Estamos viviendo en los últimos años algunos episodios vergonzosos tanto a nivel mundial como nacional.
Dos de ellos son la situación creada acerca del Estatut de Catalunya y la reacción internacional sobre la situación política en la nación hermana de Honduras.
Respecto al estatuto catalán poco hay que añadir. Todos somos conscientes de la forma chapucera en que se está tratando de hacer una reforma encubierta de la Constitución Española, a través de la modificación de los Estatutos de autonomía, cambios que se aprovechan para socavar lo cimientos sociales de dichas comunidades mediante el eufemismo de nuevos derechos que lo que esconden son nuevos ataques a los derechos fundamentales de la persona.
Pero más vergonzoso aún es el espectáculo que está dando el Tribunal Constitucional, que en tres años ha sido incapaz de dictar una Sentencia. Y más vergonzosa la actitud totalitaria de políticos catalanes y de medios de comunicación de esta región que amenazan con lo que puede suceder si no se afirma la constitucionalidad del Estatuto impugnado. Al carro se suma el Presidente del Gobierno actuando una vez más de cara a la galería y de forma irresponsable. Tampoco el máximo responsable de la oposición exterioriza una postura firme en defensa de la legalidad.
Por otra parte, en Hondura se produjo un problema interno que los hondureños, mayores de edad, debían resolver conforme a su ordenamiento jurídico y sus decisiones soberanas. Sin embargo, la Comunidad Internacional les chantajeó tratando de violentar su libertad imponiéndoles un determinada solución al problema. Entre los más beligerante, aunque siguiendo las directrices del gorila venezolano, el Gobierno de España.
Gracias a la firme posición de mantener su independencia los hondureños han acudido a las hurnas y con una votación histórica han elegido a su Presidente. Pues bien el Gobierno español no reconoce la legitimidad del elegido.
Y a raíz de estos hechos podemos destacar la incoherencia de Zapatero y de los socialistas. Dicen, aunque es falso, que los catalanes han hablado y que por ello debe respetarse el Estatuto, ya que goza de la legitimidad emanada de los Parlamentos catalán y español y del sí de un referendum. Sin embargo no aplican el mismo criterio a las elecciones de nuestro país hermano. ¿Por qué en un caso sí, cuando además hay una regla que indica que dicha aprobación puede ser sometida al filtro del Tribunal Constitucional, y en otro caso no, cuando además se trata de un asunto de naturaleza interna de un Estado soberano?
Necesario es recordar que la democracia, si se la considera como algo que merezca la pena, no puede ser reducida a un sistema político donde el llamado pueblo vote, sino un régimen político que fomenta la participación de sus ciudadanos, que reconoce los derechos fundamentales de la persona, y que se somete a unas reglas justas de juego, plasmadas en el ordenamiento jurídico. Por ello es incoherente afirmar la legitimidad de una reforma constitucional y/o estatutaria que se ha saltado las normas pactadas por todos.
Nuevamente la incoherencia y la hipocresía, pero ya sabemos que antes se coge a un mentiroso que a un cojo.



¿Que el pueblo catalán ha hablado? Oiga, que se lo está diciendo a un catalán. No paré de hablar en contra de esta reforma hasta cuatro meses después de que se enviase a Madrid y como yo, la mayoría de gente. Por el sencillo hecho de uqe se envió sin que conociéramos aún su contenido, en secreto.
Esto se llama conspiración. El TC, en lugar de buscar hábiles nmodos de estar en tablas perpetuas, debiera dictaminar de una vez que es una basura, un bodrio que no tiene de constitucional ni su título.
Hay que usar la represión contra esta majadería ilegal, en lugar de las tácticas dilatorias que no servirán, porque la constancia caracteriza a los catalanes, ya sean rojos o como Dios manda.
La mayoría del pueblo se abstuvo.
Esto es lo que nos pasa por no ir a votar cuando se hizo el referendum sobre el Estatut. Ganó la abstención de largo. A favor votaron unos cuantos y en contra otros tantos.
No queremos la independencia pero no votamos cuando se nos convoca para decidir. Más tontos no podemos ser, y luego nos lamentamos.
Por supuesto que voté en contra como otros, pero no es suficiente.
Sí las personas no son conscientes de lo que se están jugando y pasan olimpicamente del tema es que tenemos una sociedad que vive en las nubes y que sólo se preocupa del dinero y de cosas superfluas.
En Honduras ha hablado…..¿el pueblo???? A vosotros lo de la democracia os suena a chino, ¿verdad??
Lo que no se puede negar es que en Honduras se han seguido las directrices democráticas al pie de la letra, y por tanto el resultado de las elecciones es legítimo, por más que rabien en el Psoe.
Niche, ¿puedes razonar un poco tu argumento? Evidentemente en Honduras ha hablado el pueblo pues ha habido unas elecciones donde se ha registrado la mayor participación de su último periodo democrático y además se han respetado las reglas del juego
¡Claro Jcastro.., con su presidente democrático sin poder entrar a territorio hondureño y la oposición encarcelada o huida!
¿Las elecciones convocadas por un dictador las consideráis legitimas? ¡Porque las bendice el gran amo Obama!…-supongo-.
¡Que tiempos aquellos en los que aquí, en España, la iglesia católica y los militares golpistas nos regalaron aquella tan “democrática” dictadura fascista! ¿Verdad? Os veis reflejados en los golpistas bananeros y sentís nostalgia, a la vez que estáis eternamente agradecidos a los yanquis por venir a proteger el fascismo en España y Portugal frenando al ejercito rojo que ya había derrotado al nazismo y hubiese liberado también la península ibérica, eso es lo que os ocurre.
Mmmm…,María, ¡yo soy comunista! y odio tanto al PPSOE como tú.
Salud y república.
Niche: Jesús te ama. Y la Santísima Virgen María, también.