“¿Memoria o historia?”, por César Valdeolmillos Alonso

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César Valdeolmillos Alonso (Twitter: @Profundizando / Facebook) es técnico en Radiodifusión, Marketing y Publicidad. Ha compaginado su intensa labor publicitaria con su labor periodística desde 1957 (SER, COPE; Onda Cero, La Crónica, Granada Hoy…), la dirección de gabinetes de prensa y una intensa labor como crítico musical, siendo miembro activo de la Cadena de Comentaristas de discos Latinoamericana (CECOM). Celebrado conferenciante,  ha sido concejal por UCD en Granada, y entre sus reconocimientos, cuenta con  el premio ACYME por una serie de artículos publicados en defensa  de la españolidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y con la insignia de Oro del Ayuntamiento de Granada.

“La historia… testigo de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida, testigo de la antigüedad”

Cicerón

Escritor, orador y político romano

 

En estos últimos años, para situar sus desordenadas apetencias por encima de la Ley, con frecuencia hemos escuchado argumentar a los nacionalistas que sus aspiraciones son la expresión de un sentimiento. Pero los sentimientos son ciegos y ciegan el análisis objetivo de la razón.

El debate abierto en España por la ofensiva de los nacionalismos o en su día, por la promulgación de la Ley de Memoria Histórica, constituyen un buen ejemplo de esta ceguera.

No son estos los únicos acontecimientos que nos obligan a enfrentarnos con la historia reciente y que ponen de manifiesto la dificultad de establecer una posición objetiva en relación con el pasado.

Los españoles llevamos siglos obrando y en consecuencia desgobernándonos, no basándonos en el frío juicio de la Historia, sino arrastrados por el apasionado subjetivismo de la memoria.

La memoria dispone, por supuesto, de su propia legitimidad. Sin embargo no se puede ignorar que siempre será celosa de sus prerrogativas y tenderá a afirmarse como verdad inapelable; en moral, sustitutiva, tanto que en casos extremos puede llegar a alcanzar la categoría de toda una religiosidad.

No obstante, la memoria y la historia son percepciones de muy distinta índole, hasta tal extremo, que en la mayoría de los casos, llegan a generar tendencias radicalmente opuestas.

La memoria, en el supuesto de que no haya sido desvirtuada intencionadamente o mitificada con el paso del tiempo, aspira substancialmente a establecer una ensoñada identidad en base a una particular concepción de la realidad individual o colectiva de una parte de la sociedad. Tiende a fijar con el pasado un vínculo afectivo y a menudo doloroso; no deja de ser ante todo narcisista e implica un culto al recuerdo que termina por crear un obsesivo anclaje en el pasado.

Cuando una acción de futuro, sobre todo si es de gobierno, se basa en la memoria, se corre el gran riesgo de ser parcial, injusto y revisionista, porque la memoria es intrínsecamente beligerante.

Hay que tener presente, que por su propia naturaleza, la memoria es necesariamente selectiva, solo contempla una parte de lo sucedido —la que hemos vivido o se nos ha transmitido— y sobre esa base se elabora una recreación mental del pasado que ubica a quienes participan de ella en una facción de una realidad más amplia y global. Una facción que al mantener el encono, se sitúa en permanente confrontación con la otra parte de la realidad e imposibilita cualquier reconciliación, perpetuando así los conflictos. De este modo, la memoria se convierte en un instrumento que encadena las ideas a lo largo de los siglos, hasta llegar al anacronismo.

Así comprobamos como la memoria y la historia en realidad representan dos formas antagonistas de relacionarse con el pasado.

Cuando esta relación con el pasado avanza por el camino de la memoria, nada le importa la verdad histórica. Le basta con decir: «¡Acuérdate!» La memoria empuja de tal modo a replegarse identitariamente en unas circunstancias —reales o ensoñadas— que se juzgan incomparables por el solo hecho de identificarse con quienes se consideran sus víctimas, mientras que el historiador tiene, por el contrario, que romper en la medida de lo posible, con cualquier forma de subjetividad.

La memoria se mantiene mediante conmemoraciones; la investigación histórica, mediante metódicos y rigurosos trabajos de investigación. La memoria cree estar en posesión de la verdad absoluta, y por tanto, nunca admitirá una duda o una revisión de sus planteamientos. La historia, en cambio, admite por principio, la posibilidad de ser cuestionada, en la medida en que aspira a establecer hechos reales, aunque estén olvidados o resulten chocantes para la memoria, y a situarlos en su contexto auténtico con objeto de evitar la incoherencia y el absurdo. El enfoque histórico, para ser considerado como tal, tiene que situarse al margen de cualquier ideología o juicio moral. Ahí, donde la memoria exige adhesión, la historia requiere distanciación.

La memoria, por último, se hace monstruosa cuando pretende controlar a la justicia y utilizarla al servicio de sus intereses. La justicia, no tiene como finalidad atenuar el dolor de las víctimas u ofrecerles algo equivalente al dolor que han sufrido. Su razón de ser es castigar a los criminales en relación con la importancia objetiva de sus crímenes considerando las circunstancias en las que han sido cometidos. Bajo el control y dominio de la memoria, la justicia se convierte inevitablemente en venganza, cuando es precisamente para abolir la venganza por lo que fue creada.

Por todas estas razones, es por lo que la memoria. En ningún caso, debe sustituir a la historia. Como dice el profesor Philippe Joutard: «En un Estado de derecho y en una nación democrática, lo que forma al ciudadano y lo que debe presidir la acción de su Gobierno, es el deber de historia y no el deber de memoria».

El pasado ha de pasar, no para caer en el olvido, sino para hallar su lugar en el único contexto que le es propio: la historia. Sólo un pasado encuadrado en la historia, puede ser la sólida base sobre la que informar válidamente al presente y construir el futuro, mientras que un pasado mantenido permanentemente vivo, no puede sino ser fuente de dolor, heridas abiertas y violentas convulsiones sociales.

La perversión de los niños por la OMS, por Miguel A, Espino Perigault

 

 Miguel Antonio Espino Perigault es periodista y profesor de la Universidad de Panamá.miguel-antonio-espino-perigault

 

¿Qué tienen que ver el filósofo alemán del siglo 19, Friedrich Nietzsche, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el proyecto de ley sobre educación sexual que se debate en Panamá?
 
La pregunta se hace a la opinión pública panameña, dado que en el país centroamericano se ha presentado, una vez más  –y se espera que sea la última- una nueva versión, sin cambios, de la ya peligrosa  ley de ‘salud sexual y salud reproductiva’ que promueven organismos de las Naciones Unidas, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), que aporta los modelos ideológicos.
 
Leyes sobre salud sexual y reproductiva  han sido  engavetadas (no eliminadas) en anteriores ocasiones, tras el rechazo promovido por grupos provida y profamilia.  Pero, con el inicio e un nuevo gobierno en el mes de julio pasado, los grupos proabortistas, feministas y homosexuals, bajo el disfraz del modernismo, han vuelto a la carga.
 
Para ilustrar a la opinión pública recurrimos, en esta ocasión, a los escritores italianos, Piero Gheddo y Agostino Nobile, quienes nos dan una reciente  y  oportuna  pista. El primero comenta en su muy conocido blog Armagheddo, bajo el título “El Anti-Cristo está entre nosotros”, el reciente libro de Nobile, Anti-Cristo Superstar. Nos recuerda, de paso, la obra del filósofo alemán, “El Anti-Cristo”. (Religión en Libertad).Nobile desarrolla el tema de la vigencia actual del Anti-Cristo y el dañino papel que juegan las ideas anticristianas del filósofo alemán en las políticas de algunas agencias especializadas de las Naciones Unidas, especialmente en la OMS.Uno de esos programas,  supuestamente beneficiosos, es la “Alianza para la Salud de la Madre, el Recién Nacido y el Niño”. Pero, no es oro todo lo que brilla, en la ya vieja organización. Los programas que tienen que ver con los niños, la juventud y la sexualidad, por ejemplo, son engañosos y alcanzan niveles de perversión.

A esta realidad se refiere Nobile en su Anti Cristo Superstar, al recordarnos a Nietzche, quien afirmó: : «Yo defino el cristianismo como la única gran maldición, la única gran íntima perversión…»

Para Nobile, estas imprecaciones se promueven y desarrollan actualmente en las nuevas políticas de la ONU y, particularmente, contra los niños y los jóvenes, en la OMS.

Nobile advierte que: “No nos damos cuenta, pero la OMS quiere imponer aberraciones a los niños de las escuelas. La ONU ha difundido un vademecum titulado “Estándares de la Educación Sexual en Europa”, para promover en las escuelas cursos de educación sexual, según las siguientes orientaciones: Léanse bien:

1-”A los niños de 0 a 4 años los educadores les deberán transmitir informaciones sobre la masturbación infantil precoz y el descubrimiento del cuerpo y de los genitales, poniéndoles en situación de expresar sus propias necesidades y deseos, por ejemplo en el juego del “doctor”…

2-De los 4 a los 6 años los niños deberán ser instruidos sobre el amor y las relaciones con personas del mismo sexo

3-A los niños de 6 a 12 años los maestros les impartirán lecciones sobre los cambios del cuerpo, la menstruación y la eyaculación, dándoles a conocer los distintos métodos anticonceptivos.

4-En la franja de la pubertad, entre los 12 y los 15 años, los adolescentes deberán familiarizarse con el concepto de “planificación familiar” y conocer el difícil impacto de la maternidad en la joven edad, con la conciencia de un asistencia en caso de embarazo indeseado y la consiguiente decisión».

El arzobispo metropolitano de Panamá, Mons. José Domingo Ulloa, ha expresado la preocupación  de la Iglesia por la ambigüedad del lenguaje del proyecto e ley y sus sesgos ideológicos, además de expresar la postura de la Iglesia  en favor de leyes sobre la sexualidad humana que respeten la dignidad de la persona y los valores  que la defienden y fortalecen.

El proyecto de ley sobre educación sexual que denuncian los defensores de la vida y la familia, presenta los peligros y males denunciados.  Pero, sus defensores no los ven. No hay peores ciegos que quienes no quieren ver.

Sobre el abandono de la de la vida por el PP: ‘Palabras, palabras, palabras…’, por César Valdeolmillos

 

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César Valdeolmillos Alonso (Twitter: @Profundizando / Facebook) es técnico en Radiodifusión, Marketing y Publicidad. Ha compaginado su intensa labor publicitaria con su labor periodística desde 1957 (SER, COPE; Onda Cero, La Crónica, Granada Hoy…), la dirección de gabinetes de prensa y una intensa labor como crítico musical, siendo miembro activo de la Cadena de Comentaristas de discos Latinoamericana (CECOM). Celebrado conferenciante,  ha sido concejal por UCD en Granada, y entre sus reconocimientos, cuenta con  el premio ACYME por una serie de artículos publicados en defensa  de la españolidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y con la insignia de Oro del Ayuntamiento de Granada.

 

 

“Las promesas son olvidadas por los príncipes. Nunca por el pueblo”

Giuseppe Mazzini

Político y periodista italiano.

Cuando me dispongo a escribir estas líneas, no puedo por menos que recordar una canción con la que a principios de los setenta, la cantante italiana Mina ocupaba todas las listas de éxitos. El tema nos contaba la historia de una mujer desengañada que a los apasionados requiebros de su amante, respondía una y otra vez: “Parole, parole, parole…”. Palabras, palabras, palabras.

A instancias del progresista ZP, el 3 de marzo de 2010, se promulgó la Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva, y de la interrupción voluntaria del embarazo. Una Ley en virtud de la cual, una niña de 16 años, puede legalmente abortar sin conocimiento de sus padres.

Esta reforma, promovida por el PSOE, recibió las críticas y el voto en contra del Partido Popular.

Palabras, palabras, palabras.

No fue esta precisamente una Ley que suscitara un consenso generalizado, ya que se aprobó con 184 votos a favor, 158 en contra —a los votos del PP, se unieron los de miembros de otros partidos como Coalición Canaria, UPN, UPyD y siete diputados de CiU— mas una abstención.

Como resultado de la sanción de esta Ley, el PP, entonces en la oposición, e interpretando el sentir de su electorado, interpuso un recurso contra varios preceptos de la misma ante el Tribunal Constitucional, el que por cierto, desde entonces, aún no se ha pronunciado. Así, mientras se siegan vidas de inocentes, quienes estamos a favor de salvarlas, solo escuchamos…

Palabras, palabras, palabras.

Desde que a instancias del PSOE se despenalizó el aborto en 1985, se han segado casi dos millones de vidas inocentes. Concretamente, según datos del Ministerio de Sanidad, en 2012 se practicaron en España 118.359 abortos. Casi 325 vidas se truncaron cada día. Mientras se sucede esta inmensa matanza, nuestros insignes dirigentes, parlamentan en el parlamento —es un decir— lanzando sus fachendosas soflamas de las que como la zorra de la fábula de Samaniego, después de escucharlas, cabría decir: «Tu cabeza es hermosa, pero sin seso», porque muchas de sus señorías, aunque se comporten con ostentosa afectación, no son más que meros figurantes. Meros bustos, pero sin seso, carentes de voluntad, sin más criterio que el de la sumisión a la jerarquía para conservar el escaño. Mientras tanto, aquellos que sí tenemos criterio propio y estamos en contra de la cultura de la muerte, a unos y a otros, solo les escuchamos huecas, retóricas y fementidas…

Palabras, palabras y palabras.

Si mal no recuerdo, fue el propio Mariano Rajoy, entonces jefe de la oposición, quien  ordenó recurrir esta ley ante el Tribunal Constitucional y dispuso que en el programa electoral se incluyera la defensa de la vida del no nacido y el apoyo a la mujer embarazada, como signos inequívocos de la identidad política del PP.

Por esta y otras razones que se sustentan en la esencia sociológica, histórica y cultural de España, el partido que sostiene al Gobierno recibió los votos de casi 11 millones de españoles en las elecciones generales de 2011.

Cuanto arrojo se muestra al prometer para ganarse el voto de los crédulos de buena fe y cuanta cobardía asoma por miedo a perderlos. El PP se lo ha pensado sosegadamente. Ha tardado tres años en disponer de un proyecto de Ley, que naturalmente, pusiera lo que pusiera, la izquierda española lo iba a rechazar. ¿Es posible el consenso entre el bien y el mal? ¿Entre lo justo y lo injusto? ¿Entre la cultura de la vida y la de la muerte? ¿Es que de estos fundamentos ideológicos no era sobradamente consciente el Gobierno? Entonces ¿Para qué todo este tiempo y este teátrico?  ¿Para que al final el gran gurú del PP, esposo de una conocida proabortista, que por cierto no sé lo que pinta en ese partido, aconseje al Presidente del Gobierno la retirada del proyecto por temor a una sangría de votos si se seguía adelante con el mismo? Un proyecto de Ley que, convicciones morales aparte, no hace más que dar cumplimiento al mandato del artículo 15 de la Constitución española que reza así:

“Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes…”

El mandato constitucional ampara a “Todos”[i] sin hacer ningún tipo de excepción. Y yo me pregunto y pregunto: ¿Qué clase de ideología es aquella que promulga unas leyes que protegen  celosamente a los animales—lo cual me parece bien— y aprueba otras que amparan la amputación de la vida de seres humanos en el claustro materno? ¿Acaso no es una tortura; acaso no es un trato inhumano y degradante atentar contra la vida de un feto indefenso en el útero en que se encuentra implantado?

El derecho a la vida, es el fundamento básico del que se derivan los restantes derechos —si no hay vida no puede haber otros derechos— y como tal, la misma se preserva añadiendo el derecho a la integridad personal, en su doble dimensión física y moral, garantizando así la plena inviolabilidad del ser humano.

Resulta incuestionable por tanto, que cualquier otro derecho que no respete el derecho a la vida o a su integridad física y moral, debe ser inconstitucional.

Nuestra Constitución vigente, nos podrá parecer buena o mala, acertada o errada, apropiada o desajustada, pero mientras no se modifique debe ser respetada, asumida y observada en todos sus términos. Por tanto, insensata, miope y sesgada interpretación de la realidad legal, sociológica y política española, si el sempiterno asesor sociológico del PP piensa que por continuar con la tramitación de un Proyecto de Ley que se sustenta y desarrolla nuestra Norma Suprema, el partido del que cobra anualmente un millón de euros, habrá de sufrir una sangría de votos.

Es comprensible que el instinto de conservación del Gobierno y de los culpables de esta vergonzosa renuncia, encuentren inauditas excusas para justificar su retirada. La mera comparación de lo conseguido en los tres años de su mandato con las promesas inicialmente proclamadas, es dañina para los regidores responsables de esta vergonzosa claudicación.

Si el PP ha decidido dar la espalda a los principios en los que cree su electorado, ¿Dónde podrá encontrar este apoyo para ver  satisfechas las expectativas de sus valores? ¿Cómo es posible una ética de la personalidad en un mundo de valores contradictorios en el que cuestionamos todos los fundamentos que dieron origen y vida a nuestra civilización?

Son aquellos que mueven los hilos del guiñol quienes han decidido sacrificar los fundamentos sobre los que durante siglos se ha asentado nuestra existencia y someterse al pragmatismo de los intereses coyunturales de sus objetivos, enmascarando la cruel realidad de sus intereses tras engañosas cuestiones semánticas. Así la tragedia que siempre constituye un aborto, parece menos brutal si la denominamos “Interrupción voluntaria del embarazo.

Palabras, palabras y palabras.

Ahora, tras la despavorida retirada del proyecto de Ley que a instancias del propio Presidente del Gobierno había redactado el Ministro de Justicia, no sé si se producirá la sangría en las urnas. De lo que sí estoy seguro es que se seguirá produciendo en el seno de esas madres que preferirán que alguien despedace al hijo concebido, antes que asumir el destino, que como mujer, la naturaleza le ha deparado. Ser madre. Una inigualable prueba de amor como es que su corazón camine permanentemente fuera de sí misma, a cambio de vivir para siempre en el fruto de su cuerpo.

En resumidas cuentas: como el que cambia cromos por canicas, aquí se han cambiado vidas de seres inocentes, por supuestas expectativas de voto.

Está claro que las promesas de los políticos son como las nubes de viento que carecen de agua.


[i] El diccionario de la R.A.E., en su primera acepción define el vocablo “Todo” como “Dicho de una cosa: Que se toma o se comprende enteramente en la entidad o en el número”. Su sexta acepción lo explica como “Cosa íntegra”. Más adelante  precisa: “Entera, absolutamente, sin excepción ni limitación”.

Di no al racismo, por Héctor Castro Ariño

Héctor Castro Ariño es filólogo y periodista.

Estamos en una semana con competición europea de fútbol. Millones de aficionados disfrutaremos estos días con la Champions League. Pero no es de nuestro deporte rey de lo que quiero hablar hoy, sino de una iniciativa de la UEFA que se hace muy visible en los encuentros de la Liga de Campeones. Se trata de una campaña realizada por la red de Fútbol contra el Racismo en Europa (FARE) y apoyada por la UEFA para luchar contra cualquier forma de discriminación en el fútbol. Jugadores como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo o Alex Song son algunos de los que ya desde 2013 han venido participando activamente en esta gran iniciativa.

En los estadios en los que se disputan partidos de la máxima competición continental hemos podido ver grandes pancartas con el lema “No to Racism”. Campañas como esta hacen un gran bien, no ya solo al deporte, sino a la sociedad en general. Muchos niños y adolescentes tienen como ídolos a sus futbolistas favoritos y, asimismo, como modelos a seguir. Por ello, el hecho de que sean los profesionales del balón los que hagan llegar el valor del respeto así como la idea de que todos los seres humanos somos iguales amplifica infinitamente el mensaje.

Lo que resulta triste y lamentable es que, en pleno siglo XXI, todavía haya quien rechaza o discrimina a otro por el color de su piel, por sus rasgos físicos o por cualquier otro motivo que no se basa más que en prejuicios, vileza e ignorancia. Las personas no somos más que el resultado de muchas mezcolanzas históricas. Somos el producto de muchas civilizaciones. Los seres humanos siempre nos hemos adaptado al medio en el que vivimos y producto de ello son nuestras características físicas. Así que, independientemente de la etnia a la que pertenezcamos, al país donde vivamos y a la religión que practiquemos o no, somos todos seres humanos y, por tanto, somos exactamente iguales. Biólogos y antropólogos suelen situar el origen del hombre en África o Asia, no hay unanimidad, pero lo sitúan fuera del viejo continente. Por ello, probablemente nuestros ancestros fueran negros o, como mínimo, de un color de piel y facciones muy diferentes a las caucásicas. El racismo debe ser desterrado de los estadios de fútbol, pero también de todos los otros estadios de la sociedad. Y debemos rechazar todo tipo de racismo, ya que en el mundo que nos ha tocado vivir conviven, junto con la xenofobia, otros tipos de discriminación más sutiles.

Felicidades pues, a la FARE y a la UEFA por este tipo de iniciativa. En cuanto a los partidos de fútbol y, como se suele decir en estos casos, que gane el mejor y, si es nuestro equipo, mejor aún.

 

 

El maestro, por César Valdeolmillos

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César Valdeolmillos Alonso (Twitter: @Profundizando / Facebook) es técnico en Radiodifusión, Marketing y Publicidad. Ha compaginado su intensa labor publicitaria con su labor periodística desde 1957 (SER, COPE; Onda Cero, La Crónica, Granada Hoy…), la dirección de gabinetes de prensa y una intensa labor como crítico musical, siendo miembro activo de la Cadena de Comentaristas de discos Latinoamericana (CECOM). Celebrado conferenciante,  ha sido concejal por UCD en Granada, y entre sus reconocimientos, cuenta con  el premio ACYME por una serie de artículos publicados en defensa  de la españolidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y con la insignia de Oro del Ayuntamiento de Granada.

 

“Educar a un niño no es hacerle aprender algo que no sabía,

sino hacer de él alguien que no existía”

John Ruskin

Escritor y sociólogo británico

 

En estos días el tema de mayor importancia que están viviendo las familias, es el comienzo de curso. Un proceso que se repite cada año por estas fechas y que no por ello deja de tener una gran trascendencia, pues de él depende la formación de nuestros hijos y por tanto su futuro y el nuestro.

Con motivo de mi anterior artículo, que como bien saben trataba de lo que debería significar el comienzo de un nuevo curso, tanto a nivel docente como para nuestras vidas, una amable seguidora tuvo la gentileza de enviarme un vídeo cuyo protagonista era un profesor.

El vídeo contiene escenas —dolorosas a la vez que enternecedoras— de este educador con su hijo Adam, que nació con el síndrome Joubert. Una enfermedad que solo padecen 417 personas en el mundo y que hace que respire nada menos que 180 veces por minuto, le impide controlar su cuerpo y entre otras cosas, aprender a hablar. En definitiva, una persona que no padeciendo ninguna minusvalía `psíquica, precisa de una atención permanente y a la que su padre, el protagonista de nuestra historia, le dedica con gran amor, todo el cuidado que el niño necesita. Cuenta que el día más emocionante de su vida, fue cuando su hijo, mirándole fijamente, llevó la mano derecha a su corazón y con la izquierda apretaba la otra contra su pecho. La traducción de este gesto era que el niño estaba diciendo a su padre que le quería.

El héroe de nuestro relato, ejerce como profesor en un instituto mixto de una zona deprimida de su ciudad, impartiendo sus enseñanzas a unos alumnos de los que ha escuchado historias de toda índole, con frecuencia muy duras, que no predisponen el ánimo precisamente para el estudio. Sin embargo y posiblemente porque él sabe muy bien lo que es sufrir y la ayuda que necesita un ser indefenso que se está formando, su comportamiento en el aula, hace que esos mismos alumnos que en otras clases dejan de prestar atención, en la suya no solamente estén atentos, sino que incluso se diviertan y exclamen cosas como:

- No me puedo quedar dormido porque estoy aprendiendo.

- Nunca tuve un profesor como él. Jamás.

- Es un profesor que recordaré cuando tenga 75 años.

- Es la personificación de cómo deberían ser los profesores.

- Me hace sentir que se preocupa por mi y sé que lo hace

- Es un buen hombre que daría la vida por ti.

- Sabemos que nos quiere.

Este es el caso en el que nos encontramos. No ante un enseñante como dicen ahora los que llenos de sistemas didácticos, van alardeando de un pretencioso esnobismo y, sin embargo, en su misión docente, cosechan unos frutos muy cercanos a la insignificancia. Pero no es este el caso que nos ocupa. El ejemplo expuesto nos muestra al auténtico maestro. Esa figura que deja una huella indeleble en sus alumnos.

El maestro, es ante todo una persona única y singular, del que brota el generoso manantial de sus conocimientos, el espejo que nos devolvería la imagen de sus cualidades morales, la estética de la delicada prudencia de su experiencia y sobre todo, posee la capacidad de seducir al alumno, como si una historia fantástica fuera lo que le estuviera contando. Pero la persuasión es una cualidad que solo se puede adquirir cuando el educador ejerce su cometido con amor y no como un medio de subsistencia como otro cualquiera. Solo con auténtica vocación podrá dar vida a cuanto dice y cuanto hace y de este modo, conseguir que la savia de sus conocimientos alimente el espíritu del alumno. No son tan importantes los conocimientos que él sea capaz de transmitir, como el deseo de desarrollar el hábito de estudio que pueda despertar en el alumno; esa sed insaciable que nos empuja permanentemente a adentrarnos en el mundo del conocimiento.

El auténtico maestro, habrá de ser el haz de luz que durante el resto de nuestras vidas, con sus enseñanzas y sobre todo, con su testimonio, ilumine nuestro camino para la práctica del bien. Pero para eso será necesario que conozca la naturaleza de cada alumno, que se desinterese de sí mismo, para interesarse por él, que se esfuerce en atravesar la superficie, la envoltura de cada uno, hasta que consiga recrearse en ese juego de gran belleza que consiste en ir descubriendo, poco a poco, un ser cuya riqueza de matices es tal, que jamás acabará de conocer totalmente. Y es precisamente ese misterio del ser, el que arrastra, el que entusiasma cada vez más al educador que ha sabido encontrar ese camino.

El verdadero maestro siempre debe ver en su alumno a un ser humano a quien ha de ayudar, a quien ha de querer. Es el amor el mejor lazo de unión. El profesor que sienta con amor su profesión no se conformará con transmitir sus conocimientos a sus alumnos, se dará él mismo, se entregará él mismo, y esa entrega, en vez de ser una carga pesada, constituirá su felicidad, porque es feliz quien con su trabajo logra frutos abundantes.

En definitiva, es misión del verdadero maestro, abrir nuestra mente y asentar en ella, el reino de la libertad.

Un nuevo curso, por César Valdeolmillos

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César Valdeolmillos Alonso (Twitter: @Profundizando / Facebook) es técnico en Radiodifusión, Marketing y Publicidad. Ha compaginado su intensa labor publicitaria con su labor periodística desde 1957 (SER, COPE; Onda Cero, La Crónica, Granada Hoy…), la dirección de gabinetes de prensa y una intensa labor como crítico musical, siendo miembro activo de la Cadena de Comentaristas de discos Latinoamericana (CECOM). Celebrado conferenciante,  ha sido concejal por UCD en Granada, y entre sus reconocimientos, cuenta con  el premio ACYME por una serie de artículos publicados en defensa  de la españolidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y con la insignia de Oro del Ayuntamiento de Granada.

“Aunque no podemos ir hacia atrás y tener un nuevo comienzo, todos podemos empezar desde ahora y conseguir un nuevo final”

 Carl Bard 

Finalizaron las vacaciones y comienza un nuevo curso no solamente escolar, sino para cada uno de nosotros.

Un nuevo curso que nos brinda una inédita oportunidad para construir, para renovar, para recrear, para aprender a crecer.

Iniciamos un nuevo recorrido. Una página en blanco para escribir en ella con atención, con esmero y con esperanza los nuevos proyectos que deberían alimentar nuestra vida. Esa vida que minuto a minuto hemos de llenar de contenido, porque de lo contrario, cuanto más vacía, más pesa.

No es concebible nuestra existencia sin el deseo de alcanzar un objetivo, de alimentar un proyecto de vida, una meta que nos proporcione el impulso necesario para vivir y nos acompañe en el sendero por el que hemos hacer el camino. Sin ese propósito nuestra supervivencia sería un día sin luz.

Decía Albert Einstein que: “La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”.

Ante la pasividad, las esperanzas ceden el puesto a la desilusión, y caer en el pozo de la decepción es elegir el camino fácil, que al final, resulta ser el más difícil.

Por difíciles que sean las circunstancias, hemos de poner todo nuestro empeño en que las tinieblas de la indiferencia se desvanezcan frente a nuestras ilusiones, y el silencio del vacío, se turbe con nuestros proyectos.

Con frecuencia la ceguera del conformismo, nos impide ver que la vida es una continua sucesión de oportunidades para seguir adelante. Si fuésemos conscientes de lo pequeñas son nuestras manos para recoger todo lo que la vida nos ofrece cada día, quizá no estaríamos o fuésemos tan ciegos como para no damos cuenta de que la vida, es camino de una sola dirección en el que uno no es posible detenerse ni volver atrás, porque su final nos impulsa a ir siempre hacia adelante. Sin embargo, con frecuencia nos sentimos atenazados por la parálisis al considerarnos incapaces de realizar algo grande, algo memorable, algo que sea reconocido por todos, sin darnos cuenta de que el auténtico goce, solo lo encontraremos en la cosas pequeñas. En la oportunidad de poder amar, de trabajar, de jugar y hasta de mirar a las estrellas.

Deberíamos alegrarnos de saber que podríamos mejorar nuestra vida corrigiendo nuestra actitud.

Lo que importa verdaderamente, no es cuan grandes puedan ser los proyectos que hagamos para que lleguen a convertirse en un mágico suceso, más asombroso que todas las fábulas y leyendas de nuestro ingenio, sino los caminos que elegimos para lograrlos.

Vivir, no es dormitar en el letargo ciego carente de ilusiones y proyectos.

Es cierto que cuando nacemos somos un proyecto inacabado, que con el transcurso del tiempo se va haciendo a golpe de sus propias decisiones en el ejercicio de su libertad. Por ello hemos de sumergirnos en todo un mundo de nuevos proyectos —no de aquellos que pudieran ser edificados sobre arena y destruidos por el primer soplo de viento— sino de los que habrán de sustentar nuestra vida y en los que habremos de canalizar todas nuestras energías. Proyectos concebidos con ideas claras, que lleguen a convertirse en profundas convicciones; en ideales que nos arrastren y muevan nuestra voluntad. Propuestas que necesiten de una decisión firme y ejecución vigorosa y determinada. Objetivos llevados a cabo con tanta constancia que den una razón a nuestra existencia. Vivir es tener un claro proyecto de vida, realista y comprometido, por el cual seamos capaces de afrontar sacrificios y esfuerzos por los que no nos importe tener que renunciar frecuentemente a satisfacciones inmediatas; por los que no nos importe perseverar con paciencia y tesón en la línea trazada. Observaremos cómo una vez tomada esta resolución, sentimos aumentar nuestras fuerzas y agrandarse nuestro horizonte, porque la verdadera alegría deja traslucir la felicidad de quien siente su vida como un proyecto útil para sí mismo y para los demás.

Pongamos manos a la obra porque nuestro tiempo es limitado. No lo desaprovechemos viviendo la vida de otros. No le demos tiempo al tiempo porque el tiempo no nos dará ni un solo minuto a nosotros

En busca de Carlomagno del siglo XXI, por Miguel A. Espino Perigault

Miguel Antonio Espino Perigault es periodista y profesor de la Universidad de Panamá.

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En las próximas Navidades, número catorce del siglo XXI, se cumplirán los 1.214 de la coronación de Carlomagno, en la Roma del año 800, como su emperador y soberano del Imperio Cristiano de Occidente.

Devoto y fiel protector de la Iglesia, Carlomagno respondía a invitación del Papa, san León III, para la solemne ceremonia que le ungiría como Soberano del nuevo imperio, el cual daría definitiva identidad cristiana a Europa. La historia reconocerá su reinado (800-814) como el Renacimiento Carolingio, del surgimiento de la cultura y el arte latinos; de estabilidad política y extensión y consolidación del cristianismo y como Padre de Europa. Carlomagno cumplió como César y dio a Dios lo de Dios, como hijo fiel de la Iglesia.

Europa padece hoy, víctima de la labor destructiva impulsada por radicales movimientos políticos e ideológicos anticristianos. Y debe uno preguntarse si, ante esta situación, ¿Surgirá un nuevo Carlomagno, capaz de enderezar los entuertos? Contamos con valiosos modelos recientes de Pontífices como San León III. Sólo falta Carlomagno.

Analistas políticos se preguntan si el actual renacimiento cristiano de Rusia augura una recristianización en Europa con Vladimir Putin como guía conductor. El humanista brasileño Luiz Sergio Solimeo, desconfía del líder ruso. (Can Putin be trusted?/ TFP)

Pero Vladimir Putin ha convertido a Rusia en el país campeón en la defensa de la vida y la familia. El aborto se desalienta con duras leyes restrictivas. Se ha convertido en política de estado el crecimiento demográfico, reducido a niveles críticos durante la época comunista, cuando la Unión Soviética legalizó la criminal práctica como un derecho irrestricto de la mujer y una conquista social. El restringir la criminal medida antivida coloca a Rusia en un plano de confrontación con los imperios económicos, políticos y mediáticos promotores del aborto y la anticoncepción en el mundo.

Además Putin, con el aplauso y apoyo de la Iglesia, ha establecido una política de promoción y protección de la familia tradicional (no se reconoce otra), y premia a las que creen el tercer hijo y más, cifra necesaria como base humana para el desarrollo.

Con estas y otras medidas, Putin ha ganado apoyo de su pueblo (un 80 %), todo un mensaje para verdaderos estadistas.

La dicha de ser abuelos, por César Vadeolmillos

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César Valdeolmillos Alonso (Twitter: @Profundizando / Facebook) es técnico en Radiodifusión, Marketing y Publicidad. Ha compaginado su intensa labor publicitaria con su labor periodística desde 1957 (SER, COPE; Onda Cero, La Crónica, Granada Hoy…), la dirección de gabinetes de prensa y una intensa labor como crítico musical, siendo miembro activo de la Cadena de Comentaristas de discos Latinoamericana (CECOM). Celebrado conferenciante,  ha sido concejal por UCD en Granada, y entre sus reconocimientos, cuenta con  el premio ACYME por una serie de artículos publicados en defensa  de la españolidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y con la insignia de Oro del Ayuntamiento de Granada.

“La abuela sostiene nuestras manecitas por un rato, pero nuestros corazones para siempre”

Cualquier nieto

Tradicionalmente, el 26 de julio se celebra la festividad de San Joaquín y Santa Ana, los padres de la Virgen María, y por tanto, los abuelos de Jesús. Me pregunto si podría haber en el calendario otra fecha mejor que esta para rendir tributo a la entrañable figura de los abuelos.

En cualquier caso, la gran riqueza humana, social, religiosa y espiritual que representan los abuelos, ancestralmente fue reconocida por las más antiguas civilizaciones. Su figura en la vida de cualquier familia, siempre ha resultado insustituible, pero hoy, los cambios sociales, han hecho de ella un pilar fundamental.

Es cierto que en la sociedad actual, muchos abuelos se han visto obligados a asumir funciones que en absoluto les corresponden. No sé si es bueno o malo este cambio de papeles no elegido, porque si bien es cierto que en no pocos casos se carece de las fuerzas necesarias para desempeñarlo, no lo es menos que ello les permite disfrutar más intensa y extensamente de esos malvados ángeles que constituyen la prolongación de nosotros mismos.

Sea como sea, estoy convencido que uno de los inesperados tesoros que nos aguardan con el paso de los años, es la dicha de ser abuelos. Tal es así, que si yo hubiera sabido la felicidad que me iban a proporcionar mis nietos, los habría tenido antes que a mis hijos.

¡Abuelos! Qué imagen tan entrañable en la historia y trayectoria de una familia. Tan importante que sin su presencia no se concibe la prolongación y desarrollo de la misma, porque no se puede proyectar el futuro sin profundizar en un pasado de cuyas raíces recibimos hoy el fruto cuajado de las ricas experiencias espirituales y morales sobre las que se asienta nuestra forma de vida.

De los abuelos es de quien recibimos todo el inigualable legado de sabiduría y humanidad heredado de nuestros ancestros porque la vejez es la sede de la sabiduría; el sendero hecho durante nuestro paso por la vida. Una sabiduría que no pudimos transmitir en su momento a nuestros hijos, porque como el buen vino, solo con el paso de los años alcanza su madurez en la barrica de la vida.

No tendría sentido que el preciado fruto de la vid, obtenido con esfuerzo, dedicación y amoroso cuidado en el transcurso de los años, así quedase en el recipiente de su sazón. Al igual que el destino de un buen vino es ser el insustituible complemento de unos excelentes manjares, la sabiduría atesorada por los abuelos debe ser la irreemplazable suma en la formación de los nietos.

Abuelos y nietos. Las dos orillas del río de la vida que se unen por medio del puente de los hijos. Entrambas, se construye el futuro. Una porque contiene y transmite los hábitos, tradiciones, y conocimiento heredado y adquirido en el transcurso de los tiempos. La otra, porque con el legado recibido seguirá construyendo el futuro.

Por ello, tal y como reiteradamente a denunciado el Papa Francisco, “Los ancianos no son solo objeto de atención y cuidados, sino también sujetos de una nueva perspectiva de vida”.

Los abuelos, no son solo unos canguros gratuitos a quien confiar a los hijos para poder obtener un mayor bienestar material. Son las raíces del futuro, el baluarte de la fe y la memoria de las familias.

Ser anciano, no es un destino ineludible de la existencia. Es una vocación de entrega a los demás, de sacrificio, de bondad y generosidad, de promover la cultura de la esperanza y la fe compartida para la construcción de un futuro mejor. Ser anciano es compartir una manera de permanecer en el mundo como soporte para las nuevas generaciones.

Vivimos amarrados a los estereotipos o imágenes negativas que hoy se adoptan hacia la vejez y envejecimiento, considerándolos personas incapaces e improductivas; provocamos la tragedia de la cultura del descarte que corresponde a sociedades que no cuidan a sus ancianos y en las que se les descarta con actitudes tras las cuales hay una eutanasia escondida; se ha impuesto la filosofía de considerar al ser humano como un  objeto reemplazable que se usa y se tira y cuyo único factor que se pone en valor, es el de la efímera presencia de la juventud, Estamos tan deslumbrados por la primavera de la mocedad que no nos damos cuenta de que son los árboles más viejos los que dan los frutos más dulces. Consideramos a los ancianos como una carga inevitable y se los aislamos por medio del olvido y el desentendimiento de sus necesidades hasta su total desvanecimiento por falta de interés por vivir. Frente a todo este desapego, tenemos la obligación moral de reivindicar las políticas sociales que precisa uno de los sectores más vulnerable de nuestra sociedad.

El crecimiento progresivo de la expectativa de vida, no ha llevado aparejado la adopción de las medidas necesarias, ni en la política, ni en la economía, ni en la cultura porque las políticas de vejez carecen de prioridad y presupuestos estables y sostenidos. Es absolutamente necesario replantearse la ancianidad y el compromiso del mundo con los ancianos y los de estos con el mundo.

En unas sociedades en las que se erigen como valores supremos el oropel acompañado por el becerro de oro, no se contempla la presencia de los ancianos como una forma de revalorizar el papel que en otras épocas cumplían, como reserva de las tradiciones y mucho menos como depositario del valioso caudal de experiencia que sólo se adquiere con el paso de los años.

Quizá, en un mundo en el que todo se considera relativo y por tanto efímero, hasta puede ser que los abuelos sean considerados fósiles paleontológicos, porque son la prueba viva que denota el valor de la fidelidad conyugal en un mundo que ha renegado de esta virtud.

No nos damos cuenta de que saber envejecer, es la obra maestra de la vida, y una de las cosas más difíciles en el complejísimo arte de permanecer.

No son pocos los abuelos que están sumidos en la más dolorosa soledad, llenos de dificultades y de enfermedades por mor de la ingratitud de sus propios hijos. La profundidad de estas heridas son las que producen las arrugas del espíritu; las que nos hacen más viejos que las de la cara.

Estoy convencido de que en compensación de todas estos desconsuelos, uno de los tesoros que nos guardan los años, es la dicha de ser abuelo. No se experimenta el amor en plenitud, hasta que no se tiene en los brazos al primer nieto. De ahí que un niño que no ha disfrutado a sus abuelos, es una casa sin terminar.

I Aniversario de la tragedia ferroviaria de Angrois: “Grandeza y miseria de un pueblo”, por César Valdeolmillos

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César Valdeolmillos Alonso (Twitter: @Profundizando / Facebook) es técnico en Radiodifusión, Marketing y Publicidad. Ha compaginado su intensa labor publicitaria con su labor periodística desde 1957 (SER, COPE; Onda Cero, La Crónica, Granada Hoy…), la dirección de gabinetes de prensa y una intensa labor como crítico musical, siendo miembro activo de la Cadena de Comentaristas de discos Latinoamericana (CECOM). Celebrado conferenciante,  ha sido concejal por UCD en Granada, y entre sus reconocimientos, cuenta con  el premio ACYME por una serie de artículos publicados en defensa  de la españolidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y con la insignia de Oro del Ayuntamiento de Granada.

“Amar es lo contrario de utilizar”

Juan Pablo II

 

Se ha cumplido un año, des aquel fatídico momento en el que en la curva «A Grandeira», a unos 3 km de la estación de Santiago de Compostela, se produjo una de las catástrofes más graves de nuestra historia ferroviaria, en la que perdieron la vida 79 personas.

A estas alturas no voy a referirme a las víctimas —que descansen paz— ni a ese tinglado al que injustamente le llaman justicia y mucho menos me voy a meter en el jardín de la búsqueda de los responsables.  Las cosas nunca ocurren por una sola causa, sino por la confluencia de de un cúmulo confluyente de circunstancias. Así que no, no me adentraré por ese intrincado bosque y que sea la injusta justicia de los hombres la que añada con sus conclusiones, su dosis de desconsuelo y tribulación a las familias de las víctimas.

Sin embargo, como contraste al tan artificioso entramado oficial, deseo encarar el ejemplar comportamiento, que en el mismo instante en el que se produjo la tragedia, tuvieron los vecinos de la parroquia de Angrois. Un pequeño lugar que en circunstancias tan trágicas como aquella, sacó de su interior lo más noble de sí mismo y se sumergió en la tragedia para erigirse en tabla salvadora de aquellos náufragos de la vida.

En un instante, la catástrofe aparece silenciosa como el filo de una navaja solitaria y de un golpe y para siempre, corta o mutila la vida. Bastan unos segundos para que desaparezcan los sueños, se quiebren los proyectos y las esperanzas de un ilusionante futuro se conviertan en desgarradores gritos hambrientos de alguien, que con desesperación espera que haya para que les escuche, les descubra y les salve.

Tampoco quiero olvidar las trágicas escenas del 11-M, en las que los vecinos de la estación de Atocha y el pueblo de Madrid entero, demostraron que su entrega y generosidad sin límites, es la que alimenta su propia substancia. Una pródiga y soberbia generosidad que anida en el corazón de cada uno de nosotros.

Y no puedo pasar por alto los dramáticos momentos vividos por cientos de familias de la ciudad de Lorca con motivo del terremoto sufrido. Todas ellas fueron situaciones tan trágicas, que en nuestros corazones, una vez más, los altos valores se pusieran de manifiesto y mucho más allá de las disposiciones oficiales que puedan regir para estos casos, el pueblo se olvidara de sí mismo y con ciega dedicación y generosidad, brindara su ayuda hacia aquellos que con desesperación, esperaban una mano amiga, una mano generosa que les sacara del infierno.

Es en los casos más extremos, en los que la voz de nuestra conciencia hace, que de lo más profundo de nuestras entrañas, afloren los más altos principios morales con una infinita capacidad de entrega, bondad y generosidad que nos dignifica como humanos, y con riesgo incluso de nuestra propia vida, hace que nos entreguemos al empeño de intentar salvar la de nuestros semejantes. Somos ciegos ante los riesgos a que nos exponemos… ni siquiera se nos ocurre pensar en ello… es una catarata de sentimientos alimentados por el amor, la humanidad, la fe en nuestra capacidad, la disponibilidad plena y el deseo incontenible de ayudar… obramos a instancias de una maravillosa locura… la de ser útiles a quienes reclaman una mano, que con humanidad, les brinde un rayo de esperanza.

Acciones tan ejemplares como estas nos ofrecen motivos más que sobrados para tener fe en la bondad y generosidad de nosotros, los seres humanos, que solo queremos el bien, el sosiego, la seguridad, la paz, el progreso y un futuro para nuestros hijos y nuestros nietos. ¿Tan difícil es eso?

¡Qué contraste con el hipócrita y pretendido espíritu de servicio y entrega que a diario nos restriegan ufanamente la mayoría de políticos, politiquillos y adláteres!

Son ellos con sus hipócritas ideologías, sus ambiciones de poder, sus poderosos intereses partidistas y su egolatría sin límites, los que nos causan la ruina personal y de nuestras familias; ellos son los que truncan nuestras vidas, los que hacen pedazos nuestras ilusiones, los que tiñen de negro nuestros sueños, los que hacen saltar en pedazos la senda de nuestro futuro… los que a diario nos manejan como inocentes e indefensas marionetas que reciben los estacazos de su ceguera, su obcecación e ineptitud para todo aquello que no sea salvaguardar sus fieros intereses.

Dos aptitudes contrapuestas que reflejan a las claras las grandezas y miserias de un pueblo.

Síndrome de Down. “El lenguaje del amor”, por César Valdeolmillos

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César Valdeolmillos Alonso (Twitter: @Profundizando / Facebook) es técnico en Radiodifusión, Marketing y Publicidad. Ha compaginado su intensa labor publicitaria con su labor periodística desde 1957 (SER, COPE; Onda Cero, La Crónica, Granada Hoy…), la dirección de gabinetes de prensa y una intensa labor como crítico musical, siendo miembro activo de la Cadena de Comentaristas de discos Latinoamericana (CECOM). Celebrado conferenciante,  ha sido concejal por UCD en Granada, y entre sus reconocimientos, cuenta con  el premio ACYME por una serie de artículos publicados en defensa  de la españolidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y con la insignia de Oro del Ayuntamiento de Granada.

Al amor lo pintan ciego y con alas.

Ciego para no ver los obstáculos y con alas para salvarlos.”

Jacinto Benavente

Premio Nóbel de Literatura

 

 

Con frecuencia miramos sin ver. El entorno que nos rodea nos es tan familiar, que no llegamos a verlo porque estamos insertos en él, de tal modo, que formamos parte del mismo. Solo cuando otra persona nos muestra lo que realmente contiene, vemos aquello que tantas veces habíamos mirado y nunca habíamos visto.

Sin embargo, desde ahora, la apasionante historia y los principales rincones y lugares emblemáticos del histórico barrio judío de Granada, el Realejo, el barrio donde coexistieron en cierta armonía judíos, musulmanes y cristianos, los naturales y visitantes van a tener oportunidad de redescubrirlo y verlo con otros ojos. Unos ojos muy diferentes a aquellos con que lo miran cuando por él transitan los vecinos o a los habituales con los que se muestra al turista convencional.

La belleza, la historia y la leyenda de este rincón de Granada podrán reconocerlas, redescubrirlas a través de los ojos de unos jóvenes con capacidades diferentes, que enamorados de la cultura y de su ciudad, han luchado con esforzado tesón, para demostrar con su ejemplo el enorme poder de la determinación y la fe y, lo que es más importante, que la diferencia entre los sueños y las visiones, es la determinación que ponemos por convertirlos en realidad. No olvidemos que detrás de los grandes éxitos, siempre hay historias de valor y esperanza que comenzaron con un sueño. Un sueño cuyas raíces profundizan en el empeño de lograr lo que cualquiera que no tiene su condición, lo hace.

Los nuevos embajadores de la ciudad, como así se les ha bautizado, son jóvenes voluntarios con síndrome de Down, que se han preparado a fondo, con un gran entusiasmo, con fe, perseverancia y con un inmenso amor por lo que estaban haciendo, para desempeñar con una gran dignidad su misión.

Resulta sorprendente con que profundidad de conocimientos, estos jóvenes muestran a los visitantes los tesoros artísticos, históricos y arquitectónicos. Con que pormenorización y con qué entusiasmo bucean en la historia de cada rincón. La fe y el interés que estos jóvenes ponen en cada circunstancia que exponen al visitante, hacen que este se traslade en el tiempo y se sumerja en los acontecimientos presentados.

Es admirable la voluntad y el entusiasmo con que se entregan a su labor y digno de seguir su ejemplo por muchos de aquellos que no han tenido que superar las barreras sociales que estos jóvenes han tenido que abatir.

Viéndoles con el ánimo con que desempeñan su labor, no podemos por menos que darnos cuenta, que contra lo que comúnmente se cree, los niños que han nacido con el síndrome de Down, no son diferentes a nadie, lo tienen todo, y de lo bueno, mucho más que los demás. Ellos son la encarnación viva de la esperanza, la alegría y la determinación.

Han venido al mundo con un cromosoma más que representa más amor, más fuerza en el esfuerzo, más ternura, más vida y más esperanzas. A diferencia de otros niños sin esa condición, lo único que esperan de nosotros, es más atención, más amor y más paciencia.

Si tenemos la sensibilidad suficiente para leer en su mirada, observaremos que con una sonrisa en los labios, ellos nos están diciendo: “Si crees en mí, te sorprenderé”. No me veas distinto a ti. Somos más parecidos que diferentes. Yo veo el mundo como tú lo ves y paso a paso, si tu no me excluyes, al igual que aprendí a caminar, voy a  salir adelante. Si tú me ayudas y reconoces mis logros, si me brindas aprecio y respeto, me ayudarás a sentirme como cualquier otro niño. Por favor, no me tengas compasión. Si tú no me haces sentir distinto, yo disfrutaré de cada momento al máximo y celebraré cada pequeño triunfo, no importa cuán pequeño pueda parecer para otros. Soy un ser humano igual que tú, con las mismas necesidades, gustos, deseos, sentimientos y quiero tener los mismos derechos y deberes.

Son personas que con su empeño, su fe y su fuerza de voluntad, inspiran a quienes en el diario vivir, se han olvidado o nunca tuvieron la oportunidad de aprender que los retos, cuando son trabajados con amor y perseverancia, cuando se tiene fe en el resultado de las habilidades únicas de cada uno, siempre recompensan con grandes lecciones de crecimiento y superación personal.

El ejemplo de estos jóvenes guías granadinos, debe ayudarnos a cambiar la percepción que tenemos acerca del síndrome de Down, generar inclusión y comprender su individualidad como seres humanos no desiguales para que puedan llegar a vivir una inclusión total y real.

Aún queda mucho camino por recorrer “sobre todo en materia de integración y transición a la vida adulta. Pero hay que ser consciente de que si sumando capacidades, se ha conseguido avanzar de forma colosal en los últimos 25 años, es esperanzador pensar que los siguientes han de ser mucho más prometedores.

Solo si les miramos con los ojos del alma, nos daremos cuenta que la risa de un hijo con síndrome de Down, es algo tan puro, tan limpio, tan sincero, tan lleno de amor e inocencia, que solo la sonrisa del Creador se le puede asemejar, porque el suyo, es el lenguaje del amor.