Profesor Titular de Universidad, Exmagistrado splte. de la Ilma. Audiencia Provincial de Valencia, y Asesor Jurídico de VAEL.
El próximo día 26 de enero, el Tribunal Supremo debe decidir sobre los primeros recursos de casación, relativos al reconocimiento de la objeción de conciencia a Educación para la ciudadanía. Ante tan relevante decisión, para toda España y para todos los españoles, así como para el futuro de nuestra sociedad, y “para el prestigio de nuestra justicia”, no puedo evitar compartir con quien me lea, las siguientes reflexiones:
Si el Tribunal Supremo es un tribunal independiente, la objeción de conciencia a Educación para la ciudadanía será pública, masiva e incondicionadamente reconocida por sus Señorías, porque todo el mundo sabe que no hace falta una regulación legal específica para aceptar el derecho de todos los españoles a ejercer su objeción de conciencia a todo aquello que atente contra sus derechos fundamentales, como reconoció el Tribunal Constitucional hace ya 23 años.
Si el Tribunal Supremo no está politizado, la objeción de conciencia a Educación para la ciudadanía será pública, masiva e incondicionadamente reconocida por sus Señorías, porque quienes la deniegan sólo tienen como argumento su propia ideología partidista, frente al contenido de dicha objeción, y no al derecho per se, puesto que tienen una finalidad concreta, cual es la ideologización de la sociedad, partiendo de su más tierna infancia.
Si el Tribunal Supremo no está ideologizado, la objeción de conciencia a Educación para la ciudadanía será pública, masiva e incondicionadamente reconocida por sus Señorías, porque no es posible atentar, manipular, condicionar a los ciudadanos, en todo aquello en lo que deben creer y en todo aquello que deben defender, partiendo de sus propias convicciones, de forma absolutamente independiente de la manipulación ideológica, y de la propaganda partidista.
Si el Tribunal Supremo no está al servicio del gobierno, la objeción de conciencia a Educación para la ciuadanía será pública, masiva e incondicionadamente reconocida por sus Señorías, porque con esa doctrina monstruosa no se trata de crear una sociedad más tolerante, más respetuosa, más democráctica, más humana, sino que desde el gobierno se está imponiendo ilegítimamnente una doctrina concreta, socialista, materialista, masónica, anticlerical, antirreligiosa, fomentando intencionadamente una ideología relativista, y de doble moral, que atente contra todo aquello que sean principios éticos y morales de las familias españolas.
Si el Tribunal Supremo es un poder real, efectivo, independiente, la objeción de conciencia a Educación para la ciudadanía será pública, masiva e incondicionadamente reconocida por sus Señorías, porque nadie, ni de ningún modo, ni con medias verdades, ni con peros, ni con excusas, ni con teorías, ni con si pero no, ni por corrección política, ni por nada de nada, se puede cuestionar una defensa tan limpia, liberal, democrática y sentida, como es la objeción de conciencia a la manipulación de toda una sociedad, que se resiste a dicha manipulación, y que no está dispuesta a “pensar”, o mejor, a “hacer dejación de pensar”, para que cuatro mangantes decidan cuál ha de ser el comportamiento de todos los ciudadanos, y de sus hijos, que van a constituir el futuro de nuestro pueblo.
En definitiva, si existe la división de poderes, si el poder judicial no está supeditado, condicionado, manipulado, cuestionado, sometido, al ejecutivo, la objeción de conciencia a Educación para la ciudadanía será pública, masiva e incondicionadamente reconocida por sus Señorías, sin voto particular alguno, y sin tontería ninguna, porque ningún magistrado, con dos dedos de frente, puede cuestionar, ni reducir, el derecho de los padres a elegir la formación moral de sus hijos, acorde con sus propias convicciones.
Todo lo que se aleje de este panorama que planteo, con toda claridad, y que tantos compartimos, será sometimiento, manipulación, condicionamiento, dependencia, bufonería, y el más evidente nuevo asesinato de los mejores principios de Montesquieu.
Pero lo peor no es todo eso; lo peor es que lo pagará nuestro pueblo, porque lo pagarán nuestros hijos, y también los hijos de los Señores Magistrados del Tribunal Supremo.
Sé por experiencia propia que la justicia en España es de las mejores de entre todas las sociedades democráticas; sé por experiencia propia que nuestros tribunales, salvo algunos casos excepcionales y mediáticos, son absolutamente profesionales, honestos, sinceros, y justos. Pero también sé que una cosa son los Juzgados de Primera Instancia y las Audiencias Provinciales, y otra muy distinta los Tribunales Superiores de Justicia, la Audiencia Nacional, y los más altos tribunales como el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional, todos ellos elegidos por “nuestros” políticos. En pocas ocasiones he deseado más equivocarme. Es más; aún me queda la esperanza de que a pesar de cómo han sido elegidos, nuestros más altos magistrados mantengan la suficiente independencia como para reconocer sin paliativos, el derecho constitucional a la objeción de conciencia.



Yo también confío en que los magistrados sean independientes y reconozcan el derecho a la objeción de conciencia. Me preocupa lo que pueda pasar si no fuera así y nos encontráramos indefensos los ciudadanos ante un poder ejecutivo autoritario y manipulador de conciencias. Y además me gustaría saber qué podemos hacer para revertir esta situación de no independencia de los poderes del estado, también del legislativo con respecto del ejecutivo.
España había sido un modelo de pulcritud en la observación de este principio, según nos demuestra el abogado y escritor Fernando Vizcaíno Casas, hasta que entró el socialismo.
El Cgpj evidencia que esto ya no existe. Hay también sentencias, como la de OBLIGAR a abortar a una mujer con síndrome Down sin su conocimiento y sin cumplir los consabidos casos, que demuestran claramente que no velan los jueces por el cumplimiento de la ley escrita, sino que muchos de ellos lo hacen por su antojo.
Si opinan los jueces sobre los legisladores, pueden perder el cargo, pero la opinión de la inmensa mayoría de ellos es que hay un exceso de leyes, mal estructuradas y a veces contradictorias, que obstruyen a la misma justicia. ¿Paradógico, no? .
La embriaguez, como atenuante y delito a la vez en la realidad legislativa y como punto de partida en la ejecutiva: Embriaguez de gobierno, de jefatura, de poder…
España convertida en secta de las ideas desmadradas de sus gobernantes, con leyes guiadas por objetivos dictatoriales.
No se reconoce ninguna objección posible a esta tiranía en cuanto a sentencias CUMPLIDAS se refiere.
Estoy cometiendo un CRIMENTAL, debo ser reciclado por el Gran Hermano. Voy al MINIVER a aprender en qué estoy fallando.No debo existir…
depende si hay mayoria de conservadores o de progresistas,
si ahy mayoria de conservadores no os quejais
si ahy mayoria de progresistas os quejareis
viva la libertad de la justicia… (pa ambos lados derecha e izquierda)
Estimado “Democrata (Rael)”, precisamente tu planteamiento es el que ESPERO que no condicione al Tribunal Supremo. Sabes PERFECTAMENTE que la Objeción de Conciencia tiene una protección constitucional, y sabes también perfectamente que no es una cuestión de ideología política. Seguro que si se tratara de un Policía que muestra un problema de conciencia a asistir a una Procesión religiosa, tú irías el primero, debajo de una pancarta; sin embargo, por cuestiones EXCLUSIVAMENTE IDEOLÓGICAS niegas la objeción de conciencia a los padres que quieren educar a sus hijos según sus propias convicciones, como les reconoce nuestra Constitución. Por favor, más coherencia. Simplemente se trata de que nadie pueda manipular a nadie; ni yo a ti, y desde luego, ni tú a mí. Eso es la democracia, que además usas como nick. ¿Te suena? Defiende de verdad la libertad, y desde posturas, probablemente distintas, nos podremos entender. Quién dijo que piensa lo que quieras, pero piensa. Creo que era Savater.
En estos momentos, la persistencia de nuestro Estado de Derecho y de nuestra Democracia está en manos del poder judicial. Si nuestros derechos constitucionales fundamentales no son protegidos frente a los otros poderes del Estado que deben garantizarlos y no lo hacen, habremos entrado definitivamente en un régimen neototalitario.
No hablamos de asuntos religiosos, ni de caprichos de minorías o mayorías, ni de nada de eso. Lo que mañana está en juego es nuestro sistema de libertades, que tantos siglos, tanto sacrificio y tanta sangre ha costado conseguir. Es descaradamente indignante que algunos de quienes se consideran demócratas se pongan de parte del gobierno cuando éste aplasta derechos constitucionalmente reconocidos.
Estoy con José María Llanos en su cruda presentación de la realidad. Mañana sabremos el grado de independencia de los altos órganos de la Justicia frente al gobierno de turno. Un fallo en contra del ejercicio de derechos constitucionales sería el matarile, la puntilla que acabaría con nuestra ya vapuleada democracia. La responsabilidad que pesa sobre los hombros de los Magistrados del TS es de proporciones históricas. Ellos verán.
Lo que más me temo es que, frente a las presiones a las que están siendo sometidos, no adopten una postura decidida y valiente, y opten por soluciones salomónicas mediocres, tratando de contentar un poco a todos y a ninguno. Esa sería, sin la menor duda, la peor de todas las resoluciones posibles: marear la perdiz con una sentencia repleta de ambigüedades que parezca dar la razón a todos, pero que no deje zanjado el asunto y entorpezca posteriores recursos.
Mañana puede ser un gran día para la Democracia, o puede ser uno de los peores. Pronto lo sabremos.
¿Separación de Poderes? ¿Donde está el Estado de Derecho? Este Estado Zapateril es una vergüenza, ya veremos como acaba esto. Bien, desde luego que no.
Lo que es el colmo, es que la Ministra de Educación supiera la Sentencia dos días antes, y la oposición siga siga sin hacer nada. Triste, pero cierto.
Al parecer la ministro tenía unja bola de cristal y vosotros otra, al plantear la cuestión de esta manera:
La Ministra cometió el error de felicitar al TC por la sentencia, que ya conocía ¡Veinte minutos antes de la deliberación y fallo posterior!.
Ya lo véis, dísteis en el clavo. En España no existe la separación de poderes y el TC es una sala de Teatro Calamitoso.
Efectivamente, no hay separación de poderes en España: http://partidolibertario.wordpress.com/2009/06/23/democracia-autentica-2/
.) WONDERFUL Post.thanks for share..more wait ..