Non serviam

El miércoles pasado nos desayunábamos con una carta en los periódicos firmada por 80 jerarcas de la diócesis guipuzcoana, donde se rebelaban contra el nombramiento de Monseñor Munilla como obispo de San Sebastián. Nada nuevo bajo el sol. Los seres humanos somos iguales en todas las épocas,  y cuando nos ciegan las pasiones y vivimos ensimismados dentro de nuestra burbuja, perdemos el norte y somos capaces de hacer los mayores disparates.

Porque disparate mayúsculo me parece lo que han hecho estos sacerdotes  y, más aún, los argumentos que han dado para su non serviam. Casi me da risa si no fuera por el cisma doctrinal y de autoridad que reflejan sus palabras. Uno de los argumentos es de Xabier Andonegui -pobre incauto- director del Instituto de Ciencias Religiosas Pío XII, centro de la diócesis donde se forma a los catequistas y de donde se nutre el supuesto magisterio diocesano. Este sacerdote  “advierte” al nuevo Obispo que “no estamos cerrados a colaborar, lo haremos si se aviene a colaborar con nosotros, a dialogar, pero no si viene a imponer”.  Estupendo Don Xabier, para qué comentar sus palabras, usted lo dice todo.

Pero Don Xabier sigue “largando carrete”.  Hablando de los manuales de catequesis que utilizaba Munilla cuando era párroco del Salvador en Zumárraga, le reprocha…  “Y, en la catequesis, en contra del estilo conjunto del País Vasco con material común y trabajo con las familias, él cogía el catecismo de la iglesia, legítimamente, e implantaba eso en contra de la línea de la diócesis“. ¡Toma castaña! Cuando leí esto comprendí que  no tenían remedio y  que,  por mucho escándalo que nos produjera el que ochenta párrocos se hubieran rebelado contra el nombramiento,  había que dejarles hablar y explayarse, porque cuanto más hablan,  peor lo ponen.

Debemos, pues,  dejar que los rebeldes sigan explicándonos las razones por las que no quieren a Monseñor  Munilla. No perdamos la paz  y sigamos dando la bienvenida al nuevo obispo. Hay mucho pueblo fiel  que está feliz con su llegada. Y será el pueblo quien aúpe al nuevo obispo. La gerontocracia de la diócesis está sumida en ese marasmo al que te lleva el dejar de adorar al Dios verdadero y sustituirlo por becerros de oro.

P.D. Quiero agradecer a mi amigo, Juan María López Osa, el intercambio de correos que hemos tenido estos días. La entrada de hoy es un extracto de sus reflexiones. Gracias, Juanma.

7 Respuestas a “Non serviam”


  1. 1 Joseba

    JELen agur

    Desde luego es una situación muy particular (probablemente como tambien es Euskadi).
    Auinque todo cristiano tiene que poner su confianza en un nuevo obispo (máxime como Mn Munilla que es de la tierra), descoloca la reacción tan generalizada de los sacerdotes. Tampoco debo desconfiar de ellos…
    Confío en una adecuada interlocuciónj de los sacerdotes con el Obispo y que las diferencias se vayan limando y se vaya generando confianza.
    Del suceso del catecismo, unicamente interpreto una tendencia de Munilla a tirar de academicismo, en lugar de buscar “la simpatia” necesaria entre el pueblo y la doctrina.

  2. 2 paisvasco

    Gracias por tu comentario Joseba.
    Matizo una cosa. Los sacerdotes, además de confianza, hicieron un juramento el día de su ordenación de fidelidad al obispo y sus sucesores. No es pues, sólo tema de confianza, que a fin de cuentas, el fuero interno tiene sus luchas y dudas que deberá encauzar cada uno rectamente. Es que cuando la confianza falla, hay que agarrarse a la obediencia, sí, ya sé que no suena a esa “fe adulta” que a veces con cierta superioridad aluden algunos católicos. Pero es la obediencia la que nos salva de desbarrar, en estos casos de rebelión tan obvios.

  3. 3 Juan Mª LÓPEZ OSA

    Gracias “paisvasco”, por tus palabras. Ciertamente es penoso el panorama y la realidad es la que es. Estos mismos sacerdotes confían en el Espíritu Santo. Él es quien tiene que iluminar nuestros corazones y ablandar los de quienes sin ningún rubor amenazan al nuevo Obispo con una falta de colaboración “si viene a imponer”. En definitiva que lo de la Obediencia y el Magisterio de la Iglesia parece que no va con ellos. Sus palabras los delatan de forma meridiana. Y esa OBEDIENCIA, junto al Amor a la Iglesia, al Papa y los Obispos, a sus fieles, a Cristo, a la Eucaristía y a María es lo que José Ignacio practica y nos ha enseñado a quienes hemos tenido la dicha de poder ser orientados por él. Esta es la realidad y no la que se quiere hacer ver desde algunos sectores. José Ignacio, D. José Ignacio, una vez más, se ganará el corazón y el amor y cariño del pueblo fiel. Pero no de sus adeptos o seguidores sino de todo aquel que se sienta y quiera, de verdad, ser coherente con la Fé, Católico, Apostólico y Romano, por encima de cuestiones como progresistas o conservadores, que son etiquetas con las que se tiende a identificar a personas y/o movimientos sin profundizar lo más mínimo. De eso no tengo ninguna duda.

  4. 4 mARIA LUISA

    Esta situacion,que se ha creado,incomprensible,DESDE el ras de lo normal.de lo natural,que debe ser la buena educacion,me parece muy dolorosa para el nuevo Sr OBISPOS.Se repite el VINO A LOS SUYOS Y LOS SUYOS NO LE RECIBIERON.QUE NUESTRA ORACION, Y CARIÑO, acompañe a este Santo. sacerdote que con su recta doctrina ,su alegria,su obediencia,su deeo de servicio¡…pero ¡que mas se puede pedir ¡VIENE¡ pOR FAVOR señores curas vascos,no escandaliceis a la gente sencilla.

  5. 5 Joseba

    JELen agur
    Es cierto, pais vasco, que la obediencia es necesaria. Pero es el recurso último.
    Antes, tiene que haberse generado una interlocución y un pacto. Del sacerdote y del feligres, obediencia, pero del Obispo, inteligencia.
    Nada peor para acercar al hombre a la Iglesia que entrar en el obispado como un elefante en una cacharrería.
    Obispos ha habido que han sustituido prendas y hábitos por simbolos propios del pueblo a pastorear. Afortunadamente no hace falta llegar a estos extremos en esta bendita tierra. O sea, que no estoy hablando de nada extraño a la Iglesia

  6. 6 paisvasco

    Munilla no entra como elefante en cacharreria sino con humildad, obedeciendo docilmente las órdenes del Papa. Como elefante en cacharreria han irrumpido los párrocos en los medios de comunicación con ese manifiesto absolutsmente inadecuado en forma y fondo. Creo que a muchos de ellos ya les pesa haberlo hecho. Y me alegra, nunca es tarde si la dicha es buena.

  7. 7 Joseba

    JELen agur

    Me alegro y rezo por ello, paisvasco, si lo que dices es cierto. Munilla necesita humildad, por supuesto, y se la presupongo como al soldado la valentía.
    Yo no quiero una Iglesia obediente, sino una Iglesia eficaz, cercana, sensible y respetuosa con las peculiaridades que, además de la doctrina universal, se dan en cada zona eclesiástica.
    Rezo porque Munilla haga las cosa bien. Me imagino que todos vosotros tambien..

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