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Non serviam

El miércoles pasado nos desayunábamos con una carta en los periódicos firmada por 80 jerarcas de la diócesis guipuzcoana, donde se rebelaban contra el nombramiento de Monseñor Munilla como obispo de San Sebastián. Nada nuevo bajo el sol. Los seres humanos somos iguales en todas las épocas,  y cuando nos ciegan las pasiones y vivimos ensimismados dentro de nuestra burbuja, perdemos el norte y somos capaces de hacer los mayores disparates.

Porque disparate mayúsculo me parece lo que han hecho estos sacerdotes  y, más aún, los argumentos que han dado para su non serviam. Casi me da risa si no fuera por el cisma doctrinal y de autoridad que reflejan sus palabras. Uno de los argumentos es de Xabier Andonegui -pobre incauto- director del Instituto de Ciencias Religiosas Pío XII, centro de la diócesis donde se forma a los catequistas y de donde se nutre el supuesto magisterio diocesano. Este sacerdote  “advierte” al nuevo Obispo que “no estamos cerrados a colaborar, lo haremos si se aviene a colaborar con nosotros, a dialogar, pero no si viene a imponer”.  Estupendo Don Xabier, para qué comentar sus palabras, usted lo dice todo.

Pero Don Xabier sigue “largando carrete”.  Hablando de los manuales de catequesis que utilizaba Munilla cuando era párroco del Salvador en Zumárraga, le reprocha…  “Y, en la catequesis, en contra del estilo conjunto del País Vasco con material común y trabajo con las familias, él cogía el catecismo de la iglesia, legítimamente, e implantaba eso en contra de la línea de la diócesis“. ¡Toma castaña! Cuando leí esto comprendí que  no tenían remedio y  que,  por mucho escándalo que nos produjera el que ochenta párrocos se hubieran rebelado contra el nombramiento,  había que dejarles hablar y explayarse, porque cuanto más hablan,  peor lo ponen.

Debemos, pues,  dejar que los rebeldes sigan explicándonos las razones por las que no quieren a Monseñor  Munilla. No perdamos la paz  y sigamos dando la bienvenida al nuevo obispo. Hay mucho pueblo fiel  que está feliz con su llegada. Y será el pueblo quien aúpe al nuevo obispo. La gerontocracia de la diócesis está sumida en ese marasmo al que te lleva el dejar de adorar al Dios verdadero y sustituirlo por becerros de oro.

P.D. Quiero agradecer a mi amigo, Juan María López Osa, el intercambio de correos que hemos tenido estos días. La entrada de hoy es un extracto de sus reflexiones. Gracias, Juanma.

Uriarte habla sobre el aborto


Monseñor Uriarte, en sus últimos días como administrador de la diócesis de San Sebastián, ha hablado sobre el aborto de forma rotunda.

En la misa  con motivo de la celebración de la Inmaculada Concepción,  hace un alegato del derecho a la vida del no nacido, diciendo que no es un apéndice del cuerpo de la madre sino un ser humano dependiente pero diferente a ella. Don Juan María Uriarte dijo también que en la votación sobre la nueva ley del aborto, la libertad de conciencia prevalece sobre las instrucciones del partido al que esté adscrito el parlamentario en cuestión.  Mensaje clarito a todos aquellos que se han escudado en la disciplina del partido para votar en contra de su conciencia.

Estas son sus palabras:  “Cada parlamentario tiene el derecho y deber de seguir su propia conciencia por encima de las consignas de los grupos políticos a los que pertencen”.  Mensaje claro a los peneuvistas, entre otros.

Que cada palo aguante su vela.

Ongi etorri, Monseñor Munilla

Llegó el momento del relevo en la Diócesis de San Sebastián. Monseñor Uriarte se jubila y el Papa nos manda un nuevo prelado, Don José Ignacio Munilla Aguirre, obispo de Palencia.

Monseñor Munilla es donostiarra, ha estudidado en Mundaiz, el colegio de los Corazonistas. Estudió buena parte de su carrera sacerdotal en Toledo en el Seminario de Don Marcelo, sacerdote santo que sufrió persecución por decir la verdad de las cosas. Monseñor Munilla terminó su carrera sacerdotal en Donosti,  quería ser pastor de esta diócesis y Monseñor Setién le puso como condición para volver,  que terminara sus estudios aquí.

A Don José Ignacio lo conocí en Zumarraga,  en la recién estrenada iglesia de El Salvador. Preciosa iglesia, precioso sagrario, también le gusta a Monseñor.

José Ignacio Munilla es un sacerdote cercano, pegado al suelo, a la vida diaria de los laicos, con la espiritualidad de los místicos, libre, muy libre. Sencillo, poco dado a palabras ampulosas que o no dicen nada  o no las entiende apenas nadie. Es directo, dice las cosas con caridad, tiene las espaldas anchas, no se come el coco. La gente que le conoce, le quiere. A los fieles, sus palabras nos acercan a Dios.

Monseñor, bienvenido a su tierra. Aquí estamos, su rebaño, esperando la llegada del pastor. Que el Corazón de Jesús le guarde.

¿Sedación terminal o eutanasia?

Soledad del anciano

El ministro de Sanidad del gobierno de España habla de las sedaciones a enfermos terminales como si acabara de descubrirlas. Este tipo de sedaciones es una de las funciones de los cuidados paliativos en los hospitales y lo que busca no es matar al enfermo sino evitar el dolor.

Otra cosa es utilizar la sedación para -sencillamente- matar al anciano enfermo que entra en Urgencias de un hospital, y como la afección que presenta es grave o muy grave y no va a tener muchas posibilidades de sobrevivir ni tampoco se sabe en qué condiciones sobreviviría, los médicos deciden u ofrecen a la familia, la sedación terminal. Es decir, la muerte rápida e indolora, sin más tratamiento.

En el País Vasco, este tipo de sedaciones terminales están a la orden del día. Si un paciente anciano entra en un hospital de Osakidetza y lo ven muy mal, los facultativos preguntan a la familia si quieren que lo seden para que “no sufra”… Y muchas familias dicen que sí, que lo seden, y luego te cuentan que en pocas horas murió tranquilo y sin dolores.

Una persona que conozco bien, vivió en su familia la misma experiencia. Su madre entró en el Hospital de Osakidetza de referencia en la provincia, con una neumonía doble que avanzaba al galope y con riesgo de una septcemia por el paso de la infección a la sangre. Tras un tratamiento de choque en Urgencias la enfermedad se estabilizó y la enferma pasó a planta. A las 24 horas del tratamiento la situación empeoró, la respiración era cada vez más agitada incluso con máscara de oxígeno, prueba de que los pulmones estaban dejando de funcionar invadidos por la infección, y los facultativos ofrecieron a la familia trasladar a la enferma a una habitación individual y como todo tratamiento, “sedarla para que no sufriera”. La otra opción, pero que la familia debería dar consentimiento por escrito, era ingresarla en la UVI, intubarla, enchufarla a un respirador y ver si el antibiótico vencía la infección, y los pulmones volvían a funcionar.

La familia estaba desolada ante la situación. Se preguntaban cómo era posible que la decisión fuera de ellos y no del experto, y respondieron a los médicos: “Queremos que hagan lo que sea mejor para nuestra madre”. Los facultativos respondieron que con la edad que tenía, 82 años, estadísticamente pocos enfermos salían con vida de la UVI , en cambio, con la sedación moriría sin sufrir.

Los hijos decidieron ingresar a su madre en la UVI, siempre había tiempo para sacarla si se confirmaba que el tratamAnciano alegreiento antibiótico no vencía a la enfermedad y no mejoraba. Tras cuatro días sin cambios en su estado, la madre empezó a mejorar, a respirar progresivamente por sí misma… Los médicos fueron retirando poco a poco el respirador y reduciendo la sedación en la que estaba. ¡¡Y superó la neumonía doble!!

Hoy, la madre está mejor que antes de enfermar y con más ganas de vivir que nunca. Sale de casa, entra, acude a sus cursos de pintura, toma el café con sus amistades, cuida de sus nietos…

Da escalofríos pensar qué diferente sería la vida de esta familia si los hijos hubieran optado por la sedación y la muerte sin dolor en una habitación individual del sistema sanitario público vasco…

“Calles de la vergüenza”, homenaje impune a ETA

  • Además del sufrimiento causado por Eta durante 40 años, las víctimas del terrorismo tienen que soportar la existencia de calles en el País Vasco y en Navarra dedicadas a etarras. Argala, que cometió siete asesinatos, o Txabi Etxebarrieta, que mató a la primera víctima de Eta, son algunos de los “homenajeados”. La Asociación Dignidad y Justicia ha presentado ante la Audiencia Nacional varias querellas. De momento, se ha encontrado con decisiones opuestas de los magistrados: unos ordenan el archivo de la causa y otros, la retirada de las placas por enaltecer el terrorismo. Este miércoles, la AN deliberará sobre la unificación de criterios del callejero etarra.<(Fotografías: Daniel Portero, autor de “La Trama Civil de ETA”, editorial Arcopress)
  • Placas

Blanca de Ugarte (27-06-2008) EL IMPARCIAL. Pasear por algunos pueblos del País Vasco y Navarra sorprende por la cantidad de “goras” a Eta en las paredes, por la ausencia de la enseña nacional en los ayuntamientos, por las pancartas a favor de la independencia colgadas en las fachadas de sus edificios más emblemáticos o por la pegada de carteles con el anagrama de Eta y las fotos de los terroristas que consideran “presos políticos”. Pero hay más. Uno de los hechos más ofensivos para las víctimas del terrorismo es la presencia de calles, plazas y monolitos dedicados a algunos de los asesinos de sus familiares.

Una de las localidades más representativas de este tipo de infamias es Echarri Aranaz, un pueblo navarro que, a su entrada, en “señal de bienvenida”, exhibe un mural con los retratos de los etarras “Josu”, “Axio” y “Pello”, la serpiente de Eta y la palabra “triunfarán” en euskera. El homenaje a estos terroristas no es comparable con el monolito en honor a Mikel Arregui, miembro de Batasuna condenado por pertencia a Eta, situado en el centro de la plaza que también lleva su nombre. Echarri Aranaz cuenta además con una plaza del “gudari” (los proetarras llaman “soldados” a sus “héroes”) que, para hacer más daño si cabe a las víctimas, está situada a 30 metros de la vivienda de Jesús Ulayar, el ex alcalde del pueblo, asesinado en 1979. En la fachada de su casa han escrito, además de los tradicionales “goras” a Eta, una frase: “Españoles conquistadores fuera”.

Etxarri Aranaz

Muchos de los pueblos que contienen en su callejero nombres como el de Joseba Arregui, que atentó en 1987 contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, o el de “Argala”, que formó parte del comando que atentó en 1973 contra el presidente del Gobierno Luis Carrero Blanco, están gobernados por partidos democráticos, la mayoría de ellos por el PNV. Para acabar con lo que ve como una muestra de humillación a las víctimas, la Asociación Dignidad y Justicia (DyJ) ha presentado varias querellas contra los alcaldes de estas localidades por no retirar las placas que homenajean a los asesinos. Sin embargo, en las últimas semanas, DyJ se ha topado con resoluciones opuestas dictadas por diferentes jueces de la Audiencia Nacional.

Mural etarra

Por una parte, la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal, presidida por la juez Teresa Palacios, confirmó el pasado 26 de mayo el auto de archivo de la querella presentada contra el alcalde de Amorebieta (Vizcaya), David Latxaga (PNV), por la existencia en la localidad que rige de una calle dedicada a Juan Paredes, alias “Txiki”, y a Ángel Otaegui y otra en honor a los “gudari”. El juez ponente, Ismael Moreno, había previamente desestimado la querella al considerar que el regidor no cometió “ningún tipo de manifestación o acción encaminada a enaltecer y/o justificar el terrorismo y/o humillar a las víctimas”.

Dos semanas antes, el 14 de mayo, el presidente de la Sección Tercera de la Sala de lo Penal, Alfonso Guevara, ordenó al juez Santiago Pedraz reabrir la causa que anteriormente había rechazado contra el regidor de Arrigorriaga (Vizcaya), Alberto Ruiz de Azua (PNV), por mantener una plaza del municipio dedicada al etarra José Miguel Beñará, alias “Argala”. En la resolución que adoptó Pedraz, éste consideró que el nombre de la plaza fue aprobado hace ya varios años y que ello no supone que el alcalde del municipio haya tenido un comportamiento delictivo. Además, el juez propuso a Dignidad y Justicia llevar la causa por vía administrativa y no por la penal. Sin embargo, Guevara respondió a Pedraz que la cuestión de la competencia -administrativa o jurisdiccional— no debe plantearse para ordenar la eliminación de la placa porque ésta tiene como finalidad la de enaltecer a la persona a la que se le dedica, “ensalzarla u homenajearla, no la de menospreciarla”. El pasado 25 de junio, comenzó el interrogatorio por orden de Pedraz al alcalde de la localidad.

A pesar recibir esta orden de Guevara, Pedraz archivó el 5 de junio otra querella de este tipo que le llegó a sus manos. Se trata de la interpuesta contra el regidor de Lejona (Vizcaya), Eneko Arruabarrena (PNV), que alberga en su localidad dos avenidas dedicadas a etarras: la avenida Txabi eta Joseba Etxbarrieta y la avenida “Txikia”. Esta vez el magistrado considera que ninguna resolución judicial acredita la militancia etarra de los homenajeados.Al día siguiente de la segunda renuncia de Pedraz, otro de sus compañeros de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu archivó otra querella de DyJ, ésta en contra del alcalde de Etxebarri (Vizcaya), Pedro Lobato (del grupo independiente La Voz del Pueblo) por mantener una plaza dedicada también a los fusilados “Txiki” y Otaegui. Andreu considera, al igual que Pedraz, que esta investigación no corresponde a la vía de lo Penal.

Las decisiones de Andreu y Pedraz contrastan con las de Fernando Grande-Marlaska que mantiene una línea más parecida a la del presidente de la Sala Tercera. Tras interrogar a la alcaldesa de la localidad guipuzcoana de Hernani, Marian Beitilarrangoitia (ANV), el pasado 2 de junio, Marlaska dictó la eliminación de un monolito y de una placa con el nombre de José Ariztimuño, alias “Pana”, colocados en un parque infantil. Marlaska señaló que es “indiscutible que supone necesariamente un acto de reconocimiento personal y, como tal, de validar el uso de la violencia para la consecución de fines supuestamente políticos”. Ante estas discrepancias jurídicas entre los distintos jueces de la Audiencia Nacional y a la espera de que se sepa qué pasa con el resto de las querellas similares presentadas por Dignidad y Justicia contra los regidores de Durango, Cizúrquil, Tolosa y Echabarri-Arranz, la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional se ha visto obligada a tratar el asunto aunque ha decidido que unificará criterios sólo cuando se produzcan dos resoluciones contradictorias sobre casos “exactamente iguales” y una tercera esté pendiente de resolver, algo que, según explicaron fuentes jurídicas, aún no se ha producido.

Confesiones de un antiguo dirigente nacionalista

Impresionantes confesiones de Emilio Guevara Saleta, antiguo político nacionalista durante la Transición en el País Vasco. Relata el uso torticero del euskera por parte del nacionalismo vasco. La brutal sinceridad del escrito, le honra.

EL CORREO 07/0708

“Vaya por delante que considero al euskera como un bien cultural merecedor de los mejores esfuerzos para su conservación y para un mayor conocimiento y uso. Si no fuera así, me habría rebelado hace ya tiempo ante los excesos que en pro de este objetivo se han venido cometiendo y que, como muchísimos ciudadanos, he disculpado y minimizado en la confianza de que no se pretendía afectar a la más elemental libertad de los vascos para elegir la lengua en la que comunicarse y adquirir y transmitir sus conocimientos. Así, por ejemplo, he callado ante una aplicación de la política lingüística que ha permitido y permite que auténticos mediocres, cuyo único mérito frente a los demás es tener el euskera como lengua materna o haber aprendido en la mayoría de los casos a chapurrearlo, hayan copado las más altas magistraturas de nuestras instituciones, cátedras, cargos públicos, institutos, escuelas y medios de comunicación. He callado ante el despilfarro de recursos provenientes de los impuestos que pagan todos los ciudadanos que ha devenido en un suculento negocio para ‘aprovechateguis’ que están viviendo muy bien del euskera y dudosamente, a juzgar por los resultados, por el euskera. He callado, y de esto sí me acuso y me arrepiento, ante una política que ha expulsado a muchos hombres y mujeres de sus plazas de docentes, que ha discriminado a muchos a la hora de acceder a un puesto de trabajo, y que en definitiva ha generado sufrimiento, ansiedad y frustración en muchos ciudadanos. Todo sea por el euskera. Pero todo tiene un límite, y llega un momento en el que plantarse. Un consejero, designado por un minúsculo partido, pretende ir más allá y desde su ideología nacionalista radical quiere hacer efectivo ese sueño de convertir al euskera en la lengua que defina quién es vasco y quién no lo es, y que certifique que la existencia de ese elemento natural y cultural, como toda lengua, que es el euskera demuestra la existencia de una nación vasca originaria y plenamente independiente. Ya sospechábamos que muchos nacionalistas, cuando hablan de despolitizar el euskera, pretenden narcotizarnos para acabar imponiéndolo, y que cuando defienden el bilingüismo, lo que en realidad buscan es que el euskera sea la lengua predominante y común de su nación vasca, y el castellano una lengua ajena a la identidad de lo vasco, como el inglés, el francés o el chino.

Quienes participamos en la redacción del Estatuto de Autonomía de Gernika cometimos un error básico. Cuando en el artículo 6º definíamos al euskera como «lengua propia» del Pueblo Vasco -por cierto, ahora contemplo con horror lo aficionados que éramos y somos a las mayúsculas-, además de inventarnos un concepto confuso en el plano teórico, incurríamos en una gran falsedad: omitir que también el castellano, además de ‘lengua común’, es ‘lengua propia’ de los ciudadanos vascos o de ese Pueblo Vasco desde el momento en que es la lengua materna, desde hace siglos, de una abrumadora mayoría de vascos. Menos mal que tuvimos un rasgo de prudencia y hasta de pragmatismo cuando ni siquiera se intentó imponer el deber de conocer el euskera y sólo se estableció el derecho a conocerlo y a usarlo. De esa manera, la grave omisión inicial parecía quedar subsanada en la práctica, ya que nadie en su sano juicio pensaba entonces que fuera lógico y viable, en 1979 o en 2010, imponer el deber de conocer el euskera. Pero esa distinción errónea e incierta entre el euskera como lengua propia y el castellano como lengua oficial, impuesta y ajena a los vascos, es, en mi opinión, la coartada de esa locura a la que el nacionalismo y el Gobierno vasco nos quieren hoy llevar con planteamientos falsos y con tácticas tanto más intolerables cuanto que se producen utilizando el dinero de los contribuyentes.
Creo que no hay nadie tan incauto o ingenuo como para ignorar que, bajo la bandera del bilingüismo y de la integración, se oculta la pretensión nacionalista de utilizar el euskera como factor de una identidad y de la existencia de una supuesta nación, olvidando algo tan elemental como que las lenguas son un fenómeno exclusivamente natural y cultural, para comunicarse y transmitir conocimientos. Algo va mal cuando se quiere conectar de modo indisoluble un elemento natural a una creación artificial y discutible como la de nación. Cuando por vías indirectas, pero no por ello menos claras, se quiere que el euskera sea la lengua que marque la diferencia entre el que es vasco y el que no, entre el ciudadano de primera y el alemán de Mallorca, es un sarcasmo que se nos hable de integración, de tolerancia, de pluralismo, de voluntad de construir una comunidad de ciudadanos libres y del derecho a decidir. Al fin y al cabo cada uno está en su papel, y de un nacionalista radical sólo se puede esperar que, antes o después, termine perjudicando los derechos y libertades de los ciudadanos que no son nacionalistas o que, quizás demasiado ingenuos, creíamos que otro nacionalismo integrador y respetuoso de la pluralidad es posible. En la batalla que los padres de la Plataforma para la Libertad de Elección Lingüística están librando frente al insensato proyecto del consejero de Educación del Gobierno vasco y frente al conformismo de unos centros educativos literalmente sometidos a la coacción económica, se plantea algo que afecta al núcleo esencial de la libertad, hoy a la de los padres, mañana a la de los profesionales, a la de los comerciantes, a la de los empresarios y trabajadores y en definitiva a la de todos los ciudadanos vascos. Somos nosotros, las personas, quienes tenemos el inalienable derecho a elegir la lengua en la que queremos comunicarnos y educar a nuestros hijos y nietos. La lengua es un mero instrumento a nuestra disposición, y no un sujeto de no se sabe qué derechos que puedan llegar a condicionar las más elementales, personales e íntimas decisiones de cada ciudadano.
Ya está bien de callar o de tener miedo a expresar públicamente lo que en privado muchos pensamos. El euskera es un idioma de muy difícil aprendizaje y de un escaso, por no decir nulo, valor funcional en el mundo actual de la ciencia, de la economía, de la comunicación. Tiene un valor evidente como bien cultural, pero también ocurre con la txalaparta y sin embargo a nadie se le ocurre -al menos por ahora- que este instrumento tenga en nuestros conservatorios un papel vehicular para aprender música superior al del piano. Es de una estupidez supina violentar las más elementales normas y recomendaciones sobre la lengua vehicular educativa, que es y será siempre la lengua materna, cuando disponemos de una lengua común que es tan propia de este pueblo como el euskera, el txistu, el txakoli o el arrastre de piedra. Si no fuera porque esa estupidez cada vez es más asfixiante, sería para reírse: en un país donde desde las reuniones del propio Gobierno vasco, las de los ‘ebebés’ de turno y las asambleas de los partidos se desarrollan en castellano -y menos mal, porque si ya hoy su nivel es mediocre, imaginen cuál sería si todos debieran usar en todo momento el euskera-, donde hasta los que enseñan en euskera acuden al castellano cuando les toca ser evaluados, llegan los ‘tontontxus’ para obligar a nuestros hijos y nietos a tener que pasar por lo que ellos no pasan, contra toda lógica y contra la libertad de cada uno para utilizar la lengua que prefiera de entre todas las que estén a su disposición. Si cualquier lengua, y por supuesto el euskera, tiene que mantenerse sobre el sufrimiento, la imposición, la ansiedad y la discriminación de una mayoría de ciudadanos, más vale que muera. Porque sólo puede y merece vivir aquello que nos sirve, y no aquello que nos limita, que nos coarta, que nos desazona y que se nos impone.
Vuelvo al principio. El euskera es del todo inocente, como cualquier lengua, y merece ser respetado y apreciado. No lo son los que se aprovechan del euskera, los que se sirven del mismo para medrar y para conseguir sus objetivos sectarios y partidistas. Contra esta gente, que es la culpable de que el euskera sea un factor de división, es contra la que me rebelo y de la que abomino. No contra el euskera. Me parece correcto que las instituciones vascas garanticen el derecho a conocer y usar el euskera de aquellos ciudadanos que así lo decidan. Aplaudo que protejan el euskera, el patrimonio histórico, el arquitectónico y en general todo aquello que integra nuestro acervo cultural. Comprendo que procuren fomentar, pero sin imposiciones ni excesos y atendiendo a las características del euskera y a la realidad social, el llamado bilingüismo. Pero porque asumo todo ello, exijo que se garantice también mi derecho a elegir y a usar en todos los ámbitos el castellano como lo que es y con todo lo que ello supone: mi lengua materna, común y propia de todos los vascos. Y si deseo ser monolingüe, o aprender el chino en vez del euskera, que se respete esta decisión, porque conocer y usar el euskera es sólo un derecho y no un deber, tal y como literalmente señala nuestro Estatuto de Autonomía.”

¡Ingrid Betancourt, liberada!

Ingrid Betancourt, ex-candidata a la Presidencia de Colombia, que fue secuestrada por la banda terrorista FARC en febrero de 2002  -¡¡hace más de seis años!!-, ha sido liberada por la policía colombiana, junto a 14 rehenes más. La operación se ha llevado a cabo gracias a la infiltración de varios agentes colombianos en la cúpula de la guerrilla.

He pensado mucho en esta mujer en los últimos tiempos, he intentado ponerme en su piel e imaginar lo que estaba siendo su vida y si el ser humano es capaz de soportar seis años de secuestro, lejos de los seres queridos, de los corazones que sabes que te quieren tal como eres y saben lo que te sucede sólo con una mirada… Y he tenido que dejar de pensar en ello porque me entraba una angustia insoportable.

Pero todo ha terminado. Hoy Ingrid Betancourt está con los suyos, está libre, aunque nunca sabremos cuántas heridas quedarán en su interior para siempre.

Aún así, ayer me fui a dormir con el corazón alegre. El bien ha triunfado y a quince personas, a quince familias, a cientos de parientes cercanos, a cientos de amigos y a millones de personas de buena voluntad, se nos ha alegrado el alma con la noticia.

El Gobierno Vasco impone el euskera a los comerciantes

Con la jerga a la que nos tiene acostumbrados, el Gobierno Vasco se escuda en “los derechos lingüísticos de las personas consumidoras y usuarias” para obligar a los comerciantes a contratar vascoparlantes.

En primer lugar, “personas consumidoras y usuarias” se dice “consumidores y usuarios”, pero en fin, no es lo más importante de la noticia. Lo realmente grave de la noticia es que el Gobierno Vasco da un paso más en la inadmisible injerencia de la administración pública en la vida privada de los vascos (“y vascas”).

Leemos en LA RAZÓN

“El Gobierno vasco extenderá la imposición del euskera al comercio. El objetivo de esta norma es que en un plazo máximo de cuatro años los establecimientos del País Vasco atiendan en euskera. El decreto aproboda ayer por el Consejo de Gobierno, y que entrará en vigor cuando se publique en el BOPV, obligará a los comercios de más de 10 empleados a contar al menos con uno que sea euskaldun. Asimismo, las grandes empresas de servicios básicos (transporte, telefonía, gas?), públicos o de más de 400 metros cuadrados tendrán que etiquetar y emitir toda su información en las dos lenguas cooficiales de la comunidad. Según explicó la portavoz del Ejecutivo de Vitoria, Miren Azkarate, «se darán ayudas» para que el comercio pueda adaptarse progresivamente a los objetivos lingüísticos que establece el decreto”

¿Qué nos parece esta nueva vuelta de tuerca en pro del euskera?

Penosa, fanática, contraproducente para la natural adhesión de una buena parte de la sociedad vasca al uso del euskera, inútil para conseguir una expansión en el uso de nuestra lengua autonómica ya que las últimas estadísticas nos dicen que nunca como ahora hay tantas personas vascoparlantes pero el uso de la lengua no se ha incrementado sino todo lo contrario. Y es que… ¿Nuestros gobernantes son tan miopes que no entienden que todo lo que es impuesto desde fuera, puede que se aprenda pero luego no se utilizará, justamente como reacción a esa voluntad totalitaria del poder…?

Al Gobierno Vasco no le va a quedar más remedio -tiempo al tiempo- que crear un cuerpo de comisarios lingüísticos que vigilen los hogares vascos para comprobar si en lo más íntimo de nuestro hogar nos comportamos como buenos ciudadanos y hablamos en la lengua permitida…

En fin, qué penita da pensar en lo que podríamos llegar a ser y que por culpa de una clase política delirante…, no seremos.

Debate en San Sebastián sobre libertad lingüística

El diario El Mundo, en colaboración con la Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística, ha organizado un foro de debate el miércoles 2 de julio en San Sebastián, donde se analizará el derecho a la libertad lingüística de los alumnos y su incidencia en el sistema educativo de la Comunidad Autónoma Vasca.

Los ponentes serán: Pablo Gay-Pobes, presidente de la Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística; Arantza Aurrekoetxea, parlamentaria autonómica por el PNV; Konrado Mugerza, presidente del Consejo Escolar de Gipuzkoa e Isabel Celáa, portavoz de Educación y Cultura del PSOE en el Parlamento Vasco.

¡¡Animamos a nuestros lectores a que participen en este interesante evento!!

Lugar: Hotel María Cristina. Paseo de la República Argentina, 4 (Donostia-San Sebastián)

Hora: 19:30

Una historia feliz del Hospital de Basurto

Aunque es una noticia de hace unos meses, y por cortesía de una amiga y forista de HO, merece la pena incluir esta feliz noticia en nuestro blog. La ciencia avanza y permite que nuestros queridos pequeñuelos salgan adelante con tan solo medio kilo de peso…

Una luchadora de medio kilo

Paula, una niña prematura que nació en Bilbao con 490 gramos de peso, consigue sobrevivir Su caso es insólito porque los médicos creen que no sufrirá secuelas

«Nos dieron 48 horas. Si no había empeorado para entonces, había una esperanza», cuentan los padres.

LA RAZON.ES

R. Serrano
madrid- «Cuando la vi por primera vez me quedé impresionada. Pensé que no saldría adelante, era tan pequeña… y hasta la piel se le veía transparente. Me derrumbé». Quien cuenta esta historia se llama Paciencia, un nombre muy apropiado para definir el calvario que ha vivido hasta que ha visto a su hija salir adelante. El relato de su marido, Mariano Hontoria, es similar. «Me quedé blanco cuando la vi. Tumbada, cabía en la palma de mi mano». Paula nació el pasado 8 de marzo en el Hospital de Basurto, en Bilbao. Estaba en la semana 29 de gestación, pero el bebé tenía un peso muy inferior al apropiado: apenas 490 gramos.

Los médicos descubrieron que no le llegaba alimento. Si seguía en el vientre materno, moriría; fuera, las posibilidades eran pocas, pero existían, así que le practicaron una cesárea.

Ganas de vivir
«No nos dieron muchas esperanzas. En ese hospital nunca había sobrevivido una niña tan pequeña. Pero tenía ganas de vivir», recuerda Mariano. En concreto les dieron «48 horas. Si para entonces no había empeorado, había esperanzas».

Mariano y Paciencia -él de Bilbao, ella de Guinea Ecuatorial- no pudieron hacer otra cosa que marcharse a casa cuando ella fue dada de alta y peregrinar al hospital «cada vez que le daban el biberón, para asistir a las tomas, y para practicar el método ??canguro??, darle calor al bebé y que sepa que no está solo», cuenta Mariano. Así, durante tres meses.

La semana pasada por fin llegó el momento de que Paula viera el mundo más allá de la incubadora. Ya pesaba más de 2,3 kilos y pudieron llevársela a casa.

Para Alfonso Delgado, jefe de Pediatría de Basurto, el caso de Paula «es excepcional». Sobre todo porque después de sufrir «problemas metabólicos, respiratorios y digestivos muy graves», ahora creen que «no tendrá secuelas neurológicas». «Las ecografías cerebrales, así como el flujo sanguíneo central, no han presentado ninguna anomalía. Es posible que no sea muy alta, pero no tiene ningún riesgo especial».