Hacia la desaparición de los partidos políticos

La completa descomposición y corrupción de los partidos políticos, no sólo en lo relativo a cuestiones económicas, sino sobre todo en lo tocante a estas entidades como cauce de la participación del ciudadano en la vida pública y vehículo de la representatividad de la soberanía nacional del pueblo a través del poder legislativo, es un fenómeno visiblemente notorio no sólo en España, sino en todos los países del llamado Occidente.

El recurrente llamamiento a resolver esta situación mediante partidos políticos de nueva creación no hace sino perpetuar el problema. No se puede resolver un problema estructural aplicando nuevas dosis del mismo problema. La única opción realmente regeneradora y revitalizadora del tejido social sería entonces la supresión de los partidos políticos como tales, al menos en su estructura y funcionamiento actuales. Sin embargo, el simple enunciado de esta posibilidad nos aboca a un vacío institucional que se presenta muy difícil de cubrir.

Es necesario entonces iniciar una reflexión en principio utópica, acerca del contenido real de la alternativa que pudiera llenar ese vacío institucional que provocaría la simple desaparición de los partidos políticos como agentes sociales de representación parlamentaria. Sin duda, tales posibilidades teóricas son imposibles sin un gran clamor ciudadano que las sustenten, y sin embargo la sociedad española está a punto de estallar en un grito unánime contra los actuales partidos.

El primer supuesto que debe mantenerse es el de la validez del principio de representación política. De ser cuestionado, no quedaría sino un retorno a épocas tiránicas, totalitarias o absolutistas. Es, por tanto, el principio de la soberanía nacional el que no puede ser puesto en cuestión de ningún modo, y mucho menos sustituyéndolo por antiguos principios teocráticos. El problema es, ni más ni menos, de qué forma se puede concretar ese principio de soberanía nacional en la formación de una voluntad popular que dé lugar a un parlamento realmente representativo.

Y la vía que conviene explorar vuelve a ser la de la representación política a través de personas concretas. Y “vuelve a ser” porque inicialmente la democracia parlamentaria no se organizó en torno a grandes formaciones partidistas, que surgieron con posterioridad en la historia del siglo XIX, sino en torno a ciudadanos aislados que se presentaban ante la ciudadanía para ser elegidos como representantes de la misma.

Procedamos, entonces, paso a paso y sin obviar nada de lo que a primera vista puedan parecer perogrulladas; es necesario incidir en aquellas cosas que ya se dan por supuestas por su extrema simpleza y evidencia, pues es precisamente en estas obviedades donde pueden encontrarse las claves que permitan articular una alternativa al actual sistema de partidos políticos.

De este modo, nos encontramos con una primera situación de facto: en el supuesto de que fueran suprimidos todos los partidos políticos y se mantuviera el principio de representatividad, el punto de partida sería una situación en la que cualquier ciudadano que lo deseara podría presentarse como candidato antes sus conciudadanos para ser elegido su representante. Y esta situación teórica desemboca en un imposible que ya fue constatado en las primeras épocas de la democracia parlamentaria: millones de ciudadanos estarían dispuestos a ser elegidos, y cada uno se presentaría por su cuenta y riesgo, por propia iniciativa, creando una situación real de inelegibilidad.

Esta posibilidad nunca llegó a darse en la práctica, pues ya desde el primer momento se establecieron unos requisitos restrictivos para poder ser candidato a las cámaras legislativas, y estos requisitos fueron, como es sabido, en función de la renta que cada persona individual poseyera. De este modo, los primeros tiempos de la democracia parlamentaria se desarrollaron en un contexto en el que sólo podían ser “elegibles” unos pocos que poseían unas altas rentas económicas. Esto permitió a la pujante burguesía hacerse con un control “de clase” de los principales órganos legislativos y ejecutivos de aquellas primeras democracias. De igual forma, la capacidad para ser elector fue restringida también por el mismo sistema dando lugar al llamado “sufragio censitario”.

No hace falta decir que tal criterio de restricción hoy en día es por completo imposible e indeseable. Pero lo que sí resulta imprescindible es rescatar de aquellos primeros tiempos la idea de “restricción”, si bien reorientada hacia otro tipo de citerios que hagan practicable y posible un proceso electoral en el que no concurran millones de candidatos particulares. Y precisamente en estos momentos los nuevos criterios de restricción andan ya en boca de todo el cuerpo social.

Estos criterios tienen que ver con la cualificación académica y profesional de aquellos que podrían ser candidatos a representantes de la ciudadanía en la gestión y gobierno de la cosa pública. El fenómeno por el cual los partidos políticos se han convertido en “agencias de trabajo temporal”, agrupando bajo sus siglas legiones de oportunistas sin oficio ni beneficio que han hecho de su adscripción partidista su medio de vida, unido al espectáculo de ver en diversos ministerios y puestos ejecutivos a absolutos incompetentes sin la más mínima preparación para el desempeño del cargo, han generado en la sociedad el suficiente sentido crítico como para hablar a las claras de la necesaria cualificación del político.

Desde este punto de partida, que combina representación política con candidaturas individuales y criterios restrictivos de tipo académico y profesional, cabe abordar la posibilidad teórica de un nuevo sistema parlamentario sin partidos políticos, atendiendo sobre todo a las cuestiones prácticas más urgentes que se plantearían, como son:

1.- El tipo de sistema electoral

2.- La distribución territorial del proceso electoral

3.- El marco legal para los candidatos

4.- La financiación de las candidaturas

5.- El papel de los grupos de interés y de presión

Este último punto es quizás el de mayor importancia, pues las candidaturas libres e individuales corren el riesgo de ser pervertidas y viciadas precisamente por la existencia de grupos de presión en la sociedad que podrían generar una corrupción tan generalizada al menos como la actual. Cada uno de estos puntos será analizado en sucesivos artículos.

18 Respuestas a “Hacia la desaparición de los partidos políticos”


  1. 1 Afrikaner

    Creo que la tecnologia disponible (Internet) ya permite en teoria
    la implantación del sistema de la democracia directa, con el voto obligatorio para todos los ciudadanos con el derecho a votar.
    (En Belgica votar es obligatorio)
    Otra solución es adoptar las formas de la democracia directa que
    rigen en el sistema suizo; los ciudadanos tienen potestad para convocar los referendums con el fin de abolir las leyes aprobadas por el parlamento y tambien referendums constitucionales para aprobar las enmiendas a la Constitución del pais.

  2. 2 Alejandro Campoy

    Afrikaner

    ¿Te refieres a que los ciudadanos voten directamente las leyes, sin que exista parlamento?

  3. 3 Juana de Arco

    Muy interesante, Estaré alerta.

    Pero lo que no entiendo es:
    - De qué manera se formaría ese grupo
    - Como se denominaria
    - Como se haria propaganda de forma que la mayoria de ciudadanos entendiese y diese el visto bueno.

    Desde luego ha de ser un grupo de representantes preparados cada cual en un tema concreto, de forma que por ejemplo:
    - Un Economista lleve la economía
    - Varios médicos que lleven la sanidad, dado que ello requiere de especialistas para que por ejemplo cada servico sanitario disponga de lo que realmente necesita, y sea dirigido adecuadamente.etc.

    Quiero decir, que deberia haber una persona o personas encargadas del campo para el que estén preparados, en lugar de una sola que sabe de todo y no sabe de nada.

    Me gutaria que si lo crees posible, y en alguna entrada futura, explicaras esto de cara a los que desconocemos casi todo de lo que propones, pero que resulta alentador e ideal.

  4. 4 Juana de Arco

    Se me olvidaba una cosa.
    En caso de que un representante cometies una fechoria valiendose de su cargo ¿tendría inmunidad?

    ¿Por cuanto tiempo ostentaria el poder un representante?

  5. 5 Minaya

    El sistema político americano es bastante más próximo a lo que planteas que la partitocracia europea. Habría muchas ideas que extraer de él.

    Otra reforma necesaria, vigente en el sistema estadounidense, pero también en el francés y en la mayoría de los iberoamericanos sería la separación de las elecciones al poder ejecutivo y al legislativo. Eso, combinado con las elecciones a candidatos individuales, asegura un sano grado de separación de los poderes ejecutivo y legislativo que no se da en las “democracias” parlamentarias.

  6. 6 Juana de Arco

    Estoy contigo Minaya. Me encanta el sitema estadounidense, porqwue además de lo que describes, está limitado, se fiancian sin dinero del Estado, y los líderes tienen que responder si o si ante sus electores de lo que prometen en campaña, además de tener que ajustarse el cinturón porque aunque lleguen a La Casa Blanca pueden salir por la puerta de atrás si se escaquean. Y de ello hay varios ejemplos.

  7. 7 Penélope

    Muy interesante el tema. Pero no debemos olvidar que somos unos cuantos los que percibimos que el sistema político en general y los políticos en particular, son una mafia que sólo se representan a sí mismos y sus intereses personales. La gran mayoría no ha interiorizado que son nuestros EMPLEADOS nada más. Somos un país de hooligans, cada cual de su escudería. La situación deberá empeorarse aun más, ser insostenible para surja una especie de Comité de Salut Public o JUnta de Emergencia Nacional que tome las riendas momentáneamente, haciendo tabla rasa de toda la basura incrustda y poniendo un poco de órden en la Granja Orwelliana. Una vez reconducido el desastre sería el momento de pensar en un sistema realmente representativo de los ciudadanos que sustituya a la actual partitocracia. El sistema Americano no está mal, desde luego no se financian con fondos públicos, pero sí lo hacen con fondos, ayudados por lobbies capitalistas. En suma que siguen mandando los de siempre , LOS AMOS DE LA PASTA como yo les llamo. Los que ponen y quitan Gobiernos a conveniencia. Quizás sería bueno, ya, ya sé que es utópico, que no hubiese elecciones, que los Partido o Formaciones gobernasen por turno delimitado para todos. Como en las Comunidades de Propietarios, el Presidente se designa por riguroso turno

  8. 8 Gualterio

    Un cambio necesario sería hacer que los candidatos al parlamento, al ejecutivo y al poder judicial fuesen responsables a sus electores dentro de sus respectivos conscripciones y, al mismo tiempo, responsables ante la constitución del pais. De esta manera tendrían la libertad para votar en conciencia, sin estar atados por la voluntad del mandamás de un partido. Tampoco esto es perfecto, pero si los elegidos no cumpliesen con sus promesas electores podrían perder sus cargos en las próximas elecciones.

  9. 9 vanlop

    Por lo poco que he leído el sistema USA es de este estilo, pero últimamente se está corrompiendo. De todas formas nos llevan una ventaja enorme. Por ejemplo, los más feroces ataques al presidente Obama los ha escrito, que yo sepa, un senador demócrata.

    A falta de concretar en los siguientes artículos, esta línea además de que los ciudadanos puedan plantear refrendos, parece si no la mejor, al menos la más factible y práctica.

    Tal vez que los ciudadanos puedan revocar las decisiones de los alcaldes sería el avance democrático más grande que se puede lograr.

  10. 10 Almudena

    Minaya y Juana de Arco:
    En EE.UU. efectivamente los partido políticos se financian sin dinero del Estado, lo que provoca que los grupos de poder que financian a los partidos influyan en las decisiones del poder ejecutivo y también del legislativo en favor de sus intereses particulares.
    Los lobbies son grupos de influencia política y están relacionados directamente con los escándalos de corrupción política. Ejemplos de estas corrupciones hay muchos. Además, EE.UU hoy día, se encuentra metida de lleno en corrupción política, esta fue una de las causas por la que los ciudadanos de Chicago no querian los juegos olímpicos. Están hartos de tantísima corrupción.
    Y volviendo al artículo: ¿Por qué no un sistema de listas abiertas? y ¿por qué no una nueva Ley de financiación de los partido políticos? También se puede añadir: un máximo de años de mandato político, como por ejemplo 8 años. Una mayor democracia dentro de los órganos de los partidos políticos. Un reglamento interno que posibilite la entrega de las actas de los posibles imputados. Penas superiores para aquellos que se llenan los bolsillos con el dinero de todos. Mayor transparencia en las cuentas de los partidos (auditorías externas, etc). Exigencia por parte de los ciudadanos de menos publicidad y marketing y más gestión. Mecanismos de control para las televisiones autonómicas que son un verdadero despilfarro y sólo sirven para propaganda política. Educar al ciudadano que el dinero público es de todos y un largo etc.

  11. 11 Alejandro Campoy

    Almudena, te anticipas a las otras cinco entradas que tengo preparadas sobre el tema

    Sin embargo, cuantas más ideas aportéis aquí más competo puede ir quedando el tema.

  12. 12 Almudena

    Me gustará verlas, gracias.

  13. 13 Juana de Arco

    Estoy contigo Almudena, pero lo ideal es suprimir las televisones autonómicas y las autonomías, sobre todo las autonomias son un buen pastel que se reparten unos cuantos vividores y por ende son inútiles y las arcas del Estado podrian estar más llenas, además de que se mejorarian las pensiones, y habría más trabajo. Y desde luego control del contenido televisivo.

    En cuanto a la financiación de los partidos, pues una cantidad fija para todos por igual, y que la administren.

    Una cosa que se da en algunos paises americanos, es que la propaganda politica SE HACE GRATIS Y EN EXCLUSIVA EN EL CANAL DEL ESTADO, por lo que los partidos no necesitan tantisimo dinero.

    Listas abiertas por descontado, y sin duda alguna, eliminar todo tipo de inmunidad para los que gobiernen, pues si delinquen que paguen, ya que son SERVIDORES Y EMPLEADOS NUESTROS, y la ley debe ser para todos por igual, pues son ciudadanos IGUALES con un trabajo temporal.

    Los sueldos deben estar controlados y no tolerar que puedan permitirse el lujo de subirselos a su antojo, ya que si son empleados, lo son también para percibir una paga, y luego una pensión acorde a los sueldos, en lugar de percibir millones cuando se retiran a costa de los ciudadanos.

    Una ley que les deje bien claro, que las pensiones que perciben ahora, serán rebajadas y por tanto tendrá efecto retroactivo.

    INDEPENDENCIA DE LA JUDICATURA, que debe ser también controlada y no admitir partidismos.

  14. 14 Afrikaner

    Alejandro Campoy 28.10.09 /13.10

    Efectivamente, en el teorico modelo de la democracia directa el parlamento y la clase politica sobran.
    Sin embargo, surge la necesidad de un grupo de gestores-tecnocratas
    del sistema y seria necesario definir los criterios de su selección.
    un saludo

  15. 15 Urbek

    Los representantes políticos son necesarios no tanto por la imposibilidad técnica de una democracia directa como por la dedicación exclusiva que requiere el análisis y decisión de los asuntos que afectan a las complejas sociedades modernas. Pero además la democracia no es sólo un sistema de decisión que se da un conjunto de individuos, sino, sobre todo, un proyecto de individuo. De nada sirve que todos podamos decidir directamente sobre cualquier cuestión si no tenemos criterio para hacerlo o si estamos manipulados por los poderes fácticos. Por eso no hay democracia real sin un buen sistema educativo y sin un conjunto de libertades civiles y derechos sociales que dote a los individuos de una autonomía intelectual y moral con la que construirse racionalmente un criterio propio sobre las cuestiones que le afectan. Esto también incluye la necesidad de dotarlos de una visión de conjunto que les permita valorar la importancia y prioridad de los asuntos. En resumen: a día de hoy hace falta gente que se dedique exclusivamente a hacer política en nuestro nombre.

  16. 16 Alejandro Campoy

    Totalmente de acuerdo, Urbek. Ahora bien, esas personas que necesitamos para que se dediquen exclusivamente a la política ¿deben proceder necesariamente de partidos políticos o cabe explorar otras opciones?

  17. 17 vanlop

    Seguramente tendrían que ser políticos profesionales aunque los ciudadanos deberían particiopar, el problema es que aprender los recovecos de la Administración requiere varios años y salvo gente que sea muy inteligente o muy relacionada con la Administración es muy difícil. Sobre todo en los ayuntamientos. Pero siempre habrá ciudadanos dispuestos a dar unos años de su vida a los demás.+

    Lo más importante es el sistema de control que impida crear una casta politica que acaba en mafia.

    De todas formas a las políticos profesionales se las cuelan de mala manera. Todos los políticos en ejercicio son profesionales y todos conocemos de obras que se se podrían haber hecho más baratas y mejor y se nota que el político responsable no tenía ni idea de lo que firmaba.

  18. 18 Juana de Arco

    Pienso que NO deben salir de partidos, porque ya tienen manias asumidas. Es como los profesionales que contratan secretarias o auxiliares, que las prefieren sin experiencia y ellos las adaptan a su modo de trabajar.

    Cualquier ciudadano responsable puede perfectamente asumir un cargo, y como ha de percibir un sueldo, seria como si trabajase en otra cosa, aunque debe gustarle y querer servir a los demás.

    Lo de las “Administraciones” es una bagatela, porque la inmensa mayoria de politicos, sobretodo de la izquierda (ya los vemos y oimos) no tienen pajolera idea, y la mayoria aún a pesar de llevar años, ni se han ocupado de aprender, además para eso hay asesores y abogados ¿no?

    En resumen, que seria cuestión de entrevistar y elegir.

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