Archivo Mensual de octubre, 2011

El Santo Rosario y el Alzheimer, por Miguel A. Espino Perigault

Miguel A. Espino Perigault es periodista y profesor de la Universidad de Panamá.

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Además de acercarnos al Señor por medio de la Santísima Virgen María, el rezo del  rosario nos regala grandes  beneficios de salud para el cerebro. Esto, por el resultado de  investigaciones científicas  en el campo de la  neurociencia, utilizados aquellos  por los doctores Lawrence Katz y Manning Robin, quienes, en el año 200, idearon un conjunto de ejercicios dirigidos a  fortalecer el cerebro de las personas con síntomas  de Alzheimer, un mal que afecta a millares de personas, sobre todo entre los adultos mayores.

Un descubrimiento en la neurociencia revela que el cerebro mantiene una capacidad extraordinaria de crecimiento y mudanza  de conexiones.

El descubrimiento llevó a los  doctores   Katz y Robin,  a idear  los ejercicios, que llamaron  “neuróbica  de las neuronas”. Consisten en una técnica para mejorar la concentración de la persona en las acciones que realizan regularmente. El 80% las actividades que se llevan  a cabo en el diario trajín suelen ser de rutina, una tendencia natural beneficiosa  porque reduce el esfuerzo intelectual. Sin embargo, este descanso del cerebro debido a la rutina, presenta, también,  el gran inconveniente de limitar su funcionamiento.  En las personas con signos de Alzheimer, esa limitación de la actividad cerebral resulta altamente  dañina.

Los  ejercicios son  tan sencillos como cepillarse los dientes con la mano contraria a la acostumbrada; caminar de espaldas (practicado en China),  ver  fotos colocadas al revés, mirar la hora en el espejo, vestirse con los ojos cerrados, son algunos de los   ejercicios   que  apartan  de la rutina y  obligan  a  concentrarse en lo que se hace.

Aunque los científicos mencionados no lo mencionan, el rezo del santo rosario, con sus meditaciones,  se presta  para la fortalecer la saludable terapia cerebral, sin perder los méritos como oración.   También, la hora y el lugar del rezo diario  podrían variarse, para evitar la rutina. Las meditaciones de los veinte  misterios   son verdaderos  ejercicios de concentración mental, y pueden acompañarse con oraciones voceadas o silenciosas, mientras se camina o se está sentado; solo o en grupos. Al rezar se atenderían  las enseñanzas del padre Ignacio Larrañaga y de  otros religiosos dedicados al tema. Todo ello, para no caer en la rutina agobiadora. La oración bien hecha siempre ha tenido los beneficios mencionados; pero la investigación científica, una vez  más, confirma la presencia de nuevos beneficios no buscados. Además de los méritos espirituales propios, la oración  del rosario, tan completa, beneficiará a las víctimas del  incurable Alzheimer con una retardación  de sus penas. Y a los libres de ese mal, les evita caer       en la rutina que aparta de la concentración y  daña el espíritu y la mente. Una vez más, la  Fe y la  razón, se dan  la mano.

La incomodidad de las víctimas, por Javier Montilla

Javier Montilla es periodista y escritor y ha sido galardonado con el premio Fedan de periodismo 2011.

A estas alturas del engendro originado con el enésimo papelito de la ETA no me cabe la menor duda que semejante oprobio erótico-festivo ha sido diseñado como espectáculo de masas para servir de acicate electoral a las sumisas bases socialistas desconcertadas con la ruina, las gansadas y los disparates del zombi Zapatero. Por tanto, poco puede extrañar el esperpento de la mayoría de los medios de comunicación entregados a la causa del guión firmado a dúo entre la ETA y el gobierno, con el visto bueno de la oposición y de la Casa Real. Un guión con unos planos demasiado estáticos y predecibles que no invitan precisamente a la originalidad. Como prueba, el repulsivo espectáculo ofrecido por las lloriqueantes hordas socialistas ante el anuncio de la ETA. Lágrimas hipócritas destinadas a manipular las emociones de un pueblo al que primero desprecian y al que luego quieren tomar por idiota. Con éxito, por cierto. Desde Rubalcaba a Patxi López pasando por Odón Elorza y acabando con los mariachis mediáticos de Gran Via 32, cuyas dotes adivinatorias merecerían una mención especial y digna de elogio. No en vano, arrastraron a sus estrellas al teatro de la farándula donostiarra una hora después del comunicado para hacer sus programas. Pero esto es sólo casualidad. Hablar de una filtración monclovita es si cabe exagerado, pese a conocer el negro historial faisanesco del Ministro del Interior de hecho y del Ministro en la sombra de derecho, Rubalcaba. Eso sí, hay que reconocerles su enorme talento. Porque la supremacía socialista es la gran maestra del agit-prop. Su capacidad de destruir es infinita pero para la propaganda son inigualables.

Y así envueltos en una especie de histeria colectiva, como la conjura de los necios, todos han querido jugar a la titiritería de los desatinos. Duran Lleida ha denigrado a las víctimas diciendo que no es hora de buscar venganza. Acaso a estas alturas, el señorito del Palace,  que parece desconocer la diferencia entre venganza y justicia, ya se habrá arrepentido como buen democristiano y estará camino de Can Sistach, el arzobispísimo del oasis catalán, para pedir la absolución de sus pecados. Íñigo Urkullu, no ha querido ser menos que su homónimo de credo y ha pedido la derogación de la Ley de Partidos. Patxi López, de vuelta ya de Estados Unidos con su séquito de treinta y cinco asesores, quiere instaurar una oficina para reinsertar a etarras huidos de la Justicia. Y mientras Jáuregui y Rubalcaba lloran que lloran por los rincones, Otegui califica de ciertamente inmadura la petición de la disolución de ETA. Tal vez por ello, so pena de macerar más el proceso, sea necesario, como dice el ministro Caamaño, no descartar la concesión de indultos a los presos etarras. Y para remate, la entrega de premios y la puesta en escena de la prima donna, Sonsoles Espinosa, cuya aparición en la antesala del Consejo de Ministros, como una nefasta Adina del Elisir d’Amore, ramo de flores mediante, es cuando menos todo menos anecdótico.

Y en medio de semejante astracanada circense, el silencio del PP es vomitivo. No sólo porque Rajoy dice que todo se ha conseguido sin concesiones, lo cual indica no sólo una desfachatez que desconcierta, sino una traición en mayúsculas a las víctimas. Pero claro, ya sabemos de la afición de Mariano Rajoy a no meterse en política y a contentar a las bases indecisas del PSOE. Es ese miedo patológico a no molestar a los mismos que les cercaron las sedes en la jornada de reflexión de 2004. No hay duda. La falsedad de nuestros políticos, del PP y del PSOE, es vomitiva y su fingimiento deleznable. ¿Les importaban las víctimas?  No, les importaban los votos.  Y como consecuencia, las víctimas no existen para casi nadie. Esta casta política quiere que se vuelvan invisibles porque dificultan el asqueroso apaño que casi todos han montado con la ETA. Por acción u omisión. Y por eso huyen de  la concentración que han convocado las víctimas del terrorismo. Los mismos que han llorado a lágrima viva o los que ponían a las víctimas como referente moral. ¿Sería esta la razón por la que había que acabar con  María San Gil? (sic) Por suerte, la Historia termina siempre por poner a cada uno en su lugar. Y este PP del que acabó harta Regina Otaola, la ex alcaldesa de Lizarza, sigue apoyando al PSE en el País Vasco. Este PP que reniega de las víctimas del terrorismo se niega a cumplir su obligación de opositar y deja a este Gobierno del Faisán que claudique ante una banda de asesinos. ¿De qué servía, pues, el asedio a Rubalcaba por parte de Gil Lázaro si no había concesiones políticas? Y es que en definitiva este PP, del que no olvidemos se borró Ortega Lara, se ha convertido en un esperpento que discurre por la oscuridad de la nada. Y me temo Don Mariano que cuando se está en la nada primero se prostituyen las ideas y después se vende el alma. Sólo Goethe lo hubiera descrito mejor.

¿Ciencia o ideología?, por Vicente Morro

Vicente Morro López es Vicepresidente 1.º del Foro Valenciano de la Familia y Secretario de FCAPA-Valencia.

Acabo de leer uno de los libros más interesantes, emocionantes y humanos que jamás he leído. Se trata de un libro de contenido científico. Científico y, en parte, jurídico. Tiene, incluso, pasajes que demuestran el humor del autor. El sentido del humor poco o nada tiene que ver con la broma y el chiste fácil y recurrente. Está presente en las personas profundamente humanas y sencillas. A pesar de lo dicho hasta ahora he de confesar, y lo explicaré más adelante, que la lectura me ha dejado un regusto amargo. Las personas somos capaces de complicarlo todo, de hacer difícil lo que debía ser sencillo y natural. Nos dejamos llevar por prejuicios, modas o eslóganes, incluso contra nuestro propio bien. En aras de una supuesta autonomía libérrima, sucumbimos a nuestros caprichos y deseos momentáneos sin reparar en las consecuencias. ¡Cómo nos han engañado prometiéndonos una falsa felicidad y libertad absolutas! Al final, siempre aparecen el sufrimiento y las dificultades, precisamente aquello de lo que nos habían dicho que nos libraríamos.

El libro, que recomiendo encarecidamente, se titula ¿Qué es el embrión humano? Su autor, Jérôme Lejeune (1926-1994), fue Doctor en Medicina y Ciencias por la Sorbona y miembro de diversas Academias e instituciones científicas. Es considerado el padre de la genética moderna y la citogenética. Científico eminente, en 1959 descubrió la alteración cromosómica (trisomía 21) causante del Síndrome de Down. Estudió también los efectos de la radiación atómica en la genética. Fue nombrado experto de la Organización Mundial de la Salud (organismo de Naciones Unidas). Su meteórica y brillante carrera hacia el Nobel de Medicina se vio truncada por su defensa incondicional de la vida humana y su frontal oposición al aborto. Ésta se basó fundamentalmente en argumentos científicos y racionales, a pesar de las acusaciones que se le hicieron de querer imponer su fe en este ámbito –nos suena este argumento falaz que se repite recurrentemente, ¿no es cierto?–.

La vida del profesor Lejeune es un buen ejemplo de la oposición entre ciencia e ideología que pretendo denunciar. Sus conocimientos y posiciones científicas no le permitían asumir los prejuicios ideológicos que pretendían justificar los atentados contra la vida humana siendo, precisamente, atacado desde posiciones meramente ideológicas. Además, cometió el ‘delito’ de ser católico, profunda y existencialmente católico. En el año 2007 se inicio su proceso de beatificación. Ciencia y fe, en su vida y en su obra, no se excluían, sino que caminaban juntas y en paralelo, como tantas veces ha sucedido en la historia. En cambio, como veremos, ciencia e ideología son mutuamente excluyentes: ésta pretende someter a la razón para controlar a aquella.

Eric Voegelin, filósofo y politólogo germano-americano que sufrió la persecución de una de las más terribles ideologías del pasado siglo, el nazismo, definió ideología como una “existencia en rebelión contra Dios y contra el hombre”. Los ideólogos pretenden, según él, ajustar, encorsetar, la realidad a un esquema consistente con una idea postulada y preconcebida. Los datos objetivos de la realidad no cuentan, sino que estorban más bien si se oponen a lo previamente establecido. En esta línea, G. J. Marlin señala, en un reciente artículo, que una ideología es “un sistema intelectual de ideas o fórmulas rígidas sencillas mezcladas con jerga científica y algunos datos empíricos”. Esto, en un lenguaje actual, coincide con lo que decía Marx en su clásica definición: “construcción doctrinal Derecho, moral, arte, filosofía, ciencia, instituciones, etc. como herramienta al servicio del mantenimiento del poder por la clase dominante“. Nuestra historia reciente –prejuicios, eslóganes, negación de la realidad, manipulación del lenguaje y de los hechos objetivos– lo confirma.

En toda ideología el objetivo es siempre el mismo: la dominación, la conquista y ejercicio del poder, para transformar la sociedad y ajustarla a sus esquemas previos. Mientras la ideología pretende imponer sus prejuicios, su cosmovisión, eliminando las opiniones contrarias, y si es preciso a quienes las defienden, la ciencia busca justamente lo contrario. La ciencia trata de acercarse a la verdad, a los hechos y datos de la realidad, para comprenderla y prestar así un servicio al ser humano. Ana Llano, en un artículo titulado Ventanas abiertas a la realidad, señalaba, en relación con la separación existente entre la razón y “las lentes deformadoras y violentas de la ideología”, que “no todo es reducible a opinión, existe la realidad, existen los hechos, existe la posibilidad de acercarse y tocar algo que llamamos ‘verdad’”. La autora, citando a Capograssi, señala que “cuando oímos la palabra verdad nosotros, modernos, no sabemos ya de qué se trata exactamente”. Yo añadiría que, además, tenemos miedo a saber qué es la verdad (desde la teología se podría decir, mejor, Quién es). Frente al riesgo y las molestias de buscar la verdad es mejor refugiarse en la comodidad de los dogmas y los eslóganes: el Gran Hermano piensa por nosotros, y por desgracia no faltan voluntarios para ejercer tal papel.

Para finalizar su artículo, Llano introduce una esperanzadora cita de Arendt: “La verdad, aunque impotente y siempre derrotada en un choque frontal con los poderes establecidos tiene una fuerza propia: hagan lo que hagan, los que ejercen el poder son incapaces de descubrir o inventar un sustituto para ella. La persuasión y la violencia pueden destruir la verdad pero no pueden reemplazarla”. Aquí radica la esperanza: no pueden reemplazarla. Los poderosos manipulan el lenguaje, obvian los datos reales cuando contradicen sus prejuicios, pretenden transformar –“como sea”– las conciencias individuales y la sociedad toda: crean su jerga, llena de eufemismos y sinónimos biensonantes, para conseguir sus objetivos –salud sexual y reproductiva, interrupción del embarazo, tolerancia, laicismo, pre-embrión, ética ciudadana–. Ideología frente a razón, ética particular –supuestamente objetiva– impuesta a todos. En España, con el grupo de asignaturas de Educación para la Ciudadanía, hemos sufrido este intento. Por eso va a ser imprescindible cambiar tantísimas cosas en nuestro próximo futuro.

La ciencia, la auténticamente humana, intenta ayudar al hombre a vivir una vida mejor; la ideología, toda ideología, lo acabamos de ver, pretende servirse del hombre para construir ‘su’ mundo mejor, ‘su’ propio paraíso, en el que sobran la disidencia o las opiniones libres porque el partido, el líder o el grupo de vanguardia siempre tienen razón.

Decíamos que el libro de Lejeune deja un regusto amargo. Recoge la declaración del profesor, realizada como experto, ante el Tribunal de Justicia de Maryville (Tennessee, USA) en el proceso legal por una disputa para la ‘utilización’ de siete embriones crioconservados. Un matrimonio, ya roto en aquel momento, discutía por la ‘propiedad’ de estos embriones que habían ‘fabricado’ in-vitro porque querían tener –en su momento– un hijo a toda costa, después de haber realizado multitud de intentos infructuosos: ¿complicamos o no las cosas los seres humanos por nuestro egoísmo?

En el excelente libro de Lejeune vemos la oposición ciencia-ideología, por ejemplo, en la discusión sobre el falso concepto de pre-embrión: “Los partidarios de la no-humanidad de los seres más extraordinariamente jóvenes se esforzaban en utilizar un neologismo inútil, el término ‘pre-embrión’. Inútil científicamente porque, antes del embrión, sólo hay un óvulo y espermatozoides”. El Tribunal llegó a afear la utilización de este término en el litigio por parte de algunos de los especialistas (King y Robertson), que era contraria incluso a su propia práctica previa: ¿por qué en el proceso hablaban de pre-embrión cuando en otros trabajos científicos lo hacían de embrión? Obviamente, por puro interés ideológico.

En esta obra Lejeune denuncia en varias ocasiones las posturas ideológicas anticientíficas: “¡Qué extraña miopía la de los especialistas en vanguardia: son capaces de descubrir la masculinidad o la feminidad del embrión en una sola de sus células, pero rechazan reconocer su humanidad!” En otro momento de su declaración, respondiendo a la pregunta “¿Declaró usted … que, en su opinión, el feto en cuestión era un ser humano?”, el científico dijo: “No era ‘mi’ opinión. Lo que estaba diciendo era lo que enseña toda la genética. No hay ninguna duda de que es un ser humano”. Finalmente, en una nota a pie de página, cita un artículo de Cole y otros autores (Lancet, I, 1040, 1990): “De hecho, es falso, y un insulto contra la razón, considerar que el embrión humano es sólo un grupo de células totipotentes”. Ciencia pura.

Otro ejemplo de manipulación ideológica, revestido de “jerga científica” una vez más, es la cuestión de la ética y filosofía animalista y del Proyecto Gran Simio, su aspecto más conocido públicamente. En resumen, estas posturas pretenden crear un nuevo concepto de humanidad más amplio, extendiendo incluso los derechos humanos a los animales, a parte de ellos. En su declaración en Maryville Lejeune, respondiendo al letrado de la parte demandante –el ex-marido– sobre la afirmación de que había leído que “aproximadamente el noventa y ocho por ciento del material genético que se encuentra en el chimpancé o en el gorila es idéntico al que se puede encontrar en el ser humano”, señaló que efectivamente eso se había escrito (estaban en 1989) y se había hecho a partir de cálculos estadísticos sobre el ADN, “pero no sobre su significado. ¿Qué resultado produce un parecido del noventa por ciento entre las palabras de dos textos distintos? Pueden significar cosas muy distintas según estén construidas las frases. Esto es lo que establece las diferencias entre las especies”. Más adelante, en una muestra de su brillante ingenio, añadió: “Sabe, hay algo peculiar en los seres humanos cuando los comparamos con las otras especies. Le diré algo muy sencillo. Viajo mucho y, cada vez que puedo, visito dos puntos que son muy importantes para mí cuando voy a una nueva ciudad: uno es la universidad, y otro es el parque zoológico. En la universidad, he visto a menudo a profesores muy serios preguntarse si, después de todo, sus hijos, cuando eran muy jóvenes, no eran animales, pero nunca he visto en un parque zoológico un congreso de chimpancés preguntándose si sus hijos, cuando hayan crecido, llegarán a ser universitarios. Me parece que, en alguna parte, existe alguna diferencia”.

Natalia López Moratalla, en su deliciosa obra titulada El primer viaje de la vida, señala una de esas posibles ‘diferencias’: “Cada uno escribe su autobiografía de radical novedad a partir de unos sencillos elementos heredados. Esto sólo ocurre con los hombres, con cada hombre; los individuos de todas las demás especies tienen su guión escrito y detallado hasta la última y, por eso, es igual para todos. El ‘titular’ de una vida humana tiene un núcleo personal que es la libertad”. También insiste en esto Adela Cortina en su interesantísimo libro Las fronteras de la persona. Señala que “que hay semejanzas entre los hombres y los animales es indiscutible, salvo para un cartesiano, pero es igualmente indudable que existen diferencias… según los datos de la genética, por ejemplo, compartimos con los grandes simios un tanto por ciento muy elevado de nuestros genes, más de un 98 por ciento con chimpancés y bonobos, más de un 97 por ciento con los gorilas y más de un 96 por ciento con los orangutanes… De donde se concluye que existe una gran semejanza, pero también que es maravilloso cómo esa pequeña diferencia (el subrayado es mío) puede llevar al lenguaje, la autoconciencia y la autonomía”.

La profesora Cortina, en el prólogo de la obra citada, hace una terrible denuncia al señalar que está utilizando el concepto de persona como sinónimo de ser humano, “sinonímia que está hoy más que puesta en cuestión por un buen número de gentes que defienden que hay personas no humanas, como es el caso de algunos simios, y seres humanos que no son personas, y se refieren con eso a los discapacitados psíquicos, los enfermos mentales, los seres humanos en estado vegetativo o los niños muy pequeños”. ¿Cabe mayor obcecación ideológica, mayor barbaridad, mayor negación de las evidencias científicas? Además, a la lista que hacía la profesora Cortina, habría que añadir a los embriones, a los niños no nacidos, a la vista de las declaraciones de algunos políticos. Específicamente, sobre el Proyecto Gran Simio, Adela Cortina, con rotundidad, ha señalado que es “un proyecto político, elaborado desde el utilitarismo filosófico; un proyecto aprobado, entre otros, por el Parlamento español, y que no puede ser más chapucero desde el punto de vista de los argumentos”.

Aunque podríamos añadir algunos ejemplos más, un último supuesto de manipulación ideológica, por encima de toda evidencia científica y racional, es la cuestión de la ideología de género. Siguiendo a Jesús Trillo-Figueroa, podríamos establecer cinco constantes presentes en las manifestaciones de esta doctrina ideológica: 1) la diferencia entre los sexos no es algo natural, sino producto de una práctica social, no existiendo sexos sino géneros en tanto que roles o papeles sociales; 2) cada persona debe elegir libremente su género, según la orientación sexual que desea en cada momento; 3) es la sociedad quien aliena a los hombres, creando las diferencias sexuales; 4) el objetivo fundamental de la tarea política debe ser hacer desaparecer todo lo que perpetúa esa alienación: la familia, el matrimonio, la procreación entre los sexos, la maternidad y la paternidad; 5) concepción de la pareja humana como conflicto, relación de poder, ámbito de lucha, odio en fin. Es evidente que algunas de estas afirmaciones no se compadecen en absoluto con los conocimientos actuales de la ciencia. Otras lo hacen con dificultad.

Quizá en este campo sea donde menos citas de autoridad sean necesaria: el mero sentido común hace reconocer, salvo prejuicio ideológico, que las diferencias entre hombre y mujer son absolutamente evidentes, son un dato de la naturaleza y no una construcción social o cultural. López Moratalla, en la obra ya citada, señala que “la identidad personal incluye la identidad genética que, además, es siempre de uno de los dos sexos. Ser varón o ser mujer viene dado y se es varón o mujer desde el momento de la concepción”. Coincide con esta opinión María Isabel Llanes, en su obra Del sexo al género: “Como la persona entera solamente puede ser varón o mujer, en unidad de cuerpo y alma, la masculinidad y la feminidad se extiende a todos los ámbitos de su ser: desde las diferencias físicas a las psíquicas… el cerebro del embrión se estructura, autoconstituye y configura de modo diverso según sea varón o hembra”.

El radicalismo ideológico en esta cuestión es evidente. Afortunadamente, la naturaleza no entiende de estas construcciones y sigue su propio camino. El ser humano será siempre sexuado, varón y mujer.

- Artículo remitido a HO por el propio autor, tras haber sido publicado en Análisis Digital el 24 de octubre de 2011:

http://www.analisisdigital.org/2011/10/24/%c2%bfciencia-o-ideologia/

Comunicado de ETA: Una traición para España, por Nieves Ciprés

Nieves Ciprés es presidenta de Derecha Navarra y Española (DNE).

No confío en este comunicado de la ETA, considero que, además de dar cobertura a su planteamiento de considerar Euskadi un país oprimido al que se le arrebata su identidad por el estado opresor español y francés, asolado por los enfrentamientos o de guerra civilismo, es una vileza y una afrenta a las víctimas. Pero lo más catastrófico es que hoy ETA no está más débil que nunca, sino más fuerte. Porque, gracias al deleznable proceso de rendición ante la banda asesina, ETA está ganando la batalla política, social y me temo que, en breve, también la judicial.

En el País Vasco y Navarra no existe ninguna guerra entre dos bandos. Solo hay, desde hace 51 años, asesinos y asesinados. No es lo mismo un final del terrorismo que implique pasar página a estos 51 años de terror y sufrimiento como si tal cosa, que un final del terrorismo no negociado con vencedores y vencidos.

La rendición no ha sido de la organización terrorista ETA sino más bien se ha rendido España y sus Instituciones. Lo que esperamos es la disolución efectiva y real, sin capuchas y sin anagrama de ETA , el abandono y entrega de las armas con lugar, fecha y hora, la entrega del dinero, el perdón a las víctimas y el cumplimiento íntegro de las penas.

Espero que el PP se comprometa a suprimir la Transitoria Cuarta de la Constitución por ser la puerta a Euskadi, una traición para Navarra y España y la entrega de Navarra por la vía democrática. En Navarra el PP ha pactado un nuevo reencuentro con UPN y nada de nada sobre este tema. Mientras tanto, Herri Batasuna-Bildu utiliza nuestro escudo navarro sin la corona Real e integra Navarra a sus pretensiones políticas y de negociación.

La denigración de la mujer, por Miguel A. Espino Perigault

Miguel Antonio Espino Perigault es periodista y profesor de la Universidad de Panamá.

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Un grupo pequeño de feministas activas en Panamá ha convocado a una “Marcha de las Putas” que celebrarán  (25 de octubre) para reclamar atención “contra la violencia hacia la mujer”,  la falta de equidad, de igualdad y la discriminación, etc., como suelen reclamar en todas partes. La marcha se ha llevado a cabo en varios países vecinos, con bochornosos espectáculos ofensivos a la moral pública y con ataques a la Iglesia Católica. Las feministas panameñas también han atacado a la Iglesia, a la que acusan de retrógrada. En respuesta a la anunciada marcha, escribo este artículo, que ha sido publicado también en el diario La Prensa, de la capital panameña.

Las feministas, en verdad, tienen  la rara inclinación (iba a decir virtud, pero no cae en el lenguaje de género), de hacer viejas todas las cosas. Ahora nos salen con la novedad de que la palabra que define a la mujer y la identifica es  la grosera “puta”. Y lo hacen con tal aparente convicción que la gente común puede preguntarse sobre las intenciones  de quienes promueven una acción como la anunciada “Marcha de las Putas”. Ésta no tiene nada de original, pues es copia de las  realizadas en otros países en donde se ha echado  la semilla semi-centenaria de la liberación sexual, como cizaña entre el  buen trigo de la civilización del amor, del verdadero amor. El amor  cultivado  en   donde la mujer tiene como modelo a la Madre de Dios, María, “bendita entre todas las mujeres”. Aunque no se sea creyente, es para sentirse orgullosas. Pero, no. El orgullo  es ser y sentirse putas.  Y proclamarlo a todo pulmón, con los pechos al aire.

Porque, se explica,  al definirse como puta, la mujer demuestra su repudio hacia la violencia que sufre de parte de los  hombres que ella misma, como madre, pare y educa. Si María, la madre de Dios, no es buen modelo, al menos podrían adoptar el de María Magdalena, una puta a quien Jesús liberó  de su mala vida; no la hizo orgullosa de aquella.

Es que sin la perspectiva de la fe no se entienden la verdadera  liberación de la mujer, ni la del hombre.

El movimiento feminista ya tiene suficiente tiempo para que se reconozcan las diferencias entre los justos objetivos que sirvieron de inspiración a los primeros movimientos de reivindicación conocidos. Ahora, es un movimiento manchado y  aliado a aberrantes corrientes destructoras de los valores cristianos que sustentan a la familia y protegen la v ida. Pero, el feminismo “moderno” ya no lucha por esos valores, sino por los antivalores que nutren a la cultura de la muerte, representados, principalmente, por el aborto, un crimen que el feminismo eleva a derecho, ante el escándalo de la inteligencia y el sentido común. Toda persona medianamente culta e instruida, sabe que el aborto provocado es un asesinato. Aunque no es posible justificar un asesinato, las feministas pretenden hacerlo en nombre de un derecho superior y más valioso, para ella, que la vida humana. Es el derecho sobre su propio cuerpo.

Claro que, la anunciada marcha no se refiere al aborto, sino al maltrato a la mujer, la cual se identifica con la puta, quien se maltrata a sí misma sobre todo.

Pues sepan, tiernas damas del feminismo, que el aborto es el más cruel maltrato posible a la mujer. Esto es científico, no asunto político.    Aparte del acto criminal que es el aborto, se maltrata a la mujer desde antes y después aborto. (Supongo que han oído hablar del síndrome post-aborto. Cualquier médico no asesino se lo puede explicar).

La Marcha de las putas no puede pretender que se realiza por llamar la atención hacia el maltrato a la mujer si no se incluye como principal protesta el aborto. Toda marcha a favor de la mujer, de su protección y de su bienestar, debe exigir la condena del aborto y su penalización en todos los casos. Toda marcha en favor de la mujer debe  ser una marcha por la v ida, ya que la mujer es la única en la Creación, que puede transmitir la vida humana, algo que la hace, en esto,  superior al hombre; aunque parece que las feministas no se han dado cuenta.

Con esta marcha de las putas, no solamente se denigra a la mujer, sino a los hijos, convertidos en hijos de puta, los pobres.

Como una curiosidad no les faltarán testigos, pero, créanme, ninguna mujer normal se identificará con  la “marcha de las putas”, por más que sientan compasión por ellas.

La Farándula de ETA, por Javier Montilla

Javier Montilla es periodista y escritor y ha sido galardonado con el premio Fedan de periodismo 2011.

La izquierda ya no disimula sus simpatías por la ETA. Y no sólo porque Rubalcaba diga que la derrota de ETA es un empeño de la derecha, sino porque Willy Toledo, el gurú espiritual de los indignados -cuyo silencio sobre el tema resulta cuando menos sospechoso-, se deja fotografiar con el número de recluso de un terrorista y presenta su libro de la mano del hijo de Otegui y del ínclito alcalde bilduetarra de San Sebastián, Juan Carlos Izaguirre. Menudo elenco paradigma de la ilustración. Pero ya sabemos de las simpatías de cierta izquierda excéntrica que se deja fotografiar con filoetarras y apoya a caudillos como Hugo Chávez mientras humillan a las víctimas del terrorismo y denigran al estado de derecho. Sin duda, estas simpatías son motivo más que suficiente para ingresar en un frenopático si no fuera porque la lista de espera, sobre todo en ciertas regiones, es interminable.  La cosa sería de risa si exceptuáramos que esta casta que nos desgobierna, y que se ha arrodillado ante la ETA, se cree que somos idiotas y que toda la sociedad va a tragar con las ruedas de molino de su hoja de ruta. Un gobierno, huelga decir, que quiere dejar el poder, cerrando su rendición ante una banda de asesinos, bajo el síndrome del miedo reverencial al nacionalismo vasco.

La última representación de esta farándula terrorista se llama Conferencia para la Paz. Un teatrillo que ya produce arcadas tan sólo con reparar en su semántica. ¿Paz? ¿Pero acaso estamos en una guerra? En todo caso deberíamos hablar de una rendición absoluta ante unos asesinos liberticidas que han causado mil muertos. Y lo único cierto en esta tragicomedia, de la que no hay adjetivos suficientes para calificar toda su ignominia, es que subyace otra demostración de lo que eufemísticamente se ha dado en denominar el entorno social de la ETA y que no es otra cosa que la ETA. Pero la guinda que faltaba para bochornoso pastel era la presencia de los socialistas vascos – con la excusa de comprobar si semejante farándula es propaganda abertzale- con la excepcional compañía de UGT y CCOO. Todo para perpetrar un atentado moral a la dignidad de las víctimas. Luego, ¿dónde estaban los sindicatos en las marchas de la rebelión cívica que convocaron las víctimas del terrorismo y Francisco José Alcaraz? Desde luego, esta izquierda sindicalista cuya único remedio para llevar a la gente a las manifestaciones parece tenerla Rodolfo Chiquilicuatre, al que se han encomendado como Dios laico, levita entre la esquizofrenia y la indigencia intelectual y moral. No en vano, ya sabemos del exquisito gusto de este sindicalismo por los titiriteros y por los cruceros de lujo.

Sin embargo, lo más deleznable es que este gobierno nacional-socialista de Patxi López, está apoyado por el Partido Popular, que se proclama contrario a la farándula y apaño abertzale-socialista. A la sazón, ¿alguien nos puede explicar por qué Basagoiti apoya a un lehandakari que está de rodillas ante la ETA y que aboga por el acercamiento de los presos vascos? ¿Alguien nos puede explicar por qué no se rompe el pacto de gobierno firmado? Y es que aunque el señor Basagoiti no nos quiera aclarar nada, mendigar un papelito o esperar un vídeo folclórico de la ETA con pañuelos de alta costura con objeto de arañar unos cuantos votos es, a todos los efectos, miserable. Pero es más miserable siquiera que tenga el aval por omisión del Partido Popular. Aunque sea tan sólo por la peccata minuta de que lo que se está representando ad hoc es una farándula cuyo guión ya está escrito y al que sólo le falta poner en letras mayúsculas en el epitafio la fecha de defunción del estado de derecho.


Una nación no es una lengua, por César Valdeolmillos

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César Valdeolmillos Alonso es técnico en Radiodifusión, Marketing y Publicidad. Ha compaginado su intensa labor publicitaria con su labor periodística desde 1957 (SER, COPE; Onda Cero, La Crónica, Granada Hoy…), la dirección de gabinetes de prensa y una intensa labor como crítico musical, siendo miembro activo de la Cadena de Comentaristas de discos Latinoamericana (CECOM). Celebrado conferenciante,  ha sido concejal por UCD en Granada, y entre sus reconocimientos, cuenta con  el premio ACYME por una serie de artículos publicados en defensa  de la españolidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y con la insignia de Oro del Ayuntamiento de Granada.

“Castilla no ha impuesto su lengua, la lengua de España central. El castellano ha triunfado por la superioridad de sus grandes escritores frente a los de las otras regiones”

Claudio Sánchez Albornoz

Historiador español

“…y no le hablo de Sevilla, de Málaga, de Coruña, etc., porque allí hablan el castellano, efectivamente, pero a veces, a algunos no se les entiende. A veces no se les acaba de entender del todo, pero hablan castellano, efectivamente”.

Estas son las palabras con que Artur Mas, Presidente de la comunidad autónoma española de Cataluña, en una respuesta oficial en el Parlamento de su comunidad autónma, puso de manifiesto el egoísmo sin escrúpulos del nacionalismo catalán que ahora, se hace altivo, estrecho e incontaminado y se mofa, margina, maltrata y oprime, aplicando una despreciable Ley de inmersión lingüística a aquellos que pusieron sus hombros y sus riñones, para que sobre ellos se auparan al pedestal de su soberbia racista y excluyente. Y no es la primera vez que manifiestan estos sentimientos concretamente contra el pueblo andaluz, al que ahora han añadido a los gallegos.

Pero hablemos claro de una vez. El catalán nunca ha sido la lengua propia o materna de Cataluña. Esa idea de que allí solo se hablaba el catalán y luego llegó el español y lo fue sometiendo, es totalmente falsa. Cataluña siempre ha sido una parte de España plurilingüe

Para poner las cosas en su sitio, empecemos por decir que mientras en el año 1492 el andaluz Antonio de Nebrija —al que posiblemente Artur Mas tampoco hubiera entendido— publicó la primera gramática de una lengua que procedía del latín: era la Gramática de la Lengua Española o Castellana, mientras que en Cataluña tuvieron que esperar hasta 1933 —casi cinco siglos después— para que Pompeu Fabra, un químico catalán metido a filólogo, se inventara una normativa sobre la base del dialecto barceloní, lengua que se hablaba en Barcelona y que no es más que un remedo que en poco se parece a aquel catalán derivado del provenzal. Con este bodrio, lo que ahora llaman catalán, se convirtió en un dialecto de un dialecto.

Es de este barceloní del que los nacionalistas de medio pelo que ahora ocupan el poder en Cataluña, hacen núcleo generador de su hereditaria cultura y pretenden hacernos creer que es su idioma materno.

Es este barceloní, el que desde la transición, los nacionalistas catalanes han impuesto a través de la inmersión lingüística, no solo en Cataluña, sino que están invirtiendo grandes cantidades de dinero que restan a servicios sociales trascendentales como la sanidad, para imponerlo en Valencia, Aragón y Mallorca. Es decir en todo el territorio sobre el que reinó Jaime I de Aragón.

Pero seamos rigurosos. Si nos sumergimos en los anales de la Historia, podremos comprobar por los documentos existentes que entre el siglo VIII y el siglo XI, lo que se hablaba en el Sur de Cataluña, era el mozárabe, mientras que la parte Norte, se hablaba el Lemosín o provenzal, que tampoco era un idioma, ya que no se basaba en gramática alguna y además se dividía en siete variedades diferentes.

El origen del uso del lemosín, lo encontramos ya en 1200 en el primer tratado de retórica trovadoresca y primera obra gramatical de una lengua románica: Razós de trobar, obra del catalán Ramón Vidal de Besalú, que aplica el nombre de lemosín a todo el occitano. Y en 1220, el trovador occitano Albertí de Sisteron, todavía sitúa Occitania junto a Cataluña, tierras que oponía a Francia, que las había conquistado.

En aquella misma época, lo que ahora denominamos Cataluña, hablaba diferentes lenguas. Por ejemplo: en las Cortes no se hablaba catalán, sino el occitano, una lengua romance de Europa, hablada por unos dos millones de personas y en la que otros diez millones tienen cierto conocimiento de ella, casi todas situadas en el Sur de la actual Francia, concretamente al Sur del río Loira; en Italia en los Valles Occitanos de los Alpes Piamonteses y el Valle de Arán.

De tal modo esto era así, que los poetas, trovadores y juglares catalanes de aquellos tiempos, preferían escribir en occitano, por estimar que era esta una lengua más ilustrada y más bella que el catalán. En ese tiempo, el occitano era la lengua de mayor predominio y ascendencia, que convivía con el italiano o el hebreo que se hablaba en las comunidades judías.

No es difícil imaginar que aquella sociedad era una torre de Babel y que fue la necesidad de entenderse entre sí, la que propició la aparición el castellano como lengua común, para que pudieran relacionarse los habitantes de Cataluña.

Así que vamos a dejarnos de cuentos, milongas y falsedades, como la de que el castellano aparece en Cataluña impuesto por el general Franco o por Felipe V.

En el archivo de la Corona de Aragón, son muy pocos los documentos que se pueden encontrar escritos en catalán. Los hay en latín, en parla aragonesa, en hebreo y la mayoría en castellano. Esta variedad de lenguas demuestra que en Cataluña la lengua natural o materna no era el catalán y que si el castellano se impuso por sí mismo, no fue por imposición de nadie, sino por la necesidad que la gente tenía de entenderse en un idioma común.

Precisamente porque el catalán no pasa de ser un dialecto, el poeta Bonaventura Aribau señala hasta 5 veces en su Oda a la Patria que: “él escribe en “lemosín” y no en catalán y autores catalanes como Montané, Desclot, Luis de Requesens o Juan Boscán, utilizaron de manera preferente el castellano, en lugar de ese dialecto del provenzal que ahora los nacionalistas denominan catalán.

Una nación no es una lengua. Una lengua sí es una nación. Y la lengua común en la que nos expresamos, nos entendemos y nos comprendemos todos los españoles, es el castellano.

Quizá convendría recordar en estos confusos y convulsos momentos que vivimos, las palabras del insigne escritor español de la generación del 27, Francisco Ayala: “La patria del escritor es su lengua”.

Carta ante la escandalosa condena al Juez Serrano, por F. Ferrín Calamita

Fernando Ferrín Calamita es magistrado en situación de suspensión de funciones, tras ser fiel a lo que en conciencia entendía el bienestar de una menor en un caso de adopción por una pareja de lesbianas; ejerce actualmente de abogado en Murcia, especializado en temas de familia.

Ya lo dijo Alfonso Guerra –hasta la disolución de las Cortes, Presidente de la Comisión Constitucional, que debe ser la que vela porque Montesquieu siga muerto- hace treinta años: “el que se mueva no sale en la foto”. Hoy se podría reciclar la frase y decir que el que ose ir contra lo políticamente correcto no saldrá en el siguiente escalafón del Cuerpo o profesión que ejerza.

La Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha condenado al juez de Familia de Sevilla Francisco Serrano a dos años de inhabilitación por prevaricación culposa, al pago de las costas y a una indemnización a la madre del menor por 4.000 euros. Y ello por tener la osadía de atender el deseo de un niño, creo que de once años de edad, de prorrogar un día la estancia con el padre para poder salir en una procesión.

Parece ser que el resultado de la votación fue de dos contra uno, y que este magistrado ha plasmado su discrepancia en un voto particular. Al mismo tiempo, a los dos primeros les parece excesiva la pena mínima que aplican, y se van a dirigir al Gobierno para proponer un indulto parcial, de modo que le quede la pena en “sólo” seis meses de inhabilitación especial, a los que habrá que sumar los tres años que tarda en cancelarse el antecedente penal que, de confirmarse la sentencia por el Tribunal Supremo, tendrá en el Registro Central de Penados.

Parece ser que la madre del menor, constituida en acusación particular del juez, no se conforma con la sanción, y recurrirá también al Supremo. Supongo que hacia mitad del 2012 habrá sentencia firme. Luego está el recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, pero me imagino que será inadmitido a trámite por falta de relevancia constitucional, requisito éste introducido en mayo de 2007 para “descargar” de trabajo a los doce magistrados que lo forman, y de esa manera poder dedicarse a otras funciones, al parecer más importantes que la tutela de los derechos fundamentales. Y tanto que han descargado el trabajo: son los funcionarios o letrados del TC los que en un “pos-it” resuelven sobre la admisión o inadmisión, se lo pasan al auxiliar y éste imprime del PC la providencia estereotipada  e inmotivada que ya tienen preparada de antemano, y que sirve para todos los casos. Luego los tres magistrados encargados de admitir o inadmitir el recurso firman la providencia en barbecho, es decir, sin saber lo que firman. Esto que digo lo he denunciado al Fiscal Jefe ante el TC, pero hasta ahora guarda silencio.

Lo tiene ya muy difícil Francisco Serrano. Yo pensé que tras la retirada de la acusación por el Fiscal no se atreverían a condenar, pero veo que sigo siendo muy ingenuo, y que sigo creyendo en la justicia, pese a todo lo que he visto…y sufrido personalmente. Está visto que el veneno de la política y de la ideología de género está corroyendo los cimientos y, como no se actúe rápidamente, el edificio terminará por arruinarse. Son ya muchos años en que no interesa que la justicia funciones, no se la dota de medios personales y materiales, se transfieren y difuminan las competencias, etc. No hay un verdadero Poder Judicial, independiente. Lo que hay es una Administración de justicia –con minúscula- sumisa y dependiente del Ejecutivo Central. Él es el que nombra a los jueces y al CGPJ. Él es el que dirige la Policía Judicial –en teoría-, y dice lo que se puede investigar y no lo que no. Y el juez que tenga veleidades de independencia…a casa.

No me extrañaría que el tribunal supremo –con minúsculas- agravara la sentencia y condenasen a Serrano a diez años de inhabilitación por prevaricación dolosa, esto es, por dictar una resolución injusta a sabiendas. Los cinco magistrados que verán el caso en casación también están infectados del virus. Me consta.

La condena es por prevaricación culposa, es decir, por dictar una resolución manifiestamente injusta por imprudencia grave o ignorancia inexcusable. Yo creo que, como mínimo, los ignorantes son los dos magistrados que han votado a favor de la condena. Quiero creer que ignoran el artículo 158 CC y las especiales facultades que tiene un Juez de Familia en interés de un menor. Baste citar la STC 4/2001, de 15 de enero, en un caso similar, en la que se dice que el órgano de apelación, “al modificar en interés del menor el régimen de guarda y custodia… ( establecido por el juez de instancia), no hizo sino actuar las potestades que legalmente tiene atribuidas”.

En el caso de Sevilla, el divorcio se llevó en el Juzgado de Violencia de Género, aunque parece ser que no se acreditaron malos tratos del marido. El juez dicta sentencia declarando el divorcio y atribuyendo la custodia a la madre, fijando un régimen de visitas a favor del padre. Según él, el Jueves Santo tendría que devolver el niño a la madre. Pero el menor quiere salir en la “Madrugá” del Viernes Santo. Y se van al Juzgado de Familia nº 7, el menor, el abuelo y creo que el padre. Tras oírles, el juez dita un auto al amparo del artículo 158 CC autorizando la estancia del menor con el padre un día más, al objeto de que pudiera salir en la procesión. ¿En dónde está la manifiesta injusticia de la resolución? ¿En dónde está la negligencia o ignorancia inexcusable del juez Serrano?

¿En que conoció de un asunto que llevaba el Juzgado de Violencia de Género? El Jueves y Viernes Santos son días festivos. Tales Juzgados no hacen guardias, de modo que los asuntos de su competencia entran en el Juzgado de Instrucción de guardia, el que practica las primeras diligencias y luego lo manda al de Violencia, esto es, recibe declaración al marido detenido, le ingresa en prisión o le pone en libertad provisional, y remite la causa a Violencia para que siga la instrucción. ¿Ha prevaricado el Juez de guardia por intervenir en un asunto que no le corresponde? Lo digo porque una de las primeras imputaciones a Serrano era ésa: falta de competencia, puesto que el competente era el de Violencia. Además, si cada vez que actúa un juez incompetente se le va a enjuiciar por prevaricación, las pólizas de seguro de responsabilidad civil de los jueces y magistrados subirán como la espuma… El TS tiene dicho que no toda ilegalidad es prevaricación: podrá declararse la nulidad de lo actuado por el Juez incompetente, pero de ahí a condenarle por prevaricación media un abismo.

La segunda cuestión que se le imputa es que no oyó a la madre ni al Fiscal. No es necesario. Hay medidas urgentes que el Juez de Familia puede acordar inaudita parte, sin oír a la madre en este caso: artículo 771 LEC. Incluso cualquier Juez civil puede adoptar medidas urgentes sin oír a la otra parte: así, el artículo  773 LEC establece que

“1. Como regla general, el tribunal proveerá a la petición de medidas cautelares previa audiencia del demandado.

2. No obstante lo dispuesto en el apartado anterior, cuando el solicitante así lo pida y acredite que concurren razones de urgencia o que la audiencia previa puede comprometer el buen fin de la medida cautelar, el tribunal podrá acordarla sin más trámites mediante auto, en el plazo de cinco días, en el que razonará por separado sobre la concurrencia de los requisitos de la medida cautelar y las razones que han aconsejado acordarla sin oír al demandado.

Contra el auto que acuerde medidas cautelares sin previa audiencia del demandado no cabrá recurso alguno y se estará a lo dispuesto en el capítulo III de este título. El auto será notificado a las partes sin dilación y, de no ser posible antes, inmediatamente después de la ejecución de las medidas”.

Y el artículo 725. 2 LEC dice que “si el tribunal se considerara territorialmente incompetente, podrá, no obstante, cuando las circunstancias del caso lo aconsejaren, ordenar en prevención aquellas medidas cautelares que resulten más urgentes, remitiendo posteriormente los autos al tribunal que resulte competente”.

Por eso, cuando la sentencia asevera que el acusado “dictó y firmó un auto resolviendo la medida cautelar solicitada sin trámite procesal alguno, sin dar traslado ni pedir informe al Ministerio Fiscal, sin oír previamente, y pese a conocer sus domicilios, a ninguno de los progenitores del menor, ni al padre ni a la madre, a quien se atribuía una actitud reticente u obstativa al cumplimiento de lo acordado” por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer, que estableció que los padres “respetarán el deseo de los hijos de tomar parte en las estaciones de penitencia de las hermandades a que pertenecen”, lo que demuestra es una supina ignorancia del Derecho de Familia, como mínimo. Lo podía hacer. En cuanto al Fiscal, véte tú a buscarle en dos días de fiesta…

Añade más adelante la sentencia que “queda reflejado que tuvo conocimiento claro de la precedente actuación judicial de otro órgano jurisdiccional, pero aceptó su propia competencia a través de un trámite de medida cautelar por persona interpuesta a los progenitores custodios”, todo ello “omitiendo trámites procesales y cualesquiera vías de solución alternativas para el conflicto surgido con motivo de un deseo exteriorizado por un menor, que no peligro ni perjuicio inmediato, prejuzgando voluntades de personas no escuchadas, que vieron sensiblemente eliminados sus derechos y garantías procesales”.

En esta línea, insiste en el hecho de que “resplandece una imprudencia consistente en un completo desinterés por el conocimiento exacto de la real dimensión del conflicto, que determinó la vulneración de las normas esenciales del procedimiento”, entre ellas “las garantías de todo justiciable, como la oportunísima y perfectamente posible audiencia de los propios padres”.

“Por más que no haya quedado establecida la connivencia del acusado con el entorno de los solicitantes de la medida, o sus abogados, ni el dolo, Serrano no evitó ni se cuidó en absoluto de no poner su función judicial al servicio de intereses o pretensiones de parte, validando la argucia procesal tramada por quienes asesoraron al solicitante de la medida, partiendo como premisa, sin comprobación alguna, de la versión de los hechos presentada por personas en las que imprudentemente confió”, argumenta.

En este sentido, incide en el hecho de que la actuación procesal del juez “revela detalles de significativa desatención, ligereza o falta de cuidado graves”, a lo que se añade que la resolución dictada por el acusado “es manifiestamente injusta” por el hecho de “convertirse el juez en instrumento, por temeridad o negligencia grave, de un ardid procesal sin desplegar las mínimas garantías y equilibrios procesales”.

Lo que resplandece es la comisión de una gravísima injusticia a Francisco Serrano. No era un asunto complejo el que ha motivado su condena, sino muy sencillo: un niño con suficiente uso de razón para ser oído, y que pide poder estar un día más con su padre, y explica al juez el motivo. El Jueves santo, con la oficina cerrada ¿es que el juez Serrano tenía que coger el teléfono para llamar personalmente a la madre para que acudiera al Juzgado? Es tan ridícula la sentencia, que si no fuera por lo que le supone al condenado sería para sonreír…o llorar.

La prueba de que no estamos ante una resolución manifiestamente injusta es que fue confirmada por la Audiencia Provincial de Sevilla en fase de apelación.

Sólo hay una explicación posible. Se le tenía ganas. El lobby feminista, que le tenía ganas, y que probablemente no se contentará con los dos años, sino que pedirá más años de inhabilitación.

En definitiva, ha sido un juicio político, como el mío. Por jueces imbuidos de la ideología imperante, no imparciales e ignorantes de los principios básicos del Derecho de Familia. El deseo del menor se ve postergado ante la voluntad caprichosa de la madre, la que debe creer que ostenta un derecho absoluto de propiedad sobre el niño –como sobre los muebles de su casa-, no subordinado al interés de éste ni que debe coordinarse con el del padre, por el bien del propio menor.

Si lees estas líneas, Francisco, un fuerte abrazo. Mi apoyo y solidaridad. Veinticinco años en la judicatura, tú algunos menos, y nos echan… yo creo que en estas condiciones actuales de la justicia, estamos mejor fuera que dentro. Sé que es duro, porque el ser juez es vocacional. Pero los trabajos te lloverán. Ya tienes la primera oferta del despacho para el que trabajo…Personas honradas y coherentes como tú, valientes, es lo que se necesita hoy día.

Los dioses del siglo XXI, por César Valdeolmillos

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César Valdeolmillos Alonso es técnico en Radiodifusión, Marketing y Publicidad. Ha compaginado su intensa labor publicitaria con su labor periodística desde 1957 (SER, COPE; Onda Cero, La Crónica, Granada Hoy…), la dirección de gabinetes de prensa y una intensa labor como crítico musical, siendo miembro activo de la Cadena de Comentaristas de discos Latinoamericana (CECOM). Celebrado conferenciante,  ha sido concejal por UCD en Granada, y entre sus reconocimientos, cuenta con  el premio ACYME por una serie de artículos publicados en defensa  de la españolidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y con la insignia de Oro del Ayuntamiento de Granada.

“La máquina ha venido a calentar el estómago del hombre pero ha enfriado su corazón”

Miguel Delibes

Novelista español y miembro de la RAE hasta su fallecimiento el 12 de marzo de 2010

Recientemente el mundo entero se ha conmovido con la noticia del fallecimiento de Steve Jobs, el fundador de Apple, el de la manzana mordida, una figura considerada como paradigma del camino a seguir, que ha revolucionado nuestra existencia con artilugios como el iPod, el iPhone, el iPad, y no se cuantos artefactos más.

El hecho es que esta noticia me ha hecho pensar en la cantidad de aparatos que de chicos vivimos tranquilamente sin ellos, y hoy sin ellos no vivimos.

Alguien me dirá que estos ingenios han supuesto un paso de gigante en el progreso de la humanidad. No voy a refutar sus ventajas, pero nadie podrá negar que los mismos, han violado impúdicamente nuestra más recóndita intimidad. No hay día ni momento en el que no haya algo o alguien que intenta que cambies de compañía telefónica, del gas, de electricidad  u ofrecerte no sé que invento maravilloso que te cuesta un ojo de la cara y no sirve para nada.

No se porque extraño sortilegio, siempre suena el móvil cuando estas haciendo una visita de cortesía al Sr. Roca o enjabonándote en la ducha. Y como el móvil no deja de tintinear, por aquello de que pudiera ser algo importante, uno ya no sabe que hacer. Se cortan las ganas de evacuar o intentas atropelladamente salir de la bañera como Adán, pero sin hoja de parra, y lleno de jabón hasta los ojos, con riesgo de pegarte un trompazo y abrirte la sesera. Por si no fuera ya bastante delirante estar de esa guisa con el aparatejo pegado a la oreja llenándolo de espuma, entonces escuchas hablar a una máquina que con voz muy campanuda que te dice: “Le habla la compañía de…”. Es entonces, cuando más cabreado que una mona en un garaje, te dan ganas de estrellar el “terminal”, como llaman al aparatejo los progres, contra los sesos de quien lo inventó.

Te habla la compañía… Como si las compañías hablasen… Hablamos las personas que hemos sido tan borricas de hacer hablar a las máquinas para hacernos esclavos de las mismas.

Sí, sí, las máquinas ya nos esclavizan, porque dígame usted que hace uno cuando llama a uno a la compañía del gas y muy atenta ella, el artificio que te responde, te dice: “Si quiere conocer nuestros servicios marque el uno; si quiere dar una lectura, marque el dos; si quiere comunicarnos una avería, marque el tres; si quiere conocer el importe de su factura marque el cuatro y así una retahíla de opciones hasta que por fin, escuchas aquello de, si llama por cualquier otro motivo, cuando oiga la señal, díganos lo más claramente posible el objeto de su llamada”. Uno, que después de toda esa perorata se ha contagiado del modo de hablar de la máquina, empieza como un cretino a tratar de explicar el motivo de la llamada. Al final te lías; no sabes ni lo que has dicho y el artefacto parlante te dice: “Lo siento, no he entendido el objeto de su llamada”. Y empieza de nuevo a repetirte las opciones desde el principio. En resumidas cuentas: que te hartas, has consumido un montón de minutos llamando a un 902 que te cuesta una pasta y terminas por colgar, aburrido y sin haber resuelto el problema.

Pero ¿y cuando vas a un centro público y después de haber perdido la mañana esperando tu turno, llegas a la ventanilla, bueno ya no hay ventanillas, al mostrador, y la persona que te tiene que atender está de cháchara con el de la mesa de al lado despotricando de lo mal que lo hizo el Madrid o el Barcelona o del desaguisado que le hizo la peluquera la última vez que fue a cortarse las puntas? Por aquello de no ser uno un desahogado, espera con una paciencia que para sí la quisiera el Santo Job, hasta que por fin se dignan atenderte casi como perdonándote a vida por interrumpir su trascendental conversación. Y eso, con suerte de que no sea su hora del desayuno y te deje allí esperando como un pasmarote más de media hora. Cuando por fin consigues exponer el motivo de tu presencia en el centro, lo primero es consultar la pantalla de la computadora, y con suerte de que no se haya caído la línea y tengas que volver otro día, después de un tiempo en el que tu interlocutor ha puesto cara de poquer, te responde, “Es que el ordenador dice….”

El ordenador dice… El ordenador no dice nada. Esa máquina infernal, que impide el diálogo y aparta de nosotros la más mínima posibilidad de razonar y que si deja de funcionar, se paraliza el mundo, solo refleja los datos que previamente otra persona ha introducido en ella. Bueno, pues como aquello no refleje la realidad y exista un error, es lo mismo, porque hoy en día, el ordenador, es como el chiste del niño de la estilográfica. Inasequible al desaliento y a cualquier tipo de prueba o razonamiento en contra.

La mayor obsesión de Steve Jobs, el fallecido fundador de Apple, fue el de humanizar las máquinas para que nos hicieran más agradable la vida, sin darse cuenta de que esa facilidad de comunicación con todos esos artilugios, terminarían por tiranizarnos, avasallarnos, sojuzgarnos y esclavizarnos.

Los artefactos de que los que hoy estamos acorralados, son los dioses del siglo XXI. Convivimos con el móvil más que con nuestro trabajo o nuestra familia. Lo llevamos con nosotros hasta en los momentos de mayor intimidad. Y ¿que decir del televisor de plasma? Le reservamos el lugar de honor en nuestro hogar. Le profesamos veneración; le conferimos valor supremo y cuando él habla, la familia calla. Incluso rige nuestras vidas y costumbres. Sometemos nuestra libertad de acción al momento en que nos muestra tal o cual programa al que otorgamos una prioridad incuestionable. Dejamos de ser protagonistas de nosotros mismos, para convertirnos en elementos pasivos de una ventana que dicta cuando podemos salir o tenemos que estar frente al espejo del mundo irreal que nos presenta y nos induce a no pensar por nuestra propia cuenta. “Es que lo ha dicho la TV”, escuchamos decir a la mayoría de nuestros semejantes. Y si lo ha dicho la TV, eso es el evangelio. Palabra divina.

Hasta tal punto hemos hecho parte de nuestras vidas a las máquinas, que ya hasta tienen enfermedades humanas, como los virus. Incluso les pusimos nombres mujer—ahora ya de hombre por lo la Ley de Igualdad— y al igual que los humanos, son capaces de producir daños irreparables a nuestros actuales dioses.

Los virus de los artilugios electrónicos, son sus enfermedades degenerativas y mortales. No es de extrañar que estos se contagien y vomiten de repugnancia y hastío, con tanta bazofia, bodrio, gilipollez y mentira como depositamos en Internet.

La lástima es que no haya aparecido aún un virus que erradique la dependencia que hoy tenemos de estos artefactos. Hemos puesto todo nuestro empeño en humanizarlos ellos, a cambio de deshumanizarnos nosotros.

No hacer el diagnóstico prenatal de Sd de Down salva vidas, ¡ALELUYA!, por el Dr. Esteban Rodríguez

El doctor Esteban Rodríguez es portavoz de Ginecólogos DAV.

Hace una semana ha nacido en mi hospital una preciosa niña con Sd de Down. Rara avis en nuestros días, ya que más del 90% de estos niños diagnosticados antes de nacer terminan en un contendor de residuos biológicos, cosa que algunos consideran un avance científico jactándose de su tesón y perseverancia para seleccionar a las personas en función de su riesgo de padecer alguna cromosomopatía.

Les cuento, Esperanza -que así la llamaremos-, es la hija de una pareja de jóvenes, su madre no pasa de los veinte. Siguiendo el ya rutinario cribado de riesgo de cromosomopatía implantado en la sanidad pública, los padres de Esperanza fueron sometidos a él  con la excusa de proporcionar tranquilidad, del derecho a la información y a decidir, de estar preparados para asumir un hijo enfermo y de “seleccionar pruebas” invasivas. Esperanza iba a ser seleccionada por unos tecnócratas de bata blanca. Mala fortuna tuvieron Esperanza y sus padres: la prueba de cribado reveló que había riesgo elevado de Sd de Down.

La tranquilidad que la prueba prometía se desvaneció. De nuevo con la excusa de la tranquilidad se les propuso hacer unaamniocentesis, mala fortuna para Esperanza que ya tenía una edad de 16 semanas: iba a ser sometida a un riesgo que para ella no tenía ningún beneficio, iba a ser delatada en función sus características genéticas. Los padres, con una información posiblemente deficiente en un ambiente sanitario ideológicamente escorado en el que los profesionales se debaten entre el miedo a la denuncia y la ambición de la excelencia  diagnóstica, aceptaron la propuesta. En esta ocasión la fortuna sonreía a Esperanza: la amniocentesis resultó fallida, varios intentos no consiguieron extraer la muestra del líquido amniótico en la que debían ser analizados los cromosomas de Espe.

En su afán diagnóstico los médicos propusieron repetir la amniocentesis a la semana siguiente, pero, providencialmente, su madre no acudió a la cita con un abstracto Dr. Menguele. Probablemente la intención de éste solo era la de hacer el diagnóstico, nunca se atrevería a manchar sus manos con sangre inocente, su cometido terminaba ahí, no sin antes informar a la chiquilla de dónde y cómo podría haber destruido la vida su hija. Solo tenía que emitir un “salvoconducto” para que la gestoría de usuarios le concertara una cita en una cámara de abortos y con la excusa de su eficiente diagnóstico prenatal otro licenciado se encargara de hacer el trabajo sucio.

Por fortuna para Esperanza, en la “magnifica ecografía de súper alta resolución de la semana 20” y en las sucesivas, sus peculiaridades morfológicas también pasaron desapercibidas. Y Esperanza nació, preciosa, sanísima, con la única particularidad de que en su rostro se marcaba la apacible inocencia típica de esos niños que se diferencian por tener tres cromosomas 21 en vez de dos. Sus jovencísimos padres en un principio no la quisieron, se arrepintieron de no haber ido a la cita para la segunda amniocentesis y de no haber abortado, decidieron dar a su hija en adopción.

Un escándalo se produjo en el servicio, algunas voces facultativas acusaban de crueldad a los padres por no querer a su hija, por abandonarla en el hospital a cargo de los servicios sociales, por darla en adopción a otros padres que sí estuvieran dispuestos a darle cariño a Espe y a cuidar de ella. Bendito sea Dios porque Esperanza ha encontrado unos padres adoptivos. Esas mismas facultadas voces son las que se mostraban comprensivas con que se hubiera decido matar a Espe para que no naciera viva,cosa que estuvieron dispuestos a facilitar con el diagnóstico prenatal. Sin embargo que el diagnostico de Esperanza se realizará una vez superó el acontecimiento vital de su parto a la luz es lo que le ha salvado la vida. Miles de vidas en todo el mundo serian salvadas si no hubiera prisa en hacer el diagnóstico de Sd de Down, si este fuese pospuesto hasta un momento en el que la protección penal de la vida de estos niños estuviese garantizada.