
Aquí no hay espacio ni para resumir su biografía, ni el contenido de su obra, qué va. Nos conformaremos con unas brevísimas pinceladas…
Su padre, Landolfo de Aquino, de la nobleza guerrera. Su madre, Teodora, condesa de Teano. La familia estaba emparentada con los emperadores Enrique VI y Federico II Hohenstaufen y con los reyes de Aragón, Castilla y Francia. Él, el más pequeño de doce hermanos; entre los varones, Reinaldo, el primer poeta en lengua italiana, fue ejecutado por participar en una conjura contra Federico II, y los otros hermanos desterrados; de las mujeres, Marotta, la mayor, fue benedictina y abadesa, y las demás casaron con condes…
Grueso y de 1′90 de estatura, bien proporcionado, frente despejada, porte distinguido, una gran amabilidad en el trato, mucha delicadeza de sentimientos, callado, prudente…, se cuenta sin embargo de su única salida de tono. Ocurrió una vez que, comiendo con el rey de Francia y sus invitados y habiéndose quedado apartado de la conversación general, soltó una exclamación de alegría (”¡Y esto acaba con los maniqueos!”) y dio un puñetazo en la mesa; todos, consternados, miraron al rey [san Luis]; pero éste sonrió y dijo a su secretario: “Tome usted nota de lo que le va a dictar fray Tomás, ¡es muy importante!”…
Christopher Derrick (autor de “Huid del escepticismo”) ha escrito: “Ante todo Santo Tomás es el más eminente filósofo del sentido común (…), tiene los pies sobre el sano y democrático terreno del sentido común, sobre el principio, si se quiere, de que la luz verdadera ilumina a todo hombre que nace en este mundo y no sólo a los pocos inteligentes. Existen, sí, las ilusiones ópticas; ustedes y yo podemos ser engañados, podemos cometer errores. Sin embargo Santo Tomás tiene una fe tranquilizante en que el mundo está realmente ahí y que es, más o menos, como lo vemos: que podemos afirmar cosas verdaderas a su respecto, sacar conclusiones y alcanzar certidumbres de manera segura”…
Manuel García Morente escribió: “toda la labor intelectual del gran Santo se funda precisamente en la convicción de que el mejor servicio que la filosofía puede prestar a la religión consiste en desenvolverse como exclusiva y auténtica filosofía. La verdad pura del pensar puro no puede por menos que conducir en línea recta a la verdad santa de la creencia religiosa”.
3 frases de Santo Tomás de Aquino:
* Los seres dotados de inteligencia desean existir siempre y un deseo natural no puede existir en vano.
* Teme al hombre de un solo libro.
* El pecado ofende a Dios lo que perjudica al hombre.











