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Madre Maravillas: PSOE sectario; PP asqueroso

La Mesa del Congreso ha rechazado poner una placa en el edificio donde nació la española internacional Maravillas de Jesús.

El PSOE y sus radicales huestes y socios han esgrimido que una católica no podía tener una placa en el Congreso. Estos progre laicistas nos repiten una y otra vez que la fe tiene que ser un asunto privado pero al mismo tiempo no hacen más que sacarla al debate público.

Si fueran coherentes habrían decidido poner o no la placa en función de la notoriedad del personaje, de su proyección nacional e internacional. Pero su laicismo intransigente no les deja ser coherentes, o más bien es falso que quieran dejar la fe en la esfera privada, lo que quieren es que desaparezca.

Pero no lo van a conseguir. Tenemos derecho a presentarnos como creyentes tanto en la esfera privada como en la pública, sin discriminaciones.

Y la postura tibia del PP es impresentable. Después de ser el popular Fernández Díaz el que presentó la moción, le dejan a los pies de los caballos, y no defienden una postura de no discriminación en función de las convicciones personales de los españoles.

Carta a Javier Fesser

Un amigo me manda esta carta sobre el asunto de Alexia y Javier Feser que al parecer fue publicada en el Diario La Razón el pasado 1 de noviembre:

No conozco a Alexia, ni a su familia, ni al Opus. Y puedo decir que tampoco conozco mucho a Dios. Soy madre de una niña de 7 años muy malita de cáncer. Ni un solo día le he oído una sola queja, ni ha preguntado un porqué a su enfermedad. Cuando no aguanta más el dolor sus mejillas se llenan de lágrimas. Y nosotros nos desconsolamos. Sin duda ella es más valiente que nosotros. Todas las mañanas me acerco a su cama y doy gracias por el tesoro de hija que hemos recibido. A su lado hemos comprendido como se puede ser feliz y sufrir a la vez. Somos felices porque su presencia entre nosotros llena nuestros días. Y a la vez sufrimos porque no podemos hacer nada para retenerla con nosotros y nos cuesta ver como se va apagando lentamente. El día que se vaya de nuestros brazos se nos romperá el corazón y sin embargo a veces quisiera que se fuera ya para dejar de verla sufrir. ¿Quién puede resistir ver como se nos escapa sin poder hacer nada?

Javier, no sé si puedes comprender lo que te digo, o lo que sentirían los padres de Alexia. No se parece a tu película, ¿verdad? Quien sabe si algún día Dios pondrá un hijo moribundo entre tus brazos, ¿Serás capaz de repetirle lo que dices en tus entrevistas? Quizá el mundo te cambiaría de color. Quizás es una cuestión de ponerse en el lugar del otro. Creo que tu película no solo nos ha herido a nosotros, sino a todos los españoles, porque es un ataque frontal contra la Democracia, que solo se puede construir sobre la tolerancia y  respeto a las creencias de los demás. No dudo que seas un hombre con talento, pero me entristece ver que sea utilizado para hacer daño, en lugar de para construir esperanza. Te hubiera costado lo mismo y todos te hubiéramos aplaudido.

Mi marido y yo hemos dudado mucho si escribirte esta carta, porque hay mucho que construir en esta sociedad como para perder tiempo en estas cosas. Pero al final lo hemos hecho por si estas palabras pueden ayudar a otros padres, o a otras personas. Nosotros hemos decidido que queremos buscar la verdad sobre ese Dios que sobrevive a la muerte, y que no permite que nuestra vida acabe en el vacío. Queremos dirigirnos a alguien del Opus Dei que pueda explicarnos tantos porqués que no entendemos. Quizás allí encontremos la respuesta que tú no has sabido dar. Aunque para el mundo de hoy parezca imposible, creemos que quizás Dios sí pueda confortarnos.

Teresa y Pablo, padres de María Fernández/ Madrid

Como me ha gustado la he querido compartir con vosotros

“Dad a Dios lo que es de Dios”

Los que este pasado domingo hemos acudido a Misa habremos oido una vez más la sencilla frase “Dad al César lo que el del César y a Dios lo que es de Dios” que Jesucristo pronunció ante la pregunta trampa que le formularon sus enemigos.

Muchas líneas de grandes sabios han glosado esta frase. Por mi parte no quiero entrar en temas teológicos pero sí hacer brevemente una reflexión sobre la misma.

En las últimas décadas al oir esta frase y los comentarios sobre la misma, en la mayoría de los casos el acento se ponía en la parte del “César” para justificar que la Iglesia no debía interferir en los asuntos meramente temporales. Pocas veces se comentaba la parte referida a Dios.

Se me ocurren dos razones: la primera, evitar un exagerado intervencionismo jerárquico en asuntos meramente temporales; la segunda, que los cristianos teníamos un complejo de aupa sobre nuestras intervención en los asuntos públicos y sobre el papel de la fe y las convicciones morales en la vida de la comunidad, propiciada por la manipulación de los laicistas, que nos acusaban de ser enemigos de la libertad y de tratar de imponer nuestras convicciones, creándonos un complejo de culpa.

A pesar de los errores y excesos que históricamente pudieron darse creo que se debió más a la segunda causa que a la primera.

Hoy en día, donde el intervencionismo de la Iglesia jerárquica más allá de sus competencias espirituales, no es ya ni una tentación, se hace necesario insistir una y otra vez en la segunda parte de la frase de Nuestro Señor: “dad a Dios lo que es de Dios”

Porque hoy la sociedad y los individuos nos creemos autosuficientes y no queremos tratar de dar respuesta a los interrogantes fundamentales de la existencia humana. Porque hoy la tentación es la del Estado “asfixiador” (que se dice democrático) que trata de acabar con la libertad del hombre para dar una respuesta abierta al Bien, y trata de ahogarnos en la nueva religión del laicismo zapateril.

Es necesario saber que debemos dar en lo espiritual competencias a algo o a Alguien distinto del Estado. El Estado, el Gobierno, no es quien para entrar en las conciencias de cada uno. Si se predicaba tanta necesidad de separación, hasta el punto de negar la necesaria colaboración y presencia de las Iglesias y confesiones en la vida pública, ¿por qué ahora se trata de buscar una nueva unicidad y uniformidad promovida por una determinada concepción del mundo y que trata de obligarnos a pensar de una determinada manera tanto en lo temporal y mundano como en los espiritual y religoso?

La Liturgia en Lourdes con Benedicto XVI

Me ha gustado mucho la celebración en Lourdes del 150 Aniversario de las Apariciones de la Inmaculada Concepciou a Santa Bernaddete.

Un rasgo que destaco especialmente es cómo se ha cuidado el respeto a la Sagrada Eucaristía. Indudablemente lo más importante es el interior, lo que hay en el corazón de cada hombre. Pero de lo que hay en el corazón habla la boca y todo el cuerpo. Por ello el respeto, la adoración, la fe, el amor, han de ser expresados con todo nuestro ser, siendo una parte fundamental los gestos de nuestro cuerpo.

Es cierto que especialmente los jóvenes huyen muchas veces de las formas porque en este mundo muchas veces hipócrita, han sido en ocasiones una forma de ocultar lo que verdaderamente había en el interior. En muchas ocasiones había una mayor preocupación en aparentar que en mostrar una realidad. Creo que ésta es una causa de la crisis del matrimonio, que para algunos se ha convertido en un mero papel al ver la incoherencia en muchos cónyuges que no mostraban su verdadera naturaleza de amor y donación.

Pero es fundamental recuperar el saber estar en cada momento. También en la vida de fe. Por ello como creyente me ha gustado que se recupere el arrodillarse en actitud de adoración tanto en la consagración como en el momento de recibir la comunión. Es un signo de reconocer la grandeza de Dios ante la realidad humana. Un signo que en estos tiempos creo que tiene un gran sentido y un gran significado.

Lo explica mejor monseñor Guido Marini a Zenit, para quien estas formas “subrayan mejor la verdad de la presencia real en la Eucaristía, ayuda a la devoción de los fieles, introduce con más facilidad en el sentido del misterio. Aspecto que en nuestro tiempo, pastoralmente hablando, es urgente subrayar y recuperar”.