Las Naciones Unidas y su imagen falseada, por Miguel A. Espino

Miguel Antonio Espino Perigault es periodista y profesor de la Universidad de Panamá.

miguel-antonio-espino-perigault

Con el protagonismo demencial que ha logrado en estos días el líder político y dictador de la comunista Corea del Norte, quien amenaza con desatar una guerra nuclear, dirigida principalmente  contra sus propios hermanos coreanos del sur, viene a mi mente el comportamiento, también demencial, en el sentido de caótico, absurdo e incomprensible del también coreano y secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, patrocinador e impulsor del genocidio global que representa el aborto, y de la destrucción de la familia como núcleo de la sociedad, amenazada por  supuestos derechos contractura, que el famoso dirigente coreano promueve como su misión en la tierra.

Por iniciativas de la Organización de las Naciones Unidas, se conmemora, cada cierto tiempo, alguna efeméride digna de recordación. Así, celebró,  recientemente, el Día de la Justicia social, una de las tantas fechas con  las que la  anciana organización también recuerda  al mundo que ella existe y que se ocupa de  problemas de la humanidad, al menos según como los vea el Secretario General. Y eso está bien.

Lo que no está bien es que hay mucho de mentira y falsedad detrás de algunas iniciativas. Y la mentira empieza por la doble moral que las distingue; promovidas desde la secretaría general del sonriente Ban Ki Moon, un experto en la irresolución de problemas y en la invención de otros, innecesarios. Esta es la imagen que tienen de él importantes analistas políticos. No le faltan elogios emanados de ciertos círculos de poder político e ideológico; sobre todo los relacionados con la llamada “Cultura de la Muerte”, patrocinadora del aborto y de la homosexualidad.

Pero la falsedad generalizada y tendenciosa de los últimos debe terminar; porque tras la aparente inocua actuación del Secretario General se oculta y se fragua una tragedia que no tiene nada de inocuidad, contra la tradicional cultura cristiana.

Y es que las Naciones Unidas no dejan de tener un papel político que sirve a las grandes potencias y a sus grandes intereses comerciales. Y como tinglado verbal para no darse de golpes directamente y poder, así, medir fuerzas en el “terreno común”, ya que no en el del “Bien Común” internacional, entendido éste según la Carta original y los primeros documentos. Estos son, hoy día, objeto de una vil acción engañosa  en sus interpretaciones, debido al manejo tendencioso del claro lenguaje original y oficial, corrompido hoy por la ideología de género y su lenguaje, una perniciosa corriente ideológica de pretensiones totalitarias, de la cual se ha autoproclamado brazo izquierdo ejecutor el secretario general, Ban Ki- Moon.

Así es, pues este señor se ha dado a la tarea de reinterpretar el sentido de documentos aprobados, sobre todo los relacionados con los derechos humanos, para adaptarlos a la ideología política denunciada. Esta situación confiere una peligrosa tendencia a los proclamados Objetivos del Milenio y al Nuevo Orden Mundial presentados como la solución de todos los grandes problemas de la humanidad.

Cuando se reeligió a Ban Ki Moon, hace varios meses, para el cargo que malamente desempeñó, fue objeto de críticas de parte de analistas internacionales, por el deficiente manejo de la defensa de los derechos humanos, que solamente se reconoce en algunos casos y para algunos casos, pero no para todos.

La profesora e investigadora mexicana, María Cristina Rosas, de la universidad UNAM, expresó sobre la reelección de Ban Ki-Moon, que “No deja de ser frustrante…que en momentos en que el mundo está necesitados de líderes, el organismo internacional más importante del orbe opte por un personaje nebuloso, aparentemente más preocupado por complacer a los poderosos que por cerrar filas con quienes más lo necesitan” (Ban Ki-Moon: Cinco años más). La catedrática criticó duramente el silencio del secretario ante las violaciones de los derechos humanos en la República Popular China y otras deficiencias mostradas en su carrera. La señora Rosas añadió, con cierta ironía que ante tantas crisis no resueltas, las delegaciones de países miembros, habrían pensado que “más vale malo conocido …, y optaron por reelegir “a este caballero de la triste y gris figura”.

Numerosos estudiosos del tema de los derechos humanos coinciden en una opinión negativa similar. Entre sus más duros críticos se encuentran los defensores del derecho a nacer, la familia y el matrimonio tradicionales, amenazados por el señor Ban Ki-Moon, quien se ha convertido en el más enérgico propulsor del matrimonio homosexual y del aborto, tareas con las que complace a los Estados Unidos, el sostén económico de la organización internacional, que ha hecho de esas dos discutibles causas, la punta de lanza de su política exterior.

Ahora es más fácil entender porqué Ban Ki-Moon está en donde está y porqué la ONU tiene una imagen falseada. Pero, esto no significa que los gobiernos responsables del mundo, se  dejen manipular.

0 Respuestas a “Las Naciones Unidas y su imagen falseada, por Miguel A. Espino”


Actualmente los comentarios están cerrados.