Hace unos diez días llegó a mi domicilio una notificación de una multa por estacionamiento sin justificante en una zona de las denominadas ORA o de pago por aparcar.
Lo curioso del caso es:
a) El vehículo objeto de la sanción no existe pues es un vehículo con una matricula que pertenece a un antiguo coche mío pero cuyo modelo es completamente distinto
b) Lo único que me relacionaba con aquel hecho era la matrícula. Pero el vehículo con dicha matrícula lo había vendido tiempo atrás, como es fácilmente comprobable en la D.G. Tráfico o en los registros municipales.
c) El día de la sanción nació mi hijo. Como buen padre que además tenía disponibilidad pasé todo el día en el hospital, de lo cual tengo testigos.
Es decir que estamos ante un claro fallo administrativo.
A pesar de ello si quiero evitar el pago de 90 euros debo presentar un recurso que solo puedo interponer en unos horarios muy limitados y faltando al trabajo. ¿Cómo es que para pagar haya muchas facilidades pero aún no haya medios sencillos para recurrir? ¿Cómo es posible que este tipo de fallos tan evidentes no se corrijan evitando molestar a los ciudadanos? ¿Somos los ciudadanos los que debemos servir a la Administración o al revés?
Igual que la Administración tiene a su servicio los registros para evitar fraudes al fisco y para hacernos pagar lo que nos corresponde por vehículos, casas, etc. ¿por qué no utiliza también esos registros cuando es a favor del ciudadano?
Presentaré mi recurso con mis argumentaciones pero lo que más temo es que la Administración ni siquiera se lo lea y automáticamente lo rechace obligándome a comparecer con abogado en un recurso contencioso.
En el siglo XXI este tipo de Administración no se puede tolerar. Y evidentemente mi ejemplo es de los menos graves comparados con los que seguramente Vds. puedan contar



Lo que se demuestra en estos casos es que el Estado se ha convertido en un gigante despiadado que engulle a los ciudadanos en lugar de protegerlos. Casos como el tuyo se pueden contar a montones en España.
Todavía recuerdo, por ejemplo, un accidente que sufrí hace años. Hubo una colisión en cadena y mi coche fue el último alcanzado de un total de cuatro. Es decir, que justamente yo fui el único que no le dio a nadie. Vino un Policía y me pidió los papeles del coche, y se los enseñé, pues tenía todo en regla. Entonces el agente me dijo que el seguro estaba caducado, porque se empeñó en que el resguardo del seguro que llevaba en el coche era una fotocopia, lo cual no era cierto. Insistió en ello y me puso una sanción, que el ayuntamiento tuvo que retirar cuando llevé el mismo resguardo a la Policía para demostrarles que era el auténtico.
En fin, que basta que te encuentres con un funcionario miope o directamente tonto para que te estropee todavía más el día.
Hombre, a mí me pasó algo parecido hace unos meses y todo se arregló con una llamada de teléfono para advertir al Ayuntamiento de su equivocación. ¿Has hecho la prueba? El Estado abusa de su poder, estoy de acuerdo, pero también hay que reconocer que algunas cosas han cambiado.