HO publica hoy en una noticia en portada que en el libro La Reina muy de cerca, escrito por la periodista Pilar Urbano y editado por Planeta, D.ª Sofía manifiesta, respecto de las uniones civiles entre personas del mismo sexo, que “a eso no lo llamen matrimonio, porque no lo es”. “Hay muchos nombres posibles: contrato social, contrato de unión”, añade.
Su Majestad también se declara abiertamente contraria al aborto y a la eutanasia, porque “la vida y la muerte no están en nuestras manos”.
“No podemos permitir unas declaraciones tan impertinentes (…) Lucharemos en contra de estas manifestaciones”, ha bramado el presidente de la COGAM (Colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de Madrid ), Miguel Ángel González, quien amenaza con “ejercer acciones”.

Esa organización es una de las convocantes de la que llaman Marcha del orgullo gay, esa reunión de vociferantes (¿o a esos no se les puede llamar así, Sr. Conde-Pumpido?) alborotadores que dicen hacer uso legítimo de su libertad de expresión cuando la utilizan para cosas como la que ilustra este comentario.
Ahora, la Reina expresa respetuosísimamente sus opiniones y, como no son las que el lobby gay (no confundir con los homosexuales) ordena y manda, la ponen a caer de un burro.
¿Quién hablaba de inquisidores y de inquisiciones?
¿Se autoerigen la COGAM y su presidente en los garantes de la ortodoxia del pensamientpo único… y rosa?
D.ª Sofía no ha hecho ni más ni menos que lo que hacemos, siempre que viene a cuento -y la COGAM y otros grupúsculos similares se encargan de que eso sea muy a menudo-, millones de españoles: usar nuestra autonomía de pensamiento y nuestra libertad de expresión para manifestar con toda claridad que, aunque nuestro actual Gobierno se empecine en violentar hasta el léxico, la unión civil de dos hombres o la de dos mujeres nunca podrá ser realmente un matrimonio, porque de la esencia de éste forma parte la heterosexualidad de los contrayentes.
A quienes utilizan su capacidad de raciocinio para el insulto, la ofensa, la zafiedad, el escarnio y el escándalo gratuito les parece que las opiniones de quienes así nos manifestamos son “impertinentes”.
Uno tiene para sí que ese adjetivo es aplicable, más bien, a quienes, ofuscados por su vocación inquisitorial, emiten tal juicio. El Diccionario de la Real Academia recoge como acepción n.º 2 de “impertinente” la que sigue:
“Excesivamente susceptible, que muestra desagrado por todo, y pide o hace cosas que están fuera de propósito”.
Susceptibles en exceso, D. Miguel Ángel y la organización que preside…
Enfadados por lo que objetivamente no merece sino el respeto que se debe a las opiniones divergentes expuestas con toda cortesía, la COGAM y su máximo dirigente…
Y, para despropósito, su disparatada exigencia de que Su Majestad se retracte o abdique (¿una reina consorte puede abdicar?).
Nihil novum sub sole… Esta gente sigue a lo suyo: la ley del embudo.









OK, D. José Carlos.- Cuando, Don J. L. Rguez. Zapatero, que -dicen- es el Presidente de ¿TODOS? los españoles, se expresa, en temas como éstos sobre los que se ha manifestado su Majestad la Reina, de un modo que una mayoría del pueblo no puede sentirse identificada con él…, entonces ¿QUÉ PASA? ¿La Reina tiene que ser siempre hiper”neutral” incluso en temas que están “por encima de ella” mientras Zapatero puede hacer lo que le da la gana? ¡Abajo la ley del embudo!¡Abajo esta y cualquier dictadura!
Bueno, han sonado demasiado solo unas pocas palabras de la reina, pero si sigues leyendo más contenido del libro…, yo paso de defender a la reina, porque es de una incoherencia monumental.
Es cierto que quien se escaquee hablando en libertad lo machacan, pero ¿porqué no se hace público todo lo que ha dicho la reina?. Es entonces cuando imagino que nadie cantaria loas a la reina.
Dos cosas que ha dicho son sensatas, pero si miramos el conjunto, la sensatez se viene al cubo de la basura.
Y Pilar Urbano…, deberia dedicarse a otra cosa, porque entre las alabanzas a Garzón y ahora esto, hace mucho daño a mucha gente, aunque quienes la conocen no la compran.
a mi me parece muy bien. Su Majestad no está en contra de las uniones sino de la denominación”matrimonio”. Todas esas reacciones son demagogia pura. A esta gente no se les puede decir nada…Se puede estar a favor de la uniones homosexuales y en contra que se llamen “matrimonio”.. y ¿qué pasa? ¡¡es una opinión más!! Estos gays cada vez tienen más actitudes de pensamiento único y amenanzante… si, si, ¿os suena? se llama fascismo…
El mundo al revés, eso es lo que se está imponiendo.
Ya me siento subversivo:
- Estoy casado con una mujer extraordinaria.
- Tenemos familia numerosa.
- Los dos trabajamos y pagamos los impuestos que tocan.
- No recibimos subvenciones públicas ni privadas (no somos de ningún lobby)
- Somos independientes de partidos o sindicatos (desde los que se puede mafiosear)
- No somos ni republicanos, ni monárquicos.
- Pensamos que nadie tiene que ser perseguido por sus opiniones, ideología, sexo, raza o religión.(Esto lo dice todo el mundo, pero “obras son amores”)
- Creemos que las leyes deben buscar el bien del conjunto social y proteger tanto a minorías como a mayorías.
- Etcétera,
Antes de pasar a la clandestinidad soltaré el panfleto:
Si lo natural es la unión entre hombre y mujer, lo antinatural y aberrante será la homosexualidad ¿no?
Si lo natural es aportar hijos a la sociedad, lo antinatural será exterminarlos en el vientre de la madre ¿no?
Si lo natural y correcto es atender a los ancianos durante los últimos años de su vida y a los enfermos hasta su muerte, lo contrario -que se avecina con la eutanasia-, aunque sea “más económico” es una barbaridad.
Que podamos tolerar la opinión de los no tienen luces o por cualquier motivo están tarados, entra dentro del reto a nuestra madurez, pero lo que no es de recibo es que pretendan destrozar la normalidad y nos impidan hasta opinar.
Reivindico la normalidad.
Prófugo.
Los de la COGAM se han ganado a pulso el título de “inquisición rosa” que le dimos ya hace unos años. Parecen el “Ministerio de la Verdad” del zapaterismo, como si para poder pensar necesitásemos el placet de sus dirigentes.
En fin, te enlazo la entrada.
Lo siento pero en un comunicado posterior la Casa real se desmarca de este libro y deja claro que la Reina no ha dicho esas cosas. Cosa normal por otro lado porque, mal que te pese, son figuras neutrales a las cuales no les está permitido ni votar ni expresar en publico opiniones de este calibre porque, mal que te pese tambien, son reyes de todos los españoles, no solo de lo que a ti te gustaria. Comete tus palabritas.
María Moliner aporta más luz sobre los inquisidores impertinentes:
“Falto de consideración o respeto a otros, descarado, insolente, presumido, despectivo, autoritario, afectado o pedante, cargante, pesado.”
Y no sigo, pero la maestra se pone las botas.
Un abrazo.
Es curioso como no os reconoceis ante el espejo.
La única diferncia es que a ellos se les escucha, y vosotros dais más miedo, pero es lo mismo, grupos de fanáticos con el fin de influir.
La reina, el rey, el principito y la princesita; las infantitas, infantones y demás mantenidos lo tienen muy, pero que muy facil para ejercer la libertad de expresión que tiene cualquier ciudadano.
Que abdiquen y renuncien a su posición de privilegio. Entonces su ex-majestad la reina podrá opinar lo que le plazca sobre el matrimonio homosexual.
Mientras tanto, ¿porqué no se calla?
Dean:
No me como mis palabras. Me reafirmo en ellas. ¿Aún no te has enterado de cuál es el sentido de mi entrada? Te ayudaré un poco, venga… No se pude pretender coartar la libertad de expresión de quien simplemente piensa de forma diferente a como uno lo hace, y menos aún cuando uno la invoca para justificar el insulto, la ofensa, etc., etc., etc. La Reina es muy libre de decir eso (si lo dijo), como libre es de no decirlo (si no lo dijo).
Agasi:
Muy elaborado tu pensamiento. ¿Para qué estudiar Kant teniendo tus sesudas reflexiones como referente intelecttual?
Jualanee:
Das una perfecta lección de lo que para ti es la libertad… Sí señor.
¿La Reina, por serlo, no puede manifestar sus ideas con la misma libertad que tú y que yo?
¿O eso depende de cuáles sean las ideas que manifieste?
Quiero contestar a FERNANDO.
Estoy de acuerdo en todo lo que dices.
Por mi parte acabo de tomar la decisión de no meterme ya nunca a escribir cartas.No merece la pena esta democracia cuando solo sirve para sembrar la discordia, la desunión, el odio y cuando todos decimos y votamos lo que nos viene en gana, pero ya se ve que nadie, por causa del miedo, es capaz de firmar con el nombre y los dos apellidos.
Lo dicho. Adios .
( Repetición de la anterior carta para corregir un error en la transcripción )
Quiero contestar a FERNANDO.
Estoy de acuerdo en todo lo que dices.
Por mi parte acabo de tomar la decisión de no meterme ya nunca a escribir cartas. No merece la pena esta democracia cuando solo sirve para sembrar la discordia, la desunión, el odio . Todos decimos y votamos lo que nos viene en gana, pero ya se ve que nadie,por causa del miedo, es capaz de firmar con el nombre y los dos apellidos.
Lo dicho.Adios.
Los úncios que muestran ser insolentes son los representantes de COGAM y Fundación Triángulo. No sólo no son representativos de los grupos sociales que dicen representar, además son sectarios e irrespetuosos. Lo que piden para ellos (libertad de expresión), también vale para S.M. la Reina. Sacan las cosas de contexto y basan en este montaje sus reivindicaciones. Como ya no tienen nada que reivindicar (los derechos que faltaban a los gays ya los tienen), ahora se ponen a difundir su republicanismo feroz e irracional. Estoy con la Reina, aunque en la Casa Real no hayan sabido medir las consecuencias de sus palabras. EN una democracia hay que saber vivir con opiniones contrarias, vengas esas de un ciudadano de a pie o de la Reina. ¡Viva la Reina!
Muy buena defensa de la Reina y su libertad de expresión. Voy a enlazar tu blog con el mío. Se lee poca gente que habla con sensatez sobre este tema.