Luis del Olmo Alonso, conocido popularmente como “Olmo”, es un periodista y humorista gráfico bilbaíno que colabora habitualmente en el diario “El Correo”: publica las tiras cómicas de “Don Celes” y tiene una sección llamada “De cuando en cuando”. Uno de sus artículos me ha parecido simpático y es por ello que lo cuelgo aquí:
DE CUANDO EN CUANDO
OLMO
Por circunstancias diversas no pude asistir este año a la fiesta anual de los txikiteros para cantar a la Virgen de Begoña esa salve que llega directa hasta su altar, porque se canta precisamente en el único lugar del Casco Viejo desde el cual se divisa la gran espadaña del santuario.
Pero aunque no pude asistir a la fiesta, quiero sin embargo hacerme eco de su detalle más simpático, yo diría incluso que entrañable. Un detalle que los txikiteros «celebran» día a día, los 365 días del año. Me refiero a la hucha que tienen instalada en la esquina de la calle de la Pelota con la de Santa María.
La hucha ha sido bellamente restaurada y la pueden ver ustedes adosada al muro, y presidida por una bella imagen de la Virgen de Begoña. Yo les invito a ir a verla y cuando la vean no dejen de rezar una salva a la ‘Amatxu’ de Begoña, y de paso dejan en la hucha alguna monedita. Aunque no sea mucho, sirve para algo muy bonito. Se lo explico.
Dice el refrán que un grano no hace granero pero ayuda al compañero, una verdad como un templo de grande. Este refrán se hace realidad permanente en esta hucha de los txikiteros, porque una monedita tras otra, día tras día, este año a la hora de hacer balance se encontraron con que había casi un millón de pesetas. Exactamente 5.612 euros.
La hucha nació con el simpático objetivo de ayudar a los niños huérfanos acogidos en el llamado ‘asilo de La Casilla’, pero al desaparecer esta institución absorbida por el buen funcionamiento de nuestros servicios sociales, las cantidades recaudadas ahora cada año, van a parar a otros huérfanos a través de las obras de Ayuda en acción y Aventura solidaria.
Y así, día tras día y año tras año, depositando en la hucha la calderilla sobrante de sus rondas cotidianas, los txikiteros recuerdan a la Virgen de Begoña y ayudan al prójimo, que falta hace. Y hasta el año que viene, amigos, en que se repetirá una de nuestras más simpáticas tradiciones populares. Espero poder asistir a ella Deo volente.



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