En una nueva extensión de los principios socialistas (el Gobierno sabe mejor que tú lo que te conviene, y te obliga a hacerlo), el gobierno del Régimen ha decidido reducir la velocidad máxima autorizada en autopistas a 110 km/h. Según ellos, para reducir el consumo de combustible.
Ahora bien, lo que sus mentes socialistas no alcanzan a comprender es que, desde que el general Franco bajó la velocidad máxima de 130 km/h a 120 km/h, también para ahorrar combustible, los tiempos han cambiado. Los ingenieros (esos individuos que se dedican a estudiar de jóvenes y a trabajar de mayores, no como los políticos) han introducido numerosas mejoras en los coches en estos casi 40 años. Y como parten del dato de que la velocidad máxima está entre 120 y 130 km/h en casi toda Europa ¿adivinan qué? Exacto: los coches actuales están diseñados para lograr el consumo mínimo y la comodidad de conducción máxima entre 120 y 130 km/h. El mío, por ejemplo, con el motor a las revoluciones que rinden el par máximo (mayor eficiencia) y la marcha más larga circula a… ¡120 km/h!
De modo que lo que el gobierno del Régimen va a conseguir es que los coches gasten más, y no menos. Típico de la planificación central socialista (recordemos la pujanza económica de la Unión Soviética y sus satélites).
Pero hay una consecuencia aún más grave. La velocidad de conducción más cómoda en autopista es también de 120 km/h, por lo que la mayoría de los vehículos circula a ella, pues el conductor no necesita estar pendiente de a qué velocidad va. Pero como los españoles tenemos un temor bastante fundado al ánimo represor y recaudador del gobierno, a partir de ahora los conductores irán más pendientes del cuentakilómetros que de la carretera. Los que vivimos en Madrid ya tenemos experiencia en los túneles de Gayardón, que están limitados a 70 km/h cuando técnicamente admitirían 80 ó 90. Al distraer su atención de la carretera, es inevitable que se produzcan más accidentes.
Derroche y muerte. Dos consecuencias típicamente socialistas para una medida típicamente socialista.
Y para que no haya dudas del carácter intrínsecamente feudal del socialismo, que tan bien analizó Hayek en Camino de servidumbre, hoy nos enteramos de un nuevo episodio de hiprogresía: mientras reprime a los españoles con prohibiciones absurdas, el Secretario General del Partido, camarada Rodríguez Zapatero, gastó 20.000 litros de combustible para pasar una noche con su mujer. Eso sí, a los españoles de a pie les prohíbe gastar 100 cl para llegar media hora antes a dar un beso a sus hijos antes de dormirse.
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Ceterum censeo infanticidii leges omnes esse delendas.
Y además, pienso que todas las leyes del aborto deben ser suprimidas.



¡Qué razón tienes! Genios de la planificación se recuerdan aún Madrid de la época de Leguina (años 80) como presidente de la Comunidad. Su consejero de obras públicas y planificación (Mangada) afirmó que la ciudad de Madrid ya no crecería mas. Menudos atascos se formaban dentro y fuera de la ciudad. ¡Ah! Casi tienen que decretar restricciones de agua, porque a un invierno seco se juntaba unas instalaciones del Canal de Isabel II realizadas en los 60 y ya eran a todas luces insuficientes. Pensaba que la población disminuiría. Y a la vuelta de 20 años caí se ha duplicado. ¡Para fiarse de ellos!
Pero qe tontitos sois. Si la medida hubiese sido de 130, pues tambièn sería motivo de risa, a pesar de que entonces igualaríamos a la velocidad del general franco.
¿Sí? ¿Por qué?
Estoy completamente de acuerdo, estos sociatas no saben que hacer ni que inventarse para destrozar el país. Creo que ya va siendo hora de que salgamos a la calle. Saludos
Noticia del 18 de junio de 2012: “El Gobierno reduce el límite de velocidad de las carreteras secundarias hasta los 90 kilómetros por hora”
Esto lo ha hecho el Gobierno del Señor Mariano Rajoy. ¿Algo que añadir?
Sólo un comentario: que tienes razón. El gobierno de Rajoy está comportándose como un gobierno socialista.
No sólo en este aspecto, sino en los más importantes:
- Ha subido los impuestos en vez de bajarlos.
- Ha reducido los ingresos de los asalariados y pensionistas en lugar de reducir el gasto público superfluo.
- Ha dado avales a la banca pública (cajas) en lugar de exigir responsabilidades a sus directivos (políticos).
- Ha seguido endeudando a la Nación en lugar de reducir a la quinta parte el número de cargos políticos.
- No ha cerrado ni una sola empresa pública, ni una sola televisión pública, ni ha reducido uno solo de los dos millones de empleados públicos colocados a dedo.
Te sugiero que navegues por el resto de mi bitácora y descubrirás que siempre he considerado que el PProgre era un partido socialdemócrata, no liberal ni conservador.