El reciente anuncio de la Ministra de Sanidad de que el Gobierno autorizará la dispensa de la llamada «píldora del día después» (PDD) sin necesidad de receta médica, incluso a menores de edad sin la autorización parental, «y a un precio asequible», plantea serios interrogantes, desde un triple punto de vista moral, social y de salud pública.
Hasta ahora, la píldora se venía distribuyendo en España en centros de salud, algunos centros municipales y en farmacias, siempre con receta médica, para situaciones excepcionales en las que se hubiera tenido relaciones sexuales plenas sin protección alguna, con eficacia en un plazo de setenta y dos horas. El objetivo: eliminar, «in extremis», cualquier consecuencia de una relación sexual coital en la que no se tomaron medidas preventivas del embarazo o se duda, por la razón que sea, de su eficacia.
Ante todo, conviene recordar que la píldora anticonceptiva de emergencia es un potente complejo hormonal que contiene levonorgestrel y otras sustancias, capaz de provocar un doble efecto, primero anticonceptivo, -evitando que se produzca la fecundación-, y segundo, un efecto secundario, pero también posible, anti-implantatorio. Este último significa que, de haberse producido la fecundación del óvulo por el espermatozoide, la PDD puede hacer que el embrión recién concebido no anide en el útero, y se produzca un aborto, del cual la mujer ni siquiera va a darse cuenta.
Desde el punto de vista ético, (y dejando a un lado las reservas morales que podrían hacerse respecto de la conducta anticonceptiva en general y en particular respecto de su promoción, en un país con tan serios problemas de natalidad), la PDD ya es problemática moralmente puesto que no se trata de una píldora anticonceptiva más, sino de un fármaco con un posible efecto abortivo. Ya que la mujer no sabe en el momento de tomarla, si está o no embarazada, su ingesta supone aceptar esa posibilidad. Aunque se trate de un cigoto, un embrión humano muy joven, en la medida en que se podría estar provocando un aborto, ya existe un problema ético. En este sentido, sería necesario que los ginecólogos que la recetan y los farmacéuticos que la dispensen, informen de este efecto abortivo, y que la Administración sanitaria competente exigiera a los laboratorios que la fabrican que incluyan en el prospecto esta información. De esta manera, la mujer podría consentir informadamente, esto es, con verdadera libertad.
Desde el punto de vista social, permitir que la PDD se pueda adquirir sin control facultativo, sin límite de edad y sin control paterno para los menores, choca contra el más elemental sentido común y, por cierto, contra la línea ideológico-política mantenida por el gobierno hasta ahora en materia de «derechos reproductivos y salud sexual»: facilitando -e indirectamente promoviendo- esta fórmula anticonceptiva, se transmite a la sociedad la falsa idea de que se trata de un anticonceptivo más, una opción que debe ser accesible, fomentando un número incontrolable de abortos, en lugar de una conducta anticonceptiva responsable. Porque, si mañana puedo ir a la farmacia y me darán la PDD sin receta, ¿para qué voy a tomar la píldora diariamente o vamos a usar el preservativo? No sólo es incoherente con la política de promoción de conductas responsables frente a los embarazos no deseados y contra la transmisión de las enfermedades de transmisión sexual, – sino que pone a disposición de los menores un fármaco con serias contraindicaciones y efectos secundarios sobre la salud, sin que sea necesaria ni la intervención del médico ni la de los padres o tutores, lo que fomentará un uso frecuente, en suma, se está promoviendo justo lo contrario de la responsabilidad en materia sexual.
Desde la perspectiva de la salud pública, cuya promoción y aseguramiento es el primer deber -constitucionalmente establecido- de las autoridades sanitarias, esta medida es absolutamente contraproducente. La razón, enunciada más arriba, ha sido explicada por los expertos: La píldora del día después es un producto con una fuerte carga hormonal, un complejo químico con graves posibles contraindicaciones y con efectos secundarios posibles muy nocivos para la salud de la mujer, por lo que debería estar bajo control ginecológico, y tomarse muy excepcionalmente. Desde luego, esto no ha sido expresado por la Sra. Ministra y es una grave irresponsabilidad. Si hoy día, en España, los farmacéuticos no venden antibióticos ni productos mucho menos importantes sin receta médica; si se está defendiendo institucional y legalmente un uso racional del medicamento; y, sobre todo, si lo que se quiere es promover conductas responsables, ¿cómo se puede banalizar el efecto de la PDD y autorizarse su libre administración, sin poner en riesgo la salud de sus usuarias?
Ante tan disparatada iniciativa, contraria a la moral, a la responsabilidad en las relaciones sexuales y a la salud pública, esperamos una contundente reacción de la sociedad civil, especialmente de los colegios profesionales, médicos y farmacéuticos, resistencia mucho más clara y activa de la que hemos visto hasta ahora, desde el punto de vista institucional.
Pero también confiamos en la valentía de los profesionales sanitarios, que, en coherencia con los más elementales principios de sus respectivos códigos deontológicos, podrán ejercer una doble objeción: la de ciencia, pues no tratándose de un “medicamento” – no sirve para tratar ni curarse de nada-, no forma parte de su función profesional su distribución; y de conciencia, cabría ejercer este derecho constitucional, pues con este cambio legislativo, por razón de su potencialidad abortiva, la prescripción y la dispensa de la píldora supone un caso de gravísimo conflicto con las convicciones éticas de la gran mayoría de los profesionales de la salud.
Ante tan nefasta e irresponsable decisión política, nos preguntamos: ¿No estará sirviendo la difusión en estas condiciones de la “anticoncepción de emergencia”, como una medida política “de emergencia”, para distraernos de otras emergencias económicas y sociales pendientes de resolver?
José Carlos Abellán Salort (Universidad Rey Juan Carlos)





LA PÍLDORA DEL DÍA DESPUÉS
Aspectos farmacológicos, éticos y jurídicos
José López Guzmán (Doctor en farmacia)
Ángela Aparisi (Profesora universitaria de derecho)
Es un momento óptimo para conocer más profundamente qué es lo que supone este fármaco. Esperamos que los blogs transmitan esta preocupación e informen sobre el único libro que hay sobre el tema.
En el enlace hay una ficha técnica del libro, que incluye con todo detalle quiénes son los autores y la sinopsis del libro.
LA PÍLDORA DEL DÍA SIGUIENTE
Este tipo de iniciativas no sólo son un atentado a la salud pública, los más grave es la vulneración del derecho de los padres a educar a los hijos. Están confundiendo a los menores respecto a las relaciones sexuales desde edades muy tempranas y además fomentan que estos menores actúen al margen de sus padres y que les engañen. Están transmitiendo que el supuesto “Estado” del “bienestar” cuida y vela por los menores mejor que sus propios padres. En el fondo hacen calar el mensaje de que los padres “carcas” tienen ideas trasnochadas e inútiles, y que es normal que el Gobierno ponga a su disposición todas las facilidades para sortear cualquier impediemnto a su libre elección de forma de vida, cualquiera que ésta sea. El Estado se mete en nuestras casas, quiere sustituirnos porque no cree en la familia y además es una institución que les molesta, y para ello nos enfrenta a nuestros propios hijos. Pero hay que dejar clara una diferencia muy grande: Los padres QUIEREN a sus hijos, el Gobierno NO, sólo los UTILIZA para perpetuarse. Es lamentable que las Ministras de la píldora que salen en los periódicos adoctrinando NO TIENEN NI UN HIJO, y que por otro lado se reconozca que el problema de las pensiones es la baja natalidad, cuando este es el resultado de medidas exclusivamente encaminadas a que se rompan los matrimonios y se interrumplan los embarazos.¿qué tipo de mosntruos están fabricando con nuestros hijos? ¿qué referencia les queda, el Estado que todo lo puede y a todos cuida? Que se lo digan a los parados, que al primer sitio al que acuden es a casa de su familia.
Del telediario de ayer se me ha quedado la imagen de la señora ministra repitiendo: “es un anticonceptivo, es un anticonceptivo, no tiene por qué haber objeción de conciencia de los farmacéuticos, es un anticonceptivo.”
Pero no es un anticonceptivo, es algo aún peor: es una bomba atómica especialmente diseñada para matar inocentes enriqueciendo a los farmacéuticos y arruinando la salud de las usuarias sin receta médica.
En las cajitas de la píldora del día después habría que poner: LAS AUTORIDADES SANITARIAS MATAN.
Lo que no se dice sobre la píldora del día después: es abortiva en un 30% de los casos y aumenta bastante el riesgo de embarazo ectópico.
http://www.med.uchile.cl/2006/septiembre/2085-sobre-el-levonorgestrel.html
Sobre el levonorgestrel
Píldora del día después (levonorgestrel de emergencia =LNGE) y Ética.
El LNGE detiene la ovulación, pero no la de los folículos grandes a punto de ovular; entonces, es probable que no actúe como anti-ovulatorio desde antes de las 12 Hrs. pre-, durante y post-ovulación (1). Como anti-ovulatorio exclusivo, LNGE, dado de 0 a 24 Hrs. (1 día) post-coito (po-c) en cualquier día del ciclo menstrual, no podría tener más efectividad que 65% en prevenir un embarazo (calculando la probabilidad de embarazo con la ventana de los días fértiles de un ciclo menstrual promedio); pero, tiene según la OMS (2), en ese periodo po-c, 95% de efectividad. El 30% de efectividad adicional se debe a efectos post-ovulatorios, es decir, a cigotos o embriones que abortaron antes o llegando al útero. LNGE dado entre 25 y 48 Hrs. po-c (2 días), tendría efectividad (como anti-ovulatorio exclusivo) de 45%, pero tiene según OMS 85% (40% de efecto post-ovulatorio). Entre 49-72 Hrs. po-c (3 días) el par esperado-observado de efectividad es 30-58% (28% de efecto post-ovulatorio). La OMS (3) extendió el estudio a LNGE dado 73-96 Hrs (4 días) y 97-120 Hrs (5 días) po-c y encontró en ambos periodos una efectividad preventiva de embarazo de 60%, esperándose 20 y 10% respectivamente, es decir, 40 y 50% de actividad preventiva de embarazo post-ovulatoria. Si LNGE dado 5 días po-c previene el 60% de los embarazos es porque tiene efectos post-ovulatorios (aún considerando la capacitación espermial hasta el 4 día po-c). En sus estudios (2) la OMS encontró que se previno entre 6 y 23 embarazos cuando LNGE fue dado durante o pasada la ovulación. La crítica que las madres calcularon mal su ovulación 14 días antes de su menstruación próxima, no es válida, porque se aplica tanto para más o menos que 14 días; además, la OMS presenta el estudio en relación al día del coito, siendo que LNGE se dio entre 0 y 72 Hrs. po-c y debe agregarse, entonces, un día y medio más para calcular la efectividad real de LNGE. Si se hace esta corrección y se supone (a favor de LNGE) que las mujeres tuvieron su ovulación 13 días antes de la menstruación próxima, igualmente quedan 23 a 30 embarazos evitados post-ovulatoriamente. Ambos resultados independientes muestran concluyentemente que LNGE tiene efectos post-ovulatorios y debe actuar retardando el tránsito del cigoto o embrión por las trompas de Falopio (oviducto), produciendo su muerte por no llegar a tiempo al útero o por su implantación oviductal que es inviable y termina en aborto. Si es así, se predice que cuando LNGE fracasa como anticonceptivo, aumenta la frecuencia de embarazo ectópico en el oviducto. Esto se probó científicamente con tres estudios publicados, que permiten estimar la tasa de embarazo ectópico. Los tres muestran una tasa de embarazo ectópico cercana a 4,5%, siendo la habitual de 1,6% (4); aumento que es significativo. Es importante, si se quiere generar una política de población tener conciencia que al fracasar LNGE (20% promedio de fracaso, en comparación con 2% de fracaso del dispositivo intrauterino de emergencia) produciría aumento del embarazo ectópico. Desde un punto de vista ético la situación es todavía más insostenible. Supongamos que no se sabe si LNGE tiene o no efectos post-ovulatorios (e-p-o). La verdad es que o tiene e-p-o o (exclusivo) no tiene e-p-o. Si es verdad que tiene e-p-o, estamos en el caso ya analizado previamente y es cigoticida o embricida en el oviducto o por no-implantación en el útero. Si sólo actúa previniendo la ovulación antes de las 12 Hrs. pre-ovulación, no tiene efecto posterior a ese tiempo. Entonces, LNGE será inútil, como anticonceptivo, los 15 días antes de la menstruación próxima; en este caso será un crimen dar un fármaco que se cree que es inútil para prevenir el embarazo, haciendo creer a la joven, que ha sido violada o que ha tenido un coito desprotegido en ese periodo premenstrual, que se le da un fármaco seguro para evitar el posible embarazo. El Ministerio de Salud de Chile, si realmente cree que LNGE no tiene efecto cigoticida o embricida y que sólo actúa pre-ovulatoriamente, tiene que anunciar a todas las mujeres bajo riesgo que no consuman LNGE 15 días antes de la próxima menstruación. De otra forma está cometiendo una grave infracción ética al engañar a las jóvenes con un fármaco que él mismo cree inútil. Ningún fabricante de LNGE hace esta precaución obligatoria, por lo que se concluye que todos suponen que LNGE tiene realmente efectos post-ovulatorios, cigoticidas y embricidas.
1. Croxatto HB y Cols. Contraception 2002; 65: 121-8
2. WHO. Task Force Postovulatory Methods of Fertility Regulation. Lancet 1998; 352: 428-33. (nótese que éste es un grupo de trabajo sobre métodos post-ovulatorios de regulación de la fertilidad).
3. von Hertzen H y Cols. Lancet 2002; 360: 1803-10
4. Valenzuela CY. Rev Med Chile 2005;133: 612-3
Dr. Carlos Valenzuela Yuraidini
Profesor Titular de Genética, Etica y Epistemología
Facultad de Medicina, Universidad de Chile,
Independencia 1027, Fono 9786302, e-mail cvalenzu@med.uchile.cl
Joba que aburridos soys siempre con la misma cantinela, y poniendo como excusa a los jovenes… y la gente adulta que quiere utlilizarla de 22, 23,24,25….y mas…30,31,32,33, etc…años.
y la gente adulta en resumen que quiere buscarla y no la encuentra que?
se vende a 20E un chico/a de entre 15 y 18 años no consigue esa cantidad salvo que trabaje,
por fin los jovenes (25-45 años) podremos comprarla sin que tengamos que andar preguntando.
Democrata, no tienes ni idea de lo que dices.Estoy harta de ver a niños de 11 y 12 años con 20 euros y más en el bolsillo y en días de colegio.Infórmate primero.Es una aberración que niños de estas edades
necesiten permiso de los padres, por ejemplo, para hacerse un piercing y, sin embargo no lo vayan a necesitar, según pretende nuestro “genial” gobierno, para abortar o para comprar este fármaco abortivo.
Demócrata:
El aborto es un asesinato independientemente de la edad del asesino.
Yo “soy”. Vosotros “sois”. Se ve que la ortografía no es tu fuerte Democrata(Rael). Aunque te aburra un poco, tú sigue leyendo. Siempre se aprende algo.
Mira que se lo tengo dicho, Javier. Pues nada, Democrata con sus añitos sigue machacando el idioma. A ver si tu consejo le conmueve.