El trono o el aborto, por Miguel A. Espino Perigault

Miguel A. Espino Perigault es periodista y profesor de la Universidad de Panamá.

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En el pequeño principado de nombre impronunciable,Liechtenstein, el príncipe heredero y toda la casa real se hallan en un atolladero  político planteado por el lobby abortista, al punto   que ha llevado al gobernante  príncipe a  proclamar: “O el aborto o el trono”.
Sucede que el año pasado, el príncipe   vetó una ley aprobada por el parlamento, en Vaduz, capital del principado. Se trataba de  una ley  que legalizaba el aborto.
Ante el veto del príncipe,  los abortistas exigieron, entonces, un referendo.
La propuesta sellevó a cabo y el príncipe ganó; el pueblo le dio su respaldo y rechazó el aborto.
Los abortistas, entonces, como siempre, se enfurecieron.
Además, debido a que   el principado no forma parte plenamente de la  Unión Europea (UE), se pudo librar de esas presiones  que impulsa la UE.
Los promotores de la Cultura de la Muerte se  han  tenido que aguantar el fracaso, por el rechazo del pueblo.
Pero, una vez más, los enemigos de la Cultura de la Vida,  mueven sus recursos humanos y económicos para promover otro referendum; pero esta vez para eliminarle al príncipe el poder del veto, establecido en la constitución del país
El príncipe, Alois von Zund Liechtensein (aun heredero,  pero en funciones gobernantes por decisión de su padre,  Hans-Adam II), ha dicho que siel referendo es contrario a  él, abdicará del trono  y con él toda la familia real.
Lo mismo que anunció el año pasado.
Lichtenstein es uno de lo estados más pequeños del mundo,junto con El Vaticano, Mónaco y San Marino. Surgió del Sacro Imperio Romano Germánico, al derrumbarse éste en el año 1806; de modo que no es muy antiguo como estado, aunque ya se conocía en tiempos del  el imperio romano. Lo habitan  35 mil personas,  en un territorio de 106.5 kilómetros cuadrados. Pero, eso sí; es el de  mayor nivel  de vida en el mundo,  después de Mónaco,  con ingreso per cápita de 104.062 dólares anuales. Sus ingresos provienen de diversas industrias y del sector financiero,un antiguo paraíso fiscal.
Parece que todo el mundo allí es feliz; menos, claro está, los abortistas. Por eso han vuelto aplantear la necesidad de un nuevo  referendumque, en el fondo, es para imponer el aborto. Aunque esto es negado por uno delos líderes  de oposición, Sigward Wohlwend, quien dirige la campaña para eliminar el veto al príncipe.
El líder político ha dicho que no se trata de contradecir a la casa real, sino de fortalecer al pueblo. Ha dicho que el referéndum anterior, el año pasado,  fue influido por la amenaza del príncipe de renunciar. El príncipe ha vuelto, nuevamente,  a amenazar con  la abdicación de  la casa real si el referéndum les quita poder. ”La familia real no está dispuesta a asumir sus responsabilidades políticas a menos que el príncipe cuente con lasherramientas necesarias a su disposición”, ha dicho el príncipe ante el parlamento, el día primero  de  marzo recién pasado.
Los activistas proaborto luchan por conseguir, antes del 10de mayo próximo,  las 1,500 firmasnecesarias para lograr el referendum; pero admiten que les está constando mucho trabajo, porque la gente se identifica mucho con la familia real.  Probablemente, también, les parecerá una necedad a los liechtenstenianos   volver a pronunciarse sobre lo que ya se pronunciaron en contra el año pasado. Pero,es que las fuerzas del mal no descansan.
Veremos qué sucede el 10 de mayo próximo y en el referendum, si lo hay.
(Fuentes: Agencia FrancePress y nobilitystories@gmail.com)

1 Respuesta a “El trono o el aborto, por Miguel A. Espino Perigault”


  1. 1 María M

    35.000 habitantes y quieren abortar. Pues desaparecería el país…

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