Esta es la conclusión a la que los defensores de lo políticamente correcto parece que nos quiere llevar.
Según informa Análisis Digital han presentado una querella contra Carlos Dívar por no haberse abstenido en la votación sobre el informe que el Consejo General del Poder Judicial debía presentar sobre la implantación del aborto sin limitaciones que el Gobierno pretende aprobar.
Es decir, si Vd. es creyente, y especialmente si es católico, no debe pronunciarse sobre ningún asunto en el que su fe pueda decir algo. Da igual que Vd. sea juez o funcionario independiente y que deba actuar en base a Derecho y así lo haga. Se entiende que Vd. nunca puede ser neutral sino que siempre se va a dejar llevar por argumentos que nada tienen que ver con la Justicia.
Eso sí, si Vd. es partidario de cualquier ideología o si siendo católico vota a favor de lo politicamente correcto, no tenga problemas, nadie se meterá con Vd.
Seguramente este capítulo se quedará en nada. Pero lo preocupante es que haya personas y asociaciones en nuestra querida España, y en nuestro Gobierno, que pretendan excluir a los creyentes, considerándolos ciudadanos de segunda.
El último barómetro del Centro de Investigacones Sociológicas (CIS) vuelve a sus pender, y ya es algo recurrente, a toda la casta política española.
¿Qué haría Vd. si su hijo una y otra vez trae sus notas a casa y se sitúan entre el 3,5 y el 4,5?
Pues los profes de los políticos, los que deben evaluarles, los ciudadanos, les suspenden un mes sí y al otro también.
Ni uno solo consigue alcanzar el 5. Rubalcaba se sitúa a la cabeza con 4,99 y le siguen Chacón y Fernández de la Vega. De las peores valoradas la pobre Bibiana y es que la gente sabe que esta chica no ha hecho absolutamente nada para estar ahí, y es más, tampoco hace absolutamente nada (bueno) al estar ahí. Es una cuota y un capricho socialista. No hay más.
Los líderes de cada partido sacan notas ridículas, especialmente Rajoy con su 3,55. Tampoco es una nota muy digna el 4,27 de Zapatero.
Ojalá tuvieramos una mejor valoración de nuestros políticos. Sería un síntoma de una mayor normalidad en la vida pública. Pero la verdad es que quizás los valoramos demasiado bien para lo que merecen
En las últimas semanas hemos tenido conocimiento a través de los medios de comunicación de varios casos de agresiones sexuales realizados por menores.
Aparte de condenar el acto brutal y de hablar sobre la necesidad de que estos actos no queden impunes, no he visto ningún análisis que trate de encontrar las causas con objeto de erradicarlas en la medida de lo posible.
Hace años nos quedábamos helados con noticias de crímenes perpetrados por menores con gran sangre fría en el extranjero. No hemos escarmentado en cabeza ajena y hemos copiado el libertinaje sexual que es la causa principal de estos hechos. Se enseña a los menores a no ser responsables con su sexualidad y se les machaca insistentemente con una obsesión acerca del sexo. El resultado aparte de embarazos inesperados es que la violencia sexual se extiende.
Para mi tres son los grandes responsables:
a) El Gobierno que trata de imponer un comportamiento hipersexualizante a través de sus campañas y que ha deteriorado una y otra vez la autoridad familiar como puede verse en la pretendida reforma de la ley del aborto. Sabemos que Zapatero tiene un proyecto de trasformación de España que pasa necesariamente por arrancar a las personas de sus raíces. La familia es uno de los pilares que trasmite valores contrarios a esa ideología. Por ello se la trata de atacar. Al mismo tiempo se banalizan determinadas conductas para hacer olvidar a los jóvenes que tienen una misión trascendente con objeto de materializarles lo más posible.
b) Los medios de comunicación, que a través especialmente de series y de películas, proponen un modelo de actuación a los jóvenes que lejos de ser solidario y responsable, tiene una única temática obsesiva, la sexual. Tengo que reconocer que no veo este tipo de series pero algunas como Física y Química o similares ayudan a crear en los jóvenes una actitud hacia la sexualidad irresponsable, originando el efecto no deseado de este tipo de comportamientos.
c) La desestructuración de las familias y de la sociedad. Como hemos comentado la familia ha recibido múltiples ataques, como consecuencia, algunas de ellas están desestructuradas. Las roturas familiares son un caldo apropiado para generar niños con problemas. Además muchos padres no sacan tiempo para ser los primeros responsables de la educación de sus hijos y esto, cuando el Gobierno ha implantado unos antivalores en la educación que enseñan a nuestros hijos auténticas barbaridades a través de Educación para la Ciudadanía y otras asignaturas, es un gravísimo problema. El movimiento objetor a esta adoctrinante asignatura ha sido lo mejor que ha visto la sociedad española en los últimos tiempos. Es necesario que su lucha continúe.
Por desgracia demasiado a menudo nos encontramos con noticias sobre bebés abandonados, y lamentablemente en ocasiones encontrados muertos.
No sabemos las terribles historias que llevarán a sus madres al abandono pero en muchas de ellas no es difícil imaginarse una vida complicada y un entorno económico o familiar que les lleva a tomar tal decisión.
¿No sería mucho mejor dar la opción a cualquier madre de dejar a su hijo en determinados lugares salvaguardando su anonimato de tal forma que la criatura puidera ser adoptada por unos padres y la madre no tener que tomar una acción de la que seguramente se arrepienta cada día de su vida?
¿No podría trasladarse esta opción a aquellas madres gestantes que por el motivo que sea no quieren o no pueden mantener a sus hijos?
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