13
Noviembre

Una cosa que no puede dejar de sorprendernos es la pretensión maximalista de los promotores del aborto (esto es, de los aborteros). Me refiero a que su propuesta pública, en España y a nivel internacional, no responde, en absoluto, al carácter de la mayoría de las cuestiones sobre las que se debate y legisla. En la mayoría de estas cuestiones hay cierta transacción, cierto acuerdo; se presentan primero a la opinión pública, se debaten, se redactan proyectos de ley o de orden ministerial y tras su paso por las cortes, reciben alguna que otra modificación. Lo cual no quiere decir que mejoren, pero sí que es habitual su modificación. Podemos poner como ejemplo la tramitación de la que se llamó Ley de la Memoria Histórica. Si bien esta ley, en sí, era un disparate, tuvo que ver limados algunos de sus aspectos para ser aprobados.

El gobierno no quiere que pase esto con el aborto ni en broma. No olvidemos que quizá este proyecto haya tomado cuerpo tras la detención de Morín. La pretensión maximalista de los aborteros se manifiesta en que cuando se detiene al señor Morín (me niego a llamarle doctor) por matar a niños de más de 8 meses (lo cual es más un infanticidio que un aborto), en vez de preocuparnos por ese asesinato y por el fin de los cuerpos, ya que fueron triturados y al parecer, echados por la alcantarilla, resulta que el gobierno se preocupaba por la confidencialidad y seguridad jurídica de los abortos. Es decir, que como eran ilegales, y presumiblemente criminales, había que eliminar los obstáculos para su impunidad.

A esto me refiero al hablar de la pretensión maximalista de los aborteros. Parece que el aborto es un bien máximo y que tratar de limitarlo es una atrocidad. Como si por el hecho de ser una mujer la que aborta, con eso sirviese para burlar la ley. Los aborteros sólo en la primera fase han querido un sistema limitado de supuestos o “indicaciones” como las llaman (así está nuestra ley actual que recoge tres supuestos o indicaciones). Pero ese no era el término de llegada. Sólo era un “efecto cuña”. Primero se introduce la parte afilada, y después a base de martillazos metes la cuña entera. Se aprobaron las indicaciones pero el objetivo era y sigue siendo el aborto como derecho y la criminalización de los que nos oponemos al aborto. Esa pretensión existe, se mueve a nivel internacional y frente a ella, más que otra cosa, sólo cabe enfrentarla y derrotarla. Por eso también en los USA están con una especial prisa por extender el aborto. Bush quitó fondos a las organizaciones internacionales que promovían el aborto. Obama en seguido volvió a financiarlas. El mismo Obama, en sus planes de reforma de la salud, afirmó hace meses que el aborto no entraría en los programas (http://www.nrlc.org/press_releases_new/Release090909.html). Bien, este sábado pasado se ha votado lo contrario, a pesar de la declaración gubernamental, resulta que el proyecto de ley sí lo incluía. Donde está fallando ahora su proyecto es que la aprobación de esta ley en el Congreso ha incluido una enmienda (llamada Stupak, por el congresista demócrata que la ha introducido) donde se elimina esta financiación pública del aborto, a pesar de los esfuerzos, casi histéricos de Nancy Pelosi. La enmienda fue votada por 64 demócratas y todos los republicanos menos 1(http://www.lifenews.com/nat5634.html). Ahora esta enmienda puede ser eliminada en los siguientes trámites, pero de momento ahí queda el interés gubernamental de la Administración Obama de financiar públicamente el aborto, a pesar de la opisición de muchos demócratas.

Pero también quiero, y me comprometo a ello, cada vez que hable de un hecho preocupante del aborto, mostrar otro positivio, esperanzador (el 1 contra 1 del título). El de este post será recordar cómo a principios de noviembre, la Directora del Planned Parenthood en Texas (la mayor asociación abortista) abandona su cargo, gracias a lo que a través de la técnica de ultrasonidos ha visto en el seno materno ( http://www.lifenews.com/state4534.html). Razones para la esperanza hay muchas. Por eso es preciso seguir siendo profetas denunciando el mal del aborto. Gracias a esta voz profética, mujeres como Abby Johnson han encontrado la verdad y abandonado el negocio criminal del aborto.

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27
Octubre

No se descubre ningún mediterráneo afirmando que la batalla del aborto es de hondo calado y, en gran medida, es una batalla cultural, una batalla por el significado y el sentido de la vida. El Manifiesto de Comunión y Liberación (http://www.clonline.org/es/) expresa con acierto un problema que está en la raíz del aborto: la perdida del gusto por vivir. Empieza así el punto 1: ¿Podré vivir feliz con un hijo no deseado?

Cuanto más se ciega la sociedad a las preguntas sobre el sentido de la vida, más posibilidades tiene de triunfar el aborto, la eutanasia, la manipulación de embriones…

Y si la batalla es, en gran medida, cultural, es bueno advertir que ahora existe un debate que años atrás era impensable que se planteara. Hace escasos días me comentaron de un importante político que se planteó denunciar las barbarides cometidas por las clínicas; se le hizo desistir de ello. Más valía pasar desparecibido, porque como se enfrentasen al aborto, en seguida el gobierno buscaría hacer una ley más permisiva. Así sucedió con el caso Morín. Después de comprobar que se trituraban bebés de ocho meses, al gobierno sólo le preocupó cómo salvaguardar el negocio abortista y garantizar la impunidad del crimen; en vez de perseguir al delincuente, se busca su comodidad, su tranquilidad, su seguridad jurídica (¡toma esa!).

Pero como efecto positivo es que hoy hay un debate sobre el aborto como nunca lo ha habido. Y tenemos pruebas de que este movimiento no ha hecho más que empezar. No sólo las manifestaciones de marzo y del 17-O. Es que son muchas las manifestaciones culturales que se van abriendo y que lo acreditan. Citaré sólo algunas de memoria, algunas recientes y algunas más antiguas. Si alguien conoce más, por favor que las vaya añadiendo.

Libros:

  • Yo aborté. Sara Martín. LibrosLibres.
  • Miriam, ¿porqué lloras?
  • Yo soy inocente. José María Velo de Antelo. Editorial Grafite (obra de teatro)
  • Ángeles en la tierra. Ondina Vélez Fraga y Pablo Gutiérrez Carreras. Ediciones Palabra, 2008.
  • Mujeres silenciadas. Theresa Burke. Sekotia, 2008
  • Rompiendo el silencio. Esperanza Puente. LibrosLibres, 2009.
  • El genocidio censurado. Antonio Socci. Ediciones Cristiandad
  • El imperio de la muerte. David del Fresno. Sekotia
  • Arquitectos de la muerte. Donald de Marco. Ciudadela (no trata sólo el aborto, es más bien una perspectiva ideológica de los antecedentes)
  • Mala tierra. María Vallejo Nágera. Ciudadela (novela)
  • Divorcio, aborto, natalidad y educación. Luis Riesgo. Edibesa
  • Tiempo muerto. Macarena Assiego. El arca de la alianza, 2009 (novela)

Películas (no todas se posicionan igual, pero en ellas está muy presente el drama del aborto):

  • Bella
  • 4 meses, 3 semanas, 2 días
  • Juno
  • La princesa de Nebraska  

Canciones: las dos que tiene Nena Daconte: “En qué estrella estará” y “Tenía tanto que darte” (aunque haya quien pueda interpetarlas como ajenas al aborto, lo cierto es que oídas en clave de un trauma postaborto cobran su significado más pleno); Maná tiene la canción “Te lloré un río”; acaba de concluir un concurso de canciones por la vida que ha recibido nada menos que 56 de ellas. Increíble, en tan sólo una semana. Aquí están, son el embrión de un futuro CD de canciones por la vida http://blogs.hazteoir.org/cancionesporlavida/canciones/ .

¿Y qué decir de las iniciativas legislativas populares de Red Madre? Han llegado a la práctica totalidad de los parlamentos autonómicos, algunos las han aprobado y por primera vez empieza a ser público que son muchas las asociaciones que se dejan al piel y el dinero en aydar a las mujeres. Son una auténtica red, descentralizada, independientes del poder político, abnegadas, silenciosas…

Tenemos motivos para la esperanza. Lo único malo es que el tiempo juega en nuestra contra; mejor dicho, en contra de nuestros hermanos más pequeños que están siendo asesinados; pero lo lograremos. Acabaremos con el aborto legal, luchando cada uno donde pueda y como pueda, pero lo lograremos. Y seremos como los que abolieron la esclavitud, aunque esta tardó siglos en ser abolida. Con el aborto tardaremos menos; estoy convencido de que lo veremos.

 

 

 

 

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30
Septiembre

Es grave la dispensación de la PDD a menores sin receta y sin posibilidad de objeción del farmacéutico, al que se le considera una pieza de un engranaje que el estado pone a disposición de los consumidores del nuevo opio del pueblo, esto es, el sexo “sin consecuencias”. Por supuesto que la lucha contra la PDD va correr en muchos frentes. El tema es serio, y es la manifestación de un estado totalitario. Totalitario no quiere decir que te vaya a matar porque le apetece o que vaya a deportar masivamente a millones de personas.

Totalitario quiere decir que desea controlar la totalidad de la vida de las personas, desde que nacen hasta que mueren; que quiere controlar y dar “gratis” su educación, seguridad social, preservativos, PDDs (ya lo hace Gallardón), prestaciones de desempleo (eso sí, con el dinero expoliado a los ciudadanos)…todo lo que uno se pueda y quiera imaginar, y a cambio quiere también controlar el pensamiento. Este estado no deja que nada escape a su control. No hay referencia fuera de él, no hay instancia ética superior, no hay Dios del que emana la dignidad del hombre; no hay nada que no sea él: es el Estado Leviatán de Hobbes o el Estado minotauro que devora a los hombres. Hitler se desenvovería cómodamente con estos mimbres.

Y contra este estado, Hobbes lo sabía bien, sólo cabe la desobediencia a aquellas leyes injustas. Como frente a esta (aunque no sea una ley) de la obligatoriedad de la dispensa de la píldora. Nos toca ahora, a los que no somos farmacéuticos la lucha económica. En cuanto sea demandado el primer farmacéutico podemos colaborar económicamente para pagar a los mejores abogados que le defienda, o en su caso la sanción; en temas de conciencia, al igual que contra EpC: NI UN PASO ATRÁS.

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16
Septiembre

A veces uno se encuentra con frases como la del título: la economía debería ser…, la economía debería tener en cuenta, la economía no debería convertirse…

El problema es que la economía es como la ley de la gravedad: no es ni justa ni injusta. La economía es una ciencia que explica la relación entre las acciones humanas y los resultados que de ella se derivan. Y un sujeto puede actuar movido por diversos móviles, igual que un gobierno puede actuar en materia de economía guiado por diversos móviles o persiguiendo determinados objetivos. La economía no conoce los móviles, pero puede afirmar que si se toman unas decisiones se generarán unas consecuencias y no otras. Si se suben los impuestos, nos empobrecemos todos (salvo los políticos, a esos no les afecta); pedir a los ricos (para el gobierno cualquiera que no vive debajo de un puente ya es rico) que arrimen el hombro -porque sí- es tontería… lo que hay que pedirles es que amplíen negocio, inviertan con sensatez… (conste que soy asalariado). Las subidas de impuestos traen pobreza para todos, con independencia de que lo queramos o no. El gobierno engaña, pero la economía es tozuda; tanto como la ley de la gravedad. Con las medidas del gobierno ya podemos asegurar que de recuperación, nada de nada. Si se quiere recuperación, hay que estudiar economía, y esta te dice claramente que si se quiere crear empleo, se ha de facilitar al empresario que lo cree: menos impuestos y menos cotizaciones… Un empresario con menos dinero contratará menos trabajadores que ese mismo empresario con más dinero. Es de lógica.

El tiempo no dará la razón: la lleva dando todos estos meses. La rigidez del mercado de trabajo sigue siendo causa de paro y más que lo va a seguir siendo. No soy Rappel pero el mes que viene volverá a subir el paro, y el siguiente también, y el siguiente… O se hacen las reformas o seguimos en el hoyo, pero por favor, que nadie culpe a la economía. Tampoco la ley de la gravedad es una asesina.

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3
Septiembre

Cada vez se extiende una mayor red de limitaciones a los ciudadanos. Ahora se nos vienen encima más impuestos (estamos sufriendo una avalancha de multas del Ayuntamiento de Madrid como no había visto en mi vida), más intervención gubernamental en todos los mercados (como si no estuviesen saturados de regulación), más frenesí legislativo de las comunidades autónomas (si antes el Aranzadi de la legislación estatal eran uno o dos volúmenes, ahora hay que sumar uno o dos volúmenes igual de tochos por parte de cada comunidad autónoma, que lo regulan absolutamente todo). Cuando hay un problema, los políticos en seguida se lanzan a prohibir, regular, dictar… ¿se han planteado alguna vez dar más libertad en vez de cercenar más? No, no confían en el pueblo, en los ciudadanos… Pero entonces, ¿por qué habríamos de fiarnos los ciudadanos de ellos?, ¿son seres superiores moralmente hablando?, ¿están inmunes al egoísmo?, ¿porqué va actuar más imparcialmente un político o varios que un grupo de ciudadanos?

Creo que es hora de plantear límites a los políticos. Ya está bien de sufrir ministras incompetentes, o presidentes del desgobierno cuyo primer trabajo ha sido gobernar la nación, porque antes no habían hecho nada.

Sí, en vez de soportar que nos limiten más es hora de plantear límites a los políticos; límites tales como la prohibición de más de dos mandatos; límite de mínimo de 30 años para ser diputado, límite de 40 para ser ministro; límite de 50 para ser presidente de gobierno; proscripción de los dinosaurios de la política. El tema es claro, hace falta que esta gentecilla haya trabajado algo antes de hacernos sufrir su odiosa incompetencia. Y que haya trabajado en sitios donde la incompetencia se paga con el despido y el descrédito profesional.

 

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17
Junio

Lo hemos publicado mi mujer y yo en el libro Ángeles en la tierra, aparecido en noviembre de 2008 (Ediciones Palabra). Ernst Lluch, ministro socialista que sería cobardemente asesinado por ETA no votó la ley del aborto que él, como ministro de justicia, promovió.

El dato nos lo confirmó María Teresa Segura, la mujer que inspiró nuestro libro. Y aquí va lo mejor. ¿Cómo puede ser que todo un minisro socialista del partido que contaba con 202 diputados renunciase a votar dicha ley? Pues por dos mujeres; sí sólo por dos mujeres: una de ellas era la madre del propio Ernst Lluch, y la otra era María Teresa Segura.

Lo voy a contar, no voy a ser tan egocéntrico de remitirme a nuestro libro. Cuando se debatía le ley del aborto, María Teresa Segura y otras intrépidas mujeres repartían octavillas en las inmediaciones del Congreso. Pusieron una en el limpiaparabrisas de un coche blindado y su ocupante bajó la ventanilla: ¿me permite ver la hoja, por favor?. Sí, cómo no. Cuando el ocupante leyó su contenido dijo: “mi madre estaría de acuerdo”. Así que María Teresa (¡qué mujer, Dios mío!) se lanza: “pues un hijo debe obedecer a su madre”, “y cómo, si soy el ministro de justicia”, “muy fácil, no vaya a votar ese día”.

Y Lluch no la votó. Seguro que su mérito no dejó indiferente al cielo, como no dejó indiferente su modo de morir; al igual que todos los asesinados por ETA, murió por nuestra libertad, que es lo que todos los terroristas odian.

Ahí está, el poder de dos mujeres. Todo un ministro que renuncia a votar una ley injusta, una ley que desampara al más débil. Para que nadie dude de lo que puede hacer una sola persona convencida. Por la madre de Lluch, por él y por María Teresa: gracias, sabemos que podemos ganar. Aunque perdamos escaramuzas.

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19
Mayo

Al margen de las connotaciones del término “profecía” lo cierto es que hay indicios de que a ello -a un tipo especial de dictadura, no sangrienta, pero tremendamente eficaz- nos encaminamos. Para Orwell, en su obra 1984, hay una importante relación entre lenguaje y realidad. La manipulación del lenguaje es esencial para crear un hombre que no tenga relación con la realidad de su entorno. El lenguaje nos sirve para comunicarnos entre nosotros y para hacer aprehensible la realidad, las cosas. Pero este hombre orwelliano desvinculado de la realidad por un lenguaje falsificado será fácilmente manipulable, porque no tendrá donde agarrarse. Los ministerios del estado se llaman Ministerio del Amor (encargado de la tortura), Ministerio de la Paz (encargado de la guerra), Ministerio de la Abundancia (encargado de los racionamientos) y Ministerio de la Verdad (encargado de la propaganda).

En España tenemos el Ministerio de la Igualdad que se encarga de convertir el aborto (el asesinato de un ser inocente en el seno de su madre) en un derecho, dentro de una “estrategia global de salud reproductiva”. Cabría perfectamente en el estado orwelliano. Aunque este ministerio nuestro realiza alguna función más, pero mejor que no la realizara, porque lo hace todo desde la perspectiva de género, que es tan equivocada como el marxismo, del que es madre, hija o nieta, según se mire.

Una de las frases más grandiosas del libro 1984 es la pronunciada por Syme: “reducir el lenguaje es reducir el pensamiento”. Por eso es fácil -la izquierda lo hace muy bien- construir eslóganes cerrados en sí mismos, que no permiten al que los escucha rebatirlos. Ejemplo: “estamos ampliando derechos”, gusta decir Zapatero. Claro, esta “ampliación de derechos” conlleva o supone la eliminación mediante el lenguaje -y después, mediante leyes- de instituciones que protegen al hombre de la invasión del gigantesco poder del estado: la más importante, la familia, verdadero baluarte de dignidad y amor verdaderamente humano.  Nos reducen el lenguaje y con ello se reduce el pensamiento de los gobernados. “Si nos amplían los derechos, qué bien, ¿porqué quejarnos?”.

Claro, si seguimos esta vía de la ampliación de derechos, desgraciadamente tendremos que ir a las consecuencias. El marxismo con su lenguaje reduccionista (la historia se contemplaba como una lucha de clases -así se reducía el pensamiento de los catecúmenos al marxismo, que creyeron haber encontrado la piedra filosofal que explicaba el devenir histórico-) creó el gulag, el exterminio y la pobreza sistemática, en nombre de la liberación de la clase proletaria, que acabó más empobrecida que en nigún otro país. En el comunismo se inspiró Orwell, y en Stalin, concretamente, para trazar al Gran Hermano.

Del mismo modo, las consecuencias del aborto son devastadoras para las mujeres, aunque también para los hombres. ¿Tanto tardaremos en darnos cuenta del terrible holocausto que se esconde bajo palabras como IVE, que no hacen sino reducir el pensamiento, en el más puro sentido orwelliano?

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