A pesar de que hay cientos de libros, folletos y personas que explican lo que es la Santa Misa, sin embargo no se acaba de entender, y es que normalmente solo se dan definiciones de las partes de que se compone, y se dice que “la Sta. Misa es el Sacrificio incruento” de Cristo que se renueva, y ya.
Tan solo con esto no es posible para la gran mayoría entenderla, pues imaginamos que se trata tan solo de una “representación” al estilo de una obra de teatro sin más, y aunque sabemos que Cristo se hace presente en el momento de la Consagración, no pasamos más allá de ese Hecho., “sabemos” pero…
Intentaré explicarlo de una forma más sencilla, con palabras de una persona “de a pie”, sin meterme en la teoría que todos conocemos, y que por tanto no hace falta repetir.
Adjunto este vídeo que aclara mejor:
http://www.youtube.com/watch?v=LbNILdeb … re=related
Primera parte:
- La Santa Misa consta de una parte en la que se lee o bien cartas de los apóstoles dirigidas a la gente, o bien el Antiguo Testamento que va unido al Nuevo.
- Aquí tenemos exactamente lo mismo que tenían aquellos primeros cristianos, tenemos exactamente lo mismo que tuvieron los apóstoles: a) Lo que Cristo les enseñaba, lo que les explicaba y lo que les decía con el fin de que lo llevaran a la práctica, y esto es “EL EVANGELIO”. b) Lo que los apóstoles, con la ayuda del Espíritu Santo, explicaban a la gente que les oian de cómo seguir a Cristo, y esto son “LAS LECTURAS” previas al Evangelio.
En resumen. Tenemos exactamente lo mismo que tuvieron los que vivieron en la época de Cristo. Podemos imaginarnos que somos parte de esa multitud que seguía a Cristo, le oían y hasta pasaban hambre por escucharle, y ahí tenemos a Cristo hablándonos “Evangelio”. Solo queda de nuestra parte que escuchemos lo que nos dice cuando un sacerdote nos “retransmite” sus palabras, como si nosotros estuviésemos lejos de Cristo en una explanada e hiciese falta alguien que nos fuese diciendo lo que El está hablando. Los sacerdotes son los “altavoces” mediante los cuales nos llegan las palabras de Cristo.
Segunda parte:
- La Consagración. Es el momento en el que mediante el sacerdote, Cristo SE HACE PRESENTE realmente, es decir, que no tenemos que imaginarnos que estamos cerca de Cristo como aquella multitud que le seguía, sino que DE VERDAD estamos tan cerca de El como aquellos primeros apóstoles, como aquellos primeros cristianos, como aquella multitud.
- También resulta que tenemos a Cristo en persona para pedirle como “el buen ladrón”, que nos perdone. Podemos realmente y SIN imaginación alguna, ponernos al pie de la Cruz, a los pies del Señor y pedirle por todos nuestros problemas, enfermedades, por nuestros familiares, amigos, por los políticos, etc. Le tenemos ahí de verdad ¡¡Aprovechémoslo!!
Resumen:
- Cada Misa ES el Sacrificio de la Cruz que Cristo realiza pero SIN derramamiento de sangre.
- Todos los días, en cada una de las miles de Misas que se celebran alrededor del mundo, se REPITE lo mismo, exactamente lo mismo. No son representaciones con fines de “recordatorio” NO, Cristo se inmola en todas y cada una de las Misas que se celebran.
- Al asistir a Misa, en cuanto entramos en el templo podemos creer realmente y sin lugar a engaño, que ESTAMOS reunidos con El igual que la multitud, que Cristo NO vino y de fué, sino que como Dios que es, como Hijo de Dios que es hecho Hombre, PUEDE y LO HACE, estar a la vez en todas partes y sacrificarse sin derramar Su preciosísima Sangre de nuevo.
- Después de la Consagración ¿damos las gracias a Cristo por hacerse presente en medio de nosotros, pobres pecadores, limitados y defectuosos? ¿Decimos a Cristo ¡Gracias Señor! Por hacerte presente ante mí, por no abandonarme a una simple y difícil imaginación, porque aunque no te veo físicamente, no me hace falta porque TU NO ME ENGAÑAS?, como hacemos nosotros para con los demás, porque si no creo que de verdad estás aquí y ahora, es porque vivo rodeado de mentiras (y yo también mintiendo), de incumplimientos (yo incluido), hipocresías (yo incluido), etc. Y de ahí que aunque no lo diga y vaya a Misa, sin embargo NO TE CREO realmente, solo acepto lo que me han enseñado, pero ¿sabes qué Señor?, pues que no me puedo creer que de nuevo y estés aquí nada más y nada menos que EN PERSONA, eso se escapa de mi entendimiento, y ¿sabes qué Señor?, pues que “si no te veo, no te creo”, esa es la pura realidad y lo sabes Señor, así te trato yo, eso es lo que me fío de Ti. ¡¡Ayuda a mi fe!! y aumenta mi fe, mi esperanza y mi amor (caridad).
Si tenemos a Cristo entre nosotros permanentemente, FIJO y seguros de que ya NO se nos va, en el Sagrario, ¿que hacemos que no le visitamos y vamos a hablar con El todos los días? Es de tontos, porque si le viésemos físicamente, seguro que dejaríamos lo que fuese para estar a su lado, pero como no le vemos físicamente, pues resulta que demuestro que NO te creo Señor cuando me dijiste “Estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos”, y vas y te quedas en cada Sagrario, yo no te creo.
Si meditásemos lo que ES la Sta. Misa, nadie diría que “se aburre” y no estaría en el templo sentándose y levantándose como el que está en un teatro viendo un espectáculo, pensando en todo menos en lo que estamos, mirando al de delante, al de al lado, etc., no me comportaría como lo hago.
Y cuando te recibo Señor, en la Eucaristía, no estoy convencido de que te recibo a Ti en Persona, por eso cuando el sacerdote me da la Comunión, me voy a mi banco, me siento después de tragarme la Sagrada Forma, y ya; luego en cuanto se acaba la Misa salgo corriendo contigo aún en persona, pues hasta al menos DIEZ minutos duras Tú antes de que se deshaga la Forma, y esto es como sacar el Sagrario a la calle.





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