José Alcaraz, quien sabe muy bien lo que es una muerte violenta, estuvo el pasado sábado en Sevilla, en la manifestación convocada por HazteOir.org y Derecho a Vivir entre otros, y dejó muy clara su postura acerca del aborto y el derecho a vivir de todos los seres humanos, incluídos los más pequeños.
Alcaraz nos recuerda a esos españoles del siglo de oro, que fueron capaces de las hazañas más grandes que la Historia ha contemplado. Hombres sencillos pero llenos de fe en la dignidad de la persona y convencidos de que la honra personal y nacional valía más que cualquier bien de naturaleza meramente material. Hombres que llevaron a España al centro de la Historia mudial pero sobre todo que defendieron la igualdad de todos los hombres (de ahí que los indígenas fueran considerados súbditos como el resto de los españoles y no esclavos), la libertad y el bien común frente a todos y frente a todo, aunque no fuera lo más ventajoso para ellos ni para la propia España, porque por encima incluso del interés propio, muchas veces egoísta, nacía en ellos el deseo de la justicia y de la dignidad.
Estos hombres y mujeres eran capaces de decir no al poder y de ser siempre fieles a su conciencia y a su honor. Y D. José Alcáraz ha sabido seguir este legado, demostrando que España tiene aún hombres y mujeres que pueden despertarla de su letargo.
Esther Peláez de Derecho a Vivir Sevilla e Ignacio Arsuaga son otros dos ejemplos de este tipo de hombres a los que no hay que adular ni ensalzar sino sobre todo imitar.
Este sábado pensé en la propia culpa al no haber hecho más en la defensa de la vida de los na nacidos, de esos más de 100.000 niños que no ven la luz cada año en España. Ruego a Dios que no me quede en el solo pensamiento de la omisión sino que dicho sentimiento me ayude a trabajar incansablemente por el derecho de todos a vivir hasta ver suprimida la actual Cultura de la muerte. Con el trabajo de todos, hablando a hora y a deshora sobre este y otros problemas, ayudando a descubrir la verdad a nuestros compatriotas a través de charlas en el trabajo, en casa, en el bar, en la universidad, en la Parroquia, etc. y organizando eventos que hagan ver de forma pública e inteligente lo que defendemos podremos hacerlo.



Es natural que el señor Alcaraz se encontrara allí, porque la vida no distingue en edades, sexo, raza o religión. La vida es sagrada y debe ser defendida en toda ocasión.
Muchas gracias, Pepe, por tu trabajo callado, incansable, a favor de la vida y la dignidad humanas.
Por cierto, te ha quedado muy bien tu primer vídeo.
Un fuerte abrazo.
He visto el vídeo anterior citado en la página que me habéis remitido, y he visto ahora éste. Os felicito. Por radio había oído algo pero me alegro de la difusión de todo cuanto habéis podido hacer.
He dejado mis incumbencias, que además no son sino mensajes propios a desarrollar la vida, mediante una revista internacional para educadores sobre todo, y os aseguro que estoy contenta de cuanto he visto que habéis llevado a cabo.
¡Dios os bendiga siempre amigos! Hagamos el bien, no nos cansemos de hacer el bien, a todos cuantos tengamos cerca.
Un abrazo, consideradme siempre a “vuestro lado” de veras.
Amparo C. A.