Archivo Mensual de junio, 2009

De la mano de San Pablo, por Mons. Munilla

Monseñor José Ignacio Munilla es Obispo de Palencia

 

Coincidiendo con la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, hace un año se inauguraba el Jubileo del Año Paulino, convocado por Benedicto XVI con motivo del dos mil aniversario del nacimiento del “Apóstol de los gentiles”. Llegado el momento de su clausura, damos gracias a Dios porque, pasados estos doce meses, nos hemos familiarizado más con la vida y el legado espiritual de San Pablo, cuyas Cartas escuchamos con tanta asiduidad en las Eucaristías dominicales.

A lo largo de este año, se ha realizado un notable esfuerzo a distintos niveles, para dar a conocer su figura y su doctrina: homilías dominicales, publicación de biografías, conferencias divulgativas, congresos académicos, cursillos formativos sobre sus diversas Cartas, peregrinaciones tras las huellas de San Pablo por la llamada Ruta Paulina, películas, etc. De una forma especial, cabe destacar las veinte catequesis impartidas por el Papa, en los habituales encuentros que mantiene los miércoles con los peregrinos que acuden a Roma. La editorial de la Conferencia Episcopal Española (Edice), ha publicado estas bellísimas y profundas catequesis en un libro titulado Aprender de San Pablo, que bien pudiera servirnos para dejar grabado en nosotros el legado de este Año Paulino que ahora finaliza. Mención aparte merece la incorporación de las iglesias ortodoxas a este Jubileo convocado por el Papa, tal y como anunció el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I.

Sólo los enamorados enamoran

La fuerza de San Pablo nace de su profunda experiencia interior: “Vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Ga 2, 20). Fundado en la conciencia de saberse amado incondicionalmente por Cristo, Pablo vive con radicalidad los consejos evangélicos: “Por mi parte, muy gustosamente  me daré y me desgastaré totalmente por vosotros” (2 Co 12, 15). La consecuencia lógica de todo esto es que la figura de Pablo “arrastró” en su tiempo –y lo sigue haciendo en el presente- a muchísimas personas, al seguimiento de Cristo: “Sed imitadores míos como yo lo soy de Cristo” (1 Co 11, 1).

He aquí una de las intuiciones que más ha sido subrayada en este Año Paulino que llega a su fin: La Nueva Evangelización sólo podrá ser acometida con éxito por quienes estén “enamorados de Cristo”. Las características del momento en que vivimos acentúan más, si cabe, esta convicción. La secularización interna de la Iglesia se caracteriza por un estilo de vida relajada, “alérgico” a cualquier sacrificio y renuncia, que se expresa con un discurso plano, en el que sólo se desarrollan los puntos de consenso con la cultura dominante. La experiencia nos demuestra que por este camino, todos los proyectos pastorales están condenados a la esterilidad.

San Pablo no buscó gratuitamente conflictos, pero tampoco los rehuyó cuando se presentaron. Nunca cedió a la tentación de procurar una falsa armonía con su entorno, sino que “combatió” decididamente con la espada de la palabra. En su ministerio apostólico no faltaron incomprensiones y disputas, tal y como él mismo reconoce: “Tuvimos la valentía de predicaros el Evangelio de Dios entre frecuentes luchas… Como sabéis, nunca nos presentamos con palabras aduladoras” (1 Ts 2, 2. 5).

Sin embargo, no podemos olvidar que la clave del ministerio de San Pablo no está en su espíritu combativo; sino que, más bien hemos de decir que, la clave del espíritu combativo de Pablo se explica por su “encuentro” con el Resucitado: “Todo lo juzgo como pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús. Por Él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo” (Flp 3, 8).  Lo que motiva a San Pablo es el hecho de ser amado por Cristo, de donde se deriva un celo apostólico inagotable. El espíritu de lucha que muestra el Apóstol de los gentiles en sus Cartas, así como su capacidad de sufrimiento, es proporcional a su amor por Cristo.

La sabiduría de la cruz, cumbre del amor

La vida de San Pablo es un ejemplo práctico del mensaje evangélico que nos introduce en la sabiduría de la cruz: “Nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; mas para nosotros (…), fuerza de Dios y sabiduría de Dios” (1 Co 11, 23). Aunque pueda parecer paradójico, la cruz es “sabiduría” para los judíos, porque revela el auténtico rostro de Dios, que el Antiguo Testamento sólo había podido mostrar parcialmente. Al mismo tiempo, la cruz es “sabiduría” frente a la filosofía griega, demasiado segura de sí misma y de su lógica.

Gracias a Jesucristo, la cruz se ha convertido en la llave humilde que nos abre al misterio de la gracia divina. Así lo ha experimentado San Pablo a lo largo de toda su vida: “«Te basta mi gracia, porque mi fuerza se manifiesta en la flaqueza». Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo (…) porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Co 12, 10).

Este es el regalo que nos da San Pablo como conclusión de su Año Jubilar: la sabiduría de la cruz, reveladora del amor. La cruz es el camino que certifica y autentifica el amor… ¡No te tengamos miedo a la cruz, porque sería tanto como tenerle miedo al amor! Es imposible acercarse a la figura de San Pablo sin recibir una invitación a la conversión. ¡Glorifiquemos a Dios por la vida de Saulo de Tarso, testigo del amor apasionado de Dios por cada uno de nosotros y de la respuesta ardiente de quienes se dejan alcanzar por la llamada divina!

¡Ay, la crisis! ¡Pobrecitos los ricos!, por Ángel Corbalán

Ángel Corbalán, marino,lector,viajero, observador,ensayista,periodista ocasional independiente…, te comenta cosas del día a día. Con blog propio y colaborador habitual con diarios digitales en España, Argentina, Paraguay y EE.UU.

 

 

 

 

 

Si ya estábamos mal los pobres, más bien “caninos”, según mi amigo Curro. Las cosas estas de la crisis, es como una pandemia y no respeta ni a los ricos (qué lástima).

 

Por otro lado, este informe que les comentaré, da un “brote verde” de esperanza. Al menos, la crisis, parece hasta democrática!.

 

Pues bien, resulta que el número de grandes fortunas cayó (vaya por Dios) el año pasado en España el 20,9 por ciento, hasta 127.100 individuos (“pobriños”), frente a los 160.600 de 2007, lo que, según el Informe Anual sobre la riqueza en el mundo publicado este miércoles por Merrill Lynch y Capgemini, cosa que ignoraba y no sabía que fueran públicas, y que representa la mayor caída en los trece años de vida de este estudio.

 

El informe, realizado en 71 países que concentran el 98 por ciento del PIB mundial y el 99 por ciento de la capitalización bursátil, define como grandes patrimonios aquellos con activos de inversión de al menos un millón de dólares, excluidos la primera vivienda y los bienes consumibles.

 

En España el descenso del número de ricos ha sido mayor que en el resto del mundo( hasta en eso perdemos), ya que a nivel mundial este colectivo se ha reducido un 14,9%, hasta 8,6 millones de personas, un descenso que los expertos de Merrill Lynch estiman “probablemente como el mayor desde los años 50″.

 

Las personas con más de un millón de dólares de patrimonio sin contar su vivienda son 8,6 millones en todo el mundo, un 15% menos De este modo, la riqueza total atesorada por los más ricos del planeta ha pasado en un año de 40,7 a 32,8 billones de dólares (29 y 23,4 billones de euros, respectivamente), el menor nivel desde 2005, debido al deterioro de los mercados mundiales en el primer semestre del año y a su posterior “desplome” a partir de septiembre.

 

Pese a todo, España se mantiene entre los doce países con mayor número de grandes patrimonios junto con Estados Unidos, Japón, Alemania, China, Reino Unido, Francia, Canadá, Suiza, Italia, Brasil y Australia, los mismos que en 2007.

 

Tampoco se libraron de los efectos de la crisis financiera los más ricos del planeta, los ultra-ricos según la terminología de Merrill Lynch -aquellos con inversiones superiores a 30 millones de dólares o 21,4 millones de euros-, cuyo número cayó el 24,6%, hasta 78.000 individuos, y su patrimonio se redujo el 23,9%.

 

Caída mucho mayor que la de la burbuja tecnológica

 

Según la responsable del área de grandes patrimonios de Merrill Lynch para España y Portugal, Lucía Granda, esta caída supera en mucho los peores años del estallido de los burbuja tecnológica, cuando de media las grandes fortunas bajaron el 13%. Sin embargo, añade, en 2013 se prevé que la riqueza de los millonarios de todo el mundo supere los 48,5 billones de dólares (34,6 billones de euros), lo que representaría una recuperación del 32% frente a los 32,8 millones de 2008. Ya me extranaba a mí, que les durara mucho el tema.

 

Este repunte se producirá en buena medida por el crecimiento de las grandes fortunas en la zona de Asia Pacífico, que dentro de cinco años superarán a Estados Unidos y Canadá tanto en cuanto al número de patrimonios elevados como respecto al volumen de riqueza. Las regiones de Extremo Oriente se beneficiarán, según el estudio, del aumento del gasto de los consumidores estadounidenses y de la mayor autonomía de la economía china.

 

Entre las novedades destaca el adelanto de posiciones de China ( algunos muy ricos y millones y millones de muy, muy pobres), que por primera vez pasa al Reino Unido y se sitúa en cuarta posición, y los retrocesos de India y Rusia, donde los grandes patrimonios se redujeron el 32% y el 29%, respectivamente.

 

En cuanto a la asignación de activos, las grandes fortunas dirigieron sus inversiones mayoritariamente a activos de poco riesgo, como la renta fija y los productos con mayor liquidez -oro, bonos americanos y efectivo-, que se incrementaron un 6% respecto al año anterior. El famoso..” dinero llama a dinero”.

 

Es la ventaja de tener mucho dinero, puedes hacer muchas cosas y diversificar las inversiones e incluso, arriesgar y perder un poco.

 

Por otro lado y no por ponerlo en duda este informe, Dios me libre, ignoro si los datos que se aportan son tan reales como los del INEM.

 

Me pregunto, los ricos muy ricos, van y llaman al teléfono de doña Lucia Granda y le dicen…” mire (como Gila), le llamo por lo del informe anual sobre los ricos…apúnteme una subida o una bajada de x%”. O quizás, lo hagan al revés…, nos restan del total a los millones de “tiesos” y deducen cuantos ricos y a cuanto tocan por barba.

 

Además, desde que por culpa de Adan y Eva, nos expulsaron del Paraíso (Edén) terrenal. El único donde teníamos cavida los pobres… ¡Sólo quedan los otros paraísos, los paraísos fiscales! ¡Los de los ricos!

 

Y en esos paraísos, ¿cuantos ricos tienen allí la pasta?

 

¿Y están todos contados?

 

¡¡¡Vaya “papelon”, para el próximo “informe” de Merrill Lynch y Capgemini!!!

Vientos de cambio en el País Vasco, por Ángel Corbalán

 

Ángel Corbalán  es marino, lector, viajero, observador, ensayista, periodista ocasional independiente…………te comenta cosas del día a día. Con blog propio y colaborador habitual con diarios digitales en España, Argentina, Paraguay y U.S.A.

 

Vientos del pueblo me llevan,

vientos del pueblo me arrastran,

me esparcen el corazón

y me aventan la garganta.

 

Esta poesía de Miguel Hernández y llevada a la canción, me hace rememorar los tiempos en los que cantábamos pidiendo libertad. La cual, se dejaba esperar y parecía que nunca llegaba. Anhelábamos un cambio. Y parece que se está dando y precisamente, en el Pais Vasco.

 

No me refiero a los asesinos de ETA, ellos siguen a los suyo………matan lo que pueden.

 

Por supuesto, me refiero al cambio que el mismo pueblo vasco y a través de las urnas, se han dado. Con Patxi López de lehendakari, parece otra cosa. Ya se dan en directo por la ETB, hasta los funerales de las víctimas. La propia ertzaina, se siente liberada y dispuesta a cumplir con su obligación.

Se acabaron los “comisarios políticos”, que templaban gaitas y recomendaban a la policía autónoma vasca, mirar a otro lado.

 

Por desgracia, ha tenido que ser en el último atentado criminal de ETA sobre D. Eduardo Puelles, cuando hemos visto y “palpado” el cambio.

 

Tanto en lo que ha dicho como en lo que no, hay una profunda, esperanzadora diferencia con su antecesor en la reacción de Patxi López ante el último atentado de ETA: Ibarretxe jamás habría sido capaz de considerar «uno de los nuestros» a un policía antiterrorista.

Como subraya Ignacio Camacho en ABC, esa clase de consideraciones las reservaba para las -escasas- víctimas de su propia tribu.

 

Y, sobre todo, el nuevo lendakari nos ha ahorrado el discurso de ambigüedad moral que solía soltar el antiguo en ocasiones así, toda esa equidistante milonga del «conflicto» y de «la voluntad de los vascos» con que el líder nacionalista envolvía su sencilla obligación de condenar el crimen. No se debe ser ambiguo ni equidistante. Con ello, el Sr. Ibarretxe, daba “respaldo moral” a los malos, los asesinos y chivatos de la ETA.

Cuando López señala a los terroristas «el camino de la cárcel» está dando un enorme salto cualitativo frente a las vagas invocaciones a la autodisolución etarra que adornaban los forzados discursos de su predecesor en Ajuriaenea; es una señal importante de que las cosas han cambiado y, sobre todo, de que pueden cambiar mucho más.

 

El viejo orden vasco, permeabilizado por la contemplatividad del PNV, ha impedido todavía que la manifestación de ayer llevase en su pancarta, junto a la palabra «libertad», el rotundo lema de «Contra ETA», inédito en el lenguaje oficial de Euskadi.

 

Para sumar fuerzas, en un complaciente esfuerzo de integración, los organizadores optaron al final por un genérico «ETA no» que aún sugiere de alguna manera el impulso subconsciente de esperar la autodisolución del terrorismo.

 

Pero al menos ha habido, en ese incomprensible pulso soterrado de casuismos y matices que domina la política vasca, suficientes reflejos de evitar el ambiguo «por la paz», inicialmente barajado, que inevitablemente remitía a la etérea «pazzzzzzz» de ida y vuelta del desdichado Proceso zapaterista. Corregir es de sabios.

 

En abstracto, la paz es un concepto que podrían asumir incluso los asesinos de Eduardo Puelles. De hecho, ése es el argumento que los alienta, el de considerarse «gudaris» que luchan a su pesar por una causa patriótica sintiéndose capaces de poner fin unilateral al sufrimiento.

 

Pero el Estado no puede admitir, en este combate declarado por una minoría de asesinos y cómplices, otra salida honorable que la de la victoria.

 

No se trata de convencerlos, como predicaba la retórica ventajista de Ibarretxe, sino de derrotarlos. Y para ello tiene que desaparecer todo atisbo de legitimación política del terrorismo y de sus cómplices.

 

El policía Eduardo Puelles, cuya viuda sacudió ayer los cimientos emocionales de la sociedad vasca con un alegato de rabia y coraje, lo sabía. Y sabía que cuando detuvo a más de setenta terroristas estaba, él sí, luchando por la libertad.

 

Ha habido demasiados titubeos, demasiadas manos tendidas, demasiadas falsas esperanzas para no desterrar ya toda posible ingenuidad al respecto. La libertad en Euskadi no tiene más que un camino. Y este lendakari lo es porque ha prometido recorrerlo.

 

Desde aquí, le deseo la mejor de la fortuna y fuerza a Patxi López, para que en esta nueva singladura, consiga llevar al pueblo vasco a la paz y con los etarras en la cárcel. Y que en el patio de la cárcel, “maten” jugando a las damas y sin salirse del tablero.

 

Por cierto, la poesía continuaba tras repasar cada uno de los pueblos de España, con esta estrofa….

 

¿Quién habló de echar un yugo

sobre el cuello de esta raza?

¿Quién ha puesto al huracán

jamás ni yugos ni trabas,

ni quién al rayo detuvo

prisionero en una jaula? Por siempre………Miguel Hernández

Qué difícil es defender el honor de Dios, por César Valdeolmillos

César Valdeolmillos Alonso es técnico en Radiodifusión, Marketing y Publicidad. Ha compaginado su intensa labor publicitaria con su labor periodística desde 1957 (SER, COPE; Onda Cero, La Crónica, Granada Hoy…), la dirección de gabinetes de prensa y una intensa labor como crítico musical, siendo miembro activo de la Cadena de Comentaristas de discos Latinoamericana (CECOM). Celebrado conferenciante,  ha sido concejal por UCD en Granada, y entre sus reconocimientos, cuenta con  el premio ACYME por una serie de artículos publicados en defensa  de la españolidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y con la insignia de Oro del Ayuntamiento de Granada.

“Para que no se pueda abusar del poder, es preciso que el poder detenga al poder”

Montesquieu

A pocos se les oculta que España está inmersa en un proceso global de descomposición promovido desde el poder, en el que para perpetuarse en el mismo, se viene atentando con-tra todo tipo de valores con el fin de establecer una sociedad ignorante y como consecuencia, amorfa. Una población que responda dócilmente a la amplificación de las consignas de los que Julián Marías dio en llamar “medios de desinformación”. Pero, como paso previo para lograr este objetivo, previamente es preciso, primero desacreditar y por último liquidar, cualquier tipo de obstáculo que se cruce en el camino trazado por ese poder: oposición política, leyes naturales, raíces, tradiciones, estructura del tejido social y por supuesto la Iglesia, sostén de los más trascendentales valores éticos y morales de nuestra civilización. Y para alcanzar este propósito, parece que cualquier procedimiento es válido.

Esta ambición de poder, me recuerda a la que dio origen al martirio de Thomas Becket en la Inglaterra del siglo XII.

Como es sabido, esta cuestión quedó magistralmente plasmada en 1935, en la obra del gran poeta Thomas Stearns Eliot, Premio Nobel de Literatura, “Asesinato en la Catedral”, que plantea la independencia y “lucha de investiduras, entre la autoridad secular y la religiosa”, personificada en las figuras del arzobispo Thomas Becket, primado de Canterbury, y Enrique II Plantagenet, que ceñía la corona de Inglaterra.

En 1967, el autor francés Jean Anouilh, partiendo de este hecho histórico que conmocionó a toda Europa, reflexiona sobre las honduras del alma humana, las tentaciones del poder y la relación entre el poder secular y el eclesiástico, en su obra más célebre: “Becket o el honor de Dios”. En ella expone la frecuente discordancia entre dos fuentes de legitimidad: la de la Iglesia y la del Estado, poniendo de manifiesto el dramático esfuerzo del Arzobispo por salvaguardar el honor de Dios, frente al presunto honor de su Príncipe.

En una primera lectura, es fácil quedarse con la foto fija de esta inicial exposición. Sin embargo, en mi modesta opinión, si profundizamos en la filosofía que el drama trata de transmitir, esta sobrepasa con mucho los límites de la acción concreta que los autores nos presentan, adquiriendo una dimensión más amplia y ecuménica.

El contencioso expuesto, no debería sorprendernos. Desde el comienzo de los tiempos, el ser humano sustituyó su infinita ignorancia, por su inconmensurable orgullo y así, a través de su organización social, manada, tribu, reino, imperio o república, cometió la abierta afrenta de intentar someter, “por el bien de la comunidad”, el poder divino al poder temporal, manipulando a su conveniencia las apetencias emocionales y materiales de las masas, y al igual que los asesinos de Becket, tachan de traidores y desleales al poder democrático, a quienes se oponen a sus ocultos y tendenciosos designios, mientras que sus actos constituyen un atentado permanente contra cualquier tipo de valor que no favorezca los intereses del rey.

Irónico, contradictorio y vano intento, con el que el hombre, instalado en su ilimitada soberbia, pretende invertir el orden natural, intentando someter al Creador al servicio de su obra, en vez de estar ésta, al servicio de su Hacedor.

A este respecto, convendría recordar las palabras del Cardenal Arzobispo Emérito de Valencia, Agustín García Gascó: “Gobernar —como si Dios no existiera— lleva a la desintegración personal y social… Todas las decadencias morales y la gravedad de problemas de nuestro tiempo, como el terrorismo, la violencia contra las mujeres y los niños, la desintegración de la familia y de los vínculos familiares, son consecuencia de algunos que se empeñan por construir la vida y el mundo a espaldas de Dios, contra Dios mismo”.

Pero nada de esto es nuevo. La confrontación entre lo temporal y lo intemporal es una discordancia que ha existido siempre y que yo me atrevería a decir que es coherente con la hasta ahora menguada capacidad de comprensión del género humano. Es la armonía de la desarmonía que forma parte de un todo. No cabe concebir la existencia del bien, sin la presencia del mal. Y es bajo esta concepción —de que nos habla Heráclito— donde hallamos la grandeza de la Inteligencia que gobierna todas las cosas, por medio de todas las cosas.

Partiendo de una situación propia de la época feudal que evidencia el conflicto entre la Iglesia y el mundo, es fácil proyectar luz sobre muchos acontecimientos del presente. 

El auténtico drama, lo sitúa Eliot en el coro de mujeres —importantísimo en su obra—representando al pueblo que intenta evitar la confrontación y se contenta con el malvivir de la tranquilidad, con la estabilidad de la inestabilidad.

Somos nosotros, los católicos descomprometidos los que representamos a ese coro de mujeres que no quiere de ningún modo que Becket regrese de su exilio, no por desprecio a su figura —la Iglesia— sino por los malos augurios que para su actitud acomodaticia a la situación establecida representa; en este caso, la necesidad de mirarnos al espejo y ver embarazosamente reflejado en el mismo, el egoísmo de nuestra relajación ética y moral y la falta de compromiso con los valores que supuestamente afirmamos representar.

“¡Oh, Tomás! Vuelve, Arzobispo; vuelve, vuélvete a Francia” (Primera Parte, p.45)

¿Estamos seguros de que no serían estas nuestras palabras, si viésemos regresar a Jesús?

¡Dramático contraste el que muchos de nosotros debemos albergar en nuestras conciencias!

Es una realidad constatable que, actualmente, a muchos no les importa el honor ni el alma, quizá porque tampoco Dios les interesa, si no es para alardear de ignorarlo o convertirlo en motivo de chanza. Por fortuna, no siempre es así, por los muchísimos que, de diversas maneras, creemos en un Ser Supremo. Sin embargo, a diario somos testigos de la mofa fácil, que aunque desacredita a quien la practica y que, quizá carente de argumentos más sólidos, recurre a ese método para denigrar a los no situados en la línea de su pensamiento, el sistema es demoledoramente eficaz con los acríticos o irreflexivos. La razón del triunfo de esta estrategia, se produce por falta de sosiego y de formación del individuo, instalándose así el pensamiento dominante a través de consignas repetidas y amplificadas hasta la saciedad. Pero existe una razón mucho más poderosa que las ya expuestas. Y es que la enojosa verdad, nos obliga a enfrentarnos con nosotros mismos, y nos negamos a admitir que hemos sustituido a Dios, por los ídolos del poder, el dinero, la fama, el sexo, las ideologías, el deseo de ser dioses, etc, deshumanizándonos y apoderándose de nosotros hasta sustituirlos por los auténticos  valores éticos o morales. Como decía Max Scheler: “Nos encontramos en la primera época en la que el hombre se ha hecho problemático de manera completa y sin resquicio, ya que además de no saber lo que es, sabe que no lo sabe”. La egoísta postura de querer acomodar la religión a las personales conveniencias y la cobardía a poder ser tachados de fanáticos, es lo que hace que muchos cristianos se conviertan en los principales aliados de las tesis materialistas, actuando igual que los sacerdotes de “Asesinato en la Catedral”, que recomiendan a Tomás durante la vigilia que precede al martirio, “que no combata lo que no puede”.

Con ser muy grave esta actitud, no es la peor y más dolorosa de todas, porque aquellos que hacen más daño —a la Iglesia y a ellos mismos— son los que yo llamo secuestradores de Dios, fariseos[1] que cínicamente aparentan cumplir con los preceptos de la religión, frecuentando nuestros templos, rezando ante sus imágenes —algunos llegan a tener la osadía de llamar al crucificado su amigo— y acercarse a tomar el Cuerpo de Cristo, cuyo infinito amor y misericordia, hace que éste no se les caiga de las manos.

En la obra de Anouilh, los fariseos están magistralmente representados por la figura del Rey Enrique II, cuando después de haberse dejado azotar por los monjes al pié del mausoleo de Becket, con una majestad hipócrita, manifiesta: “Era necesaria esta mascarada. Conviene que tengamos de nuestra parte el honor de Dios”.

Cuando un hombre o una mujer dice ser cristiano, ha de tomarse esta condición en serio, aceptando y comprometiéndose con las creencias y moral que libremente hace suyas. Sabe que no va a tener una vida fácil ni cómoda —ir contra corriente nunca lo es— y, que durante su vida, ha de dar un auténtico testimonio de fe en Jesucristo y de amor verdadero. ¿Es dar un testimonio de fe en Jesucristo y de amor auténtico, arruinar el propio matrimonio y ser infiel al cónyuge, destruyendo otras uniones y hogares, porque las cosas no hayan salido a la medida de sus apetencias, o es puro egoísmo personal? ¿Cuántas veces Becket, o lo que es igual, la Iglesia, no es traicionada cada día por personas que, incluso algunas, como Judas, comen de su propio pan, al tiempo que hacen fingida, desleal, ostentosa e hipócrita manifestación de ser fervorosos creyentes? ¿De cuántas situaciones de amancebamiento no sabemos, en las que, sin el menor escrúpulo, se involucra —a veces incluso induciéndoles a que sean cómplices— a hijos menores o adolescentes? ¿Qué testimonio reciben estas criaturas con actuaciones como estas? ¿Qué amor y respeto pueden esperar de ellos el día de mañana, los padres que así obran? ¿No se provoca con estos hechos la división dolorosa entre los miembros de una misma familia? ¿Cuál será el comportamiento de esos hijos en la vida, formados sobre la base de estas vivencias en las que impera el más absoluto egocentrismo carente de los más mínimos valores? Y todo ello vanamente justificado por la pregunta ¿Es que no tengo derecho a ser feliz? Pero no vale reconocer después los errores y arrepentirse, porque como dice Becket: “El tiempo no vuelve jamás atrás”. No existe el pasado ni el futuro. Solo existe el hoy. Cuando recordamos el pasado o soñamos el futuro, siempre es en el “hoy”.

De los fariseos, dice el Evangelio según San Mateo:

23:5 Todo lo hacen para que los vean; agrandan las filacterias[2] y alargan los flecos   de sus mantos;

23:25 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de rapiña e intemperancia!

23:27 Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia!

23:28 Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad.

Viene al caso recordar las palabras que monseñor Juan Antonio Reig Pla, pronunció con motivo del Encuentro Mundial de las Familias celebrado en México el pasado mes de enero, bajo el lema: “La familia formadora en los valores humanos y cristianos”: “El carácter propio de la familia cristiana se especifica en la transmisión de la fe a los hijos y en conseguir hacer de la propia familia, una “pequeña Iglesia”. Una Iglesia doméstica, en la que se anuncia el Evangelio de Jesucristo, se celebra la propia fe y se vive el amor cristiano. Un testimonio vivo de la familia cristiana. Un canto a la belleza de la vocación al matrimonio, a la vida humana”.

El Señor no pide a la mayoría de los cristianos que derramen su sangre en testimonio de su fe. Pero sí requiere de todos una profunda firmeza para vivir fieles al compromiso libremente adquirido, en ambientes hostiles a sus principios. Por eso, el cristiano de hoy, necesita de modo especial de la virtud de la fortaleza, como contrapunto a la maldad, falsedad, hipocresía, egoísmo desaforado, disipación y ausencia de valores humanistas que le rodean.

Al igual que Becket en la víspera del martirio, sufre la infinita soledad del abandono del pueblo y hasta de sus propios sacerdotes, cuya ambición les induce a mirar hacia otro lado mientras los poderosos de este mundo proyectan destruirle y sólo puede apoyarse en Dios, así la Iglesia soporta en nuestros días una planificada destrucción por parte de sus enemigos, ante la mirada indolente, cuando no cómplice, de una buena parte de su rebaño. Pero, aunque continúen produciéndose asesinatos en las catedrales, como el del Arzobispo de El Salvador, monseñor Romero, en 1980 o el del Arzobispo de Guatemala, monseñor Gerardi, en 1998, ninguna de estas perturbaciones le hará abdicar de la única verdad, la de Dios, que como dice Eliot, es quien marca el camino, la roca en que apoyarse y el pie firme con-tra el eterno flujo de fuerzas encontradas.

Consciente de que su hora final había llegado, en la homilía de Navidad, Becket dijo: “porque dondequiera que vivió un santo, dondequiera que un mártir dio su sangre por la sangre de Cristo, la tierra se hace sagrada y su santidad no desaparecerá, aunque los ejércitos la pisoteen, aunque lleguen viajeros a visitarlas…”.

Por ello, en estos tiempos de tan grandes turbulencias y profunda desorientación, no nos vendría mal a todos, recordar y aplicar aquellos hermosos versos que Calderón de la Barca, príncipe de las letras españolas, puso en boca del Alcalde de Zalamea: “Al rey[3], la hacienda y la vida se han de dar, pero el honor es patrimonio del alma, y el alma sólo es de Dios”.

César Valdeolmillos



[1]  Entre los judíos, miembro de una secta que afectaba rigor y austeridad, pero eludía los preceptos de la ley, y, sobre todo, su espíritu. Hombre hipócrita. Hombre alto, seco y de mala intención o catadura. (Diccionario de la Real Academia Española).

[2] Cada una de las dos pequeñas envolturas de cuero que contienen tiras de pergamino con ciertos pasajes de la Escritura, y que los judíos, durante ciertos rezos, llevan atadas, una al brazo izquierdo, y otra a la frente. (Diccionario de la Real Academia Española).

 

[3] Entiéndase en este caso por rey, poderes públicos, medios de comunicación y estados de opinión de la sociedad.

ETA y Zapatero negocian, el PP mira, por Juan de Dios Dávila

 

  • Juan de Dios Dávila es el presidente de la Fundación Universidad+Diversidad (U+D)

 

La reciente sentencia de la Audiencia Nacional condenando a la alcaldesa de Hernani Marian Beitialarrangoitia a un año de prisión y siete de inhabilitación absoluta por enaltecimiento del terrorismo, es una buena noticia para una sociedad que quiere vivir en libertad.

 

El Ayuntamiento de Hernani convocó el pasado 11.06.09 una Comisión en apoyo de la alcaldesa condenada alegando que se atenta contra la libertad de expresión.

 

El objetivo del terrorismo etarra es la imposición de un modelo de sociedad empleando el terror y el miedo como medio para mantener cautiva a la sociedad. Para conseguir este objetivo no utiliza únicamente los atentados terroristas, sino que necesita del control también de la educación, de las asociaciones culturales, sociales y, por supuesto, del poder político.

 

La alcaldesa de Hernani es un exponente de ese entramado social empleado por ETA. La alcaldes ha sido condenada porque en un acto público, pidió un aplauso para los presuntos terroristas del atentado de la T-4; declarando públicamente en dicho acto que “todos los cuerpos policiales y represivos utilizan la tortura y lo hacen sistemáticamente contra los independentistas vascos”

 

Detrás del terrorismo etarra subyace un pensamiento nacionalista, que básicamente se puede resumir en esta tesis, solamente el que es nacionalista es vasco y solamente el nacionalista tiene cabida en la Comunidad Autónoma Vasca.

 

Hasta la fecha el camino para hacer presente en la sociedad este pensamiento ha sido el asesinato. Marian Beitialarrangoitia es un exponente del apoyo social a esta forma de “promover” el pensamiento nacionalista.

 

Hoy en el mundo de ETA se está barajando la posibilidad de cambiar la táctica a seguir. Otegui, Díez Usabiaga, Goricelaya proponen alcanzar los fines del nacionalismo a través de su presencia en la política, eso si, manteniendo un tejido social que permita mantener viva la exclusión, la amenaza a todo aquel que no se pliegue a sus ideas. Esto supondría cambiar el asesinato por la exclusión y marginación social, es decir, no matar el cuerpo pero si el alma.

 

Este camino parece que está siendo apoyado por el Gobierno de Rodríguez Zapatero al permitir que Acción Internacionalista se pudiera presentar a las elecciones europeas, así que ya sabemos bajo qué siglas y con qué candidatos se presentará ETA a las próximas elecciones. ETA ya ha “blanqueado” a sus futuros candidatos, si estos han sido “legales” en las europeas ¿porqué se tendrían que impugnar en las próximas elecciones municipales y autonómicas?

 

Pero este nuevo intento de Rodríguez Zapatero de negociar con ETA cuenta esta vez con dos aspectos novedosos.

 

El primero consiste en que el PP ha firmado un pacto con el PSE, y que en términos prácticos ha hecho que el Partido Popular permanezca en un perfil bajo, o lo que es lo mismo, en la parálisis, ya que dicho pacto más que evitar que el PSOE siga manteniendo conversaciones con ETA, ha supuesto la desactivación de la movilización firme en contra de la presencia etarra en las instituciones.

 

En segundo lugar cuenta con la desactivación de los movimientos cívicos que se destacaron en su momento por la lucha a favor de la libertad.

 

Con un PP en perfil bajo y con los movimientos cívicos desactivados, ETA y Rodríguez Zapatero tienen mayor margen de maniobra para trabajar en la sombra, sin interferencias, en un modelo de España que no es el querido por la mayoría de los españoles, pero que al fin y al cabo es el objetivo de ETA y del nacionalismo vasco desde su fundación.

 

La dirección del PP habla pero no asume el riesgo de la acción, y en el caso del PSOE siguen apostando por el nacionalismo sin darse cuenta de que toda acción surge de un pensamiento, y el terrorismo surge del pensamiento nacionalista. Matar o no matar para el nacionalismo vasco es algo puramente circunstancial, táctico; si hoy no conviene no asesinarán, pero si mañana la “construcción nacional” lo requiere, asesinarán.

 

España está hoy ante una nueva encrucijada.

¿Quién ha ganado, Mayor o Rajoy, los valores o el Congreso de Valencia?, por Luis Losada Pescador

 

  • Luis Losada Pescador es economista y periodista de Intereconomía y colaborador de Hispanidad.com y de Popular TV.

¿Cuál de las ‘dos almas’ del PP ha ganado las elecciones?

 

 Al éxito, todos se apuntan”, decían Los Secretos. Es lo que ocurrió en el balcón de la calle Génova. Mayor Oreja reivindicó a Aznar y Rodrigo Rato, así como su apuesta por los valores. Por su parte, Rajoy reivindicó que la victoria se debía a la estrategia marcada en el Congreso de Valencia -suelta de lastre del aznarismo, formar “mi propio equipo”- que les ha llevado a la victoria en Galicia y a ser imprescindible en el País Vasco.
¿Son ambos compatibles? ‘Por el interés, te quiero, Andrés’. Rajoy apostó por Mayor Oreja a medias. Le tuvo en ascuas hasta el último minuto. Se olvidó de mencionarle en una rueda de prensa. No era su favorito. Pero Gallardón le dio calabazas. Y Mayor Oreja garantizaba el voto de la derecha conservadora frente a la amenaza de partidos más coherentes con el supuesto ideario del PP como AES, PFyV, etc. Sí, Mayor Oreja representa a la gente de orden, la derecha sociológica que no quiere más experimentos si no es con gaseosa. Es el conservadurismo en todo: en los valores, pero también en la praxis política. Por eso no quiere mociones de censura. ¿Y si se pierden?
Por su parte, Mayor Oreja aceptó. Para disgusto de muchos que le criticaron que apuntalaría el ‘blandi-bluismo’ del PP de Rajoy. Pero él es hijo del síndrome UCD, entendió que era el engranaje para la unión y que la batalla de ‘outsider’ no tenía sentido. “En política se está para ganar”, argumenta. Así que aunque Rajoy no fuera santo de su devoción, aceptó. Por el bien del partido, para ganar la batalla por centro, para hacer un PP más conservador. Y no le ha salido mal.
¿Significa eso que el PP va a abandonar sus complejos y se va a tirar a la piscina a defender los valores que nunca debió de olvidar? No tanto. Pero sí significa un toque de atención a la cúpula. Los valores, venden, cuando se encarnan en alguien creíble. El objetivo ahora de Mayorfortalecer el partido”. Es decir, darle coherencia, construir una alternativa y un proyecto coherente y alternativo al de Zapatero. Y eso pasa necesariamente por la defensa de los valores. Probablemente no consiga el 100% de sus objetivos, pero si el PP estaba en el 4,5 del ranking ideológico, a partir de ahora estará en el 6. Menos que el 8 que muchos desearían, pero más ‘centrado’ en un posicionamiento ideológico que nunca debió abandonar.

Sólo faltó Gallardón. Y es que los suyos no habían ganado.

 

  • Nota: Este artículo también se ha publicado en Hispanidad.
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“Toda rodilla se doble…” (Flp 2, 10), por Mons. José Ignacio Munilla

 

  • Monseñor José Ignacio Munilla es obispo de Palencia

 

La celebración del Corpus Christi se nos ofrece como la antesala para el inicio de la Adoración Perpetua en nuestra Diócesis. El próximo viernes 19, solemnidad del Corazón de Jesús, celebraremos la Santa Misa en nuestra Catedral, a las 20.00, en la que además de dar inicio al Año Jubilar Sacerdotal y de renovar la Consagración de Palencia al Corazón de Jesús, concluiremos llevando en procesión al Santísimo Sacramento hasta la iglesia de las Clarisas, dando así inicio a la Adoración Perpetua. Sirvan estas líneas de hoy como ayuda para crecer en la comprensión de nuestra devoción eucarística.

 

Arrodillarse ante Cristo, remedio de toda idolatría

 

En la homilía que Benedicto XVI pronunciaba en el Corpus del año pasado, realizaba una hermosa catequesis sobre el significado de esta postura corporal en la oración y en la liturgia: “Arrodillarse en adoración ante el Señor (…) es el remedio más válido y radical contra las idolatrías de ayer y hoy. Arrodillarse ante la Eucaristía es una profesión de libertad: quien se inclina ante Jesús no puede y no debe postrarse ante ningún poder terreno, por más fuerte que sea. Nosotros los cristianos, sólo nos arrodillamos ante el Santísimo Sacramento”.

 

En su obra “El espíritu de la liturgia”, el entonces Cardenal Ratzinger daba respuesta a la objeción que juzga que la cultura moderna es refractaria al gesto de “arrodillarse”. Con clarividencia y profunda convicción afirmaba que “quien aprende a creer, aprende también a arrodillarse. Una fe o una liturgia que no conociese el acto de arrodillarse estaría enferma en un punto central”.

 

El hecho de que en nuestros días se esté extendiendo la costumbre de permanecer de pie en el momento de la consagración en la Santa Misa, o de que se suprima alegremente la genuflexión al pasar ante el sagrario, no parece que sea algo casual o insignificante. La “herejía” más extendida en nuestro tiempo –la secularización- no se caracteriza tanto por negar verdades concretas del Credo, cuanto por debilitar la firmeza de nuestra adhesión a la fe. Da la impresión de que lo políticamente correcto fuese creer a “cierta distancia”, sin entregar plenamente nuestro corazón. En el fondo, estamos ante el olvido de aquellas palabras de Jesús: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser. Este mandamiento es el principal y primero” (Mt 22, 37-38).

 

No podemos olvidar que la adoración es el mejor antídoto frente al relativismo y que, por lo demás, es indudable que la genuflexión está estrechamente ligada al acto de adoración: Es el reconocimiento que la criatura hace del Creador, es la manifestación humilde de nuestra sumisión ante un Dios todopoderoso que, paradójicamente, también “se ha arrodillado” ante nosotros en la encarnación, en su muerte redentora, y en su decisión de permanecer entre nosotros en la Sagrada Eucaristía.

 

Mención aparte merecen tantas personas que bien quisieran poder expresar de rodillas su adoración a Cristo, y que por limitaciones físicas se han de contentar con hacerlo con una inclinación u otros gestos de fervor y cariño. ¡Cuántas lecciones nos dan con su valiente perseverancia, sin rendirse a sus “achaques”!

 

Comulgar “a Cristo” y comulgar “con Cristo”

 

 “El segundo mandamiento es semejante a éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas” (Mt 22, 39-40). En efecto, el acto de adoración a Dios es consecuentemente seguido del ejercicio de la caridad con todos los necesitados. Éste es el motivo por el que la Iglesia ha unido los dos días “más eucarísticos” del año (Jueves Santo y Corpus Christi), a nuestro compromiso con los pobres, ejercido especialmente a través de Cáritas.

 

El acto de comulgar no termina con la recepción del sacramento. Recurro de nuevo a otras palabras del Cardenal Ratzinger recogidas en el citado libro: “Comer a Cristo es un proceso espiritual que abarca toda la realidad humana. Comerlo significa adorarle. Comerlo significa dejar que entre en mí, de modo que mi yo sea transformado y se abra al gran «nosotros», de manera que lleguemos a ser uno solo con Él”.

 

Por lo tanto, comulgar “a Cristo” supone también comulgar “con Cristo”, es decir, comulgar con todo lo que Él ama, con sus preocupaciones, alegrías, esperanzas y sufrimientos… de una forma especial, con sus predilectos, los pobres. Ciertamente, estamos ante dos señales determinantes para evaluar la calidad de nuestra participación en la Sagrada Eucaristía: la actitud de adoración y –fruto de ésta- nuestro compromiso con los necesitados.

Escamotear la realidad, por José Antonio Burriel

  • José Antonio Burriel San Vicente es abogado y periodista y firmante del Manifiesto de Madrid

 

Escamotear. Parece como si los impulsores y partidarios de la reforma de la ley del aborto anduvieran empeñados en escamotear la realidad del aborto y, por consiguiente, el debate auténtico en la sociedad. Hace unos días comprobé esa realidad: la ley de salud sexual y reproductiva es magnifica, ya era hora, hay que educar sexualmente a la sociedad, se nos reconocen a las mujeres nuestros derechos. ¿La realidad del aborto? De eso no se pretendía hablar.

 

Conocimiento. Ya es sabido: la ideología comienza donde termina el conocimiento. Y el conocimiento, en este caso el conocimiento científico, afirma que el embrión y el feto -fases del proceso- son seres vivos de la especie humana según demuestre el código genético, el ADN. La madre no lleva en su vientre un ser vivo cualquiera -¿diplodocus, cangrejo, koala, sabandija, avestruz…?, sino un ser vivo de la especie ‘Homo sapiens’.

 

El aborto consiste en interrumpir un proceso vital cuyo final sería el nacimiento de un ser vivo, es decir, una persona. E interrumpir ese proceso implica terminar con la vida de ese ser vivo humano.

 

Ideología. Algunas personas y grupos sostienen que la mujer tiene derecho a decidir si sigue con el ser vivo humano en su vientre o termina con él provocando su muerte. ¿Por qué sostienen tal afirmación? Por ideología.

 

Algunas personas y grupos sostienen que el derecho de la mujer prevalece sobre el derecho del ser vivo humano a seguir su proceso natural. Estamos de nuevo ante un argumento ideológico.

 

Ese es el problema y también mi enfado. No hay que hurtar o escamotear a los ciudadanos el problema tratando de ocultar la naturaleza del aborto. De ahí mi enfado.

 

Si uno es partidario de la pena de muerte -no lo soy, en absoluto-, lo dice y lo defiende. Pero lo hace sin retruécanos y ambigüedades: el Estado puede acabar con la vida de un hombre en algunos casos y de acuerdo con las leyes. Y a ese acto no se le llamará homicidio, sino pena de muerte. Si uno es partidario del aborto libre, lo dice y lo defiende. Pero lo hace abiertamente: la mujer puede acabar con la vida del ser vivo humano que está en sus entrañas si así lo decide. Y a ese acto no se le llamará homicidio, sino aborto (utilizar el termino «interrupción del embarazo» es ambiguo si no se añade la realidad del conocimiento científico, es decir, se acaba, muerte, con una vida distinta de la de la madre).

 

Debate. De ese modo, y solamente de ese modo, es posible el debate al que tiene derecho la sociedad. Allá cada cual con sus criterios ideológicos, pero ideológicos y no científicos. Responsabilidad de cada uno es lo que piensa o le dicen que piense

¿Crisis económica o crisis moral?, por Mons. José Ignacio Munilla

  • Mons. José Ignacio Munilla es Obispo de Palencia.

La Iglesia Católica está expectante ante la inminente publicación de la tercera encíclica de Benedicto XVI, con el título de “Caritas in Veritate” (El Amor en la Verdad), que abordará aspectos de la Doctrina Social. Sin lugar a dudas, será un instrumento importante para ayudarnos a realizar una lectura específica sobre las causas morales de la crisis económica en la que estamos inmersos. La reflexión del Papa se promete especialmente interesante, habida cuenta de que en el año 1985, dentro del Simposio “Iglesia y Economía en Diálogo” en Roma, el entonces Cardenal Ratzinger pronunciaba una conferencia (“Market Economy and Ethics”), en la que predecía la crisis que ahora padecemos. Aquel vaticinio del futuro Papa, no estaba fundado tanto en teorías económicas, cuanto en la constatación de la violación de los principios de la justicia social. Dicho de otro modo, los problemas económicos son predecibles cuando tienen unas causas morales, y éstas deben ser abordadas si no queremos que la crisis se cierre en falso…

 

Con frecuencia oímos hablar de la crisis económica, como si se tratase de una estación cíclica de la naturaleza –la primavera, el verano, el otoño o el invierno-; de forma que la política económica se limita a centrarse en la búsqueda de medidas que alivien el impacto de los malos momentos. Pocos parecen atreverse a reconocer y denunciar las causas morales de esta recesión y a plantear soluciones estructurales que sanen de raíz el problema. ¡Algo parecido a lo sucedido con las recetas para controlar la extensión de la epidemia del SIDA! En este caso el Papa tuvo la valentía de poner el dedo en la llaga, afirmando que era totalmente necesaria la educación en una sexualidad responsable, puesta al servicio de la vocación del ser humano al amor estable. Sus palabras causaron escándalo en quienes pretendían solucionar un problema tan grave, mediante el mero recurso técnico del preservativo. Salvando las distancias… ¡estamos en las mismas! Sería bastante absurdo suponer que las causas desencadenantes de esta crisis económica vayan a quedar subsanadas por el mero recurso a unos “parches” multimillonarios, que impidan el hundimiento del sistema financiero, obviando los problemas de fondo.

Mención aparte merece la reflexión en torno a la licitud moral de las medidas tomadas en apoyo al sistema financiero. Al contrario de lo ocurrido en otras naciones, como Alemania o Estados Unidos, llama la atención que en España se haya asumido el empleo de ingentes recursos públicos para salvar la banca privada, sin el más mínimo debate ético y, prácticamente, sin resistencia social alguna. ¿Qué explicación cabe dar al hecho de que unas entidades financieras anuncien el récord de beneficios en un ejercicio contable, y el año siguiente tengan que recurrir a recibir ayudas públicas?

Cito unas palabras de Benedicto XVI dirigidas el 30 de marzo del presente año al Primer Ministro del Reino Unido, Gordon Brown: “Si un elemento clave de la crisis es un déficit de ética en las estructuras económicas, esta misma crisis nos enseña que la ética no es “externa”, sino “interna”, y que la economía no puede funcionar si no lleva en sí un componente ético”.

 

Consumir con templanza

 

Me centro en este momento en dos factores importantes que forman parte del problema moral causante de la crisis económica. El primero es la falta de templanza en el consumo. En muchas ocasiones se trata de una falta de templanza en el consumidor, artificialmente provocada desde multitud de resortes publicitarios, culturales, políticos, etc. Es bastante evidente que los datos espectaculares del crecimiento económico vivido antes de la crisis, estaban ligados a un consumo artificialmente “inflado”, que resulta insostenible a medio plazo.

Por desgracia, lejos de afrontar el problema de fondo, los responsables de la economía están dirigiendo a la población diversos llamamientos a reactivar el consumo, proporcionando para ello todo tipo de incentivos, como único medio para salir de la crisis. En vez de educar en el consumo necesario, creamos necesidades donde no las hay, para mantener unas expectativas económicas irreales. Por este camino, fácilmente podríamos salir de una crisis para entrar en otra…

 

Inversión en los países pobres

 

Si los bienes de producción –tanto materiales como inmateriales- no se ponen de forma equilibrada al servicio del desarrollo del Tercer Mundo y de los países en vías de desarrollo, paradójicamente, nuestro pecado de insolidaridad se vuelve contra nosotros mismos. En efecto, estamos viendo cómo nuestras multinacionales deslocalizadas en países pobres, pueden llegar a realizar una producción en condiciones infrahumanas, a precios sin posible competencia, hasta el punto de estrangular a muchas empresas en occidente. La lógica capitalista de la máxima ganancia, termina por convertirse en la tumba de la economía mundial (sin excluir a sus impulsores).

¡Dios quiera que la anunciada nueva encíclica del Papa, “Caritas in Veritate”, reciba una buena acogida y suscite un profundo debate! Será una gran oportunidad para abordar las dimensiones morales de la economía del mundo contemporáneo.

Sin miedo a la libertad, por Jesús Poveda

Sin miedo a la libertad, por Jesús Poveda

Han pasado dos semanas desde que comenzó la Campaña al Parlamento Europeo… Es un privilegio vivir en un País Democrático donde hay Elecciones Libres.

Durante estos días, he tenido la sensación inicial de vivir, más que en una Democracia, en una “Partitocracia” donde el PP y el PSOE se reparten el poder y, en ocasiones, la corrupción que conlleva ese poder y el miedo a perderlo.

He observado, en esta Campaña, desconfianza, miedo, escepticismo, bostezo… como si se hubiera perdido la ilusión por las urnas y lo que esto significa: poder votar libremente. Tristemente, se espera una abstención por encima del 60 %.

Como sabes, soy el número seis de la Candidatura de Libertas. El número uno es Miguel Durán, el número dos es José Manuel Villegas, y, entre otras personas, nos acompañan Beatriz Beneitez Pérez y Arancha La Porte hasta llegar a cincuenta.

Trabajar con un hombre y un equipo como el de Miguel Durán ha sido para mí un orgullo. Miguel defiende la Vida y sueña en “conceptos”. Los componentes de Ciudadanos son activos militantes sin complejos en una Democracia artereoesclerótica, y el resto de los compañeros de la lista son mujeres y hombres que creen que se pueden cambiar las cosas democráticamente. Tienen ilusión.

Esta es una carta para pedirte, por favor, que votes a quien te parezca más adecuado, pero que, por favor, votes. Recuperar el placer de vivir en un País Democrático donde se puede votar libremente, aunque sea como homenaje a todos los que han conseguido que lleguemos a este día 7 de junio, que no es San Fermín, pero sí un precioso día para vivir una fiesta de la Democracia y votar a quien consideres el mejor, no el menos malo o el útil, o incluso votar en blanco, pero… por favor, vota.

Después del día 7 de junio seguiremos luchando por la Vida… Ese día estaremos firmando libros en la caseta nº 85 de la Feria del Libro de Madrid (Librería Diálogo), el día 8 de junio daré una clase en la Cátedra de Lejeune en el Colegio de Médicos de Madrid sobre Cuidados Paliativos. Asistiré a finales de junio a la Clausura de Curso del Master de Psiconcología de la Universidad Complutense de Madrid. El 18 de Junio, junto a Silvia Laforet y Miguel Aranguren, volveremos a presentar el libro “El Buen Adiós”, esta vez en la Librería Troa en el Barrio de las Tablas, en Madrid. El 23 de junio tres médicos de Venezuela leerán las tesis que he dirigido en la Universidad Autónoma de Madrid, Facultad de Medicina, para obtener su título de doctor…

Después del 7 de junio, la Vida seguirá imparable: Vívela. Vive la vida, usa la Libertad.

Quiero agradecer a todos los que con su esfuerzo han hecho posible esta campaña. Tanto en la lista en la que me encuentro como en otras.

Vivimos en Democracia, vivimos en Libertad, no tenemos que tener miedo a votar, a ser votados o a que nos ignoren.

Las batallas que se pierden son las que no se dan.

Fdo.: Jesús Poveda de Agustín