Son bastante recurrentes las soflamas de determinados representantes políticos que denuncian que sus regiones son excesivamente solidarias con otras. Unas denuncias son más cautas en las formas, otras estridentes y fuera de lugar.
Una reciente, protagonizada por un representante comunista de ICV, invita sarcásticamente a apadrinar “a un niño extremeño por 1.000 euros al mes” ya que “un 8,7% del PIB catalán no es suficiente”. Es curiosa esta salida totalmente fuera de lugar por la que parece que ha pedido disculpas. Demuestra que la pretendida solidaridad con los que no tienen, invocación machaconamente repetida por la progresía marxista y socialista a la que este político pertenece, no es en muchos de ellos más que una pose que ha engañado a lo largo de la Historia a mucha gente y militantes de buena fe.
No sería de extrañar que este mismo concejal o el exdiputado Joan Puig de ERC, que ha salido en su defensa, denuncien la insolidaridad de todo el mundo occidental con el hemisferio sur, sin justificar por qué hay que ceder PIB para los más lejanos pero no para los más cercanos.
Desde la Junta de Extremadura se señala que “Suñé –el concejal de ICV- es un cargo público y que, aunque su campaña sea a título individual, es despreciable pero que ahora lo que hay que hacer es “pasar página”, pero “sin olvidarnos de que cuando se dicen estas cosas es porque hay un caldo de cultivo”.
No hay que entrar en la polémica absurda planteada por unos y otros pero sí que habría que preguntarse por qué unas regiones no consiguen un mayor desarrollo a pesar de las ayudas que reciben. Quizás gran parte de la causa sea la creación de un nuevo clientelismo político que lleva a las “élites gobernantes” de esas zonas a perpetuar una situación que les mantiene en el poder a costa del bajo crecimiento de sus regiones.
Este debate, planteado desde la solidaridad de todos y no desde el egoísmo sí que sería un debate sano y útil. Los planteamientos de que “yo no quiero aportar” no sirven. Vale una propuesta sana y razonable donde se invite a la responsabilidad de cada persona, de cada familia, de cada ayuntamiento y de cada región consigo misma y con el conjunto de la nación y del mundo.
Nos deberíamos preguntar si en España y en Europa con los modelos que hemos ido creando no se está en gran parte subvencionando, en todas partes, aunque quizás más en unos sitios que en otros, la picardía y el vivir sin producir. Nos debíamos preguntar si no nos estamos invitando a vivir del cuento más de la cuenta y qué soluciones habría para solucionarlo.
El debate sería si no debemos devolver a la sociedad civil, a cada persona, a cada familia, a cada región, gran parte de la responsabilidad de su propio desarrollo, ayudando en aquellos casos en los que sea necesario pero haciendo ver qué el futuro de cada uno es sobre todo responsabilidad propia y que la sociedad debe ayudar pero nunca suplir y mucho menos fomentar situaciones de nula productividad.
La solución pasaría por una revisión profunda que apueste decididamente por la subsidiariedad y que permita a cada persona y a cada familia tener una mayor capacidad de decisión sobre los asuntos que le incuben, empezando por la educación, la sanidad, el trabajo, etc.
Para ello habría que plantear una profunda reforma fiscal pensada en las personas y en las familias. Y sabiendo que es algo que afecta a todas las regiones españolas.



Hablar de subsidiariedad en Cataluña, hoy por hoy, es harto difícil. Se trata de una comunidad tomana hasta el tuétano por una mentalidad intervencionista que amenaza con asfixiar a la sociedad catalana. Incluso se ponen multas a los comerciantes por rotular en castellano, algo que es de locos.
Está bien tu artículo, apreciado José. Yo nunca he creído en el Welfare State, ese paralizante Estado del Bienestar que, en vez de dedicarse a que todos y cada uno de los ciudadanos pueda ganarse su propio bienestar a base de su trabajo, se empeña en mantener “de gorra” a una gran parte de la población a base de prestaciones extraídas de los impuestos de los que trabajan. Entre otras cosas, es una forma intolerable de mantener bolsas de votantes cautivos.
Yo sólo creo en una Sociedad del Bienestar, en la que ninguna región ni persona sea dejada fuera de los planes de desarrollo, de forma que cada cual se gane su propio pan con el sudor de su frente. No puede haber un Estado de mantenedores y mantenidos, no sólo por la dejadez, la injusticia y el agravio comparativo que genera, sino también porque acaba devorándose a sí mismo y rompiéndose en pedazos. Hallamos aquí una de las bases del empeño separatista de algunas comunidades: quedarse con la totalidad de la riqueza que generan. Lo cual es también injusto, porque son las más favorecidas por los gobiernos centrales, a cambio de su apoyo parlamentario.
Aparentemente, resulta extraño que los socialistas, tan supuestamente empeñados en “repartir las riquezas”, hayan propiciado tamañas desigualdades territoriales. Para su trasnochado sistema económico, que ha traído históricamente ruina tras ruina, todo consiste en aumentar el gasto social, a costa de impuestos cada vez más insoportables. Y es que los socialistas sólo lo son (o lo parecen) cuando les conviene.
Lo que está sucediendo no es más que la consecuencia, repetida hasta la saciedad, del erróneo sistema socialista, que por su propia lógica interna no puede mantenerse a sí mismo. El final de los regimenes socialistas siempre es el mismo: retracción de la inversión, aumento del paro, incremento del gasto social, subida de impuestos, números rojos y arcas vacías para mantener las prestaciones sociales. Gastar lo que otros han ganado, en suma.
Luego viene la alternancia política, que siempre trae un sistema más liberal, que genera riqueza, puestos de trabajo y bonanza económica, a costa de otro tipo de injusticias. Cuando los ciudadanos se relajan en su bienestar, vuelven a dejarse hipnotizar por las promesas socialistas y vuelta a empezar.
El problema es que esta alternancia está a punto de romperse y la ley del péndulo ya no funciona con tanta facilidad, porque la desigualdad territorial ya no cuela entre las comunidades más prósperas. Y cada vez menos en las más desfavorecidas, porque el vivir del trabajo de otros se va a acabar inevitablemente. Unas y otras se resienten de las desigualdades históricas. España va a cambiar en los próximos años, y mucho, ya lo verán.
Yo no soy economista y, por tanto, mi análisis puede ser simplón y equivocado. Pero no creo que el progreso económico, ni la superación de ninguna crisis, venga de aumentar el gasto público, ni de fomentar el consumo, ni tampoco el ahorro. El centro de gravedad de toda economía es el trabajo y la generación de empleo. El Estado perfecto, desde un punto de vista económico, no es el que más presupuesto destina a gasto social, sino aquel que no necesita gastar apenas nada en esa partida, porque cada ciudadano tiene la oportunidad de labrarse su propio bienestar.
“El Estado perfecto, desde un punto de vista económico, no es el que más presupuesto destina a gasto social, sino aquel que no necesita gastar apenas nada en esa partida, porque cada ciudadano tiene la oportunidad de labrarse su propio bienestar”.
¡Qué gran verdad que todos debíamos compartir!
Menos mal que no eres economista.
Lo que sí debemos distinguir es la solidaridad necesaria que siempre existirá y debe existir o al menos sobre la cual hay un gran consenso social y que solo se podrá modificar por otro gran consenso y la pillería o vivir a costa de otros, sobre la cual también hay un gran consenso social de que debe acabar
El debate debía ser un debate sereno sobre distintos aspectos:
a) Ayudas históricas a trabajadores del campo por trabajar 60 peonadas y el fraude en torno a este tema
b) Educación pagada a todos y no solo a los que la necesitan (eso sí si no nos la pagan debíamos pagar menos a Hacienda, para que ese dinero extra que tuvieramos pudieramos dedicarlo a lo que nos diera la gan entre ello la educación de nuestros hijos)
c) Sanidad para todos y no solo para los que lo necesitan
d) Promocionar la cultura cuando ésta debe ser algo realmente social y no estatal
(….)
Solo los ciegos y los interesados son incapaces de ver que en España ninguna región ha aportado más a la nación que Extremadura. Sus gentes conquistaron America. Solo México y Argentina son cada una de ellas cinco veces mayores que España. Hernán Cortés, Pizarro y una pléyade de conquistadores extremeños son parte fundametal del origen de que más de 400 millones de americanos hablen el español. Sus mejores hombres abandonaron a Extremadura, que quedó huérfanos de ellos. Los navarros, por ejemplo, presumen, y hacen bien, de su comportamiento en la batalla de las Navas de Tolosa. Y sin embargo esta batalla representa un grano de anís en la historia de España. A los catalanes solo se les vió el plumero en América cuando esta estaba conquistada y pacificada.
Ahora toda Comunidad quiere ayuda de las demás porque bla, bla,bla, mientras Extremadura, por no poder aportar tanto votos como otras, ha conquistado el último lugar de la riqueza española. Basta que el PP y el PSOE se pongan de acuerdo en el terrorismo y en el troceamiento de España para que desaparezcan tantos inconvenientes. Pero en ellos lo primero es mandar y su obsesión por el mando nubla cualquier otra consideración. El Gobierno y la Pela mandan. Y en pelas los catalanes y vascos son especialistas. mientras las chapuzas y la cobardía imperan en nuestras clases dirigentes.
Nunca España ni el resto de los esàñoles podrán pagar lo que Extremadura les aportó con América; pero por lo menos, No nos roben lo poco que tenemos y no nos insulten
Alejo Fernández Pérez
Lo que parece que a nadie le interese es que Cataluña y Pais Vasco son lo que son gracias a Franco, que le interesó tenerlos contentos a base de esclavos del resto de España.
Estoy en contra del subsidio, pero ya está bien oir continuamente a estos separatistas que a mayor inri son andaluces
Vayamos por partes.
En primer lugar no se puede meter en el mismo saco a Navarra y al pais Vasco en esta cuestión, puesto que ellos son los unicos absolutamente insolidarios con el resto de españoles, y eso que son los mas ricos. Ese es el punto de la Constitucion que habria que modificar ya.
Por lo demás, la situación actual de que 4/5 comunidades básicamente Cataluña, Madrid, Valencia y Baleares, mantinen a las demás no puede sostenerse a largo plazo, los fondos europeos de cohesion que durante años ha recibido generosamente españa se van a acabar muy pronto. Por eso los fondos de cohesión “interiores” tienen que tender a desaparecer o destinarse únicamente a actividades productivas o infraestructuras para elevar la renta en esas regiones.
No tiene ningun sentido que extremadura, con apenas 700 mil habitantes reciba esa inyección de fondos anuales publicados por el gobierno, mientras Cataluña tiene 1 millón de familias por debajo del umbral de la pobreza a las que no puede atender por esa “solidaridad” mal entendida.
Por cierto, lo de los catalanes que no pisaron América hasta que esta estuvo conquistada, no fué por gusto, si no por prohibición.
Y tampoco se puede estar muy orgulloso de lo que algunos conquistadores llevaron a America: exterminio, genocidio, robo, expolio, enfermedades a cambio del castellano y la religión católica, no se donde ve uno las ventajas.