Hoy hemos conocido, gracias a La Razón, el último episodio de hipogresía de un defensor de la escuela única, pública y laica obligatoria para todos. Resulta que José Ricardo Martínez, líder de UGT en Madrid que ha liderado la huelga «por una enseñanza pública de todos y para todos», ha elegido para sus hijos un centro de pago y exclusivo en un barrio elitista.
Creo que no es necesario recordar que yo defiendo la libertad de elección de centro para todos, sindicalistas subvencionados incluidos. Y como padre de familia numerosa, no puedo menos que comprender que, a la vista del descomunal fracaso en el que las políticas educativas progresistas han sumido a la educación pública, haya elegido para ellos un colegio social sin concertar, que es donde la calidad de la enseñanza es más alto hoy en día.
Ahora bien, eso se contradice frontalmente con su defensa rabiosa de la imposición a los españoles sin recursos económicos de la escuela pública obligatoria. El Estado les quita a los trabajadores la mitad de lo que ganan, y como no disponen de ese dinero para pagar el colegio que prefieren, y en muchas regiones los políticos recortan o no amplían los conciertos, tienen que resignarse a que sus hijos vegeten en el colegio público de la esquina. Mientras tanto, los mismos que impiden que los hijos de los trabajadores salgan de la pobreza gracias a una buena educación, llevan a los suyos a los mismos colegios que los banqueros y los artistas de la ceja.
Todo esto se solucionaría con la implantación del cheque escolar. De este modo, habría libertad para todos, no sólo para los banqueros, sindicalistas y políticos. Los trabajadores podrían enviar a sus hijos a los mejores colegios. Los peores colegios tendrían incentivos poderosos para mejorar (en los sitios donde se ha implantado el cheque escolar, la escuela pública ha mejorado en calidad, y en muchas ocasiones también en número de alumnos). Las empresas tendrían trabajadores mejor preparados y podrían competir con las de otros países. Todos saldríamos beneficiados.
Todos, menos los sindicalistas y demás privilegiados del sistema actual.
_______________
Ceterum censeo infanticidii leges omnes esse delendas.
Y además, pienso que todas las leyes del aborto deben ser suprimidas.



Una muestra mas del cinismo absoluto de nuestros politicos profesionales, que si pueden pagar escuelas privadas de calidad mientras que la mayoria de los ciudadanos no puede hacerlo y tiene que mandar a sus hijos a escuelas publicas, donde la calidad disminuye por dias. Hace 3 decadas la diferencia entre la escuela publica y la privada no era tan grande como la actual. Esto se lo tenemos que agradecer a los politicos que han aprobado leyes y mas leyes, a cada cual peor,en materia de educacion(uno de ellos Rubalcaba no lo olvidemos, que en lugar de jubilarse aun quiere hacernos la vida un poco mas dificil).
“¡No a la privatización!”, dicen. Pues yo lo que privatizaría sería el Estado, que seguro que si se encomiendan sus funciones a un colectivo formado por amas de casa y señoras de la limpieza, lo hacían mejor que cualquiera de estos politicastros que vive del cuento. Ojo, que no menosprecio para nada a las amas de casa, no es chanza y me reafirmo… Íbamos a andar todos más tiesos que una vela -por disciplinados- y el dinero se emplearía en cosas útiles y no en las chuminadas en que lo emplea esa banda de vividores.