborto?

      Lo digo porque hoy la tremenda noticia es que por el olor y rastros de sangre, han aparecido 348 cuerpecitos, muchos de ellos en bolsas de basura y periódicos, junto a un templo budista en Bangkok, Tailandia. Sin embargo poco a poco han  ido apareciendo más de 2000 fetos, según la policía. Según algunas manifestaciones podrían  haberse depositado en esa morgue desde el pasado mes de abril, porque cada año se limpia el depósito de los cadáveres no reclamados.    “Las autoridades tratan también de averiguar la procedencia de los cuerpos localizados, ya que existen relativamente cerca alrededor de “quince clínicas que ofrecen asesoramiento” para el control de la natalidad”. ¿Asesoramiento? Hasta hace poco desconocía que se puede hablar de “salud” -salud sexual-y decir muerte; voy descubriendo que “la información” -información sexual-también puede matar.

  ¿Es así cómo aquí y en otras partes  enterramos a los muertos? ¿O es así como despachamos a los vivos? ¿No se trata de nuestros propios hijos? Por el olor, dicen, lo han descubierto. ¿Es posible que además de revolverles las entrañas no les huela mal?

        Sigue en pie la pregunta inicial: ¿qué valor atribuye la sociedad a la vida? ¿Le concedo yo un valor absoluto o relativo? No es  una  cuestión menor. Mi progreso como persona ahora y en el futuro, depende de mi respuesta y de mi actitud.

2 Respuestas a “Huele mal”


  1. 1 Luna

    Para que nos hagamos una idea, en el Pozo del tío Raimundo murieron cerca de 200 personas, en el atentado terrorista que se ha llamado 11-m. Tan grande fue la convulsión nacional,que dolidos hasta el extremo cambió el rumbo de las elecciones generales. (No entro en más valoraciones por no abrir otra polémica. La stengo y añadiría peso a mi aseveración, pero no es aquí el lugar para exponerlas.)
    Aquí tenemos 348 víctimas de un asesinato más atroz, si cabe. Quedan ante la indiferencia de muchos, como una muestra de que nos hemos deshumanizado bastante, al menos, hasta el punto en que necesitamos que los medios de comunicación nos digan lo que hay que sentir.
    Lamentable monumento de nuestro fracaso, que muestra cómo unas miras ideológicas hacen ver un barrunto personal de mayor importancia que las vidas ajenas. Carne de otros que encarna nuestro egoismo, cuerpos inactivos donde yace nuestra estupidez. Pregunta muerta sobre qué entendemos por libertad, estos niños etán hoy aquí y estuvieron en los bidones de “Isadora” o en las trituradoras de “MC”.

  2. 2 farcosalud

    Evidentemente Luna, tienes razón. Hoy ni siquiera eso (tener razón) es suficiente. Es una vida, son muchas, las que no defendemos como si en ellas, en cada una, nos fuera la nuestra ( y nos va). Tenemos que preguntarnos qué podemos hacer, o por qué no tenemos más poder de convencer. (Los medios de comunicación, en general, están al servicio del poder y del dinero).
    Recibe nuestro agradecimiento por tus palabras.

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