“Graves noticias nos llegan de Roma”, empezaba San Agustín La Ciudad de Dios, una de sus obras fundamentales -¿acaso alguna de ellas no lo es?-. Permítanme parafrasear al santo, en un día en el que celebramos a otro gran santo sabio, Tomás de Aquino, y que nos hace presente a otro Tomás, santo, sabio y martir por defender su conciencia -¿les suena?-, Tomás Moro, patrono de los políticos y gobernantes. Parafraseando, pues al obispo de Hipona, podríamos decir que graves noticias nos llegan hoy de Madrid -¿qué brillantes reflexiones no provocaría en nuestros tres santos la grave noticia de hoy?-.
Antes de entrar en el fondo de la noticia me gustaría hacer tres incisos: A) Hay un gran derrotado: el prestigio del señor Peces Barba –si es que le quedaba algo después de cómo trató a las victimas del terrorismo-. Según este “prócer”, al Supremo no le duraba “ni diez minutos” el asunto de Educación para la Ciudadanía. ¡20 horas, nada más y nada menos!; B) ¡Ojo! De momento sólo conocemos, no como la señora ministra -¡vaya numerito lo de su video!-, la nota que ha hecho pública el Tribunal Supremo. Cuando el juez Bermúdez presentó mediáticamente su sentencia sobre el 11M algunos cantaron victoria. El texto completo fue un varapalo para ellos pues dejó muchos más interrogantes abiertos que respuestas claras. ¡Cuidado no vaya a pasarles ahora lo mismo! El contenido completo de la sentencia y el texto de los previsibles votos particulares puede deparar muchas sorpresas; C) Esto ha sido sólo una escaramuza en una larga batalla –la legal y jurídica- en una gran guerra –la desaparición definitiva de Educación para la Ciudadanía como amenaza a la libertad de conciencia y al derecho de las familias para elegir la educación que desean para sus hijos-. Tendrán que venir más sentencias del Supremo y muchas más de los Tribunales Superiores de Justicia y Juzgados de lo Contencioso-Administrativo, estamos en un estado de derecho y la vía de los tribunales sigue abierta –la sentencia aún no es firme y habrá que ver sus consecuencias concretas en cada situación-. Por cierto, dado que la inmensa mayoría de los jueces y magistrados de estos órganos jurisdiccionales se han pronunciado a favor de la objeción y en contra de los contenidos de la asignatura, el Tribunal Supremo acaba de desacreditar –más aún si cabe- a nuestro sistema judicial.
Titulábamos “Venceréis, pero no convenceréis”. No me entendáis mal, era un guiño retórico: no van a vencernos. No han vencido ahora –ni siquiera pírricamente-, aunque lo quieran dar a entender y presentar así. De entrada, parece que va a haber más de un tirón de orejas –respetuoso, versallesco, suave, pero tirón- al Gobierno. También parece que va a poner en evidencia los gravísimos excesos cometidos por algunas editoriales. A este respecto es interesante leer los estudios sobre los manuales publicados –entre ellos el sencillo de FAES y el completísimo del CEU-. Puede que algunos, movidos por su celo ideológico y adoctrinador, se hayan pasado de frenada al salirse del estricto marco de lo meramente constitucional.
Volviendo al título, elegido para captar la atención de los posibles y amables lectores, podemos decir que parte del célebre discurso de Unamuno en 1936 su puede aplicar a esta guerra que estamos librando en defensa de la libertad de conciencia y de educación. La cita exacta es así: “Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaríais algo que os falta: razón y derecho en la lucha.” Tienen la “fuerza” del número, la del BOE, la de los medios amigos o serviles –casi todos-; tienen la “fuerza” del que no tiene autoridad. ¿Puede alguien tener autoridad moral cuando miente continuamente, cuando tergiversa y manipula y oculta? No tienen razón. Si la tuvieran no mentirían, no engañarían, no tergiversarían los argumentos de los contrarios –nosotros- ni disimularían los suyos escondidos bajo un lenguaje políticamente incorrecto y neutro que oculta su verdadero afán uniformizador y adoctrinador. Han puesto muchas zancadillas, han humillado, insultado, maltratado y presionado a muchas familias y alumnos objetores. Si hubieran estado seguros de tener el derecho de su parte en esta lucha no habrían actuado así, pero sólo tenían al poder y la fuerza.
Termino, por ahora, como Don Miguel: “Me parece inútil el pediros que penséis en España.” No pensáis en España -¿discutida y discutible?-, ni en nuestros hijos, ni en la libertad, ni en la educación. Sólo pensáis en vuestro interés y en vuestras poltronas y prebendas. “He dicho.”
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Vicente Morro López es Secretario de FCAPA-Valencia y Vicepresidente 1.º del Foro Valenciano de la Familia.



Y que es familia?
Comprendo que querrais educar a vuestros hijos como querais y es una opcion normal y donde yo os apoyo, lo que no comprendo es que tal como esta esta sociedad y lo que avanza, o lo meteis en una “burbuja religiosa” o vuestros propios hijos os van a sorprender….
Yo prefiero que me contesteis o que os la contesteis a vosotros mismos esta pregunta: Que hariais si vuestro hijo/hija es homosexual, se quiere cambiar de sexo, o quiere tener 1 hijo en el futuro por inseminacion artificial y sin marido(en este caso una mujer)? vamos, ser familia sin ser la tradicional.
Magnífico artículo, Vicente, y magnífica reflexión. Yo estoy convencido de que la separación de poderes -en relación con el artículo que escribí hace unos días-, ahora se acredita que no existe en España. La libertad es para unos, los que imponen, y no lo es nunca para quienes sólo queremos “proponer”, utilizando palabras de nuestro querido Juan Pablo II.
Pero, como dices, la lucha no ha acabado, porque a pesar de las palabras y el “numerito” de la ministra Cabrera, todavía hay mucha leña que cortar, y aunque en su momento no estuve muy de acuerdo con las palabras de Rosa Díez, cuando dijo que Educación para la ciudadanía ya estaba muerta, ahora sí que voy entendiendo tal planteamiento EpC está muerta porque lo que divide no puede perdurar; EpC está muerta porque nació como arma arrojadiza; EpC, aunque aún hace daño, está condenada a muerte, porque la sociedad civil se ha movilizado “a lo grande”, y por más que sigan intentando que “sirva para lo que querían, para adoctrinar”, ya se presenta condicionada, cuestionada, etc.
Tiempo habrá de analizar la Sentencia del Supremo, pero de momento, por una parte siento haber corroborado que es un tribunal “político”, elegido por políticos; y por otra, aún espero que digan “algo” sobre nuestros derechos constitucionales. A ver si pseudosalvando la cara al gobierno, al menos reconocen que el 80% de los magistrados de nuestro país (no elegidos políticamente), no son “tontos”.
Y llamo la atención sobre otra cuestión: hasta ahora, todos los medios (salvo honrosas excepciones) han intentado acallar este gran movimiento ciudadano contra el adoctrinamiento por parte del Estado; sin embargo ahora, como hicieron con la Sentencia del 11-M, no hay más notcia que ésta. Pues creo que como en aquel caso, tanta publicidad en estos momentos, va a volverse contra ellos.
Sabíamos que esto no se acababa aquí, y está más muerta EpC que la lucha ciudadana contra la imposición de esa pretendida “moral de Estado”. Pero que ladren; porque si ladran -ya sabes-, es porque cabalgamos.
Que es familia?: Familia es una hombre y una mujer unidos en matrimonio y abiertos a la vida. La sociedad está como está y avanza como avanza no por sí misma si no gracias a la acción de cada uno de nosotros. Lo que queremos, yo al menos, es que cambie la dirección en la que avanza. Por eso quiero educar a mis hijos para que sepan por ejemplo, que tener un hijo por inseminación artificial no está bien, independientemente de que lo quieran o no, ya que como muy bien sabes no todo lo que se quiere está bien.
Enhorabuena por tu artículo, Vicente. Estoy deseando ver el texto definitivo de las sentencias, las argumentaciones particulares, etc. Ojalá se lleven un chasco esos totalitarios del Gobierno que han cantado victoria incluso antes de que el TS emitiese su comunicado.
Mireia, ¿y por qué no está bien tener un hijo mediante inseminación artificial?
Aparte de esto, Educación para la Ciudadanía no evita que tú puedas educar a tus hijos en lo que quieras. Evitar el contacto con otras realidades diferentes a la tuya no implica que no le puedas mostrar la tuya también. Y así, con libertad, tu hijo podrá decidir la que mejor le parece, no exclusivamente lo que tú le ofreces.
Eius eso mismo pienso yo.
Hay muchas formas de pensar y el conocerlas no está demás, se esté o no de acuerdo y mucho más si en EpC lo que se enseña es lo que dicen nuestras Leyes, otra cosa es que te gusten o no, pero es la realidad y todos deben saberlas ya que por desgracia hoy en día muchos padres no saben ejercer como tales y son incapaces de explicar nada a sus hijos.
Que la Ley permita la inseminación, Mireia, no quiere decir que la tengas que usar, es una opción legal y nadie obligará a tus hijos a usarla si no pueden engendrar, pero deja que otros hagan uso si sus convicciones se lo permiten. Que tus hijos sepan sus derechos y obligaciones en una sociedad y que luego usen o no esos derechos como cualquier otro ciudadano, eso es libertad y democracia.
Vosotras dos no llevaréis a vuestros hijos a catequesis, para que “tengan más opciones donde decidir”, pero queréis que nosotros llevemos a los nuestros a donde se van a enseñar conceptos que no juzgamos oportunos por la edad ni aconsejables para nuestros hijos.
Una vez más, nos queréis forzar llamando a este acto “ejercicio de libertad”.
De nuevo confundís lo legal con lo moral, pero tendríais que comprender que nosotros no lo hagamos.
Después de hyaber distorsionado una realidad hasta el extremo de afirmar que “hay muchos tipos de familia y matrimonio”, les innitáis a “conocer las distintas realidades”.
Yo os invito a conocer la VERDAD y a luchar por ella.
Luna, disculpa pero mi hija va a un instituto diocesano donde da religión y que a su vez EpC la da éste mismo profesor de religión. Así que eso de que yo no llevaré a mi hija a catequesis es un muuuuy mal ejemplo que ha quedado rebatido. Tengo bases morales y se las inculco a mi hija pero también le dejo tener otras opciones y sus propias ideas que si veo por mal camino corrijo.
Yo no quiero forzar a nadie a nada.
Y no siempre lo legal nos puede parecer moral pero ahí es donde radica una democracía. Que no quieres, por ejemplo, tener un hijo por inseminación? no lo tengas pero deja a los demás que vivan su propia vida
AH! y que decir de las familias creadas por hombre y mujer que se llevan a “matar” y todo el día riñendo sea por la causa que sea, es eso mejor para un niño? que viva y se crie en ese ambiente?.
Yo solo digo que la vida no es solo blanco y negro, hay muchos colores entremedias con sus matices y sus reflejos.