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Felipe González y Adolfo Suárez sueltan a la asesina del Río

Como los lectores de esta bitácora saben, hacía ya casi dos años que no escribía en este blog. Otras luchas han hecho que tenga que dedicar más tiempo que antes a blandir la espada, de modo que no me quedaba para tomar la pluma.

Pero los acontecimientos de los últimos días me han convencido de que no es momento de distraerse en ningún frente. Así que robando tiempo al sueño y a mi familia, vuelvo con vosotros, ciudadanos activos, a la primera fila de esta mesnada.

He leído demasiados artículos, y sobre todo demasiados comentarios de españoles legítimamente alarmados, denunciando el comportamiento del Tribunal Europeo de Derechos Humanos al ordenar la liberación de la asesina terrorista Inés del Río. Y especialmente, porque además de dar suelta a esa alimaña, lo hace con unos argumentos que podrían suponer la puesta en libertad de toda una jauría de asesinos terroristas, asesinos en serie y violadores.

Sin querer exculpar a los jueces de Estrasburgo, lo cierto es que tanto éstos como Zapatero han sido muy útiles para desviar la atención de los verdaderos culpables: la casta política española en su conjunto, y muy en particular Adolfo Suárez y Felipe González.

En efecto, los jueces europeos no han dicho que les parezca bien que una terrorista que comete dos docenas de asesinatos cumpla solamente veintiséis años de cárcel. Lo que han dicho es que, según la legislación española vigente cuando perpetró sus crímenes, ese es el plazo de prisión que le tocaba cumplir.

No siendo jurista, sino caballero de espada, ignoro si esa interpretación es la correcta, o la única posible. Pero de lo que no me cabe duda es de que, si quince jueces de diecisiete lo han interpretado así, es que la Ley es como mínimo ambigua.

Y aquí llegamos a la madre del cordero ¿quién hace la Ley? No la hacen los jueces españoles, y mucho menos los europeos. La hacen las Cortes españolas, compuestas desde 1977… por los integrantes de la casta política del actual régimen partitocrático.

Es decir, que la casta política ha tenido en sus manos desde hace 36 años la posibilidad de modificar el Código Penal para que los terroristas y violadores cumpliesen íntegramente sus condenas… y ha tardado casi 30 en hacerlo. Ni Adolfo Suárez ni Felipe González, a pesar de padecer los más feroces ataques del terrorismo comunista (GRAPO) y nacional-comunista (ETA) quisieron hacerlo. Y eso que yo tengo edad para recordar las peticiones continuas para que los terroristas cumpliesen íntegras sus penas.

Supongo que Suárez no se atrevió a endurecer la legislación por ese estúpido complejo del ala derecha de la casta política ante la izquierda, esos maricomplejines que no se atreven a mostrar energía o rectitud por miedo a ser tachados de antidemocráticos por los partidos de las checas y el Gulag. Y me consta que Felipe González anteponía sus prejuicios progresistas (el delincuente no debe ser castigado, sino reinsertado) al interés general.

Así que dejémonos de distracciones. No son los jueces de Estrasburgo, sino la casta política, los culpables de esta infamia.

Los de Estrasburgo han sido, en el peor de los casos, colaboradores tardíos.

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Ceterum censeo infanticidii leges omnes esse delendas.

Y además, pienso que todas las leyes del aborto deben ser suprimidas.

Rajoy sube los impuestos a trabajadores y parados para subvencionar a los lobbys progres

Tras el decepcionante consejo de ministros de hoy, hemos podido comprobar que el PP no ha introducido cambios de calado en el Régimen progre-socialista que padecemos.

Es cierto que ha aprobado un cierto recorte del gasto público improductivo, pero muy tímido. No solo eso, sino que además ha subido los impuestos a los trabajadores y los parados.

El gobierno ha subido el IRPF (que pagan casi en exclusiva los asalariados y pequeños ahorradores) y el IBI (que pagan todos los propietarios de casas, parados incluidos). De esta forma, todos los trabajadores a los que seguramente les han congelado el sueldo verán que este año el gobierno les baja el poder adquisitivo. Los parados que han metido su indemnización de despido en el banco para hacerla durar todo lo que puedan, y de paso sacar unos modestos intereses, verán como el gobierno se queda con un buen pellizco de sus rendimientos. Y los parados que ya tenían problemas para pagar el IBI de su casa, hasta el punto de que algunos tenían incluso que ponerla en venta, verán ahora como sus dificultades crecen aún más. Por supuesto, a las SICAV donde meten su dinero los ricos y los políticos, ni hablar de subirles los impuestos.

Y todo esto ¿para qué? Pues para poder seguir dando nuestro dinero a los privilegiados progres que llevan años y años parasitando a los españoles. Veánse los ejemplos del propio Consejo de Ministros:

- Se recortan las subvenciones a los sindicatos y la patronal en un 20% ¿Por qué sólo un 20% en lugar de suprimirlas totalmente? Los sindicatos de todos los países libres se financian con las cuotas de sus miembros. En cuanto a que un grupo de interés que defiende los intereses de las grandes empresas reciba subvenciones, mejor no hablar.

- Se recortan las subvenciones a los partidos políticos un 20%. ¿Por qué no se suprimen totalmente? ¿Acaso los militantes de los partidos están más necesitados que los parados?

- Se crea una nueva subvención para la SGAE. Sin comentarios.

- El presupuesto del Ministerio de Asuntos Exteriores se recorta solamente en 1.016 millones. Anualizados, serían 4.064. Teniendo en cuenta que, sólo en subvenciones a dictadores, progres y gays extranjeros y similares se gastaron el año pasado 12.000 millones,  toda la subida de impuestos (6.000 millones) se podría haber evitado simplemente suprimiendo totalmente estas subvenciones.

- Las subvenciones al cine progre se reducen, pero no se suprimen ¿por qué?.

- Las subvenciones a RTVE se reducen, pero no se suprimen ¿para qué necesitamos los españoles una televisión pública plagada de periodistas progres cuando entre TV en abierto, TDT, canales por cable e Internet tenemos una oferta audiovisual más que sobrada?

El PP empieza con mal pie. Sus primeras medidas son más propias de un partido socialdemócrata anclado en los años 40 que de un partido liberal-conservador del siglo XXI. Por ahora, siguen ampliando el Estado a costa de los trabajadores y las clases medias para defender a los grupos privilegiados que lo parasitan. Esperemos que rectifiquen mientras están a tiempo.

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Ceterum censeo infanticidii leges omnes esse delendas.

Y además, pienso que todas las leyes del aborto deben ser suprimidas.

Educación pública: de todos y para todos… menos para mis hijos

Hoy hemos conocido, gracias a La Razón, el último episodio de hipogresía de un defensor de la escuela única, pública y laica obligatoria para todos. Resulta que José Ricardo Martínez, líder de UGT en Madrid que ha liderado la huelga «por una enseñanza pública de todos y para todos», ha elegido para sus hijos un centro de pago y exclusivo en un barrio elitista.

Creo que no es necesario recordar que yo defiendo la libertad de elección de centro para todos, sindicalistas subvencionados incluidos. Y como padre de familia numerosa, no puedo menos que comprender que, a la vista del descomunal fracaso en el que las políticas educativas progresistas han sumido a la educación pública, haya elegido para ellos un colegio social sin concertar, que es donde la calidad de la enseñanza es más alto hoy en día.

Ahora bien, eso se contradice frontalmente con su defensa rabiosa de la imposición a los españoles sin recursos económicos de la escuela pública obligatoria. El Estado les quita a los trabajadores la mitad de lo que ganan, y como no disponen de ese dinero para pagar el colegio que prefieren, y en muchas regiones los políticos recortan o no amplían los conciertos, tienen que resignarse a que sus hijos vegeten en el colegio público de la esquina. Mientras tanto, los mismos que impiden que los hijos de los trabajadores salgan de la pobreza gracias a una buena educación, llevan a los suyos a los mismos colegios que los banqueros y los artistas de la ceja.

Todo esto se solucionaría con la implantación del cheque escolar. De este modo, habría libertad para todos, no sólo para los banqueros, sindicalistas y políticos. Los trabajadores podrían enviar a sus hijos a los mejores colegios. Los peores colegios tendrían incentivos poderosos para mejorar (en los sitios donde se ha implantado el cheque escolar, la escuela pública ha mejorado en calidad, y en muchas ocasiones también en número de alumnos). Las empresas tendrían trabajadores mejor preparados y podrían competir con las de otros países. Todos saldríamos beneficiados.

Todos, menos los sindicalistas y demás privilegiados del sistema actual.

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Ceterum censeo infanticidii leges omnes esse delendas.

Y además, pienso que todas las leyes del aborto deben ser suprimidas.

Rajoy consigue una victoria gigante con pies de barro

Los resultados de las elecciones de ayer parecen dar la razón a los maricomplejines del PProgre, partidarios de defender propuestas socialdemócratas como medio para llegar a la victoria. Según los mariachis de Rajoy, de este modo conseguirán captar votos de la izquierda, porque los de la derecha los tienen seguros hagan lo que hagan. Rajoy lleva siete años sin defender una idea propia, renegando de las ideas y políticos abiertamente liberales o conservadores, y parece que por fin el tiempo le da la razón. Pero ¿se la da?

En mi opinión, los progres del PP cometerían un grave error si piensan que la estrategia de inanidad ideológica y adulación a la izquierda es la que les ha dado la victoria y volverá a dársela. Muy al contrario, la victoria que ha obtenido el PP es tan grande como frágil. Y perseverar en su estrategia de fiarlo todo a la mejor gestión de la economía sin cambiar nada del Régimen puede costarles muy caro en las próximas elecciones. En mi opinión, hay dos motivos principales para ello:

El PP no ha derrotado a la izquierda, sino al PSOE.

Los resultados del PP no se explican por un derrumbe de la izquierda en general, sino por el desplome de uno de sus partidos: el PSOE. Con la excepción de ERC, el resto de partidos de izquierdas crecen. La izquierda paleosoviética de IU ha recuperado posiciones, y tanto la izquierda civilizada de UPyD como la izquierda nacional-socialista de Bildu han logrado avances espectaculares. Los votantes de izquierdas, por lo tanto, tienen ahora al menos dos opciones sólidas a las que votar además del PSOE. Y, como sucedió antaño con UCD y AP, en cualquier momento puede suceder un vuelco que haga que UPyD o IU se consoliden como primera fuerza de la izquierda y priven al PProgre de la mayoría absoluta.

Eso, sin olvidar que el PSOE ha demostrado que, como siempre en sus 130 años de historia, está dispuesto a violar todas las leyes necesarias para defender sus intereses electorales. Los extraños manejos del TC y la negativa a aplicar la legalidad a los “presuntos indignados” de la Puerta del Sol son ejemplos evidentes. Y Freddy puede ser muy creativo y eficaz para movilizar a la izquierda sociológica en vísperas de elecciones, como todos sabemos.

En definitiva, que la izquierda va a llegar muy viva a las próximas elecciones generales. Rajoy no debería de vender la piel del oso antes de cazarlo.

Los candidatos conservadores sin complejos han triunfados, los PProgres han tenido problemas

Si miramos ahora al otro lado, vemos que los candidatos que han conseguido los mejores resultados han sido aquellos que han defendido las ideas liberales y conservadoras sin complejos, mientras que los progres vergonzantes han perdido apoyos o incluso han sido derrotados. Esto no es nuevo. Ya en las dos últimas elecciones Mayor Oreja obtuvo muchos más votos en las elecciones europeas que Rajoy en las generales.

Y en estas elecciones los grandes triunfadores han sido los conservadores que hablaban claro y sin complejos: Esperanza Aguirre en Madrid, Xavier García Albiol en Badal0na, Francisco Álvarez Cascos en Asturias… Este efecto ha sido particularmente visible allí donde concurrían dos candidatos, uno conservador y otro progre. En Madrid, Esperanza Aguirre ha subido y Ruiz Gallardón ha bajado. En Asturias, Álvarez Cascos ha ganado y los candidatos oficiales del PProgre han perdido. En Navarra Yolanda Barcina (UPN) ha superado en mucho al PP.

En definitiva, que Rajoy no puede confiarse ni a izquierda ni a derecha. A izquierda, porque sus adversarios electorales (que no ideológicos) siguen vivos y fuertes. A derecha, porque como han demostrado FAC y UPN, la posible aparición de partidos de derechas sin complejos y con dirigentes reputados puede arrebatarle la mayor parte de su voto.

Mariano, cuídate de los idus de marzo.

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Ceterum censeo infanticidii leges omnes esse delendas.

Y además, pienso que todas las leyes del aborto deben ser suprimidas.

Eutanasia: el próximo recorte presupuestario

A la vista de que la situación de crisis económica en España no amaina, debido a que las escasas medidas adoptadas por el gobierno socialista a duras penas han conseguido reducir el déficit público hasta el ¡6% del PIB!, es inevitable que se realicen a corto plazo más recortes drásticos del gasto público. España ya no puede seguir soportando los dispendios de una casta política que gasta mucho más de lo que los contribuyentes pueden financiar, y a nuestros acreedores exteriores se les ha acabado la paciencia hace rato.

Hay varias formas posibles de recortar drásticamente los gastos del Estado. Una de ellas sería suprimir todos los gastos antisociales que sólo sirven para mantener a las castas políticas: subvenciones a sindicatos, partidos políticos, dictadores y ONGs progres, televisiones públicas, coches oficiales, enchufados en empresas públicas, etc. Recortando este gasto España volvería a tener una situación financiera más que saneada.

Pero está claro que los socialistas no van a recortar sus privilegios ni los de sus amigos. Ni los socialistas radicales del PSOE, ni los socialistas soviéticos de IU, ni los socialdemócratas del PProgre. Pero como la banca internacional y la canciller Merkel les siguen exigiendo recortes, los socialistas ya han encontrado donde hacerlos: recortando en la partida de gasto más importante de los Presupuestos: la Sanidad.

La fómula para implantar el recorte presupuestario será la nueva ley de eutanasia obligatoria. Si el proyecto del gobierno se aprueba, los médicos no podrán negarse a matar a los enfermos. Y, como ya hemos visto en esta bitácora el único motivo por el que los progresistas quieren aprobar la eutanasia es reducir el gasto público. Todo su discurso sobre la “libertad de elección” es falso e incoherente, y busca únicamente engañar y confundir a las personas de buena fe.

Tengamos en cuenta que, por término medio,  una persona ocasiona la mitad del gasto sanitario de toda su vida en su último año en la Tierra. Igualmente, que la esperanza de vida de los españoles ronda los 82 años, y la edad media de jubilación los 62. Esto es, que cada español que cobra pensión lo hace durante unos 20 años.

Un sencillo cálculo nos hace ver que si se aplica la eutanasia a todos los ancianos y enfermos cuya esperanza de vida es menor o igual a un año, se reduciría el gasto sanitario a la mitad y el gasto en pensiones en un 5%. Una cifra más que suficiente para alcanzar los recortes de gasto público necesarios sin necesidad de tocar los privilegios de las castas parasitarias progresistas.

PS: antes de que a ningún gracioso se le ocurra hacer comentarios lacrimógenos del estilo de “si tú supieras lo que es tener un familiar…” o insultantes del estilo de “si a los católicos os gusta sufrir allá vosotros…” os informaré de que mi padre padece un cáncer incurable por medios médicos y nos estamos ocupando (y por ahora, consiguiendo) de que viva en paz sus últimos meses. Consideraré cualquier comentario de esos una ofensa personal y ruego al que lo perpetre que indique en él el lugar y la hora donde podremos vernos las caras. A espada.

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Ceterum censeo infanticidii leges omnes esse delendas.

Y además, pienso que todas las leyes del aborto deben ser suprimidas.

II República: violencia e incultura sin libertad, ley ni democracia

Hoy se cumplen 80 años de la imposición al pueblo español de la II República. En contra de la leyenda rosa que se presenta habitualmente, y que nuestra casta política incluso ha adoptado oficialmente en la Ley de Memoria Histérica, la II República no fue un régimen legítimo y democrático de libertades. Lo que los hechos demuestran es que la II República fue un régimen antidemocrático, sin libertad ni imperio de la ley, y donde imperaban la violencia, la incultura y la discriminación. Repasemos los hechos.

La República nunca fue una democracia.

La monarquía de la Restauración fue una democracia entre 1875 y 1923. Una democracia aún imperfecta, pero no más que la mayoría de las democracias europeas de la época. Como consecuencia de la inoperatividad de los políticos de la época, el general Primo de Rivera estableció una dictadura entre 1923 y 1929, que se entendió siempre como una solución temporal para restaurar el orden. En 1930, la monarquía de Alfonso XIII emprendió el retorno a la democracia, con un plan que comprendía primero unas elecciones municipales y luego elecciones generales a Cortes que elegirían un gobierno democrático.

Este proceso de restauración de la democracia fue abortado por un golpe de Estado republicano que tuvo lugar el 14 de abril de 1931. Dos días antes habían tenido lugar las elecciones municipales, que según la informaciones de la época ganaron las candidaturas monárquicas por cuatro a uno, y que en cualquier caso eran meras elecciones locales. Sin embargo, los republicanos se ampararon en su victoria en las grandes ciudades para dar un golpe de Estado y exigir la entrega del poder por el gobierno monárquico. Éste se arrugó, con el Rey a la cabeza, y en lugar de defender la legalidad cedió ante los golpistas.

Como vemos, los republicanos no eran demócratas. Si lo hubieran sido, habrían esperado a las elecciones generales para proponer desde las Cortes el cambio de régimen. Pero no. Prefirieron dar un golpe de estado después de perder unas elecciones, cuyas actas “misteriosamente” desaparecieron ¿para no dejar pruebas?

Una vez en el poder, el gobierno golpista promulgó una ley electoral copiada de la ley fascista de Mussolini, que permitía la ganador de las elecciones tener una mayoría abrumadora en las Cortes. Ganaron las elecciones de 1931 y promulgaron la tiránica constitución que veremos más adelante. Cuando en 1933 las derechas ganaron las elecciones, los “demócratas” republicanos llegaron a dar otro golpe de Estado en 1934 para impedir el acceso al gobierno del partido más votado. Posteriormente, las elecciones de 1936, que se celebraron en medio de la violencia política, se saldaron con un pucherazo de las izquierdas, que manipularon descaradamente la asignación de escaños. “Curiosamente”, por segunda vez en unas elecciones sospechosas, las actas también desaparecieron. Por último, las Cortes del Frente Popular destituyeron ilegalmente al Presidente de la República, en lo que fue un nuevo golpe de Estado, aunque parlamentario.

Para que un régimen sea democrático se requieren elecciones libres y que la gran mayoría de la sociedad acepte el resultado, sea cual sea. Un régimen en el que la mitad de la clase política da un golpe de Estado cada vez que pierde las elecciones no puede ser considerado como democrático. Especialmente cuando tampoco hay libertad, como veremos ahora.

La República violó sistemáticamente las libertades.

Aunque un régimen no sea democrático, sí puede ser respetuoso con las libertades individuales y colectivas. Así lo fueron, por ejemplo, las monarquías españolas de la Edad Media y el Siglo de Oro. Pero la II República violó sistemáticamente las libertades de los españoles.

Bajo la República no había libertad de expresión. Nada más aprobarse la constitución de 1931, se impuso la Ley de Defensa de la República que suprimía la libertad de expresión. Los periódicos, cines y teatros padecían censura previa y podían ser cerrados por el gobierno. Los disidentes podían ser encarcelados o multados. Evidentemente, sin libertad de expresión no hay democracia posible.

Bajo la República no había libertad religiosa. El gobierno podía prohibir cualquier actividad religiosa, como de hecho hizo, sin ningún control. Igualmente, prohibió numerosas órdenes religiosas y robó sus bienes.

Bajo la República no había libertad educativa. El gobierno implantó un modelo educativo único y prohibió los colegios religiosos.

La República nunca respetó la Ley.

Un régimen puede ser antidemocrático y tiránico, pero al menos ser un Estado de Derecho, donde las leyes, aunque injustas, se apliquen y los ciudadanos que obedezcan al gobierno sepan que no les va a pasar nada. Pero la República ni siquiera era un Estado de Derecho.

El 10 de mayo de 1931, elementos de izquierdas comenzaron a atacar edificios religiosos y a las mismas personas de los religiosos. Un Estado de Derecho habría enviado a la Policía y a los jueces a defender a las víctimas de delitos, aunque fuesen adversarios del gobierno. Sin embargo, el gobierno dio órdenes a la policía de no aplicar la Ley. Antes de un mes de su proclamación, la república había dejado de ser un Estado de Derecho.

Y los sucesos de mayo de 1931 no fueron un hecho aislado. Sistemáticamente, los partidos de izquierdas se lanzaron a la violencia política y los gobiernos de izquierdas se negaron a aplicarles la ley. Y no se trataba de un problema de debilidad, porque cuando tras sufrir numerosos muertos a manos de terroristas de izquierdas algunos grupos de tendencia opuesta como la Comunión Tradicionalista o la Falange se lanzaron también a la violencia, fueron perseguidos eficaz e implacablemente por el gobierno. Un régimen en el que la ley se aplica a los adversarios pero no a los partidarios es un régimen sin Ley.

En la República se promovió la incultura.

La propaganda republicana siempre la ha presentado como un tiempo en el que la cultura floreció después de un atraso multisecular. Tampoco es cierto. El período de máximo florecimiento cultural español, la auténtica Edad de Plata de la cultura española, ocurrió durante el reinado de Alfonso XIII, donde estuvieron activas al mismo tiempo la generación del 98, la del 14 y la del 27. La resaca de esa época gloriosa alcanza a la República, cierto, pero también al régimen de Franco.

Pero lo cierto es que la primera medida de la República fue permitir la quema de la biblioteca de los Jesuitas de Madrid en la calle de la Flor (y la del ICAI), la segunda de España tras la Biblioteca Nacional, además de infinidad de obras maestras de la pintura, la escultura y la arquitectura.

Lo segundo fue el cierre de todos los colegios y escuelas católicos, con el resultado de que cientos de miles de niños se quedaron sin escolarizar (una versión salvaje de la LOGSE), y que muchos de los mejores intelectuales españoles tuviesen problemas para continuar su actividad por el hecho de ser religiosos.

Lo tercero fue la implantación de la censura, que nunca ha favorecido el desarrollo de la cultura.

Los intelectuales de verdadera talla en seguida se distanciaron de la República. Uno de los padres de la república, el filósofo José Ortega y Gasset, ya denunció los excesos y la degeneración del régimen en septiembre de 1931, en su famoso artículo “No es esto, no es esto”.

La República nació mediante la violencia, y la fomentó y aplicó desde el Estado.

Los republicanos dieron un golpe de Estado violento en 1930 desde Jaca, que fracasó, pero que ellos asumieron como precursor del régimen. El golpe de Estado de 1931 tampoco fue pacífico, aunque la falta de resistencia monárquica impidió que fuese violento.

Más adelante, los partidarios del régimen se lanzaron a la violencia política con el consentimiento y aprobación del gobierno, como hemos visto. La República fue una época terriblemente violenta. La violencia no cesó ni un solo momento de atormentar a los españoles pacíficos.

En el verano de 1936, el gobierno del Frente Popular, crecido ante la falta de resistencia, dio un salto cualitativo. No se limitó a enviar a las milicias de sus partidos a aterrorizar a sus adversarios, sino que, tras amenazarlo de muerte en las Cortes, envió a un grupo de policías de uniforme a asesinar a uno de los dos líderes de la oposición, José Calvo Sotelo. El 14 de julio de 1936, España había pasado además a padecer un Estado terrorista.

Hasta aquí la realidad del régimen republicano, sin entrar en las atrocidades que se cometieron después del Alzamiento del 18 de julio.

Y las críticas al régimen de Franco que la sucedió no atenúan, sino que agravan la condena que la nefasta República merece. La dictadura de Franco fue una consecuencia necesaria de los desmanes republicanos. Si la República hubiese sido simplemente un régimen caótico, pero de libertades, lo más probable es que la dictadura de Franco, como la de Primo de Rivera en los años 20, hubiese sido una “dictablanda” de entre cuatro y diez años seguida por una transición ordenada a una democracia más seria. Pero la República abortó el retorno a la democracia de la monarquía de Alfonso XIII para traer a España nueve años de horror y cuarenta de dictadura.

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Ceterum censeo infanticidii leges omnes esse delendas.

Y además, pienso que todas las leyes del aborto deben ser suprimidas.

Socialismo es ignorancia

Está claro que los socialistas quieren a la ciudadanía lo más ignorante posible. Sólo así podrán seguir engañándola con sus tópicos, dogmas y prejuicios decimonónicos, que la razón y la experiencia han demostrado ya en repetidas ocasiones que son más falsos que una moneda de 3 euros.

La última prueba son las recientes declaraciones del ministro de ¿Educación? Indiferente ante el descomunal fracaso escolar que han producido las políticas educativas progresistas, se ha permitido criticar la creación de un Bachillerato de Excelencia por Esperanza Aguirre, dirigido a que los alumnos con capacidades extraordinarias puedan desarrollarlas plenamente. Pues bien, el ministro y sus secuaces, además de la palabrería habitual sobre “segregación”, “guetos”, “privatización” y otros conjuros mágicos progresistas, ha revelado su pensamiento real. Según el H. Ángel Gabilondo, “Las aulas no son solo lugares para aprender, son lugares también para convivir”.

Así que las aulas no son solo lugares para aprender. Pues yo creía que la única justificación de dedicar a educación una buena parte de los altísimos impuestos que pagamos los asalariados era ésa: que los jóvenes puedan ejercer su derecho a recibir educación. Pero para los socialistas aprender no es importante. Lo importante en los años del Bachillerato no es aprender, sino estar fuera de las estadísticas oficiales del paro. Lo importante no es aprender, no vaya a ser que te pongas a pensar por tí mismo y te des cuenta de que las consignas que te han contado en Educación para la Ciudadanía son tonterías o mentiras. Lo importante es no aprender, para que sigas votando PSOE toda tu vida.

Las aulas no son lugares para aprender. El PSOE no ha hecho la LOGSE, la LOE y sus demás leyes educativas para que una presidente liberal de una comunidad autónoma consiga que los alumnos más brillantes aprendan todo lo que pueden.

Socialismo es ignorancia.

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Ceterum censeo infanticidii leges omnes esse delendas.

Y además, pienso que todas las leyes del aborto deben ser suprimidas.