Archivo Mensual de febrero, 2010

El día siguiente de la Píldora del Día Después, por Vicente Morro

Winston Churchill reconoció ante sus conciudadanos, en un célebre discurso, que no tenía nada que ofrecerles que no fuera “sangre, trabajo duro, lágrimas y sudor”. Cumpliendo lo prometido, consiguió aglutinar a su pueblo en un objetivo común y obtener una gran victoria a pesar de las terribles circunstancias que padecían. En cambio, el discurso ideológico de Rodríguez Zapatero ha conseguido justamente lo contrario: desunir un país, destrozarlo, arruinarlo. Prometió infinidad de cosas, desde el pleno empleo hasta la “ampliación” de supuestos derechos; desde la relevancia internacional, a los pies de Obama por supuesto, hasta la “paz” con ETA. Y todo con poco esfuerzo, mucha improvisación, problemas para los parados, las familias y la gente de a pie, y sangre, mucha sangre –más de 110.000 abortos cada año-. Cuando Aznar, regresando a Churchill, dijo que “nadie antes había hecho tanto daño en tan poco tiempo” se quedó, pienso, corto. Fue prudente o cortés pues, sin exagerar, podía haber añadido: conscientemente, mintiendo, por incompetencia o algunas cosas más.

También Aznar, por supuesto, cometió muchos errores. El menor de ellos no fue, desde luego, mirar hacia otro lado mientras se producía un masivo fraude de ley en la aplicación de la legislación sobre el aborto. Nuestra sociedad hubiera evitado cientos de miles de abortos si todos, todos, hubiéramos cumplido nuestros deberes. El ejemplo de Polonia debería hacernos sonrojar: con la aplicación estricta de la legislación se redujo casi en un 90% el número de abortos. Por supuesto que lo ideal sería que no se hubiera producido ningún aborto. Una sociedad que tolera -todos y cada uno de sus miembros- esas terribles cifras está enferma, y no sólo moralmente. El Gobierno, en esto, falló.

Este preámbulo sirve para centrar la cuestión de la píldora del día después (PDD) en la actualidad. Es evidente que los cambios introducidos en su regulación están en relación directa con la modificación de la legislación sobre el aborto, con la banalización de la sexualidad y la trivialización de la vida. Es obvio que la nueva regulación va a multiplicar la cantidad de abortos en España: hay que hacer “lo que sea” para evitarlo. Estamos en un marco de fuerte positivismo jurídico. Las leyes tienen una función ‘educadora’, moldeadora: lo legal es moral, lo que manda o permite la ley es lo correcto. Por tanto, si la ley permite sin trabas el aborto libre hasta las catorce semanas, dado que ya no es algo punible pero despenalizado, será que es bueno e inocuo. Esto tendrá el mismo efecto multiplicador que han tenido las sucesivas y múltiples campañas sobre ‘educación’ sexual y uso de los preservativos y otros anticonceptivos, desde el tristemente célebre “póntelo, pónselo”. Todas han fallado, potenciando lo que supuestamente iban a combatir. Multitud de estudios lo atestiguan. El aborto se va a multiplicar, lo saben y están preparando el terreno, mintiendo como siempre: hagamos abortos invisibles.

Muchos son los problemas y peligros de la PDD. El primero y más grave es que, en un elevado porcentaje de los casos, acaba con la vida humana de un concebido no nacido. En todos los casos en los que la fecundación se ha producido es estricta y técnicamente abortiva, aunque lo nieguen. De hecho, en la intención de la usuaria siempre lo es, ¿para qué se toma la PDD, si no? Obviamente, lo que se quiere es eliminar los efectos no buscados, no deseados, de una relación sexual ‘de riesgo’. Por si acaso, hay que tomar un remedio de emergencia. Si hay suerte, se evitará la concepción sin destruir ninguna vida en sus estadios iniciales. Si la concepción ya se ha producido, se impedirá la implantación: problema resuelto. Puede ser anticonceptiva, pero siempre es intencionalmente abortiva.

El segundo peligro lo constituye su composición. Es lo que se ha dado en llamar una ‘bomba hormonal’. Su utilización sin ninguna restricción –tantas pagas, tantas te llevas-, sin control médico, sin seguimiento, sin límites de edad, puede ocasionar graves problemas de salud. Al transformarse en un método anticonceptivo más, ya sin necesidad de receta, se pierde toda posibilidad de seguimiento, convirtiéndose, de paso, en un suculento negocio. Tanto es así que, viendo que su consumo se ha triplicado desde su liberalización, algunos de los colectivos médicos y farmacéuticos que habían hecho el juego al Gobierno están empezando a replantearse su postura. Quizá han visto las orejas al lobo.

El tercer peligro es el derivado de la manipulación y tergiversación de la realidad científica: ocultación de su funcionamiento real, de los efectos secundarios, de los problemas de su uso reiterado y sin control alguno, de los efectos en adolescentes y alteración de la ficha técnica del medicamento y de los prospectos.

Finalmente, el cuarto peligro es el que da título a este artículo: el día siguiente del uso de la píldora del día después. Al día siguiente, como no he notado nada negativo, como no he visto nada, como me he quitado un grave problema de encima, como no he hecho nada malo pues está permitido e incluso recomendado, como nadie se entera si yo no quiero, como es tan fácil y barato, la lección está aprendida: cuando quiera repito. Ese ‘feliz’ día siguiente es un grave peligro: ¡qué sencillo es solucionar los problemas por sólo veinte euros! ¡Ojalá todo fuera igual de simple! La PDD puede ser abortiva, invisible y silenciosamente abortiva.

Vicente Morro López es Vicepresidente 1.º del Foro Valenciano de la Familia y Secretario de FCAPA-Valencia.

Ofender al cristiano… ¡sale barato!, por Ángel Corbalán

Ángel Corbalán, marino,lector,viajero, observador,ensayista, periodista ocasional independiente…, te comenta cosas del día a día. Con blog propio y colaborador habitual con diarios digitales en España, Argentina, Paraguay y Estados Unidos. 

“Admitamos que la primera vez se ofende por ignorancia; pero creamos que la segunda suele ser por villanía.” (José Ingenieros , sociólogo y médico italo-argentino , autor de ‘El hombre mediocre’).

Dicen las malas lenguas que, la Universidad de Granada subvencionaba, digo subvencionaba, porque hace unas horas, se ha cerrado, una exposición que representaba una lectura «personal y posmoderna» del Vía Crucis: en ella, la Virgen María se prostituye en la carretera de Jaén, donde conoce a un camello, San José, y ambos tienen un hijo gay.

Se llama «Circus Christi» y se representaba en la Corrala de Santiago, una residencia universitaria granadina.

Según explica su autor, Fernando Bayona: «Es un trabajo formado por catorce fotografías, que se corresponden con las catorce estaciones del Vía Crucis». Pero «ligeramente» diferentes.

En ella “he querido dar más protagonismo a la mujer, destacarla en un primer plano, como figura central, frente a su papel secundario en el Nuevo Testamento” dice el jienense a El Ideal de Granada.

La Virgen María se transforma en una prostituta situada en la carretera de Jaén, donde conoce a San José “un camello, un don nadie”, y tiene un hijo al que presenta en el templo, en un prostíbulo. La criatura, al crecer, se acuesta con María Magdalena “pero no le gusta y se hace gay”. Manda Carayo, diría Xuxo.

Fernando Bayona destaca que “para esta muestra he necesitado de dos becas, debido a su elevado coste”. Al menos, una de ellas pertenece a la Universidad de Granada, que subvenciona la exposición, que finaliza con la escena de Santo Tomás en un ‘after’.

El dossier de prensa que recoge el autor en su blog, presenta tan “curiosa” muestra del siguiente modo: “La exposición nos ofrece un recorrido visual por 14 imágenes fotográficas de gran formato -de una factura y técnica sumamente cuidadas-, independientes por sí mismas, pero que reclaman de una visión en grupo para apreciar todo su potencial narrativo, pudiéndose considerar el espacio expositivo como si de una instalación se tratase”.

“Nos propone una escenográfica, kitsch, irónica, mordaz y subversiva reversión contemporánea de la historia bíblica, una visión crítica del Nuevo Testamento, ambientando temporalmente en los años 70 y continuado hasta nuestros días, en la que se despliega una suerte de personajes que nos harán apreciar, lo que de la historia sabemos, con una perspectiva completamente diferente”, asegura Fernando Bayona.

Este joven, Jaén 1980, pienso , ha recibido una información un poco deformada , tanto del siglo I, como de los años 70……….. Esto puede explicar el resultado de la exposición.

Por otro lado, ya hay gente que por la “exposición” y provocación, está conociendo a tal “magno artista” y con ello, ha conseguido más éxito que con la muestra de la sala granadina, que ha durado 48 horas y ha recibido la visita de 38 personas. Que barbaridad!!!………. Para eso dos becas!!!!

Según han informado a diferentes medios de comunicación, la Universidad de Granada ha dado por clausurada la exposición fotográfica ‘Circus Christi’, de acuerdo con su autor, el jiennense Fernando Bayona, dado que «no es posible garantizar la seguridad de la misma» tras la polémica levantada por incluir fotografías que representaban imágenes del Nuevo Testamento con prostitutas o en locales homosexuales.

Continúa la nota diciendo que, al parecer, las amenazas recibidas desde diferentes sectores han llevado al cierre de la exposición para garantizar la seguridad de los trabajadores de la sala y la residencia. La muestra estaba programada hasta el próximo 5 de marzo.

Tras sólo una tarde abierta al público en las instalaciones de la Corrala de Santiago, lugar que comparte espacio con una residencia universitaria, sólo 38 personas tuvieron tiempo de contemplar la muestra, expuesta ya en hasta cuatro ocasiones anteriores en la ciudad de Granada, tanto en parte como completa.

Fernando Bayona, autor de la misma, ha declarado a los medios, estar «sorprendido» por las reacciones causadas, ya que «no es la primera vez que se muestra en Granada y hasta ha recibido varios premios». Quiso dejar claro que «la decisión del cierre ha sido de mutuo acuerdo por no querer poner en peligro a nadie». Sobre todo, el desastre de obra.

El fotógrafo explicó que su intención nunca fue crear polémica. «No me beneficia en absoluto», declaró, «ahora mismo me llegan amenazas desde Argentina, no me atrevo a coger el teléfono o abrir el correo electrónico». En estos momentos incluso lleva protección policial ante las amenazas recibidas por grupos de extrema derecha de la misma Granada.

El “éxito”, lo tiene asegurado………….. Ya lo vamos conociendo.

El Via Crucis

Viacrucis o vía crucis, significa «camino de la cruz» y se refiere a las diferentes etapas o momentos vividos por Jesucristo desde el momento en que fue aprehendido hasta su crucifixión y sepultura.

También, la expresión se usa comúnmente para expresar todo tipo de dificultades que se presentan en la vida cuando se quieren alcanzar ciertos objetivos.

En el caso del artista Fernando Bayona, me resulta curioso, eso parece, que haya utilizado el primero(camino de la cruz), para facilitar como L.M.E.(Ley del Minimo Esfuerzo) y así, conseguir objetivos sin dificultad alguna.

Eso si, insulta, molesta, hiere etc. las sensibilidades de aquellos, los cristianos, que probablemente, si obedecen a Jesucristo, en lugar de devolverle la ofensa, le pongan la otra mejilla.

Ay que difícil sería!, si el valiente “artista”, osara cambiar el “viacrucis”, por el ………..” Camino a la Meca” , o tal vez, un “ Mahoma, que cachondo eres”. Seguro, que otro gallo cantaría.

Por supuesto, ninguna universidad del “Alandalus”……………….Se lo subvencionaría. Ni el chico, el artista, tendría “eso” para mostrar su ……………..”arte”.

Por cierto, hay dos citas de Groucho Marx, que bien podría cerrar esta reflexión……….

“Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros. “ .

O……………

“Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota. “.

Amén.

El Cristo de Monteagudo, por Pedro Luis Llera

Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas. (Lc. 6).
En Murcia, don José Luis Mazón – abogado él – parece ser que quiere que retiren la estatua del Sagrado Corazón de Jesús del pueblo de Monteagudo. Su demanda dice estar “apoyada en la fuerza de la luz de la razón frente al poder decadente del oscurantismo que niega la supremacía de la razón” (don José Luis dixit). Le estorba la estatua que preside lo alto de una peña porque estropea el castillo árabe en el que se ubica esa imagen del Sagrado Corazón. Lo que pasa es que el cabreo de la buena gente de la pedanía murciana es de aúpa. Y no les falta razón porque ese Sagrado Corazón dicen que forma parte de la idiosincrasia del pueblo: de su paisaje, de su historia, de los valores que han conformado el carácter del pueblo.

El señor José Luis Mazón es buena muestra del laicismo cristofóbico que caracteriza al progresismo español en el poder. Es de los que propugnan que la religión y sus símbolos deben desaparecer de la vida pública. Los cristianos deben aprender “que los símbolos de sus privadas creencias” (cito textualmente al señor Mazón en un artículo suyo publicado en La Verdad de Murcia) sólo se deben exhibir “en sus lugares de culto, en sus domicilios, o sobre sus propios cuerpos, pero el espacio público es sagradamente neutral” (lo de “sagradamente” no deja de resultar sarcástico). Según este iluminado de la diosa Razón, la fe debe quedar relegada a lo privado. Y apelando como fuente de autoridad histórica al señor Amenábar y a sus película Ágora (que manda narices), nos pinta a los cristianos como fanáticos irracionales y peligrosos integristas dispuestos a apagar el faro de la razón que es el único que nos debe iluminar.

Lo que ocurre en Monteagudo, según este “iluminado” es un nuevo capítulo de la lucha “entre la racionalidad que encabezó y triunfó en la Revolución de 1789 en Francia, y la irracionalidad, la primacía de lo visceral” (cito de nuevo al propio señor Mazón). Se olvida el señor Mazón de que la Revolución Francesa, guiada por esa pura racionalidad que los iluminaba, condujo a la guillotina a miles de franceses. Y es que la razón sin corazón nos hace perder la cabeza, como le ocurre (entiéndase esta vez de manera figurada) a don José Luis.

¿Sabe usted quiénes fueron San Agustín o Santo Tomás de Aquino, señor Mazón? Mire usted: la fe y la razón no están en absoluto reñidas. Le recomiendo que lea el discurso que Benedicto XVI pronunció en la Universidad de Ratisbona. Por cierto, ¿Sabía usted que la Universidad nació en las catedrales europeas varios siglos antes de la Revolución Francesa? Y ¿sabe usted por qué? Pues porque para los cristianos la Verdad es Dios. Y la razón nos permite buscar esa Verdad y cuanto más cerca estemos de la Verdad, más lo estaremos de Dios. Por eso la ciencia y la técnica se han desarrollado en la Europa Cristiana y no en el mundo animista ni en el musulmán ni en el budista. No hay incompatibilidad alguna entre la fe en el Dios de Jesucristo y la razón, como no la hay entre fe y ciencia. La cultura europea, señor Mazón, está secularmente enraizada en la fe cristiana y sigue estándolo: por eso a la gente no le gusta que le toquen las raíces, don José Luis. Y se enfadan como se enfadarían esas buenas gentes si les mentaran a su madre.

Lo que pasa es que la razón sin corazón produce monstruos. Sin sentimientos de compasión y de misericordia, la razón nos puede conducir de nuevo a la barbarie pagana: al aborto, si no se desea al niño o si viene con malformaciones; a la eutanasia, si el enfermo o el anciano ya no es productivo ni sirve para nada. Y así sucesivamente hasta llegar a los campos de exterminio nazi o a los GULAG soviéticos; o, por no salir de casa, a las “checas” de la Segunda República Española. Porque a los nazis y a los comunistas tampoco les gustaba el Sagrado Corazón: les pasaba como a usted, don José Luis. Un comunista chino, hoy en día (no nos vayamos a la historia), ve una imagen del Sagrado Corazón y le da un sarpullido o un ataque de ansiedad. De hecho más de un católico está ahora mismo disfrutando de la hospitalidad de las cárceles chinas por profesar su fe en Jesucristo. Y no pueden quejarse: en muchos países musulmanes, los cristianos son perseguidos y, a veces, asesinados sin piedad (por ejemplo en Irak o en Pakistán o, incluso en Egipto). Le pondré otro ejemplo: en Arabia Saudí los símbolos religiosos cristianos están perseguidos no sólo en los espacios públicos, sino incluso dentro de los propios domicilios de los creyentes. En este país, está prohibido y penado tener una Biblia en casa o dar catequesis a los propios hijos. Yo le recomiendo que huya de esta España oscurantista e irracional y pida refugio con urgencia en ese bonito país de la Península Arábiga, señor Mazón: allí seguro que no le ofenderá ningún crucifijo en las escuelas ni ninguna imagen del Sagrado Corazón en espacios públicos. Sólo le prevengo de que no alardee de agnosticismo o de ateísmo porque allí el nombre de Alá es sagrado y correría peligro de que su cabeza acabara colgando de alguna cuerda.

Como se ve que usted no sabe muy bien lo que representa esa imagen del Sagrado Corazón que bendice al pueblo desde lo alto del monte, se lo voy a explicar, señor Mazón: ese Sagrado Corazón está ahí porque mientras los progresistas, que gobiernan España y que comulgan con sus mismos postulados ideológicos, han enviado al paro a más de cuatro millones de españoles, los cristianos irracionales, oscurantistas y fanáticos, organizan comedores sociales que sufragan con su propio dinero para alimentar a miles de familias que ya no tienen ni para comer. Y eso lo hace en toda España Caritas, que es la Iglesia Católica, señor Mazón: no las casas del pueblo de la UGT ni la logia masónica de guardia. Porque la Iglesia predica la razón del corazón de Jesús, que es misericordia: dar de comer al hambriento, de beber al sediento, acoger al inmigrante y socorrer a los que quedan tirados en las cunetas de la historia sin preguntarles por sus creencias ni por sus simpatías políticas. Manos Unidas o Caritas o los misioneros cristianos, don José Luis, ayudan, socorren y trabajan cada día por la justicia, por la libertad y por la dignidad de los pobres y humillados estén donde estén y profesen la ideología o la religión que sea porque el Corazón de Jesús, que a usted parece ofenderle tanto, les llama a entregar sus vidas por los crucificados que siguen sufriendo hoy en nuestro mundo. La revolución cristiana es la revolución del amor, señor Mazón. El logos de Dios es el amor y lo que nos pide Jesús es que le amemos a usted, don José Luis, aunque usted sea nuestro enemigo declarado. Dicen que tiene usted miedo a la reacción violenta de los católicos. No tema, señor Mazón. Si hubiera dibujado usted una caricatura de Mahoma no le diría lo mismo. Pero nuestra revolución, la de los cristianos, no es política ni ideológica ni violenta. Nuestra revolución pasa por la Cruz de Cristo y por su Resurrección que representa el triunfo del amor sobre el odio; la victoria de la verdad sobre la mentira, de la vida sobre la muerte y de la compasión sobre la crueldad. Nuestras únicas armas son el rosario, la oración y los sacramentos. Nuestra fe se propone (en la plaza pública, a tiempo y a destiempo) pero no se impone. Le recuerdo a usted que Jesús predicó en la calles y en las sinagogas; en los montes y en las ciudades. Y nos pidió a nosotros, su Iglesia, que fuéramos sus testigos en el mundo. Y lo vamos a seguir siendo, señor Mazón. La luz de Cristo está hecha para que alumbre en medio de la oscuridad del mundo, aunque al mundo no le guste que le destapen sus vergüenzas y pretenda apagar esa luz para que no deje al descubierto sus mentiras, su corrupción, su crueldad, su egoísmo y su injusticia. La luz vino al mundo y el mundo no la recibió. Ni quiere recibirla. Jesús predicó el amor y los relativistas de su época, los sabios, los entendidos y los letrados – también abogados iluminados de entonces como lo es usted hoy en día – lo condenaron a muerte y lo crucificaron. Y si volviera a pasearse por Murcia nuestro Señor, seguro que los iluminados, los relativistas y los hedonistas; los de la hoz y el martillo o los del compás y el mandil lo volverían a crucificar. El odio a Dios y la persecución a los cristianos no son nada nuevo en la historia de los últimos dos mil años. Incluso antes de Jesucristo ya mataban a los profetas. Nuestra respuesta, señor Mazón, a las provocaciones y a las persecuciones – no se preocupe usted – no va a ser violenta. No tema. Nuestra mejor manera de seguir las enseñanzas del Sagrado Corazón de Jesús es la santidad. Pero no se engañe a sí mismo: lo que a usted le molesta realmente no es una estatua. Lo que usted odia es a Cristo y a la Iglesia. Y en los últimos dos mis años – no es por desanimarle a usted – muchos han intentado borrar a Jesucristo y a su Iglesia de la faz de la tierra; muchos mártires han derramado su sangre por hacer presente al Sagrado Corazón de Jesús en la vida pública, en la historia que les tocó vivir. Pero esa sangre de nuestros mártires siempre ha servido para dar más fuerza a la Iglesia y ni los emperadores romanos ni los comunistas ni los iluminados han podido ni podrán apartarnos del amor de Dios. Las persecuciones, las calumnias y las ofensas nos fortalecen: “Bienaventurados cuando os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre”. Nadie podrá impedir nunca que el Corazón de Jesús reine en los corazones de su pueblo.

No somos dioses, por Vicente Morro

Aunque nuestra soberbia y nuestro orgullo nos los digan, no somos dioses. Para la ‘inteligencia’ de muchos Dios no existe, o si existe hace mal las cosas y los seres humanos tenemos que mejorarlas, corrigiendo los errores de Dios. Algunos dicen que hay que actuar, o gobernar si se trata de un político, “como si Dios no existiese”, y les parece tan normal y tan lógico. ¿Aceptaríamos que alguien dijera que hay que actuar, o gobernar, obviando los datos de la realidad, negándolos? En el plano teórico nos parecería una barbaridad, una aberración intelectual, aunque en lo cotidiano estamos acostumbrados a que los gobernantes ignoren, falseen y manipulen la realidad a su antojo. La existencia de Dios, su presencia a través de millones de personas que creemos en Él y pensamos y vivimos “como” si Dios existiese y aconteciese en nuestras vidas, es un dato de la realidad que no debemos ignorar. Puede que no seamos capaces de comprobar y demostrar experimentalmente la existencia de Dios –aunque si podemos demostrarla ‘experiencialmente’ esas mismas personas-, pero deberíamos tener la suficiente humildad y honradez intelectual para reconocer que tampoco tenemos capacidad para demostrar experimental e irrefutablemente la no existencia de Dios.

Viene esta cuestión a cuento de algunas noticias recientes. Nuestra técnica y nuestra ciencia, frutos de la razón, permiten dar solución a multitud de problemas que antes eran irresolubles. Con esto nos han acostumbrado a pensar que todo lo que es factible técnicamente es bueno y puede hacerse, por el mero hecho de ser posible, sin plantearse problemas éticos o trascendentales. Este planteamiento podría ser válido para algunas cuestiones: construcción de una carretera, introducción de un nuevo procedimiento quirúrgico, decisión sobre una plantación de productos transgénicos, implementación de determinados procesos de tratamiento de datos personales, apuesta por un modelo energético. Habría que tener en cuenta, sin embargo, que esta visión no podría aplicarse tampoco de modo absoluto, pues toda actuación humana tiene implicaciones éticas y morales. Pero hay un campo en el que aquel modo de actuar no es posible, si queremos mantenernos dentro de parámetros de acción humanos y éticos: la dignidad de la vida humana, su inicio y final, la salud y bienestar de las personas. Aquí se demuestra, con toda crudeza, que muchas veces lo científica y técnicamente posible no sólo no es lo correcto sino que es contrario a la ética y a la mera humanidad.

Cuando nos arrogamos la capacidad de decidir sobre la existencia o el valor de unas u otras vidas humanas estamos convirtiéndonos en dioses. Aquí se manifiestan nuestras ansias de controlar la vida, de ser autónomos, de hacer nuestra voluntad sin limitaciones. Es verdad, sin embargo, que también en otros terrenos nos erigimos en dioses, en amos de la creación: destruimos cultivos o bosques para trazar una carretera, pensamos sólo en la reducción de costes de un procedimiento por encima de su incidencia en las personas, cambiamos plantaciones por productos más rentables aunque limitemos la alimentación de miles de seres humanos, utilizamos procedimientos informáticos para tratar de controlar la vida y la libertad de las personas. Creemos ser dioses, decíamos, cuando decidimos sobre la vida de otros seres humanos. Cuando por egoísmo, pereza o miedo decidimos, como sociedad, no tener hijos: no llegamos siquiera a la tasa de reemplazo generacional, convirtiéndonos así en una sociedad avejentada y en retroceso demográfico. Obviamente, luego no se puede sostener el sistema de pensiones y prestaciones sociales. Hemos hecho nuestra voluntad, pero sin pensar en las consecuencias.

También a nivel mundial hemos actuado sobre la población: se han pasado años diciendo que éramos demasiados y resulta que sólo somos demasiado viejos y demasiado egoístas. Algunos profetizaban grandes catástrofes por el exceso de población mundial. Es el caso, entre otros neomalthusianos, de Paul Erlich, famoso por sus fracasos reiterados en predecir cataclismos demográficos. Creo que es mejor no adoptar esa perspectiva fatalista de la población. Mejor quedarnos con lo que decía Gary Becker, Nobel de Economía de 1992, que opinaba que el crecimiento de la población ha sido el factor fundamental para el desarrollo económico, y que el crecimiento poblacional es un factor importante de la economía. Señalaba, además, que el mayor capital de un país es su capital social. Si no se demuestra lo contrario, la familia es la principal productora de capital social de un país. Nosotros en cambio, en nuestra prepotencia de diosecillos, seguimos ejecutando políticas antifamiliares y antinatalistas.

Otra de nuestras hazañas como dioses, supuestos conocedores del bien y del mal, lo justo y lo injusto, ha sido la utilización del aborto como “estrategia de salud sexual y reproductiva”, como un método más de planificación y de reducción de la natalidad, invirtiendo fuertes sumas de dinero que habrían hecho mucho más papel en ayudas directas al desarrollo. Incluso algunas beneméritas entidades han sido arrastradas a esta orgía de promoción de la muerte frente a la vida. En esta execrable política antivida se produce otra grave intervención de nuestra ‘inteligencia’: en algunos países, especialmente China e India, se ha decidido abortar selectivamente a las mujeres, creando graves desequilibrios de población. Por cierto, contra esta aberración no claman muchos colectivos feministas.

¡Qué bien nos iría si dejáramos a Dios ser Dios y nos dedicáramos a vivir como humanos! Nada más y nada menos que seres humanos, con toda la grandeza que implica. Queriendo ser dioses nos hemos olvidado hasta de ser personas.

Vicente Morro López es el Vicepresidente 1.º del Foro Valenciano de la Familia.

Prepararnos para el Bien Común. ¿’Matrimonios’ homosexuales?, por Miguel A. Espino

miguel-antonio-espino-perigaultMiguel Antonio Espino Perigault es periodista y profesor de la Universidad de Panamá.

 ¿Están los pueblos iberoamericanos preparados para el ‘matrimonio’ homosexual? Esta pregunta fue hecha a dos connotadas profesionales panameñas, las doctoras Rosa María Britton, ginecóloga-oncóloga y reputada novelista, y a la psicóloga  y comunicadora Geraldine Emilliani, quienes, en sendas breves respuestas, coincidieron en la opinión de que la sociedad “no está preparada para los matrimonios homosexuales”. Aunque no explicaron  sus opiniones- desarrollo que no se les pidió- estas declaraciones pudieron expresarlas personalidades de cualquier país hispanoamericano. Las damas dijeron algo válido para toda la región, pues, probablemente, ningún país está adecuadamente preparado para enfrentar y, tampoco, rechazar semejante calamidad,  la cual, junto al aborto, son  propugnadas por las  Naciones Unidas como el non plus ultra de los derechos humanos. Ambos males forman parte  del controvertido documento llamado Objetivos del Milenio (ODM).

 

 En una nota de prensa, para C-FAM, organización defensora de la familia (11-06-09), Susan Yoshihara  señala que “Los objetivos de desarrollo de la ONU no defienden la dignidad humana”. Sobre este último aspecto, Robert Araujo, s.j., advierte, a propósito de los discutidos objetivos que “ya no son tanto las  metas, sino el  modo en que se las persigue”, el problema principal. El sacerdote jesuita se refiere a un  estudio crítico en el que participó -Los objetivos de desarrollo el milenio a la luz de la doctrina social de la Iglesia-, de Brian Samecchia y Terréence McKeegan; estudio en el cual se denuncian las deficiencias del programa de la ONU, en cuyo enfoque, afirman, “no tiene en cuenta los principios fundamentales del desarrollo humano moral, la solidaridad y la subsidiaridad”. El erróneo enfoque, dirigido por el asesor económico de la ONU para los ODM, Jeffrey Sachs, de la Universidad de Columbia (NY), es  primordialmente tecnológico.

 

El estudio critica también el hecho de que los objetivos para la enseñanza primaria universal  y para reducir la moralidad no consideran el papel fundamental de la familia, como es debido. Critica el modo en el que la ONU promueve la igualdad de género, que sirve para  inculcar la falsa idea de que el género es una construcción social cambiable. Denuncia el engaño en el que se basan las promovidas políticas de salud sexual y reproductiva, no incluidas en el ODM, pero que, pese a ello, son impulsadas arbitrariamente y en contravención a la misma ONU, por  el Fondo de Población y por el Fondo de la Infancia, dos, agencias influenciadas  por activistas de género (homosexuales y abortistas).

 

Las amenazas denunciadas colocan a los pueblos en desarrollo ante una  auténtica “guerra del fin del mundo”; aunque en un escenario universal y  extraño al de la novela homónima de Mario Vargas Llosa.

 

La preparación necesaria para enfrentar las amenazas es propia de una guerra preventiva y defensiva, a la vez. En el primer aspecto, se trata de fortalecer a la familia, en cada país, mediante legislaciones que protejan su integridad y desarrollo, en todo aquello que la enriquezca humanamente.

 

 Los gobiernos que se autocalifican a si mismos como “progresistas” aceptan la manipulación de los activistas de género  y se hacen cómplices de una política nociva contra su propio pueblo. De igual modo, aquellos gobiernos  que muestran irresponsable desinterés o ignorancia ante el problema, hacen el papel de “perfectos idiotas”, al estilo de los personajes del célebre “Manual” de ese nombre, de Plinio Apuleyo, Carlos Montaner y Álvaro Vargas Llosa.

 

Algunos analistas políticos internacionales califican de “contradicciones” y de  “incongruencias” las acciones de gobiernos cuyas constituciones políticas y leyes defienden y protegen la vida y la familia tradicional; pero que, también, firman acuerdos que contradicen sus propias políticas pro vida y pro familia.

 

Susan Yoshihara, vicepresidenta de investigaciones de la organización C-FAM, con representación en la  ONU, denunció las “artimañas” de los “burócratas” (activistas pro homosexuales)  para incorporar interpretaciones basadas en la ideología de género  al lenguaje de los tratados sobre diferentes derechos humanos. “Se está debilitando la credibilidad de las principales agencias de la ONU”, dijo al respecto. (30-10-09).

 

Austin Ruse, presidente de esa organización, señaló que “la ONU está siendo traicionada” y se refirió a la desconexión existente entre la burocracia y los estados miembros en los organismos normativos de la ONU, (30-10-09) en ninguno de los cuales se reconoció el equívoco y malintencionado lenguaje de género, utilizado por los movimientos abortistas y de homosexuales para ocultar sus perversos propósitos.

 

Un análisis sobre la forma como votaron los países latinoamericanos en la derrota que, felizmente, se infringió a un intento para favorecer la interpretación de género en un importante documento sobre “supuesta” discriminación,  dejó al descubierto la felonía o la idiotez de los gobiernos iberoamericanos o de sus  representantes diplomáticos, que apoyaron    la derrotada propuesta de la Unión Europea y de los Estados Unidos, impulsador, este último, de las agendas homosexual y abortista en todo el mundo.

 

La derrota a la subversiva acción de los llamados “burócratas” fue lograda gracias a los  países musulmanes y africanos, con el apoyo de los Estados angloparlantes del Caribe, pero, sin la ayuda de   ninguno de las naciones iberoamericanas. Este comportamiento ha sido calificado de “traición”, por analistas internacionales. (C-FAM/ 12-01-10).

 

Pero si los  pueblos en desarrollo demuestran  no estar preparados para rechazar el ‘matrimonio homosexual’, tampoco parecen estarlo los países desarrollados. En algunos de éstos, los supuestos ‘derechos’, sobre la homosexualidad o el aborto se han impuesto  sin consultar a la opinión pública e, incluso, en contra de ella, como ha sucedido en España y, recientemente, en la Argentina y en  Ciudad de México. En los Estados Unidos se libran  debates legales y electorales que han resultado en importantes victorias para los grupos pro-familia, y pro-vida, pese al apoyo firme que le da a la cultura de la muerte y la anti-familia, el gobierno del presidente Barack Obama, no solamente en su país, sino en  el mundo entero, según lo ha anunciado en la ONU, la propia Secretaria de Estado, Hillary Clinton, la abanderada de esa nefasta política.  (C-FAM/ 15-01-10)

 

Una creciente reacción en defensa de los valores tradicionales se aprecia en los Estados Unidos, al igual que en España, Italia,  Irlanda,  y en algunos países, como  México, Nicaragua, República Dominicana, y en otros, amenazados por la negativa  política mencionada.  En México,  17 de los 31 estados de la unión  han reformado sus constituciones políticas para impedir el aborto. Tampoco estaban preparadas estas sociedades. Pero se están preparando.

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Pero no bastan las denuncias ni  los comentarios, que los gobiernos suelen desdeñar. Es necesario ejercer presiones en los medios (incluido la internet) , y en las calles, para  hacerles conocer, no solamente la disconformidad de los ciudadanos, sino el costo político que ese desdén conlleva. También, deben obligar a los gobiernos  a  revisar y vigilar el comportamiento de sus representantes diplomáticos, quienes, muchas veces parecen dedicados al turismo de salón. Debemos preguntarnos si los representantes diplomáticos de la “traición” en las Naciones Unidas apoyan al movimiento homosexual por instrucciones de sus respectivos  gobiernos, o si actúan a la libre. En esta línea de pensamiento, el ex director  de la UNESCO, Federico Mayor Zaragoza, publica el artículo “Igual dignidad humana”. (El Panamá América, 05-02-10) en  el cual recomienda la necesidad de unir de esfuerzos ciudadanos para lograr “un cambio de rumbo”. Las diferentes cancillerías deben hallar respuestas a la interrogante, y ofrecerles explicaciones a sus pueblos. Corresponde a los gobernantes y, sobre todo, a los encargaos de la política exterior, conocer a fondo el problema en toda su complejidad, para enfrentar con inteligencia la amenaza denunciada; una amenaza que, como señala el sacerdote Araujo, precitado, se halla más en los engañosos y malintencionados métodos como se persiguen los objetivos del milenio, que en los objetivos mismos. 

 

Deben los gobiernos iberoamericanos defender los mejores intereses de sus pueblos; es decir deben defender y hacer valer el Bien Común, en el cual no hay cabida para el supuesto ‘matrimonio’ homosexual, ni el aborto libre, y todos los demás males que traen consigo, y que forman parte del documento sobre los Objetivos del Milenio.