La reforma constitucional, prueba del déficit democrático en España

La palabra “Democracia” se ha convertido en una palabra “talismán”. Esto es, para poder alabar cualquier fenómeno social, se ha de calificar de democrático. Lo que no responda a tal calificativo no puede recibir, para el Komitern de lo políticamente correcto, su aprobación.

Para el sentido común es evidente que hay muchos campos de nuestra vida social que no deben estar bajo ese calificativo: las decisiones en una familia, en una empresa, en la Universidad, etc. deben ser tomadas por sus dirigentes, aunque con la debida participación de los distintos miembros de tales realidades.

Por otra parte, de abusar tanto de la palabra “Democracia”, utilizándola para todo sin referencia a un significado objetivo de la misma, se ha perdido su sentido de participación de los ciudadanos en los asuntos que les competen y de régimen que respeta los derechos fundamentales de la persona.

Pero no quiero seguir por aquí sino analizar lo que ha pasado en nuestra actual partitocracia con la reforma constitucional. Razonemos:

Datos básicos:

a) La Constitución es la norma superior del ordenamiento constitucional positivo.

b) En España desde hace tiempo y cada vez más se nota un desinterés de los ciudadanos por la política y una gran falta de cultura de participación (amén del suspenso generalizado que la clase política merece a juicio de los españoles)

c) Es evidente que es difícil que cualquier Régimen político, más si se afirma legitimado en la voluntad de los ciudadanos, perdure sin la participación y aquiescencia de éstos.

d) El PSOE no llevaba en su Programa electoral (lo que muchos partidos afirman ser un contrato con los ciudadanos) esta reforma.

Conclusiones:

a) Al no consultar a los ciudadanos los partidos demuestran no sólo estar a gusto con la falta de participación de los mismos sino que son ellos mismos los que la promueven.

b) Un régimen que no consulta a sus ciudadanos en algo tan importante no puede entenderse cercano al ideal de participación y madurez que lo democrático, si quiere significar algo que merezca la pena, debería significar

c) Estamos claramente ante una nueva muestra de que nuestro actual Sistema Político es una partitocracia donde unos pocos, las cúpulas de los partidos, tienen un poder autoritario sobre los ciudadanos, al menos durante el período legislativo en curso

Debemos trabajar por una auténtica participación de los ciudadanos. En este sentido me gustaría finalizar este articulo con una cita del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (punto 190) donde se nos alerta de que la supervivencia de la democracia exige la participación y que los poderes del Estado deben escuchar e implicar a los ciudadanos en el ejercicio de sus funciones. ¿Se ha cumplido en esta reforma?

190 La participación en la vida comunitaria no es solamente una de las mayores aspiraciones del ciudadano, llamado a ejercitar libre y responsablemente el propio papel cívico con y para los demás, sino también uno de los pilares de todos los ordenamientos democráticosademás de una de las mejores garantías de permanencia de la democracia. El gobierno democrático, en efecto, se define a partir de la atribución, por parte del pueblo, de poderes y funciones, que deben ejercitarse en su nombre, por su cuenta y a su favor; es evidente, pues, que toda democracia debe ser participativa. Lo cual comporta que los diversos sujetos de la comunidad civil, en cualquiera de sus niveles, sean informados, escuchados e implicados en el ejercicio de las funciones que ésta desarrolla.

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