Posted by (0) Comment
Este mes de octubre ha salido, por fin, el libro Ángeles en la tierra. Ondina, mi mujer, y yo hemos estado bastante tiempo preparándolo; al final, sin haberlo previsto, ha llegado en un momento trascendental: cuando en el Congreso se debate la ampliación del aborto. Esta semana se reúne -”a oscuras y sin taquígrafos”- la Subcomisión que va a estudiar la reforma.
Ahora más que nunca son necesarios los testimonios de las mujeres que aceptan la vida. Por supuesto que hay que esgrimir las razones por las que nos oponemos al aborto; pero con más razón hay que mostrar los testimonios de las madres valientes. Para Ondina y para mí, la escritura de este libro (Ángeles en la tierra) ha sido un camino maravilloso. Hemos conocido mujeres expertas en humanidad. Y han sido además, lo suficientemente generosas para permitir sacar sus casos a la luz. Algunas nos han pedido que mantengamos, eso sí, su nombre en el anonimato; otras, salen con su nombre y foto real.
Lo que tenemos claro, gracias a mujeres así, es que nuestra oposición al aborto no es solamente una cuestión de principios. Hemos visto las consecuencias de las buenas decisiones. Hemos hablado con estas mujeres y podemos gritar bien alto después de conocerlas y de oir su experiencia: “El aborto no es una solución”; “Los hijos son para siempre”. Ellas no hablan de cuestiones abstractas, de “libertades de decidir”; no emplean términos que ocultan la realidad de una relación imborrable entre madre e hijo. Han afrontado su vida y la vida de sus hijos y ahora nos iluminan a todos.
Hablaremos de ello más adelante.
Posted by (1) Comment
La recepción de FdS está siendo excelente. Ha sido una magnífica iniciativa de HO y creo que está haciendo mucho bien. Lo cual no quita que existan legítimas dudas sobre el planteamiento de un libro dirigido a los “selectos”. El término, hay que reconocerlo, es un tanto antiguo, y puede crear equívocos. Parece que el Padre Ayala se ha inventado una distinción -contraria al Evangelio- entre “selectos” y -otra palabra que hoy suena peor- “vulgares”. Así dicho, fuera de contexto, levanta sospechas.
Por ello, creo importante hacer algunas precisiones, al margen de las que el propio Ayala hace explícitas en su libro y, a las que, por supuesto, me remito.
1.- El Padre Ayala no inventa distinción alguna entre selectos (líderes o personas con influencia natural) y no selectos. Simplemente observa la realidad.
2.- El Padre Ayala no concede ningún privilegio a los selectos. Antes bien, los carga de deberes, responsabilidades, obligaciones.
3.- El Evangelio confirma esta disparidad de talentos o capacidades naturales. Uno recibe cinco talentos, otro dos y otro uno. Todos están obligados a hacerlos fructificar.
4.- Jesús mismo ejecuta un programa de formación para sus selectos. Los envía de dos en dos y les abre su intimidad. “A vosotros os ha sido dado conocer los misterios del reino de los cielos, mas a aquellos otros no les ha sido dado”. Y sin embargo a estos selectos los envía, después, como “corderos en medio de lobos”. Todos menos uno morirían mártires; serían selectos, sí, pero privilegiados, ninguno.