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100 días de nulo Gobierno y poca oposición

Este creo que es el resumen de los 100 días que han pasado desde las últimas elecciones generales. Estamos según Solbes, Ministro de Economía y Vicepresidente del Gobierno, en la crisis más complicada que ha vivido, pero su Gobierno no ha sido capaz de tomar la más mínima medida para tratar de reducir sus efectos.

Pero tampoco han sido capaces de hacer nada para minimizar los casos de violencia contra las mujeres, ni para mejorar la educación y las posibilidades de elección de los padres españoles, ni para reducir el incremento acelerado del paro, ni para ayudar a adquirir una vivienda, ni para mejorar la situación de nuestros soldados en sus misiones en el extranjero, ni para defender los intereses de nuestros agricultores ni ganaderos, ni para mejorar la situación de la justicia en España, sobre todo tras la última huelga que paralizó la vida judicial, ni para…

¿Sería Vd. capaz de señalar alguna medida concreta aprobada que le ayude en su día a día? Quizás la única haya sido la de imitar a los países de nuestro entorno acabando con ese impuesto “provisional” que era el de patrimonio pero que solo tendrá alguna repercusión en los bolsillos de algunos españoles a partir de mediados de 2009.

ZP está más interesado en poner en los puestos clave a sus amigos más cercanos que en resolver los problemas de los españoles, los cuales dice desconocer (y seguramente es verdad). Mientras tanto la idea de una España solidaria y plural que muchos socialistas pueden tener es pisoteada y arrancada del ideal del PSOE

Por su parte la oposición, que recibió el mayor apoyo de cualquier oposición en estos últimos treinta años, ha hecho bastante poco. En vez de reafirmar las ideas básicas que le llevaron a recibir ese apoyo popular otorgado con más o menos confianza, parece haberse embarcado en un revisionismo interno con el fin de acabar con figuras clave de las etapas de sus mayores éxitos, al mismo tiempo que entierra la defensa de la España real y plural pero unida, y de los españoles como ciudadanos iguales en derecho.

El Partido Popular no ha sido noticia por haber hecho ver a los votantes socialistas las mentiras de ZP para ganar las elecciones o la incoherencia de los que se dicen socialistas pero se escandalizan de que los que tienen más aporten más al conjunto de los gastos nacionales, sino por el arrinconamiento de muchos de sus dirigentes, que representan a una parte importantísima de su electorado, sin la cual jamás podrán ganar unas elecciones. Y eso sin entrar en los temas que afectan de plano a la vida, a la familia y a l educación.

Y lo más triste es que aquellos que en unas filas o en otras no comparten el proyecto al que les conducen sus dirigentes, no muestran la valentía decidida de denunciar lo que está pasando, y de levantar una bandera a la que se unirían cientos de miles de españoles que esperan unas ideas que al mismo tiempo que hunden sus raíces en nuestra tradición sin renegar de la España que amamos, presentan un porvenir actual basado en el trabajo de todos hacia unos objetivos comunes.

Por ello el único trabajo realmente efectivo, sea en un campo ideológico o en otro, para recuperar un proyecto nacional que nos una, que sea ilusionante, abierto a nuestra Historia, es el de crear una sociedad participativa, consciente de sus derechos y también de sus deberes, que despierte al noble pueblo español de esta pesadilla de su clase política dominante.

Acebes: “El voto del PP no es un voto cautivo. Es un voto en conciencia”

 

Ángel Acebes se despidió ayer de la Secretaría General del Partido Popular con un discurso entiendo que muy meditado. Me gustaría glosarlo en este artículo en sus aspectos más interesantes desde mi punto de vista.

Primero hizo una referencia a la legislatura anterior, concluida con las últimas elecciones: “La claridad y valentía con la que el PP defendió los principios constitucionales tuvo, sin duda, mucho que ver en el resultado de las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2007… No fueron decisiones fáciles. Lo fácil hubiese sido protestar un poco y no hacer nada. Pero nosotros optamos por asumir nuestra responsabilidad. Un partido que por oportunismo, indecisión o comodidad renuncia a defender sus ideas deja de tener sentido y deja de tener utilidad. Pasa a ser prescindible y muy pronto se vuelve irrelevante. Si nos votaron casi 10 millones y medio de españoles no es porque les cayésemos mejor que Zapatero. Es porque se sintieron representados y defendidos por nosotros. Porque no nos avergonzamos de nuestras ideas, que son sus ideas. Porque denunciamos lo que había que denunciar, apoyamos lo que había que apoyar, y propusimos lo que había que proponer. Por eso confiaron en nosotros. Y por eso nos han convertido, con nuestros 154 diputados y 124 senadores, en la oposición con más respaldo popular y más potencia política de la democracia. Y no les podemos defraudar”

Comparto con Acebes que el gran resultado en votos del Partido Popular en las elecciones de marzo, que fue el segundo más alto en la historia de su partido, se debió a que mucha gente les vió más proclives a defender principios e ideas fundamentales: la solidaridad nacional y la no rendición ante ETA, la defensa de la familia, de la vida y de la libertad de educación, de la seguridad y del orden constitucional y de derecho en su conjunto. En algunos votantes primaría más un aspecto y en otros otro, pero gran parte del voto, más allá de ese que es fiel a unas siglas porque sí, respondió a una noble reacción del pueblo español que no se resignaba a morir.

En lo que hay que discrepar con el bueno de Acebes es que ese voto se debiera sobre todo a la defensa firme de sus ideas por parte del PP. Fue la sociedad (AVT, Asociaciones a favor de la familia, Asociaciones a favor de la libertad de Educación, etc.) la que fieles a sus ideas, hicieron que el electorado votase a una opción que tenía algunos buenos dirigentes como Acebes que se mojaban en algunas cosas pero que en su conjunto trasmitía cuanto menos dudas e incertidumbres.

Por ello estoy totalmente de acuerdo con otro párrafo de su discurso: “Tampoco es cierto que el voto del PP sea un voto incondicional o cautivo. Al contrario. Es un voto exigente. Un voto crítico. Un voto en conciencia, que no se puede dar por hecho ni descuidar”. Si algo espero de la última legislatura es precisamente que haya comenzado esa revolución participativa que llevará a los ciudadanos a exigir sus derechos, y en concreto a demandar a sus políticos que les convenzan de verdad con principios y garantías para darles su confianza. Los millones de personas que se lanzaron a la calle una y otra vez en los últimos cuatro años no se van a dejar engañar por lo que tantas veces se ha llamado el mal menor y cada vez más exigirán convicciones profundas para dar su voto y respaldo a unas siglas. Y si el PP renuncia a este voto, seguro que salen iniciativas alternativas.

Sigue Acebes: “He consagrado los últimos 20 años de mi vida al Partido Popular. A trabajar por el PP. A defender al PP. A luchar por el PP. Lo que nos ha unido son nuestras siglas. Y así debe seguir siendo en el futuro”. Así sin matizaciones me parece tristísimo. Me recuerda lo que nos decía una importante dirigente popular en las últimas elecciones: “Mariano se debe a su partido”. Me parece un error garrafal. Un partido nunca puede ser un fin en si mismo. Cualquier agrupación política que se digne tiene que ser un medio, nunca un fin, para servir al conjunto de la nación a la que quiere gobernar y representar. Este es el gran problema de los partidos, que se convierten únicamente muchas veces en una forma de ganar elecciones, de alcanzar el poder y no auténticamente en agrupaciones al servicio del bien común de la sociedad, que es lo que caracteriza a la Política (así con mayúscula). Por ello me ha gustado lo que destaca la página del PP de la intervención ayer de Rajoy: “Este partido sólo se debe a los españoles. A los que le votan y también a los que no nos han dado su apoyo”. A ver si es verdad y sólo sirven a España y no a alcanzar el poder o a otros ídolos.

Seguimos con los complejos al referirse al tan manido “centro”: “En España, ser de centro significa: defender la convivencia constitucional; trabajar por la igualdad de todos los españoles ante la ley; garantizar la solidaridad entre los distintos territorios; y, por encima de todo, luchar para que cada día haya más libertad para todos y cada uno de los españoles. Eso es lo centrista. Y eso es también lo moderno”. La verdad es que si eso es el centro, y sin entrar en los matices que podrían manifestarse, yo soy de centro. Pero ¡qué manía con confundir a la gente con palabras vacías como centro! Que nos expliquen sus principios y sus estrategias claramente, qué piensan sobre la destrucción jurídica del matrimonio, sobre la falta de libertad a la hora de elegir colegio, sobre los 100.000 abortos anuales en España, sobre las diferencias en función del lugar de residencia, etc etc y entonces decidiremos si merecen nuestra confianza o no. ¡¡Pero pelearse por caracterizarse como de centro…!!

“Por último, queridos amigos, yo quiero un Partido Popular con un proyecto común para toda España y una dirección nacional fuerte. No quiero un PP que defienda una cosa en Madrid, otra en Cataluña y una tercera en Galicia, con una dirección nacional reducida al papel de mero árbitro o coordinador. No sería eficaz. Y no sería coherente.  Si para nosotros España no es la suma de 17 territorios, sino de 45 millones de españoles, para nosotros el PP tampoco puede ser la suma de 17 direcciones regionales, cada una con un criterio y un discurso propio, sino que tiene que ser la suma de todos sus afiliados. De todos vosotros”. En esto no puedo sino reflejar mi total asentimiento con el señor Acebes. Si ha hablado de este tema es porque sabe, como se ha dicho en determinados medios, que se puede llegar a una balcanización del Partido Popular, donde se repartan el poder en cada región, y no haya un proyecto realmente nacional para el conjunto, compatibilizándolo como es lógico con un proyecto para cada región y ciudad españolas. ¿Será el PP de los barones o el PP de España?

Ya sabemos el equipo, ¿nos dirán claramente sus ideas?

Al parecer Rajoy ha desvelado ya quiénes serán su equipo: Cospedal como Secretaria del partido y Mato, Arenas y González Pons como Vicesecretarios.

No me suenan mal pero lo importante para mi es qué defenderán esas personas:

¿Defenderán la vida desde el inicio de la concepción hasta su muerte natural?

¿Defenderán la recuperación jurídica del matrimonio? ¿Sabrán reconocer el papel social fundamental de la unión entre hombre y mujer?

¿Defenderán la libertad de elección de los padres para educar a sus hijos conforme a sus convicciones, para escolarizarles en su lengua materna? ¿Propiciarán la libertad de erección de nuevos centros y de elección de los mismos por los padres sin discriminar por motivos de renta?

¿Defenderán la solidaridad entre todas las regiones españolas, entre todos los ciudadanos españoles, entre España y el resto del mundo, especialmente con nuestras zonas de referencia Europa e Hispanoamérica? ¿Sabrán reconocer la importancia de defender los principios de la civilización occidental?

Si las defienden les aplaudiré y apoyaré. Cuanto más se alejen de estos principios tendrán el rechazo de un mayor número de españoles. Y si se apartan considerablemente la pregunta es ¿habrá valientes en el PP que sepan ser fieles a sus principios y se lancen al asalto del electorado sin claudicaciones electoralistas?

Veremos.