Érase una vez un joven que vivía en una gran ciudad, situada en un lugar llamado península ibérica. Dicen los historiadores que ese nombre se debe a los primeros habitantes de dicha península, llamados íberos. Los íberos comienzan a ser comentados por los historiadores griegos en el siglo VI a.c.
Ese joven del que hablaba antes pertenece al S.XXI. Vive ahora en un país que se llama España, que se forjó gracias a numerosos esfuerzos de españoles que dieron su vida en la Reconquista Española. Además de estos héroes anónimos, los Reyes Católicos dieron el paso definitivo con la realización de su matrimonio y con la consiguiente unificación del reino de Castilla y del reino de Aragón.
Como decía antes, ese joven vive en España en una ciudad que se llama Madrid (puede aplicársele a cualquier ciudad). Madrid, ciudad de osos y madroños hasta que los reyes quisieron que fuera la capital de España.
Ese joven vive posiblemente en una familia acomodada (entendemos como acomodada que tiene piso, cama, dinero para estudios, comida en un plato…etc.), con unos estudios por delante, con o sin novia, con una paga semanal para poder afrontar sus gastos y con unos derechos y obligaciones a los cuales está sujeto al ser ciudadano de un Estado.
Madrid es una gran ciudad, hay mucho ruido, mucho tráfico, mucha contaminación (tampoco estamos en ciudades como el DF o Pekín), muchas personas, mucho de todo en definitiva. Es decir, que tiene de todo menos para recogerse y pensar en el sentido de la vida y ni mucho menos tiene como para poder procesar toda la información que recibe tanto de la sociedad como de los medios de comunicación… Está metido en un laberinto… pero ese laberinto tiene una salida. Una salida estrecha y angosta, pero una salida que es lo que importa.
Esa salida representa en definitiva la FELICIDAD con mayúsculas.
Ese joven acaba encontrando la salida a la situación de su vida. Encuentra su “queso” (leer libro de “Quién se ha llevado mi queso”) y consigue ser feliz.
Cuando encuentra su “queso” decide compartirlo con el resto. Decide llevar a cabo tareas e iniciativas que nunca antes había imaginado. Se convierte en un joven líder y audaz que lleva a cabo iniciativas generosas y loables en pro de la sociedad y de su país.
Ese joven no busca otra cosa que poder compartir el regalo que se le había dado gratis. No buscaba gloria, ni honor, ni poder figurar en páginas de periódicos ni en actos públicos. Lo que le movía a participar y apoyar diversas tareas era la búsqueda incesante del “queso” que había conocido y vivido en primera persona. Para él, el queso lo era TODO. No había nada mejor.
Para uno el “queso” puede ser la defensa de los niños abortados, para otros el queso puede ser la defensa de la Nación, para otros el queso puede ser la defensa de la libertad de la educación, para otros el queso puede ser su religión, para otros el queso puede ser la búsqueda de la justicia y de la paz… Como podéis ver hay muchos quesos… pero todos con una misma esencia, y ¿cuál es esa esencia? Para mí la búsqueda de bien común. Del bien de todos.
Ese joven del que os he hablado en todo este post tiene nombre, apellidos, DNI y hasta pasaporte si nos ponemos. Ese joven eres Tú y Yo. Somos todos los que defendemos lo antes mencionado. Todos los jóvenes de Madrid gritando juntos por lo que creemos, por nuestros derechos y por los de otros…
¿Te lo imaginas? Pues si lo has imaginado para ya de soñar!!! Hazlo realidad!! Los sueños, sueños son. Conviértelo en realidad. No te ofrezco en nombre de HO Jóvenes pantomimas ni jugar a las canicas y a la petanca en los parques, te ofrezco el “queso”, no lo olvides.
Recuerda que tu mayor enemigo eres Tú mismo. ¿Te viste reflejado en el post? Espero tu correo…
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