Archivo Mensual de diciembre, 2008

110.000 muertes de niños no es suficientemente excepcional

Como recoge HazteOir.org Pepiño Blanco ha estado en el programa del Gato al Agua.

Y ha afirmado que él no es partidario del aborto, que es algo excepcional. La mayoría de españoles entendemos por “excepcional” la segunda acepción que recoge la Real Academia de la Lengua, esto es, “Que se aparta de lo ordinario, o que ocurre rara vez”.

Y la pregunta es ¿más de 110.000 muertes de niños al año es algo que supone que el aborto ocurre rara vez?

Señor Blanco, sea Vd. coherente con lo afirmado y contribuya a un régimen jurídico respetuoso con la mujer y con su hijo.

¿O es que hay otra finalidad en la reforma que poco tiene que ver con el mensaje que tratar de vendernos?

¿Puede celebrarse la Navidad sin fe?

La Navidad es el día en que nació un Niño que con los años se convertiría en ese Jesús de Nazaret, que murió en la Cruz y que predicó un mensaje que resumió en “amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo”.

Junto a ese mensaje que muchos podrían aceptar trajo otra novedad: decir que El era Dios. Esta es la verdad que creen los cristianos.

Por ello es entendible que los cristianos celebren la Navidad. Pues para ellos es el Nacimiento de Dios hecho Hombre.

Pero ¿tiene sentido que la celebren los que no profesan esta Verdad?

Para mi sí. La venida de este Niño al mundo lo cambió completamente. Gracias a El nos llegó un mensaje que cualquiera que lee no tiene más remedio que reconocer que tiene profundos pensamientos que como espada se dirigen certeramente al corazón de cada hombre que viene a este mundo. Un mensaje que se dirige especialmente a los pobres, no en sentido material, sino en el sentido más profundo.

El nacimiento de este Niño trasformó las realidades y elevó la dignidad de cada persona. El nacimiento de este Niño produjo una evolución clara en la forma de pensar y de vivir. No hay más que comparar las sociedades de las naciones que se dicen cristianas con las que han vivido esta fe mucho más de lejos o minoritariamente.

El nacimiento de este Niño nos trajo las figuras de San Pedro y San Pablo, de los mártires romanos, que prepararon el camino a tantos otros que después irían luchando contra regímenes totalitarios de distintos pelajes, de San Agustín y los Santos Padres, de San Francisco de Asís, de Santo Tomás de Aquino, y de tantos otros. Últimamente entre muchos podemos citar a la Madre Teresa de Calcuta, a Juan Pablo II, al Padre Pío. A tantos y tantos héroes anónimos que hoy, al igual que otros seguidores de Jesús durante estos veinte siglos siguen dedicando sus vidas a dar de comer al hambriento y de beber al sediento.

Es cierto que junto con estas luces han existido sombras. Algunos han usado su Nombre para justificar atrocidades. Nadie puede impedir que desalmados sin escrúpulos traten de manipular su legado, pero esto no mancha su mensaje ni impide celebrar su nacimiento como el gran hecho que propició el mayor conocimiento y la mayor defensa de la dignidad de cada persona que viene a este mundo.

¿Reconoce nuestra legislación el derecho del niño a tener padre?

La naturaleza, de la cual se dice que es sabia, determina que cualquier niño que viene a este mundo lo haga dotado del afecto y del cariño de sus progenitores, aclaramos que no A y B (como ZP ha impuesto a nuestra sociedad) sino padre y madre, madre y padre.

Sabemos que con el desarrollo de la ciencia el hombre ha sido capaz de domar la naturaleza. Al domarla ha conseguido grandes éxitos para el bien de la humanidad (mayores comunicaciones, más posibilidades de conocimiento, de relaciones, de salvar vidas,…). Pero también ha usado de esa ciencia para causar grandes males (bomba atómica, manipulación de seres humanos, acciones del régimen nazi y de los que lo emulan,…)

En el ámbito de las relaciones familiares también pasa lo mismo. La técnica ha ayudado para mejorarlas pero también, si la técnica se usa para el mal, pervierte lo natural y niega hasta los derechos más elementales al ser humano.

Así en España hoy un niño no tiene garantizado venir a la vida con un padre y una madre (con las excepciones que la vida pueda ocasionar ante la muerte no querida de uno de ellos) pues nuestra perversa ley de reproducción asistida permite que una mujer se insemine utilizando esperma de un donante anónimo. Ergo, el niño jamás tendrá derecho a conocer a su padre.

¿Es ésto algo realmente humano, algo realmente natural ahora que nos decimos tan ecologistas?

La encrucijada de los vascos: Ermua o Azpeitia

ETA ha vuelto a asesinar. Ha sido en la localidad cuna de San Ignacio de Loyola. La víctima un empresario.

Dos sencillas reflexiones.

La primera. ¿Cómo prefiere vivir cada ciudadano vasco? ¿Cómo quiere pasar a la Historia? ¿Cómo quiere caracterizarse la ciudadanía del País Vasco? ¿Con la cobardía cuando no la complicidad con el terrorismo demostrada en Azpeitia donde tan solo nueve personas se manifestaban ante el Ayuntamiento? ¿O con la digna reacción en Ermua que hizo resplandecer un atisbo de esperanza y de libertad?

La segunda. Azpeitia estaba gobernada en su Ayuntamiento por ANV en coalición con Eusko Alkartasuna, Esquer Batua y Aralar, socios y amigos del PNV. ¿Me equivoco si extiendo la responsabilidad política y moral de este atentado a estos partidos y a todos aquellos, especialmente a los que ocupan las más altas Magistraturas del Estado, que han permitido que los terroristas gobiernen este municipio y por tanto tengan más facilidad para matar?

Ojalá mañana la sociedad española em general y la vasca en particular hagan sentir miedo y pánico a los asesinos cobardes.

Benedicto XVI: fe, liberalismo y multiculturalidad

Me ha parecido muy interesante este artículo de Benedicto XVI sobre el asunto de referencia. Lo recojo del Semanario Alfa y Omega.

Creo que el liberalismo que merece la pena es aquel que puede entrar en un debate sereno con la fe cristiana, forjadora de la Civilización Occidental. Al mismo tiempo la fe debe dejar de ver a cualquier liberalismo como enemigo, ya que defender la libertad, es defender también la religiosa, amenazada hoy incluso en nuestra sociedad española.

Una lectura fascinante para el Papa La fe no se puede poner entre paréntesis

 

Una carta del Papa abre el ensayo que el senador Marcello Pera, no creyente, acaba de publicar en Italia, enMondadori: Perché dobbiamo dirci cristiani (Por qué debemos decirnos cristianos). Benedicto XVI, en su época de cardenal, debatió con él sobre la fe en la vida pública. Ahora, retoma ese diálogo. Reproducimos íntegra la carta, publicada el domingo en el Corriere della Sera, bajo el título: «El diálogo entre las religiones no es posible. La fe no se puede poner entre paréntesis. La multiculturalidad es un concepto contradictorio». La reseña crítica que hace del libro del senador Pera va titulada así: No hay liberalismo sin Dios. El cristianismo “chance” de Europa

 

Querido senador Pera: en estos días he podido leer su nuevo libro Perché dobbiamo dirci cristiani. Ha sido para mí una lectura fascinante. Con un conocimiento estupendo de las fuentes y con una lógica convincente analiza usted la esencia del liberalismo a partir de sus fundamentos, mostrando que a la esencia misma del liberalismo pertenece su raigambre en la imagen cristiana de Dios: su relación con Dios, de Quien el hombre es imagen y de Quien hemos recibido el don de la libertad.

 

Con una lógica irrefutable hace ver usted que el liberalismo pierde su propia base y se destruye a sí mismo si abandona este su fundamento.

 

No me ha impresionado menos su análisis de la libertad y de la multiculturalidad, en el que usted demuestra la contradicción interna de este concepto y, por tanto, su imposibilidad política y cultural. Me parece también de fundamental importancia su análisis de lo que pueden ser Europa y una Constitución europea en la que Europa no se transforme en una realidad cosmopolita, sino que encuentre, a partir de su fundamento cristiano-liberal, su propia identidad.

 

Particularmente significativo también ha sido para mí su análisis de los conceptos de diálogo interreligioso e intercultural. Explica usted con gran claridad que un diálogo interreligioso, en el estricto sentido de la palabra, no es posible, al mismo tiempo que cada vez urge más el diálogo intercultural que profundiza en las consecuencias culturales de la decisión religiosa de fondo. Mientras que, sobre esta última, un verdadero diálogo no es posible sin poner entre paréntesis la propia fe, en cambio hay que afrontar, en la confrontación pública, las consecuencias culturales de las decisiones religiosas de fondo. Aquí, el diálogo y una mutua corrección y un recíproco enriquecimiento son posibles y necesarios.

 

De la contribución de lo que todo esto significa para la crisis contemporánea de la ética, encuentro importante lo que usted dice sobre la parábola de la ética liberal. Explica usted que el liberalismo, sin dejar de ser liberalismo, sino, al contrario, para ser fiel a sí mismo, puede vincularse a una doctrina del bien, en particular la cristiana que es semejante a él, ofreciendo así verdaderamente una contribución a la superación de la crisis.

 

Con su sobria racionalidad, su amplia información filosófica y la fuerza de su argumentación, este libro es, a mi parecer, de fundamental importancia en esta hora de Europa y del mundo. Espero que encuentre una amplia acogida y ayude a dar al debate político, más allá de los problemas urgentes, esa profundidad sin la cual no podemos superar los desafíos de nuestro momento

histórico.

Agradecido por su obra, le auguro de corazón la bendición de Dios.

 

Suyo,

Benedicto XVI