La Historia está llena de episodios. Algunos son heroicos, de los que sorprenden por aquellas magnanimidades a las que el hombre, con el uso de su libertad puede llegar. Otras son abominables, aterradoras, y demuestran la bajeza a la que también cualquiera puede llegar haciendo uso de su libre albedrío. Otras muchas, la mayoría, caen quizás en un ámbito más moderado, más neutro.
La situación actual, la realidad del siglo XXI y en concreto la española, es consecuencia de las acciones heroicas, mezquinas y neutras que generaciones y generaciones de españoles, de nuestros antepasados especialmente (aunque no solo pues indudablemente nos ha influido la historia europea, americana y mundial) han llevado a cabo.
De esas acciones a lo largo de la Historia se han desprendido consecuencias, unas malas, otras buenas, otras en sí neutras aunque su origen haya podido estar causado por una mala acción. En la suma de todas esas consecuencias estamos nosotros, las hemos heredado.
La labor de nuestra generación es corregir las consecuencias negativas y mejorar las neutras y buenas.
Todo este planteamiento es para llegar a la conclusión de que en Cataluña, como en Galicia y en menor medida en el Páis Vasco y otras regiones españolas, la realidad del siglo XXI, las consecuencias de las buenas y malas acciones del pasado y de las vicisitudes históricas han concluido en que actualmente la población tenga dos lenguas: el castellano o español y el catalán, vasco, gallego u otra .
Muchos hablan las dos, con mayor o menor fluidez. Otros hablan el español. Para unos su lengua materna es el catalán, gallego, vasco u otra. Para otros el castellano.
Esa realidad puede estar originada por múltiples episodios históricos, malos unos, buenos otros pero la realidad es la que es, las consecuencias son las que son.
¿Es una consecuencia mala? No creo que es algo enriquecedor que ha llevado a que podamos afirmar sin dudar que el catalán, gallego y vasco es una lengua española (pues es la materna de un buen puñado de españoles) y que el español o castellano es una lengua catalana, gallega o vasca (pues es la materna de un buen puñado de catalanes, gallegos y vascos) e incluso, también otros gran puñado, podrán decir que ambas podrían ser consideradas sus lenguas maternas
Por ello cuando se distingue entre lengua propia y oficial y se usan otros eufemismos se comete un gravísimo error, tratando de excluir a la población que no es como “oficialmente se dice que se debe ser” de la región que les vió nacer.
Considero que hay dos graves errores: el primero considerar que las lenguas diferentes al español son lenguas no españolas; el segundo considerar que el español no es una lengua propia de algunas Comunidades Autónomas que tienen la riqeuza de contar con otra.
En conclusión se puede afirmar que el español es una lengua gallega, una lengua catalana, una lengua vasca, en igualdad de condiciones al menos, con el gallego, el catalán y el vasco. Y no es menos gallego, ni menos catalán ni menos vasco que el tenga como lengua materna en estas regiones el español
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