Archivo Mensual de Julio, 2008

Eutanasia: ¿libertad para elegir?

En la anterior entrada veíamos que resultaba verosímil que la eutanasia se propusiera como medio para reducir el gasto público. Puesto que no es ese el argumento que sus defensores emplean, para ser objetivos vamos a revisar esos argumentos y comprobar si resultan creíbles y coherentes. 

Los argumentos que los socialistas usan para defender la eutanasia pueden resumirse en dos: “el derecho que tiene toda persona a decidir sobre su cuerpo” y lo que ellos llaman el “derecho a una  muerte digna”.

Dejemos la discusión sobre la “muerte digna” para otro debate y centrémonos en el derecho a decidir sobre el propio cuerpo. Analizándolo objetivamente, caben dos posibilidades:

  1. Los socialistas son sinceros y realmente creen que el Estado no tiene derecho a obligar a nadie a disponer de su cuerpo de una forma que él o ella no quiera.
  2. Los socialistas defienden la eutanasia por otro motivo, pero utilizan esa excusa para engañar a la opinión pública, porque sospechan que no aceptaría la eutanasia si se conociesen sus verdaderos motivos

Veamos en primer lugar la segunda posibilidad. En el pasado reciente, los mismos dirigentes socialistas que hoy proponen legalizar la eutanasia reconocieron haber mentido a los españoles. Por ese motivo, tenemos que admitir que no se puede descartar que lo estén haciendo también al hablar sobre eutanasia.

No obstante, es posible que sean sinceros y de verdad piensen que el Estado no debe interferir en las decisiones de los ciuadanos sobre su cuerpo. Si eso es verdad, sin duda los socialistas habrán derogado toda ley que interfiera en esa libertad. Repasemos que han hecho:

  • En materia educativa, los socialistas han impuesto leyes y reglamentos que obligan a todos los españoles entre 6 y 16 años a asistir a una escuela, a hacerlo determinados días y a determinadas horas. No se les permite recibir las enseñanzas de los niveles obligatorios en menos tiempo, en casa o en academias no reguladas ni en horarios alternativos.
  • Durante muchos años, hasta que lo suprimió el Partido Popular, los socialistas mantuvieron leyes que obligaban a los varones españoles a dedicar un año o más de su vida al servicio militar obligatorio, ya fuese en los Ejércitos, en la Cruz Roja o en la Prestación Social Sustitutoria.
  • Los socialistas han impuesto leyes que obligan a los conductores a circular con el cinturón de seguridad puesto. Vaya por delante que yo ya usaba el cinturón en ciudad antes de ser obligatorio, pero no me parece una legislación muy coherente con el derecho a disponer de la propia vida.
  • Los socialistas han impuesto leyes que impiden a los fumadores fumar en un despacho de su propiedad en el que no haya más personas. No he fumado nunca y odio que me obliguen a ser fumador pasivo, pero cuando no hay terceros afectados tampoco me parece que esta ley sea muy coherente con el derecho a disponer del propio cuerpo.

En definitiva, parece que a los socialistas les parece bien que el Estado imponga a las personas como deben disponer de su cuerpo, excepto en el caso de la eutanasia. ¿Qué diferencia la eutanasia de las leyes sobre educación, servicio militar, circulación viaria y tabaquismo en el trabajo?

Hay una: el momento de la vida en el que afecta. Los estudiantes y los reclutas son jóvenes a punto para trabajar. Los conductores tienen que pasar un examen médico y tener medios para poseer y mantener un coche, por lo que normalmente son trabajadores sanos. Los que fuman en el lugar de trabajo son, evidentemente, trabajadores activos. Todos ellos, personas activas que aportan o aportarán recursos al Estado en forma de impuestos.

En cambio, los afectados por la eutanasia serán ancianos y enfermos. Todos ellos, personas que ya no están activas y que ya no podrán seguir aportando recursos al Estado con sus impuestos, sino recibiéndolos a través de las pensiones y el gasto sanitario.

Me temo que la libertad para disponer del propio cuerpo es una mala excusa. El motivo tiene que ser otro. Y seguimos sin poder descartar que el verdadero motivo sea reducir el gasto público.

Eutanasia: la pela es la pela

Cuando los progresistas quieren imponer a los demás sus opiniones morales en un asunto, suelen empezar la discusión diciendo que, como nadie puede imponer su moral a los demás, hay que tratar el asunto “objetivamente”, sin introducir argumentos morales en el debate.

Evidentemente, este argumento no sólo es tramposo sino inaceptable. Hay asuntos importantes, pero sin trascendencia, en los que puede ser de recibo; por ejemplo, a la hora de discutir si Raúl debería o no volver a la Selección Nacional pueden dejarse de lado argumentos morales como la lealtad. Sin embargo, en asuntos como la eutanasia en los que está en juego si se quita o no la vida a un semejante, se hace difícil prescindir de los argumentos morales.

Sin embargo, como hoy me siento generoso, voy a dar gusto a nuestros hermanos progresistas. Razonemos sobre la eutanasia sin recurrir a argumentos morales. Para dar más objetividad, hagamos un experimento mental: intentemos ver el debate desde el punto de vista de un científico extraterrestre que viese qué cosas hacemos y decimos los humanos sin opiniones preconcebidas sobre si estos seres tienen dignidad propia o son una especie animal más a la que es lícito matar.

¿Qué es lo que vería este observador?

  1. Vería que los humanos españoles vivimos en una especie de señorío llamado “Estado del Bienestar”, al que aportamos la mitad de lo que ganamos trabajando a cambio de que nos defienda, eduque a nuestros hijos, nos cure cuando estemos enfermos y nos pague una pequeña pensión cuando no podamos trabajar por ser ancianos, estar inválidos o no encontrar empleo.
  2. Al frente del señorío hay una persona llamada Presidente del Gobierno, que controla las leyes, la Administración, la policía y las fuerzas armadas y la justicia. Todos los empleados públicos, más una numerosa corte de sindicalistas, políticos, titiriteros y bufones, intelectuales y artistas, periodistas, ONGs, etc. cobran sus generosos salarios con el dinero que sobra después de pagar las pensiones, la educación y la sanidad.
  3. Hay dos facciones dentro de la aristocracia, conocidas como PSOE y PP, y los vasallos pueden decidir cada cuatro años si quieren que su señor sea el caudillo de una o de otra.
  4. Las finanzas del señorío dependen de que haya un número suficiente de personas en edad de trabajar que puedan mantener a los pensionistas, la educación, la sanidad y los cortesanos.
  5. El número de nacimientos cada vez es menor, debido a la difusión de la mentalidad sexual progresista, los métodos anticonceptivos, el divorcio, el aborto, las leyes que penalizan fiscal y económicamente a las familias con hijos y a los altos precios de la vivienda.
  6. Los gastos en sanidad y pensiones cada vez son mayores, debido al aumento de la esperanza de vida.
  7. Como consecuencia de 5 y 6, las finanzas del Estado del Bienestar están al borde de la quiebra.
  8. Si quebrase el Estado del Bienestar, los cortesanos no podrían cobrar sus altísimos sueldos y prebendas, y además el partido que estuviese en el poder podría seguramente perderlo.
  9. Debido a la situación de crisis económica, la quiebra del Estado del Bienestar puede ser iniminente.
  10. Uno de los dos partidos, el PSOE, se identifica ante los vasallos con el Estado del Bienestar, y acusa al otro de querer destruirlo. Como consecuencia, no puede proponer recortes en las prestaciones.
  11. Al mismo tiempo que estalla la crisis económica, uno de los dos partidos, precisamente el PSOE, propone como una de sus políticas prioritarias la implantación de la eutanasia.
  12. La experiencia de los últimos 100 años en Europa muestra que, en los países donde se ha implantado la eutanasia ( Alemania en los años 30 y 40, Holanda en los 90 hasta hoy), una gran parte de los humanos a quienes se les ha aplicado no la habían pedido.
  13. En el caso de Alemania a partir de 1933, la eutanasia se defendió desde el gobierno como una medida que permitiría reducir el gasto sanitario y de pensiones, lo que permitiría redirigir ese dinero a otros beneficiarios.
  14. El partido que gobernaba Alemania entre 1933 y 1945 era el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, cuya ideología se basaba en la combinación de nacionalismo y socialismo.
  15. El PSOE (Partido Socialista Obrero Español) es un partido de ideología socialista que tiene acuerdos parlamentarios y de gobierno con partidos minoritarios de ideología nacionalista.

De los anteriores hechos (que no incluyen consideraciones morales), nuestro observador deduciría lógicamente los siguientes corolarios:

- La aplicación de la eutanasia a un anciano o a un enfermo español ocasionaría un ahorro para el Estado del Bienestar equivalente al importe de las pensiones no percibidas y los gastos sanitarios no ocasionados. Por lo tanto, contribuiría a retrasar la quiebra del Estado del Bienestar.

- El retraso en la quiebra del Estado del Bienestar aportaría beneficios de tres tipos a los políticos del PSOE:

  1. Permitiría que siguiesen cobrando sus sueldos y pagando los de sus cortesanos sin reducirlos
  2. Reforzaría su posición ideológica frente a los vasallos que les votan
  3. Quitaría fuerza a propuestas alternativas para sanear las finanzas, como fomentar la natalidad o reducir los gastos públicos, que son contrarias a su ideología

¿Quiere esto decir que el PSOE promueve la eutanasia para reducir el gasto público? No necesariamente. Que dos hechos sucedan uno después de otro no quiere decir que uno sea causa del otro. Que alguien se beneficie de un delito no quiere decir que lo haya cometido él. Pero tampoco lo contrario.

Nuestro observador marciano concluiría, muy objetivamente, que no es seguro que los defensores de la eutanasia lo hagan para reducir el gasto público, pero que en todo caso esa afirmación es una hipótesis coherente con los hechos. Continuar leyendo ‘Eutanasia: la pela es la pela’ »

El Cid cabalga

Escribo con preocupación esta mi primera contribución a las bitácoras de HazteOir. No sólo porque la mano de Alvar Fáñez está más habituada a empuñar la espada que la pluma. Mire donde mire a mi alrededor, todo está mal en España.

Los caudillos de cada territorio sólo miran por sus intereses, y azuzan los odios de sus súbditos contra los de otros territorios españoles como medio para mantenerse en el poder. La cabeza del gobierno del conjunto de España reniega de nuestras tradiciones cristianas para conseguir ventajas políticas. Hemos dejado de tener política internacional para dedicar nuestra atención sólo a los problemas interiores. Nos enfrentamos a la amenaza de un ataque violento por parte del fundamentalismo islámico que domina el Oriente Medio y el Norte de África, y al mismo tiempo tenemos viviendo entre nosotros a muchos miles de musulmanes de cuya lealtad en caso de ataque fundamentalista no estamos seguros. Y a todo esto, el personaje político que tenía que dirigir a los cristianos españoles se dedica a expulsar de su lado a los dirigentes más capaces, pero que hablan claro, para rodearse de aduladores sin escrúpulos que sólo buscan medrar. El pueblo cristiano oscila entre el conformismo de unos y la desesperación de otros.

España está perdida. No hay nada que hacer.

Todos habréis oído palabras como éstas en estos días. Muchos, incluso, las habréis dicho o las habéis dado por ciertas.

Lo que no captáis es que estas palabras no las escribo pensando en lo que ven mis ojos en 2008, sino lo que veían los ojos de Minaya Alvar Fáñez en 1060. Los caudillos insolidarios y encizañadores de cada territorio no son los presidentes de cada comunidad autónoma (especialmente los nacionalistas), sino los reyes cristianos de León, Castilla, Navarra y Aragón, el Conde de Barcelona, el Señor de Vizcaya y los reyes moros de las diversas taifas. La cabeza del gobierno que reniega de nuestras tradiciones cristianas por motivos políticos no es Rodríguez Zapatero, sino Alfonso VI de Castilla y León que abandona el rito hispano mozárabe para adoptar el rito romano con el fin de congraciarse con el Papa y las órdenes religiosas de origen francés. La falta de política exterior se remonta a la caída del reino visigodo. Los fundamentalistas islámicos que se preparan para atacarnos no son los de Al-Qaeda ni el sultán de Marruecos sino los almorávides. Los musulmanes que viven entre nosotros no son los inmigrantes que trabajan en la construcción y la agricultura sino los reyes de taifas y sus guerreros. Y el líder de los cristianos que se dedica a arrinconar a los mejores para aupar a los aduladores no es Mariano Rajoy arrinconando a María San Gil y Vidal-Quadras para aupar a Lassalle y Sánchez-Camacho, sino Alfonso VI desterrando a mi señor el Cid para aupar al Conde de Cabra y a los Infantes de Carrión.

España parecía perdida, especialmente después de la terrible derrota de Sagrajas ante los almorávides. Pero los desterrados al mando del Cid destrozaron a los almorávides en la batalla de Cuarte frente a Valencia, reorganizaron la resistencia de los cristianos y los moros de paz de Zaragoza y Albarracín e invirtieron la situación. Dos siglos más tarde, Fernando III y Jaime I, actuando coordinadamente, liberaban Sevilla, Córdoba y Valencia. La cultura española, uniendo las tradiciones judeo-cristianas, griegas, romanas y árabes desde Toledo, iluminaba todo Occidente. Cuatro siglos más tarde, Isabel y Fernando culminaban la unidad nacional y llevaban España al liderazgo político, cultural y religioso de Europa.

Tampoco hoy está todo perdido.

Ayer, sólo un puñado de hombres junto al Cid consiguieron dar la vuelta a la situación.

Hoy, somos más de un puñado.

Ayer, los españoles de bien de todas las religiones pudieron elegir entre conformarse con su situación desesperada y murmurar “Dios, qué buen vasallo si tuviese buen señor”, convertirse en esclavos del poder almorávide en busca de las dádivas del califa o unirse a la pequeña mesnada del Cid.

Hoy, los españoles de bien de todas las creencias pueden conformarse con sobrevivir a una casa hipotecada, un Estado del Bienestar en quiebra y una sociedad enferma y escuchar la COPE cuando nadie les oye, convertirse en esclavos del poder progre políticamente correcto en busca de una subvención del gobierno, o unirse al movimiento cívico, en la mesnada de HazteOir.org o en cualquiera de las otras que van surgiendo.

España tiene solución. Pero no será cómoda. Manuel Machado, hablando del Cid, indicaba:

El ciego sol, la sed y la fatiga,

por la terrible estepa castellana,

al destierro, con doce de los suyos,

-polvo sudor y hierro- el Cid cabalga.

Deja la comodidad para los cobardes y los progresistas. Vamos a dar la vuelta a la situación y a devolver la alegría y la verdad a España. No importa el polvo, el sudor, el ciego sol, la sed ni la fatiga.

No estamos perdidos. Hay esperanza.

El Cid cabalga.