Se ha celebrado este lunes 9 de noviembre el vigésimo aniversario de la Caída del Muro de Berlín. Y la pregunta es ¿Por qué cayó el muro?
No voy a responder con un artículo que ahonde en las causas sino que responderé de forma sencilla con la verdadera razón metafísica de que pudiese caer: porque existía. Y esta afirmación nos conduce a la verdadera pregunta que todos debíamos hacernos: ¿por qué existía? ¿cómo fue posible que en la Europa que dio lugar a la Civilización Occidental naciese un muro que dividiese en dos a una ciudad y a una nación?
La razón próxima se encuentra en la II Guerra Mundial. Un régimen totalitario se adueñó de Alemania lanzándola a una Guerra Mundial. Fue derrotada y ocupada por los aliados que se repartieron el control del país. La parte soviética fue segregada de la unidad nacional para crear un Estado “Democrático Popular”.
Por tanto dos son las principales razones de la existencia del Muro:
a) El régimen totalitario del comunismo soviético, más sangrante y violento que ningún otro presente en Europa a lo largo de su Historia, que subyugó a todas las naciones del llamado Bloque del Este, incluyendo este trozo de Alemania
b) Los regímenes democráticos y especialmente las naciones victoriosas de la II Guerra Mundial, aliadas de Stalin, que se sentaron a hablar con este genocida del reparto de la vieja Europa. Por múltiples razones abandonaron a la mitad del continente en manos de un loco y de una ideología perversa y asesina.
Indudablemente hay causas anteriores y que hunden sus raíces en siglos atrás y quien quizás mejor lo resumió fue un clarividente pensador que vino de Rusia pero que al ver la parte occidental de Europa no pudo alegrarse mucho de lo que la ausencia de un régimen totalitario como el que él conocía había conseguido, no se puede pretender fundamentar un humanismo verdadero sin una referencia transcendente: “Los fallos de la conciencia humana, privada de su dimensión divina, han sido un factor determinante en todos los mayores crímenes de este siglo…” (A. Solzhenitsyn)
Con esta breve reflexión no quiero igualar el totalitario régimen comunista con los existentes en la otra mitad de Europa pero sí lanzar una petición de reflexión para que nunca más por los intereses de la política internacional dejemos morir a una gran parte de la humanidad por haber olvidado que lo que importa no es vivir cómodamente sino vivir justamente.
Y también afirmar con toda rotundidad que si en el espacio público no se permite la presencia de los creyentes en cuanto tales creyentes y la visión transcendete de la vida al menos en igualdad de derechos con otras visiones, se estará perdiendo un pulmón fundamental para mantener viva la dignidad de la persona y la defensa de sus derechos fundamentales.
¿Estaremos actuando así en los comienzos de este siglo XXI?



He leido varios argumentos sobre la caida del Muro, pero todos evitan referirse a la realidad. ¿Porqué?
La verdad es que el Muro lo derribó la Santisima Virgen y que ningún politico se ponga medallas. Los politicos fueron instrumentos solamente, aunque muy a su pesar, claro.
En dos ocasiones se intentó consagrar Rusia a la Virgen, pero en ninguna de esas dos ocasiones se hizo debidamente, tal y como dijo que se hiciera la Stma. Virgen y como dejó dicho a los pastorcillos.
Resulta que nuestro futuro santo Juan Pablo II, hizo la consagración tal y como dijo la Virgen, y acto seguido el Muro fué derribado, gracias a Su interseción.
Buenos días, Pepe:
El realismo político fue, como señalas, un factor determinante del abandono de la mitad de Europa a la otra mitad. El propio Kohl, hoy glorificado como héroe de la reunificación, lo contaba el domingo en El País: la unidad de Alemania era importante, pero tan importante como éste objetivo fue siempre el de no molestar al Oso soviético. La respuesta de la “Europa libre” fue hipertrofiar el Estado del Bienestar con el propósito de no aventar fantasmas revolucionarios a este lado. Nació, así, la socialdemocracia, que es nuestro particular “camino de servidumbre”, sin hambrunas ni purgas ni gulags (aún no, pero démosle tiempo al sr. Rubalcaba y su Sitel), pero igualmente implacable en en su labor de zapa y vaciamiento de todo lo que hace soberano al individuo: su capacidad de discrenimiento moral, su patrimonio, sus lazos familiares, su autoridad para transmitir costumbres a sus hijos… De aquellos lodos,… En ello estamos, querido Pepe. El socialismo es uno y sus resultados son, más pronto o más tarde, los mismos en todas partes. No hay una diferencia entre el socialismo democrático y el socialismo real que representó la Unión Soviética y su órbita de influencia. Ahora estamos en lo que se ha dado en llamar una “dictadura soft” o indolora, pero el camino está trazado y la meta es nuestra esclavitud. No te quepa la menor duda.
Lo extraño no es que cayera el muro sino que pudiera subsistir durante cuarenta años. Un sistema político tan radicalmente injusto y absurdo debería haber caído mucho antes.