Archive for Diciembre, 2008

21
Dic

¿Qué pasaría si un día el Ministro de Asuntos Exteriores colocase en un edificio público una estatua, busto, cuadro, bajorelieve o similar del dios griego Zeus que tuviera un coste de unos 30.000 euros? Posiblemente, nada.

¿Qué ocurriría si el Ministro de Economía colocase en el hall de su ministerio, una figura policromada de San Vicente Ferrer, patrono de las facultades de economía, y cuya elaboración costase sólo 10.000 euros?

Nos podemos imaginar que se produciría la reclamación de una o varias instancias sociales que argumentarían que España es un estado laico en el que las figuras religiosas no deben ocupar ningún espacio público. Causarían revuelo en los medios de comunicación, y si fuese necesario, acudirían a los tribunales.

No lo harían contra Zeus, pero sí contra un crucifijo o un santo. ¿Por qué? Está muy claro. Zeus está muerto; Jesucristo -y sus santos- están vivos. Por eso son intolerables. Tan vivos están que celebramos el nacimiento de un bebé y llevamos celebrándolo dos mil años. ¿Hay alguna prueba mayor de que está vivo? El nacimiento de un bebé es la expresión máxima de la vida, y nada hay tan vital como un niño. Chesterton, siempre genial en sus paradojas, afirma que el hecho de que algo se repita una y otra vez, lejos de ser síntoma de cansancio, es síntoma de vitalidad. Dice él, ¿quién se cansa antes de un juego, el niño o el adulto?

Por eso molesta la religión católica: porque está viva, es decir, porque es verdadera, porque aguanta el paso del tiempo y siempre ofrece esperanza al hombre. No en vano es una religión que no hemos “construido”, hemos recibido, como recibimos un bebé, sin merecerlo, como un regalo.

Lo he intentado expresar con torpes palabras. Pero esto mismo -el cristianismo es una religión viva- lo expresó mucho mejor Chesterton (en El color de España y otros ensayos, editorial Espuela de Plata, p. 103). 

Nunca oí hablar de ningún caso en que los escépticos paganos se hicieran iconoclastas y salieran a destrozar las deidades populares en nombre de la verdad abstracta. Aceptaban la lira de Apolo o el caduceo de Mercurio como nosotros aceptamos a Cupido en una carta amorosa o a una ninfa en una fuente de piedra. Podemos decir que el cupido se ha vulgarizado y ya no es verdaderamente un dios. Podemos decir que la ninfa se ha encontrado con la Gorgona y se ha convertido en piedra. Tal vez sintieran en el fondo de sus corazones que su religión estaba muerta. Pero porque estaba muerta tuvieron aún menos necesidad de emplear denodados esfuerzos para matarla. Si el cristianismo fuera realmente uno de los cultos estudiados en la religión comparada; si fuera realmente, como dicen a menudo sus críticos, algo construido con materiales tomados en préstamo del paganismo; si fuera en realidad sólo uno de los últimos mitos o rituales de la larga muerte inmortal del Imperio Romano, no habría razón alguna para que cualquiera no pudiese utilizar sus símbolos del mismo modo que cualquiera puede utilizar los símbolos de las ninfas y cupidos. El verdadero motivo es que esta religión se diferencia en un pequeño detalle de todas esas bellas religiones antiguas: y es que no está muerta. Todos saben en el fondo de su corazón que no está muerta, y nadie lo sabe mejor que quienes quieren que muera.

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16
Dic

Leo en El Mundo el pasado jueves 11 de noviembre: “Golpes que no duelen menos”. “Los testimonios de varios homosexuales maltratados por su pareja descorrieron el velo del silencio ayer en elmundo.es haciendo sonar campanas nunca oídas. Porque en las familias homoparentales a veces también hay fuego“. Se trata de casos de violencia doméstica entre parejas homosexuales. El siguiente problema -el primero es el de la propia violencia- era el de la protección jurídica específica para ellas. La Ley de Medidas de Protección contra la Violencia de Género no las ampara. Sólo ampara las agresiones de un hombre a una mujer; una mujer agredida por su compañera o un hombre agredido por su compañero no tienen la específica protección de esta ley. Entonces vienen las declaraciones, en el propio artículo del diario.

  • Una perla: “queremos que se regulen medidas a estas personas agredidas, pero no podemos hablar de equiparación con la ley integral dado que las raíces no son las mismas: no podemos equiparar siglos de dominación hombre-mujer con lo nuestro, que hace cuatro años que somos parejas reconocidas“. Me pregunto: ¿no será que la violencia toma su causa en algo distinto a la dominación machista?, ¿porqué hay violencia entre parejas homosexuales, si no hay -teóricamente- dominación machista? La respuesta es complicada, vale, pero no abordarla con valentía y sin estereotipos traerá muchas más graves consecuencias.
  • Una joya de la corona, en el mismo artículo: “esto también es violencia de género, la supremacía de un género sobre su mismo género“. Definitivamente, mí no entender.

Dos apuntes sobre las causas de la violencia de hombre contra mujer. (No la llamaré “violencia de género” porque ya George Orwell nos enseñó que el lenguaje puede ser utilizado por el poder político como una herramienta de control del pensamiento). La ministra Cabrera, en un comentrio portentoso, propio de una mente superior, afirmó que era un herencia del franquismo. En los datos de mujeres asesinadas por sus compañeros en 2007, (http://www.centroreinasofia.es/paneldecontrol/est/pdf/EST014-3284.pdf ) encotramos que el 33% de los agresores tenían menos de 34 años, o que el 35% de los mismos eran extranjeros (mira que estaban lejos los herederos del franquismo). Estos son datos suficientes para afirmar la extraordinaria complejidad del fenómeno y la extraordinaria simplicidad de algunas mentes.

Un apunte sobre la violencia entre parejas homosexuales. Para la autora de la primera cita esta violencia es distinta de la violencia del hombre frente a la mujer. ¿No habíamos quedado en que daba igual uno y una que uno y uno o una y una? Pues si esto es así, habría que castigar igual a la mujer que pega a su compañera o al varón que pega a su compañero. Ahora bien, si admitimos que la violencia homosexual debe llevar el mismo castigo que la violencia de hombre a mujer, hay que cambiar todo el planteamiento de la ley. La Ley contra la Violencia de Género se basa en la lucha de clases, mejor dicho en la lucha de sexos. Para los marxistas el motor de la historia era la lucha de clases; para la ideología de género, la historia se mueve por la lucha de sexos (son más engelsianos que marxistas). Y ahora desde la ley, se pretende buscar el desquite del sexo femenino. Otra cosa es que la ley no esté logrando reducir las dimensiones del problema. Al contrario, me permito afirmar que está yendo en la dirección contraria.

Reflexión final. Hay soluciones frente a la violencia doméstica, bien sea entre parejas heterosexuales u homosexuales. Pero todo pasa por una adecuada comprensión de las causas, que serán varias. Seguir afirmando que la causa de la violencia es la dominación machista o franquista no sirve de nada, porque hay ejemplos de violencia que no tienen nada que ver ni con una ni con otra (violencia ejercida por menores de treinta años, o entre parejas homosexuales). Pero una causa fundamental en la que apenas se repara es que el sexo buscado como un fin en sí mismo (lo tenemos muy presente en la sociedad, en la publicidad, tele, música, periódicos…) anula la dimensión relacional que tiene constitutivamente el sexo. El sexo necesita al otro. Y si no respeta al otro y sólo se busca a sí mismo, el otro queda instrumentalizado. Cuando el otro queda instrumentalizado, ¿se extraña alguien de que surja después la violencia?

 

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3
Dic

Ayer escuchaba -contra mi voluntad, poque siempre lo apago en ese momento- a los oyentes de la mañana de la COPE. Los mensajes eran todos de apoyo a la emisora por la tropelía perpetrada por el CAC contra la misma en Cataluña. Y claro que la COPE es una referencia que ha sufrido una injusticia, pero había algunos comentarios disparatados, y hasta estúpidos (tengo que pensar que fruto de la emoción, de la indignación o lo que sea). El caso es que estos comentarios delatan un cierto “estado de los espíritus”, que diría el bueno de Alexis de Tocqueville. Algun oyente decía “porque España sin la COPE hoy no sería nada”. Soberana estupidez.

La COPE es valiente, sí. Lo es César Vidal, sí; lo es Cristina L. Schichtling, sí; lo es Federico JL, también. Pero de ahí a esperar todo de la COPE ni hablar del peluquín.

Creo que en la antología del Padre Ayala no incluí un epígrafe -¿por qué no lo hice?- llamado El hombre providencial. A los españoles nos gusta esperar un hombre carismático, un líder, alguien que arrastre, y a ser posible, que luche por nosotros. Y el Padre Ayala se pone a describir a este hombre: finalmente concluye diciendo que este hombre providencial soy yo, es cada uno de nosotros, el maestro ejemplar -no el que pasa de sus alumnos-, el padre de familia, que lucha por la educación de sus hijos, el empresario que apuesta su dinero y crea empleo para otros, etc… Y esto es fundamental.

Y tercer apunte. Ayer leía un breve artículo de dos psiquiatras, Carmen Gómez Lavín y R. Zapata que describen el Síndrome Post Aborto (SPA). Estudian diez casos de mujeres que han abortado y las consecuencias de la intervención. Eran diez mujeres. De ellas, diez eran católicas (100%); de ellas 5 practicantes (50%). Pues bien, no hace falta que la COPE sea líder de nada; hemos fallado nosotros. No hemos estado ahí. Era nuestra vecina, la hija de nuestra amiga de la parroquia, la compañera de clase de nuestra hermana, de nuestra sobrina, de nuestra hija -¡o ella misma! Así que el hombre providencial, el líder que España necesita no está en la COPE. Está sentado escribiendo esto o leyéndolo. De los 112.000 abortos de 2007 algunos están muy cercanos. Apoyaremos a la COPE y haremos bien, pero eso solucionará poco. No le voy a pedir a FJL que hable del aborto; él y Pedro J. no tienen el tema del aborto en su agenda y les trae al fresco. Pero a mí me preocupa y he fallado.

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