Archivo Dario de 15 mayo 2012

Una bebida. Una buena noticia

Se puede errar porque se es humano, o porque hay un interés. La crítica puede echar luz y alertar de lo que está sucediendo, bien sea por debilidad, por ignorancia, o acaso por codicia. El 3 de junio de 2011, en plena campaña de boicot a nuestros productos, escribimos “el sabor inconfundible de la crítica”. Nos hacíamos eco también de otro boicot, en este caso a una bebida, en Estados Unidos. La idea de Plutarco cobraba actualidad: “la bebida apaga la sed, la comida satisface el hambre, pero el oro no apaga jamás la avaricia”.
Habíamos lanzado una pregunta el 7 de abril: “Comer, ¿arte o locura?”. Preguntábamos entonces, ¿tiene algo que ver la comida con la ética? ¿Puede decirse lo mismo de la bebida? ¿Degustamos la realidad o lo que imaginamos o lo que nos hacen imaginar? ¿Estamos en los albores de la neuroeconomía?
El año pasado se perdieron cientos de millones de euros debido a un boicot a las hortalizas españolas, acusadas de contener bacterias que habrían provocado la muerte a muchos europeos. Luego se demostró que la acusación era falsa, pero el daño estaba hecho. Alguien mintió ¿Por ignorancia o por interés? Ruina de agricultores indefensos ante los acusadores falsos, políticos ineptos y mercados interesados.
En 2009 alguien desveló, en un artículo en Estados Unidos, la existencia de “potenciadores de sabor”, y de “sabores artificiales”, con aditivos de “células de riñón embrionario de fetos abortados”. Nos hicimos eco de esa ingeniería alimentaria, que había desatado la polémica y las protestas en Estados Unidos. Los grupos pro-vida, por esa razón, habían llamado al boicot contra PepsiCo, debido a su asociación con Senomyx. Debi Vinnedge, Presidente de Children of God for Life, denunciaba que “Pepsi estaba financiando la investigación y desarrollo – y pagando cánones a Senomyx-, la cual utiliza HEK-293 (células de riñón humano embrionario) para producir potencionadores de sabor para bebidas de Pepsi.
La primera respuesta sobre su relación con la industria del aborto, por parte de Pepsi, fue muy vaga: “nuestra colaboración con Senomyx se limita estrictamente a la creación de bebidas de extraordinario sabor, más bajas en calorías, para los consumidores”.

Pero las asociaciones y los consumidores, indignados, siguieron presionando, con Bradley Mattes, director ejecutivo de Life Issues Institute, a la cabeza. Matters dijo: “Que sepamos es la primera vez que un producto alimenticio haya sido asociado públicamente con el aborto”. La presión ya era más por la financiación a Senomyx que por contener células fetales el producto en sí, que no las tiene.

Incluso, accionistas de la PepsiCo presentaron a la Comisión Federal de Valores y Cambios (SEC) una Resolución de Accionistas (octubre 2011) que la compañía “adoptara una política corporativa que reconozca los derechos humanos y emplee criterios éticos que no involucren el uso de restos de seres humanos abortados en acuerdos de investigación y desarrollo tanto privados como colaborativos”.

Hoy, la lucha y el boicot han terminado. PepsiCo no usará líneas de células fetales abortadas como potenciadores de sabor. Según la Directora Ejecutiva de Children of God for Life, Debi Vinnedge ha elogiado la decisión de PepsiCo, lo que no duda en calificar como una victoria de miles de consumidores que han estado escribiendo y boicoteando a Pepsi desde mayo de 2011. La garantía de ese cambio se producía en la carta de PepsiCo, de 26 abril 2012 a la Sra. Vinnedge, del Vicepresidente de Política Pública Global de PepsiCo, Paul Boykas: “Senomyx no usará células HEK o cualesquiera otros tejidos o líneas celulares derivadas de embriones o fetos humanos para investigación realizada por cuenta de PepsiCo”. “Consideramos el asunto muy seriamente”, declaró el Sr. Boykas. “Tenemos una Declaración oficial sobre Investigación Responsable y nos proponemos vivir según esa política”. Esa política prohíbe que cualquier investigación por PepsiCo – o por terceros financiados por PepsiCo – use tejido humano o líneas celulares derivadas de embriones o fetos. Y termina diciéndole:”Quiero que sepa que agradecemos sinceramente el hecho de contactarnos directamente para confirmación. Si tuviera alguna pregunta más, no dude en contactarme”.
La presión, y también las pérdidas durante casi un año, han surtido efecto. Desde la recepción de la carta Vinnedge está alentando al público, no sólo para que cese el boicot sino incluso para que dé un paso más: escribir a PepsiCo y agradecérselo.

Como ella dice, “Demasiado a menudo parece que prestamos atención a lo negativo y olvidamos tomarnos un poco de tiempo para hacer saber a los demás que valoramos sus esfuerzos”, dijo Vinnedge. “Esperamos sinceramente que, una vez más, el público estará masivamente a la altura de las circunstancias, esta vez en agradecimiento y apoyo a PepsiCo”.

Nosotros, que hemos seguido la noticia, y que en su día hicimos pública nuestra denuncia, hoy publicamos la rectificación. Desde aquí enviamos nuestro sincero reconocimiento. Lo que es de justicia, decir que una empresa ha sido capaz de rectificar, es además una estupenda noticia. El esfuerzo de todos ha conducido a un logro y una evidencia: callarse ante la injusticia no conduce a nada. Rectificar es de sabios. La ética en los negocios también es importante. El futuro es de los valientes.

José Manuel Belmonte y Frank W.Kures