‘La mujer castrada’, por Custodio Ballester, pbro.

El P. Custodio Ballester Bielsa es portavoz de Sacerdotes por la Vida (Priest for Life).  Es párroco de la Parroquia de la Inmaculada Concepción de L’Hospitalet de Barcelona, y firme apoyo del activismo de Derecho a Vivir/HO Barcelona, 

Compañera te doy y no sierva. Amala como Cristo amó a su Iglesia

(Antiguo ritual del Matrimonio)

No para de sonarme en los oídos ese grito sumamente revelador que tantas veces he oído en las contramanifestaciones de nuestra Marcha por la Vida cada día 25. Su grito de guerra es: “¡Nosotras parimos, nosotras decidimos!”. Y digo que es tremendamente revelador: lo que más, cuando lo profieren ELLOS, tan “solidarios” con ellas. Evidente esperpento, claro está, que no sabría decir si tiene más de ironía o de sarcasmo. Lo que les correspondería decir a ellos, es: Aunque nosotros no parimos, somos nosotros los que decidimos. Y ellas, las que reivindican su derecho a abortar, ni paren ni deciden. Cuatro palabras, cuatro mentiras. Porque justamente el aborto es la mayor agresión, rabiosamente machista, que ha perpetrado nuestra sociedad contra la mujer.

Una noticia que se ha puesto en circulación recientemente, ha activado aún más mi rebelión ante la aberración social del aborto. La noticia es que el pasado año 100.000 mujeres con total estabilidad profesional y económica recurrieron a la inseminación artificial también en los hospitales de la Iglesia- que además les costó lo suyo. Si a estas 100.000 añadimos las decenas de miles de mujeres que se deshicieron del semental una vez inseminadas, por considerar que ellas y el hijo estarían mejor sin él; y si añadimos a éstas las mujeres que una vez embarazadas fueron abandonadas por su pareja, tenemos a la vista un panorama atroz de déficit de padres y esposos. Frente a un gran número de mujeres que desean ser madres, es estremecedoramente escaso el número de hombres capaces de ser esposos y padres.

Estamos ante el fracaso estrepitoso del hombre en una sociedad rabiosamente machista que tiene como su máximo objetivo para él, el sexo totalmente libre y sin cargas. En el diseño moderno de sociedad, las cargas son íntegras para la mujer. Y en eso trabajan a fondo la educación y los medios. Se educa a la mujer para la servidumbre sexual. Lo que el nuevo sistema le promete y le procura al hombre no es sexo prostituido, que eso se paga. No es eso, sino sexo esclavo. El sistema educa a la mujer como esclava sexual. Y después de liberar al hombre hasta de las más nimias cargas sexuales e imponérselas a la mujer, le enseña a gritar, para que todo el mundo sepa (y sobre todo los hombres) hasta qué punto ha asumido ésta su condición de esclava sexual: “¡Nosotras parimos, nosotras decidimos!”

Cosa bien singular, claro, porque lo típico en toda la zootecnia es castrar a los machos. Y lo fue también para la especie humana. Pero de eso hace muchos siglos. Nos quedó como monumento para recuerdo de esa praxis la palabra “esclavo”, que nos vino de Egipto a través de Grecia, en vez de servus; porque siklav (ciclán) devenido a sklavos hacía referencia justo a la extirpación de los testículos (tradición continuada en Oriente con los eunucos). Pero los tiros no van por ahí en la moderna ingeniería social.

Puesto que era imposible hacer trabajar al toro si no lo castraban, pensaron nuestros más remotos antepasados que era imposible hacer trabajar al hombre si no se le castraba. De este prejuicio nació el Homo Servus Sclavus cuyo distintivo de especie era la castración. Eso ocurría en el Oriente Medio. Pero en otras civilizaciones, entre ellas la etrusca-romana, pensaron que podían evitar la castración del hombre a condición de trasladarla a la mujer. Mantuvieron la castración en la especie, pero liberando de ella al hombre y cargándola sobre la mujer: la diferencia era que tal como en el hombre la castración tenía que ser anatómica, en la mujer podía ser funcional fisiológica. El hombre quedaba con toda su funcionalidad sexual (Homo Servus Servus), mientras que a la mujer se le castraba esta funcionalidad para ajustarla única y estrictamente a la del hombre: mujer sólo para la copulación; fue así como nació la prostitución, que funcionó además como primera (y por muchos siglos única) moneda de pago para los esclavos. Pago ¡y estímulo!: es la genial política de la zanahoria, antes y ahora.

Obviamente la esclava destinada a esta función económica (la Mulier Meretrix) tenía castradas (y a menudo de forma violenta y arriesgada, como cuando la cosa culminaba en el aborto) las funciones sexuales propias de la mujer: de lo contrario no era útil para cargar con el peso de la no castración del hombre, que ése era su objetivo “laboral” y vital. En efecto, la mujer embarazada era totalmente inútil para ese objetivo. Y tanto más inútil cuanto más avanzaba el embarazo, y luego el parto y la lactancia (si no era abandonado el recién nacido en la calle o vendido a los criadores de esclavos). De ahí que Mulier Meretrix y pregnans fuesen términos contradictorios. No perdamos de vista que  la Meretrix era esclava laboral del amo y esclava sexual del esclavo. Si quedaba embarazada, perdía su condición de meretriz; y el amo, como justo castigo por haber quedado inútil para su trabajo, la destinaba a trabajos más duros. Estos descuidos eran imperdonables. Es que la cosa era muy grave: la meretriz embarazada, al quedar inútil (sexualmente) para el esclavo, quedaba también inútil (laboralmente) para el amo.

La cuestión de fondo es que la mujer es mucho más manejable sexualmente que el hombre: se la puede reprimir con mucha mayor facilidad que al hombre, al ser su demanda copuladora muchísimo menor que la de éste. En efecto, nunca jamás ha ocurrido en la historia de ninguna civilización que la mujer incurriese en altísimos índices de violencia sexual por satisfacer sus ansias copuladoras, ni que montase una imponente industria de prostitución masculina por dar suelta a sus ansias insaciables de copulación. Y eso es así porque la mujer es sexualmente más REPRIMIBLE que el hombre; por eso se ejerció sobre ella la represión sexual, quizá como fórmula única de control de la natalidad.

Pero resulta que la mujer es además OPRIMIBLE sexualmente (no lo es el hombre, que es el opresor, porque “oprimirle” en este sentido sería justamente premiarle dándole lo que más desea). Así lo entendieron los romanos, que para premiar sexualmente al esclavo, oprimían sexualmente a la esclava dedicándola a la prostitución.

Por eso ha sido tan sumamente fácil convertir a la mujer en OBJETO DE OPRESIÓN SEXUAL. Una opresión que se convierte en presión constante desde todas las instancias imaginables: la escuela, los medios, los servicios sociales, el sistema sanitario y hasta el sursum corda. Una presión y una opresión que el hombre sólo sufre cuando es utilizado sexualmente como mujer por otros hombres. Y también en este caso, se ponen todos los medios para conseguir este fin: empezando, obviamente por la “adecuada” educación en la escuela, que les ofrece a los nuevos esclavos y esclavas –hetero y homosexuales- nuevas libertades genitales.

Con la actual opresión sexual de la mujer se cierra el ciclo, uno más, del eterno retorno: “el amo” decidió liberar de la castración al esclavo macho (castración anatómica). Pero volcó sobre la nueva esclava, la carga de la castración: empleó todos los medios para su inutilización sexual específica (que no es la copulación exclusivamente, como pretende el machismo imponiéndole su óptica). En efecto, la ha inutilizado para el PROCESO REPRODUCTIVO que le es propio. Inutilización sexual y CASTRACIÓN de la mujer que empieza en los anticonceptivos y culmina en el ABORTO. Exactamente igual que cuando los romanos pusieron en marcha la prostitución. ¿Para qué? Pues para que los esclavos (no las esclavas, que funcionan por otros patrones conductuales) fueran libres sexualmente, felices sexualmente y agradecidos sexualmente al amo.

¿Y por qué se castra a las esclavas y no a los esclavos? Pues porque los esclavos son tremendamente difíciles de manejar sexualmente: desencadenan la delincuencia sexual que a veces llega a límites horribles; despliegan, para los más “decentes” el comercio sexual, que mueve enormes sumas de dinero; desarrollan la pornografía (con un auge horripilante de la pornografía infantil, punta de lanza de la delincuencia sexual contra los niños que, cierren los ojos para no ver, empieza en los centros educativos de todo género). En fin, que los esclavos machos son indomables, mientras que las esclavas se dejan manipular muy fácilmente: su pulsión sexual-copulativa no las empuja a todas esas aberraciones en que incurren los hombres. Moraleja del amo: esclaviza tanto como puedas a las esclavas para que se entreguen “voluntariamente” a los esclavos, porque ese MARAVILLOSO ORDEN SOCIAL contribuye a relajar la tensión sexual de los esclavos. Consigue como sea que ellas griten alegres y convencidas: ¡NOSOTRAS PARIMOS, NOSOTRAS DECIDIMOS! (es el santo y seña de la esclavitud sexual “voluntaria”).

Pero esta visión tan esclavista de la situación no puede ser más que un espejismo, pues tanto los esclavos como las esclavas votan cada cuatro años quiénes prefieren que sean sus amos. Los amos que diseñen e impongan desde el poder sus modelos sexuales. Pero llegan tarde: para ingeniería social, la de los romanos. Los imitarán, los copiarán, pero no los superarán. Y los dos mil años de historia del cristianismo en el que la Iglesia -fiel a Jesucristo- elevó a la mujer a la categoría de esposa y madre, amada y respetada, enterrados por el silencio cómplice de los perros mudos (cf. Is 56,10) que vendieron su progenitura por un plato de lentejas… cada vez más pequeño.

 

Preludio discordante para una orquesta extraviada, por César Valdeolmillos

Paralelismo histórico entre la proclamación de la II República española y los hechos que se están derivando de la proclamación de nuevos ayuntamientos.

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César Valdeolmillos Alonso (Twitter: @Profundizando / Facebook) es técnico en Radiodifusión, Marketing y Publicidad. Ha compaginado su intensa labor publicitaria con su labor periodística desde 1957 (SER, COPE; Onda Cero, La Crónica, Granada Hoy…), la dirección de gabinetes de prensa y una intensa labor como crítico musical, siendo miembro activo de la Cadena de Comentaristas de discos Latinoamericana (CECOM). Celebrado conferenciante,  ha sido concejal por UCD en Granada, y entre sus reconocimientos, cuenta con  el premio ACYME por una serie de artículos publicados en defensa  de la españolidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y con la insignia de Oro del Ayuntamiento de Granada.

“Lo que más me inquieta es que en España todos se preguntan: ¿qué va a pasar? Casi nadie se pregunta: ¿qué vamos a hacer?”

 Julián Marías, filósofo español

 

Una de las obras más importantes del eminente historiador español Antonio Domínguez Ortiz fue la que nos dejó bajo el título. “España, tres milenios de historia”. En ella, refiriéndose a la II República Española, decía que: ”La República nació de forma apresurada, sin maduración suficiente, recogiendo la herencia de un régimen que había caído víctima de sus propios errores”.

Como es bien sabido, la II República Española surgió de una forma irregular. Pero España ya era diferente mucho antes de que lo dijese Manuel Fraga. El 12 de abril de 1931, hace ahora 84 años, se celebraron unas elecciones municipales que en el conjunto del país, ganaron abrumadoramente las candidaturas monárquicas. Sin embargo, los republicanos vencieron en las principales capitales de provincia. Nada más saberse el resultado, ondearon banderas republicanas por todo el país y en algunas localidades, como en Barcelona y en Éibar, aquel mismo día, se proclamó la República.

El eminente historiador, sigue diciendo textualmente: “Daba la II República sus primeros pasos en un ambiente de exaltación y júbilo… No duró mucho este ambiente jubiloso… Los sucesos de mayo en Madrid (quema de conventos, agresiones al periódico monárquico ABC) empezaron a dar a la República el «perfil agrio y triste» que lamentaba Ortega”.

Recordando los graves errores de la República, más adelante Domínguez Ortiz añade: “… fue la creencia de que el aplastante triunfo republicano era un hecho consumado, irreversible. No se daban cuenta los triunfadores de la cantidad de mesianismo y novelería que habían intervenido en los acontecimientos de abril de 1931; tanto mayor fue su desconcierto cuando las elecciones de noviembre de 1933 pusieron de manifiesto un cambio de tendencia. Otras torpezas habría que cargar en la cuenta de los vencedores, sobre todo en materia religiosa y en el tratamiento de la cuestión obrera… Y no dejó de parecer mezquina la medida de confiscar al ex rey una fortuna personal obtenida por medios legales”.

El eminente historiador español abunda en su análisis de la situación que trajo consigo la II República Española, con reflexiones como estas: “Estos síntomas inquietaban a los observadores independientes, de los que había muchos entre las filas, muy densas, de la intelectualidad. Unos se entregaron o mantuvieron desde el principio, sin reservas, bien al Partido Socialista, como Julián Besteiro o Fernando de los Ríos, o al republicanismo burgués que tenía en don Manuel Azaña su más eximio representante; otros (Unamuno, Marañón, Ortega…) pronto se situaron en posiciones críticas y se dieron cuenta de que, aunque la República les reservaba embajadas y otros honores, el poder efectivo caía en manos de hombres mediocres, de ampulosos oradores (tenores) o de extremistas (jabalíes), según la terminología de Ortega y que en sus manos inexpertas podía disiparse todo el caudal de buena voluntad que en ellos había depositado el pueblo español. ¿Cómo podía, por ejemplo, justificarse el cambio de la bandera bicolor por la tricolor que a la mayoría de los españoles no les decía nada? De pronto se encontraron con que la bandera de España se había convertido en la bandera monárquica y que ese gesto inútil daba lugar a incidentes y resentimientos que no había ninguna necesidad de haber provocado”.

Todo esto, y muchísimo más que no es posible incluir en un breve apunte como este, ocurría hace 84 años, y 84años después, la música —y a veces hasta la letra— que a diario escuchamos los españoles, nos suena extraordinariamente familiar. Diríase que lo que oímos cada día, es el preludio discordante de una orquesta extraviada en la que cada uno de los profesores hace su propia interpretación de la partitura, una interpretación cuya chirriante destemplanza alcanzó en el pasado el estruendoso clímax que rompió la armonía de la concordia, el ritmo del progreso y la alegría de la paz.

Tras las elecciones municipales del 24 de mayo, las medidas de regeneración democrática que todos prometían, se han diluido como un azucarillo en la taza del café y en su lugar hemos tenido noticias de como se han limitado a sustituir ilegalmente el retrato del Jefe del Estado por el de un anarquista en el Ayuntamiento de Cádiz, la retirada del busto del Rey Juan Carlos y el del Actual Jefe del Estado Felipe VI en el consistorio de Barcelona, cambiar el nombre del pabellón Príncipe Felipe en Zaragoza, la intención de cambiar algunos de los nombres de las calles en Madrid, volver a mostrar su permanente anticlericalismo rompiendo con enraizadas tradiciones religiosas como la asistencia a las fiestas de la Merced en Barcelona o las de la Paloma en Madrid. En suma, todo ello, pasos iniciales encaminados a romper el pacto constitucional que nos dimos los españoles en 1978 y a volver a dividirnos en bandos enfrentados, de momento, con una virulencia verbal, que no hace presagiar nada bueno.

Sinceramente, creo que entre nacionalistas separatistas, extrema izquierda radical, e izquierda constitucionalista que no tiene el menor embarazo en pactar con quienes quieren hacer pedazos España con tal de alcanzar el poder, sea cual sea al precio que tenga que pagar —incluso el de pisotear la memoria de sus propias víctimas del terrorismo— estamos metidos en un carajal mucho más grave de lo que nos pensamos.

Espero que Otto von Bismarck, el fundador del Estado alemán moderno, llevase razón cuando dijo: “Estoy firmemente convencido de que España es el país más fuerte del mundo. Lleva siglos queriendo destruirse a sí mismo y todavía no lo ha conseguido.”

Los políticos hace tiempo que aprendieron a pervertir el idioma y ahora llaman populismo a lo que no es otra cosa que el primitivo comunismo puro y duro. Esa régimen cruel enemigo de la libertad que ha sido el causante del genocidio más grande que ha conocido la humanidad. 100 millones de seres humanos. Ejemplos actuales del paraíso comunista que en estos momentos propugna la extrema izquierda en España, los tenemos en Cuba, China, Venezuela, Corea del Norte, Bolivia o más recientemente, Grecia. Y de seguir así, a eso es a lo que nos quieren llevar entre unos y otros.

Para entender la gravedad de la situación actual por la que atraviesa España, es necesario conocer nuestra historia, porque el país que ignora su propio pasado, está condenado a repetir sus errores.

‘El paraíso a cambio de un voto’, por César Valdeolmillos

Reflexiones sobre el comportamiento de algunos políticos de cara a la sociedad.

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César Valdeolmillos Alonso (Twitter: @Profundizando / Facebook) es técnico en Radiodifusión, Marketing y Publicidad. Ha compaginado su intensa labor publicitaria con su labor periodística desde 1957 (SER, COPE; Onda Cero, La Crónica, Granada Hoy…), la dirección de gabinetes de prensa y una intensa labor como crítico musical, siendo miembro activo de la Cadena de Comentaristas de discos Latinoamericana (CECOM). Celebrado conferenciante,  ha sido concejal por UCD en Granada, y entre sus reconocimientos, cuenta con  el premio ACYME por una serie de artículos publicados en defensa  de la españolidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y con la insignia de Oro del Ayuntamiento de Granada.

 “Las artimañas se disfrazan muy hábilmente de nobleza,

y el fanatismo se viste con las ropas de la defensa de principios”.

Adam Michnik

Historiador y ensayista polaco

 

La primera vez que escuché la manoseada frase: “El pueblo nunca se equivoca”, me pareció una estúpida forma de intentar justificar maniobras políticas que poco o nada tenían que ver con la verdadera voluntad del pueblo.

Reflexionando posteriormente sobre esta afirmación, llegué a la conclusión de que efectivamente el pueblo no se equivoca, porque aunque sus deseos sean los de alcanzar el cielo, siempre lo hace con los pies puestos en la tierra. No, el pueblo no se equivoca. Al pueblo le equivocan con promesas falsas, que aquel que se las hace, jamás ha pensado cumplir.

Al pueblo le han engañado tanto, y tantas veces, que ya debería haber aprendido a ponerse en guardia ante todo aquel, que mediante la obtención de su apoyo, pretende manejar la realidad del país, interpretarla a su manera y manipularla a medida de sus intereses.

Aún no me explico por qué en los programas de debate, aparecen políticos suplantando la labor destinada a los periodistas o intelectuales expertos en el tema que se vaya a tratar. Los políticos, amén de no aportar absolutamente nada al enriquecimiento de las ideas, se dedican a negar la evidencia por activa y por pasiva, salvo que esta sea favorable a sus fines partidistas. Habitualmente se muestran encastillados en algunas ideas, rara vez suyas, casi siempre tomadas de otros, que por otra parte, son las que se interponen entre ellos y la realidad social existente. Eso es lo que hace que sus palabras nos suenen retóricas, falsas, huecas, generando la incredulidad de quien pueda escucharles. El resultado es que cada vez que abren la boca, más les alejan de ese pueblo al que utilizan de escudo para justificar proceder. Claro que tampoco nos vamos a extrañar y mucho menos vamos a cometer la insensatez de pedirle peras al olmo. El nivel intelectual de la mayoría de ellos no da ni para cuarto y mitad. Algunos, ni se enteran, ni quieren enterarse de nada. Intentar razonar con ellos se convierte en un diálogo de besugos. Pase lo que pase, se diga lo que se diga, sueltan su retahíla de tópicos típicos, repiten las consignas que oyeron decir al jefe y cuando se ven acorralados por la evidencia, ponen el ventilador en marcha con el consabido y tú más.

El sectarismo de la mayoría es de tal naturaleza, que su cerrazón supera todos los límites concebibles. Es como si a su mente le hubieran puesto un cerrojo con siete llaves para que impida el paso de cualquier idea que no figure en el manual del partido. Este tipo de funcionarios de la política, se muestran siempre a la defensiva y hacen gala de una virulenta resistencia a la realidad, porque son conscientes de que la misma constituye una agresión o amenaza para sus propósitos. Por eso sus intervenciones públicas, se alimentan constantemente de una hostilidad, casi siempre polémica y beligerante.

Y todo ello, ¿Por qué? Pues porque intentan defender desesperadamente lo que en el fondo saben que no es verdad.

Para cualquier persona sensata, resulta muy difícil comprender esta actitud. ¿Cómo se puede negar lo que resulta incuestionable? En el fondo, si uno se detiene a pensarlo, se llega a la conclusión de que estas actitudes revelan un alto grado de inseguridad y el temor a ver disiparse lo que se ha tomado sin motivo, como fundamento de la propia razón de existir.

Estos comportamientos son particularmente frecuentes cuando interviene un interés directo en la lucha por el poder político, casi siempre asociados con la ambigüedad, las ideas imprecisas, los conceptos equívocos y la ocultación de las verdaderas intenciones. En definitiva, son conductas asociadas con la mentira. Reiteradamente probado está que los radicalismos, los extremismos, sean del signo que sean, los populismos y los nacionalismos, necesitan asentarse rigurosamente sobre la falsificación de la realidad, por lo que lo real, lo verdadero, lo auténtico, constituye para ellos un veneno mortal.

Decía el filósofo Jiddu Krishnamurti, que: “La sabiduría no ejerce ninguna autoridad. Lo malo es que los que ejercen la autoridad, no son sabios”. Con frecuencia son los alquimistas de la política y embaucadores de profesión, que como la serpiente en el Edén, seducen a los ingenuos prometiéndoles el paraíso a cambio de su voto.

Llegados a este punto, no debemos ignorar, que en última instancia, los electores somos corresponsables de los resultados que se produzcan y naturalmente de las consecuencias que por causa de los mismos se produzcan, razón poderosa para que el voto lo administremos con reflexiva sabiduría y ya nos dijo Confucio hace nada menos que 2.500 años, como se adquiría esta: “por la reflexión que es la forma más noble, por imitación que es la más sencilla y por la experiencia, que es la más amarga”.

‘¿El ocaso del imperio norteamericano?’, por Miguel A. Espino (Panamá)

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 Miguel Antonio Espino Perigault es periodista y profesor jubilado de la Universidad de PanamáTrabajó en la USMA como profesor de comunicación y ha sido corresponsal extranjero de la agencia de Noticias Católicas, antecesora de ACI Prensa. Es autor de numerosos artículos en varias páginas web hispanas.
El reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos (CSJ) favorecedor del   “matrimonio homosexual” es, para el catolicismo norteamericano,   un “trágico error que daña el bien común y a los más vulnerables entre nosotros”. Así  lo calificó Monseñor Joseph E. Kurtz,  presidente de la Conferencia Episcopal. Señalan que “este día será recordado como aquel en el que oficialmente EEUU se convirtió en un país donde la ley ya no impera, sino la voluntad de los poderosos. Cuando las leyes que los estados aprueban luego de un debido proceso son anuladas a capricho, arrogándose el gobierno la potestad de redefinir una institución que lo antecede por miles de años, nos hemos convertido en una nación que está profundamente, y ahora quizás irrevocablemente, en proceso de desintegración”.

La acción de la Corte ha provocado una enorme conmoción con variadas  reacciones en la sociedad civil. Se han dado numerosas expresiones de condenas, como las  de la Iglesias Católica y las protestantes, en general; pero, también, se han conocido voces de aceptación y alegría,  sobre todo de parte de los grupos lésbico sodomitas, que se han manifestado en celebraciones de tipo carnavalescas. Estos grupos ven coronada una larga lucha política, librada en las calles, los parlamentos y, sobre todo, en los medios de comunicación sociales, la mayoría de los cuales, en todas partes del mundo, se han entregado al homosexualismo político y a sus objetivos antinaturales y anticristianos. Sin embargo, lo más bochornoso son las manifestaciones públicas con las que el presidente Obama ha recalcado  su inclinación personal hacia el homosexualismo. En esta línea de acción, Obama ordenó iluminar  la Casa Blanca con los colores del arco iris, símbolo de  los sodomitas y demás afiliados  del movimiento LGTB.

Analistas políticos, como Tony Perkins, periodista con millones de lectores, sintonía radial y  televisiva, ha criticado duramente la acción de la Corte Suprema. Es  presidente de la organización pro vida y familia Family Research Council (FRC).  De igual modo, miles de  pastores de diferentes iglesias cristianas, han rechazado  el fallo, al que califican desde ridículo  hasta diabólico. Muchas, también, han amenazado con desobedecer el fallo de la Corte, una acción contraria a la cultura política del pueblo norteamericano. Esto da una idea de la magnitud del rechazo.

Bob Morrison, de la FRC,  publicó  un recuento  de los reiterados  fallos de la CSJ  contrarios de los principios y valores éticos y espirituales cristianos sobre los cuales se fundó la Unión Americana y se redactó la Constitución política de la nación,  y denuncia, también,  la caprichosa interpretación del lenguaje; interpretación  que se conoce como la “perspectiva de género”.

En Panamá, este sesgo ideológico también es utilizado en  proyectos de leyes y ha recibido el respaldo público y personal del alcalde capitalino, José Isabel Blandón, quien se lanzó a la calle para abanderar  la marcha  “del orgullo gay”, controversial  e impropia acción contraria al bien común..

Como uno de los errores de la CSJ norteamericana más criticados, se recuerda el repudiado caso  Roe v. Wade, de 1973, que legalizó  el aborto. Fue una  medida que “no resolvió el problema del aborto”, según el  comunicado la Conferencia Episcopal católica. En el precitado escrito de Morrison, se revela que en  el fallo “se niega el derecho a la vida, consagrado en la Constitución”, y se señala que “desde la aprobación del  aborto como derecho, hasta la fecha,  han sido asesinados, mediante  el aborto, 57,000,000  (cincuenta y siete millones) de niños por nacer.”  Morrison añade: “Tan  aberrante como el fallo Roe v. Wade,  fue otro  semejante,  en  1992,  que favorecía  a la  organización abortista,   Planned Parenthood, en el caso versus v. Casey. Allí, dice Morrison, el magistrado,  Tony Kennedy,  “estiró tanto el lenguaje para decir que  “El corazón  de la libertad es el derecho de definir, cada uno,  el propio concepto de la existencia, del  significado del universo  y del misterio de la vida humana”.  Pero, si la verdad se ignora y se convierte es una creación personal a conveniencia, como en el absurdo fallo de la CSJ,  ¿Quién necesita a Dios entones?

El  celebrado triunfo de la causa homosexual fracasará, como fracasa todo lo que se construye sobre la mentira, afirma la Conferencia Episcopal norteamericana en su comunicado.

Y, desde Guayaquil, Ecuador, el Papa Francisco envía un mensaje de esperanza sobre el  triunfo de la familia y la sociedad amenazadas, y nos recuerda que, como lo expresa el Evangelio,· “el mejor de los vinos está por venir aunque todas las variables y estadísticas digan lo contrario; el mejor vino está por venir en aquellos que hoy ven derrumbarse todo.” Para ello, hemos de rezar a la Madre, María, quien intervino en la solución  de la crisis del vino familiar narrada, al pedir pide que “hagamos lo que Él (Jesús) dice”.

‘La vergonzosa mancha de tinta’, por César Valdeolmillos

Derecho a la Vida. Reflexiones a partir del bebé rescatado de un contenedor soterrado en Mejorada.

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César Valdeolmillos Alonso (Twitter: @Profundizando / Facebook) es técnico en Radiodifusión, Marketing y Publicidad. Ha compaginado su intensa labor publicitaria con su labor periodística desde 1957 (SER, COPE; Onda Cero, La Crónica, Granada Hoy…), la dirección de gabinetes de prensa y una intensa labor como crítico musical, siendo miembro activo de la Cadena de Comentaristas de discos Latinoamericana (CECOM). Celebrado conferenciante,  ha sido concejal por UCD en Granada, y entre sus reconocimientos, cuenta con  el premio ACYME por una serie de artículos publicados en defensa  de la españolidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y con la insignia de Oro del Ayuntamiento de Granada. 

“La defensa de la vida no es una cuestión religiosa, como muchos quieren hacer ver, para así, de este modo, poder justificar cualquier acción por horrible y deplorable que sea ésta”

 

Pienso que la armonía del universo, depende de una gigantesca balanza que es la que nos obliga a guardar el equilibrio de la existencia. Me explicaré: no existiría la noche, de no existir el día, ni la salud sin la enfermedad, ni la bondad, de no ser precedida de la maldad.

Ayer resultó ser un feliz miércoles. Carlos y Andrés, dos agentes de la benemérita, fueron protagonistas de un hecho de esos que te llenan el corazón de ilusión y de esperanza. Devolvieron a la vida a un bebé de 10 o 15 días, que alguien había condenado previamente a una muerte casi segura.

En Mejorada del Campo, a primera hora de la mañana, un vecino que estaba paseando a su perro, dio la voz de alarma, al escuchar un llanto procedente de un contenedor soterrado de basuras. Dos guardias civiles se presentaron en el lugar. Por los quejidos que se escuchaban, no se sabía si se trataba de un niño o un animal.

El acceder al contenedor subterráneo, constituyó el momento más delicado. Una vez sacado al exterior, los dos agentes lo abrieron un poco por debajo y comenzaron a sacar las bolsas de basura una a una. Un momento de angustia se produjo cuando los gemidos dejaron de escucharse. Por fin llegaron a una bolsa que pesaba más. En su interior había una mochila y al abrirla, asomó el bracito de un niño. Felizmente se había salvado una vida.

Pero para que ese feliz acontecimiento se produjera, antes, un hecho monstruoso tuvo lugar. Intencionadamente, alguien había arrojado a un ser inocente de no más de 15 días, al hedor de los desechos.

Entre los humanos, cada hijo pone en peligro la vida de la madre, porque solo se alumbra una nueva vida, a costa de la propia, y tras ese acto sublime ¿Qué es lo que nubla la mirada de esos ojos que por vez primera se cruzaron con aquellos otros, fruto de sus entrañas, que les sonreían en un infinito diálogo de agradecimiento y amor? ¿Qué es lo que los ciega y los sume en la espantosa embriaguez de una locura que convierte la mirada del amor en ojos de niño enfermo, moribundo ante el espantoso sentimiento de la adustez?

¿Qué atormentado dolor puede condenar a la inexistencia a ese ser indefenso, creado de la nada, alimentado en lo profundo de unas entrañas que cuidaron de él hasta que estuvo acabado y perfecto?

Alguien hizo que ese ser perfectamente acabado, sintiera que el calor de la vida se le escapaba por cada poro de su piel y penetraba el escalofrío del tránsito hacia la nada. Cuando un niño que es el futuro de la humanidad, llora porque se siente abandonado, no hay consuelo posible en el universo. Aunque los primeros rayos de sol alumbraban la tierra, todo eran sombras para él. En ese momento se le estaba arrebatando la misión que el destino le había entregado al nacer: la de ser simplemente “un niño”. La fuerza de la vida se le escapaba entre el sudor y el llanto, entre la inmundicia más inhumana de los humanos. Las madres de todo el mundo profirieron un infinito grito de dolor y la humanidad toda, tembló al escuchar el ruido que el cuerpo del niño, sumido en la negrura del submundo profundo de los desechos, hizo al caer al fondo del mismo.

La perspectiva de los niños para imaginar las proporciones de su mundo, se agiganta en función de su poquedad y su desamparo. Imagino la infinitud de su soledad en esa sima inmunda de los desechos humanos. ¿Tenía motivos esa criatura para alegrarse de haber nacido? ¿Qué culpa tenía ese ser inocente para merecer tan cruel destino? ¿Qué era? ¿Una equivocación? o ¿Es que sobre el paisaje de la vida de una madre, el fruto de su propio ser, había vertido una indeleble y vergonzosa mancha de tinta?

Es desalentador comprobar que esto a lo que ahora llamamos progreso, solo estimula nuestro salvaje e insaciable egoísmo hasta el extremo de inducir a una madre a renegar del fruto de su propia naturaleza, para, posiblemente, ocultar sus miserias, y así poder seguir exhibiendo la hipócrita máscara de las conveniencias sociales.

Grecia: ‘Cuando creían tener todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas’, por César Valdeolmillos

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César Valdeolmillos Alonso (Twitter: @Profundizando / Facebook) es técnico en Radiodifusión, Marketing y Publicidad. Ha compaginado su intensa labor publicitaria con su labor periodística desde 1957 (SER, COPE; Onda Cero, La Crónica, Granada Hoy…), la dirección de gabinetes de prensa y una intensa labor como crítico musical, siendo miembro activo de la Cadena de Comentaristas de discos Latinoamericana (CECOM). Celebrado conferenciante,  ha sido concejal por UCD en Granada, y entre sus reconocimientos, cuenta con  el premio ACYME por una serie de artículos publicados en defensa  de la españolidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y con la insignia de Oro del Ayuntamiento de Granada.  

 

“No podemos negociar con aquellos que dicen, ‘lo que es mío es mío y lo que es tuyo es negociable”

John F. Kennedy

 

 

Los griegos ya han votado. El resultado ha sido un respaldo abrumador a la política de Alexis Tsipras.

La respuesta del pueblo griego en el referéndum, confirma la tesis de que las masas no se mueven por el análisis razonado y objetivo de los hechos, sino mediante la  excitación de las emociones y sentimientos que producen especialmente el agravio comparativo, ya sea real o imaginario.

Estas actitudes políticas, tópicamente, acostumbran a presentar un mundo de víctimas y verdugos, buenos y malos, explotados y explotadores. Una semilla que solo hace florecer el agravio, el resentimiento y un consecuente deseo de revancha. En suma, el enfrentamiento y la  confrontación. No es esta la argamasa con la que se fortalece un país y mucho menos una realidad tan compleja como es la Unión Europea.

Y eso es lo que ha ocurrido en Grecia. ¿El resultado? Un fracaso colectivo para todos que nada ha solucionado y la creación de una grave crisis internacional. Hoy, vuelta a empezar. Ahora toca elegir entre los sacrificios, renuncias y privaciones para los que cumplen, o la inseguridad jurídica, política y económica provocada por la irresponsabilidad de los gobiernos populistas que parece imponerse por la vía de los hechos consumados. Esas son las consecuencias que los ciudadanos hemos de sufrir como resultado de las políticas mesiánicas y sectarias de los partidos que integran la extrema izquierda, con los que por oportunismo electoral, siempre simpatiza algún tonto útil ansioso de poder.

Se ha dicho por parte de los griegos que la comisión europea les estaba chantajeando, afirmación tan falsa como las estadísticas que utilizaron para ingresar en el Euro y las que han estado presentando posteriormente.

Pero veamos. En la carta que el actual Alcalde de Cádiz dirigió al presidente griego apoyando el referéndum, decía textualmente: “No dejéis que nadie os quite vuestro derecho a decidir en libertad con la excusa de que sólo se puede gobernar atendiendo a los dictados de los mercados que pretenden lucrarse a costa de vuestras pensiones, condiciones laborales y futuro”.

Pues el alcalde de Cádiz, o posee un alto grado de ignorancia, lo que habría de inhabilitarle para desempeñar las responsabilidades de su cargo, o es un demagogo que antepone su ideología al bienestar de los propios gaditanos, andaluces y españoles.

Pero ¿Acaso sabe el alcalde de Cádiz que son los mercados?

Esos mercados, a los que Grecia debe ya 246.000 millones de €, cantidad que probablemente nunca podrá devolver, y a los que con tanta ferocidad alude la izquierda, no son otros que el resto de los países que integran la Unión Europea o los 188 que componen el Fondo Monetario Internacional.

Pues bien: de esa deuda que mantiene Grecia, 26.000 millones de Euros, los ha puesto España. Millones que no teníamos y que para que los griegos pudieran salir adelante, los españoles nos tuvimos que endeudar, pedirlos prestados y pagar unos intereses, lo que hizo aumentar nuestras dificultades financieras, mermar nuestras inversiones y aumentar los recortes en servicios y prestaciones. Es decir y para que nos enteremos claramente: al prestarle a Grecia esa cantidad, los españoles, cumpliendo con la solidaridad que impone el hecho de formar parte del Euro, nos hicimos 26.000 millones, más de 4 billones con B de las antiguas pesetas, más pobres.

¿Es justo que España, al igual que el resto de los países que han prestado dinero a los griegos, quiera recuperar su dinero o no?

Para la extrema izquierda española, y por extensión para los que pactan con ella, al parecer es más importante que en Grecia se reabra una TV pública que el gobierno anterior, dentro de un plan de reajuste de gastos, había cerrado, que qué España recupere el dinero prestado para invertirlo en nuestras propias necesidades.

Emulando a Mario Benedetti, cuando la comisión europea creía tener todas las respuestas, de pronto, los griegos cambiaron todas las preguntas, se levantaron de la mesa de negociaciones y alegaron que todo constituía un chantaje.

Es Grecia quien está chantajeando a sus socios europeos, al convocar unilateralmente un referéndum al día siguiente de haberse entrevistado con Putin, lo que provocó la alarma de los norteamericanos, ya que la posición estratégica del país heleno es importante para la defensa de Occidente. Por ese motivo Obama solicitó a las partes que agotasen las posibilidades de llegar a un acuerdo.

Como tras un recuento electoral, sólo importa quién es el ganador, porque todos los demás son perdedores, no sería por tanto de extrañar, que teniendo en cuenta los intereses de los norteamericanos, al final, fuese Grecia quien terminase imponiendo sus tesis y condiciones.

Al fin y al cabo, como decía Groucho Marx, la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.

 

‘Una amenaza llamada Hillary’, por Miguel A. Espino Perigault

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 Miguel Antonio Espino Perigault es periodista y profesor jubilado de la Universidad de PanamáTrabajó en la USMA como profesor de comunicación y ha sido corresponsal extranjero de la agencia de Noticias Católicas, antecesora de ACI Prensa. Es autor de numerosos artículos en varias páginas web hispanas.

Después de la reciente  barrabasada de la Corte Suprema de Justicia de los EE.UU., declarando constitucional el homonomio, el tiro de gracia contra ese enfermo país  lo daría Hillary Clinton, quien aspira a la presidencia del país.  Su anuncio es una amenaza para el mundo entero.  Su posible triunfo  sería una calamidad universal.

Hillary Clinton ha dado muestras de capacidad política y habilidad para cultivar una imagen de mujer  moderna y de fuerte carácter, al estilo feminista.

Pero no todo lo que brilla es oro.

Esta realidad la señaló,  recientemente (28-03-15) el director del Centro de Estudios Legales del Catholic Family and Human Rights Institute (C-FAM), Stefano Gennarini, quien  recordó los ingentes trabajos de Hillary Clinton para que el aborto sea legal en todo el mundo, como uno de los “derechos reproductivos” de la mujer.

Hillary lo expresó ante  la Planned Parenthood Federation of America (PPFA), la poderosa multinacional abortista, al recibir el premio Margaret Sanger por su “trabajo en  favor  de la mujer y sus derechos sanitarios y reproductivos”. Resaltó que “era un gran privilegio ese premio. Admiro a Margaret enormemente, su valor, su tenacidad y visión”. Margaret Sanger fundó  la organización  en  1921. Sanger  llegó a decir que “la  eugenesia es la vía más adecuada y exhaustiva para resolver la discriminación racial, política, y los problemas sociales”. En  1922 dijo que “lo más misericordioso que una familia puede hacer a uno de sus niños miembros es matarlo”. Así lo  explicó el congresista republicano, Chris Smith, ante la Cámara de Representantes, en el año 2009.

Un reportaje de ACI Prensa (7-02-14)  recordaba el vigésimo aniversario  del discurso de la Madre Teresa de Calcuta en el Desayuno de Oración Nacional al que asiste, anualmente,  la clase dirigente del país., en Washington (3-02-94). La Madre Teresa proclamó con valentía la verdad sobre el crimen del aborto, que  mata a 300 mil niños por año en las clínicas de PPFA. En su discurso ante el entonces presidente Bill Clinton, la primera dama Hillary Clinton y otras grandes figuras políticas que la criticaban, la religiosa se refirió al aborto como una amenaza para la paz. Dijo: “La amenaza más grande que sufre la paz hoy en día es el aborto, porque el aborto es hacer la guerra al niño; al niño inocente que muere a manos de su propia madre. Si aceptamos que una madre pueda matar a su propio hijo, ¿cómo podremos decir a otros que no se maten?”

Hillary ha demostrado lo que le importa el problema. Ya sabemos qué esperar de Hillary como  presidenta.

 

 

‘La verdad de los salvadores’, por César Valdeolmillos

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César Valdeolmillos Alonso (Twitter: @Profundizando / Facebook) es técnico en Radiodifusión, Marketing y Publicidad. Ha compaginado su intensa labor publicitaria con su labor periodística desde 1957 (SER, COPE; Onda Cero, La Crónica, Granada Hoy…), la dirección de gabinetes de prensa y una intensa labor como crítico musical, siendo miembro activo de la Cadena de Comentaristas de discos Latinoamericana (CECOM). Celebrado conferenciante,  ha sido concejal por UCD en Granada, y entre sus reconocimientos, cuenta con  el premio ACYME por una serie de artículos publicados en defensa  de la españolidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y con la insignia de Oro del Ayuntamiento de Granada. 

 

“La hipocresía es propia de quien pretende ocultar sus colmillos de lobo bajo la piel de un inocente cordero”

 

El objetivo del líder de los comunistas de Podemos, declarado por él mismo reiteradamente, es echar al PP de las instituciones para, una vez conseguido su propósito, llevar a efecto su transformación de la sociedad española, sinceridad que los españoles debemos agradecerle.

Teniendo en cuenta los antecedentes ideológicos por él proclamados, su manifiesta admiración por la política desarrollada  en Venezuela por el difunto comandante Chávez y en Bolivia por el presidente Evo Morales, sus relaciones económicas con estos países y con Siria, su comprensión política con el terrorismo etarra y su intención de cambiar la Constitución que en 1978 nos dimos consensuadamente y por una inmensa mayoría todos los españoles, no tendremos que hacer un gran esfuerzo para presuponer cual puede llegar a ser la transformación que de la sociedad española desea hacer.

Si nos detenemos un poco en estudiar las consecuencias de procesos históricos similares sucedidos en otros países, no tenemos más que analizar lo ocurrido en Venezuela o unas cuantas décadas antes, en Alemania con Hitler. Ambos llegaron al poder por medio de las urnas y una vez en él, ya no hubo quien les moviese, con las trágicas secuelas que todos conocemos. A este respecto, recordemos que el máximo responsable de Podemos, dijo: Hemos venido para quedarnos.

De momento, la tan cacareada regeneración democrática que les servía de tarjeta de presentación en el panorama político español, ya vemos para lo que ha servido, apenas han tocado poder: para que la alcaldesa de Madrid, el mismo día en que fue investida e incumpliendo el Reglamento de Personal del Ayuntamiento que preside, haya contratado al marido de su sobrina como jefe de gabinete con un sueldo anual de 89.750 euros, sensiblemente superior al del Presidente del Gobierno.

Esa misma regeneración democrática ha servido para que la alcaldesa Carmena, que siempre ha reclamado la dimisión inmediata de su cargo para cualquier político que fuese imputado, ahora aplique el criterio contrario, en relación a la actual portavoz del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, para para quien el fiscal solicita en sus conclusiones provisionales un año de prisión, por su intervención en el «asalto» a la capilla del campus de Somosaguas de la Universidad Complutense de Madrid.

Esa misma regeneración democrática ha servido para que a las dos semanas de que fuese investida como alcaldesa de Barcelona, Ada Colau haya colocado en el entramado próximo al municipio a su pareja, Adrià Alemany, como responsable de Relaciones Políticas e Institucionales de su partido. Sobre este caso, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, manifestó que el hecho de que el contratado sea al marido de Ada Colau, es decir de la alcaldesa de Barcelona, es una anécdota.

Pero por si estos actos no fuesen suficiente motivo de escándalo, sobre todo si son cometidos por quienes se llenaban la boca de que iban a limpiar las cloacas de la casta, Vanesa Valiño, la pareja del primer teniente de alcalde del mismo Ayuntamiento de Barcelona, Gerardo Pisarello, se incorporó al Consistorio como asesora de la concejalía de Vivienda, área liderada por el edil Josep María Montaner. Valiño es la directora del Observatorio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, experta en asuntos de emergencia habitacional y de vivienda.

Si yo fuese mal pensado en vez de un alma cándida como soy, pues hasta podría llegar a pensar que sobre estos limpiadores de la política flota el tufo que desprende la ropa sucia del nepotismo y el enchufismo, propio de cualquier sistema viciado por la corrupción. Sí, sí, esa que iban a limpiar a fondo para dejar a España más blanca.

Pero que nadie vaya a pensar que estos y otros nombramientos se hacen para favorecer a la familia. Que no, que no van los tiros por ahí. Lo que pasa es que ¿Quién mejor que los familiares más allegados para proteger las esencias de la defensa de los intereses ciudadanos que encarnan esas plataformas que tienen más siglas que letras tiene un crucigrama?

Hoy en Grecia, donde gobierna un partido primo hermano de Podemos que también iba a salvar a los griegos del infecto sistema político allí reinante, los bancos no han abierto porque no tienen dinero. ¿Es eso lo que queremos en el futuro para España?

‘La Verdad, los medios y la familia’, por Miguel A. Espino Perigault

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 Miguel Antonio Espino Perigault es periodista y profesor jubilado de la Universidad de PanamáTrabajó en la USMA como profesor de comunicación y ha sido corresponsal extranjero de la agencia de Noticias Católicas, antecesora de ACI Prensa. Es autor de numerosos artículos en varias páginas web hispanas.

Durante los últimos cincuenta años, los medios de comunicación han sido tema de una reflexión ética y moralizadora, de parte de los Papas, dirigida, esa reflexión, a todos los pueblos. El 17 de mayo pasado, el Papa Francisco publicó el mensaje de la 49 Jornada Mundial de las Comunicaciones sociales.

El Papa puso como corazón del tema a la familia, que es, según dijo, centro de una profunda reflexión eclesial. Habiéndose celebrado un sínodo, en  octubre se celebrará un segundo. El tema es “Comunicar la familia: ambiente privilegiado del encuentro  en la gratuidad del amor”.

Si hay un tema para reflexionar sobre el papel de la comunicación social de nuestros días, es el de la torcida  relación entre los medios y la familia. Esta situación negativa es el resultado de la creciente instrumentación y manipulación por importantes medios que niegan, distorsionan o destruyen la verdad profunda de la familia. Es un error de la cultura del cambio promovido por intereses afines a la ideología de género;  ideología que el Papa llamó “demoníaca”.(30-11-14).

El documento pontificio no menciona este  problema, sino la verdad del vínculo entre vida, familia y comunicación.

La comunicación nace en el vientre materno,  dice el Papa, y menciona el episodio evangélico de la visita de la Virgen  María a su prima Isabel. Ambas estaban en cinta. El Evangelio narra que «En cuanto Isabel oyó  el saludo de María,  la criatura saltó en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó a voz en grito: “¡Bendita tú  entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!”». Este episodio nos muestra,  ante todo, señala el Papa, la comunicación  como un diálogo que se entrelaza con el lenguaje del cuerpo.

“El seno materno que nos acoge es la primera «escuela» de comunicación, hecha de escucha y de contacto corpóreo, donde comenzamos a familiarizarnos con el mundo externo en un ambiente protegido y con el sonido tranquilizador del palpitar del corazón  de la mamá”.

El Papa también  recomienda orientar a los jóvenes en el uso de los modernos medios que ofrece la tecnología para que no se sustraigan a la escucha, que no se aíslen de la presencia de los otros, que no olviden que  “el silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido», dijo, citando a Benedicto XVI.

Recalcó que la comunidad cristiana está llamada a ayudarles para vivir en el mundo de la comunicación según  los criterios de la dignidad de la persona humana y del bien común.

El desafío, dice el Papa, es volver a aprender a narrar,  no simplemente a producir y consumir información. “Narrar significa más bien comprender que nuestras vidas están entrelazadas en una trama unitaria, que las voces son múltiples y que cada una es insustituible.”

“La información es importante pero no basta, porque a menudo simplifica, contrapone las diferencias y las visiones distintas, invitando a ponerse de una u otra parte, en lugar de favorecer una visión de conjunto.”

Las palabras del Papa sobre los medios de comunicación  social obligan a todos los que las utilizan y manejan, pero, fundamentalmente a los periodistas y a los empresarios, a reflexionar sobre la naturaleza y la misión originales de aquellos, sobre los aspectos éticos y morales que corresponden a ambos. Ni los cambios tecnológicos ni las ideologías, ni los intereses personales, empresariales o políticos; ninguno de ellos justifican irrespetar la verdad de la familia, redefinirla, negarla u ocultarla. Expresiones,  todas, de la mentira. Pero esta situación se está dando en el mundo moderno, y se pretende aceptarla como una situación políticamente correcta; como un cambio cultural atado al relativismo, característica de la cultura de género mencionada, difundida en todas partes. El buen periodista, el profesional responsable, vive el orgullo de ser paladín de la verdad. La empresa de comunicación seria sirve a la verdad y, de ese modo, se sirve a si misma como empresa. Esa verdad, la verdad de la familia original, iglesia doméstica, nido de amor entre un hombre y una mujer para la vida, hace libre a sus integrantes y le da sentido a la libertad de expresión que ejercerán los medios.  Lo contrario es un error que conduce a la muerte de la sociedad.

‘Verano, estación con parada y fonda’, por César Valdeolmillos

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César Valdeolmillos Alonso (Twitter: @Profundizando / Facebook) es técnico en Radiodifusión, Marketing y Publicidad. Ha compaginado su intensa labor publicitaria con su labor periodística desde 1957 (SER, COPE; Onda Cero, La Crónica, Granada Hoy…), la dirección de gabinetes de prensa y una intensa labor como crítico musical, siendo miembro activo de la Cadena de Comentaristas de discos Latinoamericana (CECOM). Celebrado conferenciante,  ha sido concejal por UCD en Granada, y entre sus reconocimientos, cuenta con  el premio ACYME por una serie de artículos publicados en defensa  de la españolidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y con la insignia de Oro del Ayuntamiento de Granada. 

“Si una noche de junio pudiera hablar, probablemente sería para presumir de que inventó el verano”

Anónimo

 

Hace apenas unas horas que el tren del tiempo ha llegado a la estación del verano. No es esta una estación terminal, no. La del verano es una estación de parada y fonda donde vamos a hacer un alto en el camino, para luego continuar. Vamos a hacer un punto, que en algunos casos puede ser punto y seguido y en otros punto y aparte.

Cuando comienza el verano, nosotros finalizamos una etapa y la vida nos da un respiro para que hagamos balance de lo acontecido, y en función de los resultados, fijemos los objetivos que deseemos alcanzar en el futuro. Digamos que el periodo que media entre septiembre de un año y junio del siguiente, es una reválida con la que nos enfrentamos cada año y según los puntos que alcancemos, podremos mantener el rumbo o habremos de virar en busca de nuevos vientos.

Aunque la luminosidad del estío nos ciegue, en verano todo cambia de color. La mayor parte de las veces no nos damos cuenta de ello. Estamos sumidos en la evanescencia del alto hecho en el camino. Es al regreso, cuando al enfrentarnos con nosotros mismos, habremos de adoptar las decisiones que habrán de orientar nuestro futuro.

En el verano todo es sólidamente sutil, profundamente superficial, sosegadamente bullicioso, fingidamente sincero. A la postre, mientras apreté la canícula, todo será permanente efímero.

Esta es la máquina que establecida la ruta, nos lleva de estación en estación. Desde las ventanillas de los vagones, contemplamos el paisaje que nos dice que nunca hubiera existido el verano sin esos días abrasadores, en los que deambulamos por las habitaciones medio en penumbra con las  persianas bajadas, sería inconcebible sin los gritos penetrantes de las golondrinas en el todavía cálido cielo del crepúsculo o el insistente cantar de los grillos y las cigarras, que durante el estío, dan color a sus noches.

En verano, las noches son más cortas, pero mucho más plácidas. Invitan al sueño y al ensueño. Se hacen presente esos momentos apacibles en los que nos sumimos a la espera del día siguiente y que nos invitan a escudriñar la infinita oscuridad de la madrugada, solo rota por los mensajes luminosos de las estrellas, que en los desconocidos caminos trazados en los cielos del estío, pueden conducirnos tanto a las cárceles de nuestro más profundo yo como a los emocionantes sueños de lo que queremos ser.

El verano es la estación vacía para los periódicos, pero repleta de hermosos recuerdos de aquellos tiempos tan desgraciados en los que fuimos tan felices. En nuestra memoria quedaron grabados para siempre, campos cuajados de flores, bosques, valles, caminos, pueblos, casas, excursiones, el placer de atravesar el río con las sandalias en la mano, hacia una de sus serpenteantes orillas cubiertas de vegetación… evocaciones de veranos pasados en familia.

Los días se suceden uno tras otro con cielos tórridos preñados por el luminoso azul que solo se atreven a romper lejanas nubes que parecen de algodón. Da la impresión de que el mundo nunca hubiera conocido la vivificante y reparadora frescura de un arroyo, hasta que de pronto, el cielo, contraído sobre sí mismo hasta alcanzar la máxima tensión, se oscurece, se parte en dos y nos inunda  con la lluvia violenta y generosa de una tormenta que lava con furia los árboles, los tejados, las paredes y las calles polvorientas, dejándonos el inconfundible y refrescante olor de la tierra mojada.

En mi memoria aún conservo la imagen del vendedor de helados, el vendedor de refrescos hechos con esencias de todos los sabores, el eco y los colores  de los fuegos artificiales. Son viejas estampas que hacen que seamos asaltados por los recuerdos de una vida que ya no nos pertenece, pero en la que aún encontramos las más pobres y más firmes de nuestras alegrías: los olores de los inacabables veranos de nuestra niñez, el barrio que amábamos, en el que jugábamos y cometíamos cada día una travesura distinta, el cielo diferente de la tarde, las risas y la ausencia de inquietud alguna, y quizá, hasta el desasosiego de aquel inocente e ilusionado primer amor que jamás llegó a ser.