Queridos amigos de HO y DAV y demás participantes en este blog:
Tras haber escrito el anterior post “en caliente”, en plena crisis personal, me he tomado unos días para pensar con la cabeza fría, consultar con la almohada y rezar por un tubo. Estoy pasmado y agradecido ante tantas muestras de afecto que he recibido en el anterior post. Muchos os habéis limitado a ponerme un comentario de apoyo, respetando mi decisión y sin instarme a cambiarla, lo cual agradezco de todo corazón. Otros, quizá los que mejor me conocen, han “abusado” de la confianza que saben que disfrutan conmigo, para saltarse mi petición de dejarme en paz y se han atrevido a llamarme amablemente la atención sobre algunos aspectos importantes del blog, como el bien que ha hecho a muchas personas y que no debería borrarlo. A estos últimos les debo varios días de insomnio y muchas cavilaciones. Muchas gracias a unos y otros. Sois todos estupendos.
El fruto de la meditación de estos días es el que voy a resumiros en este post. Yo creía que este blog apenas tiene relevancia alguna el el oceano de bitácoras de Internet. En cuanto se ha corrido la voz de mi decisión de cerrar y borrar el blog he recibido tantos mensajes y de tantos lugares distintos, que no salgo de mi asombro. Resulta que hay mucha gente que lo sigue, además de muchas personas suscritas al mismo y montones de enlaces a mis entradas, como muchos me habéis hecho saber y esta misma tarde he comprobado en Feedburner, la página que gestiona las suscripciones y los feeds del blog. Todo ello, como alguno me ha hecho notar, quedaría roto para siempre si borro el blog, como era mi intención inapelable hace unos días.
Toda esta pequeña catarata de mensajes que me ha caído encima, no sólo me ha hecho sentirme orgulloso del trabajo realizado -mola que te lean y valoren tanto, para qué voy a andarme con falsa humildad-, sino también abrumado y, sobre todo, consciente de mi responsabilidad hacia esas personas y otras que en el futuro puedan entrar a leer lo que yo consideraba insignificantes escritos. Me han llegado a contar que alguna mujer no ha abortado tras haber leído alguno de mis posts, o que a muchos jóvenes les ha servido para conocer puntos de vista alternativos a los que reciben a diario en el mundo circundante, para reflexionar y orientarse sobre diversos temas, e incluso para hacer algunos de sus trabajos escolares o universitarios (menudos copiones, jejeje). Al parecer, también he ayudado, sin tener ni idea de ello, a muchos padres en sus luchas y dudas sobre la educación en libertad de sus hijos.
Aunque los motivos -que no puedo ni debo detallar pues son demasiado personales- que me llevaron a escribir el post anterior, continúan incólumes y no han variado, ni variarán seguramente en mucho tiempo, quizá nunca, he sentido sobre mis hombros el peso de la responsabilidad. Una responsabilidad de la que apenas era consciente hasta estos últimos días. He pensado mucho, junto con Dios y mi esposa, cuál sería la mejor forma de compaginar la absoluta y radical necesidad de alejarme de las tensiones y precupaciones de la participación social, con la responsabilidad adquirida en la misma, buscando la mejor forma de atender a mis necesidades imperiosas de alejamiento causado el menor estorbo y daño posible a los “beneficiarios” de este blog.
He aquí mis decisiones definitivas, esta vez inapelables sin excepción:
a) No voy a borrar el blog, aunque sí va a quedar “cerrado” por tiempo indefinido. Exceptuando este último post, que se mantendrá abierto unos días, en todos los demás han sido cerrados los comentarios. Quien lo desee podrá leer todas las entradas e incluso enlazarlas, pero no será posible poner comentarios, que no moderaré durante un período indeterminado.
b) No voy a escribir, tras éste, ningún nuevo post, hasta que las circunstancias que me obligan a desatender el blog desaparezcan por completo, si es que alguna vez desaparecen, lo cual es poco probable al menos en un futuro próximo. Y si acaso escribiese algo en algún momento, lo haría con la posibilidad de que los visitantes puedan hacer comentarios cerrada.
c) Si alguno de vosotros tiene más esperanzas que yo en que vuelva a escribir, puede suscribirse al blog y, de poner alguna nueva entrada, ésta le sería notificada a su email. De todas formas, aquellos que visitan con frecuencia la página Web de HO verían la notificación de la entrada en la barra lateral derecha, donde aparecen los posts nuevos de los blogs de HO.
d) He cancelado mi suscripción a los newsletters de HO y de DAV, así como mi suscripción a varios blogs muy, muy queridos. Pido disculpas por ello a Nacho, Elentir, Miguel, Aníbal y otros compañeros a cuyos blogs estaba apuntado. No se trata de un desprecio, ni mucho menos, sino de una medida para evitarme la irresistible tentación de participar en ellos, cosa que no debo hacer. Ya os veré cuando, ocasionalmente, visite las páginas de HO y DAV, quizá dentro de algún tiempo, no lo sé en este momento.
e) Los amigos y compañeros de otras asociaciones y/o plataformas cívicas, como VAEL, PPE, FEF, Pro-Vida y otras, ya saben o sabrán que me he dado de baja de todas ellas, así como de sus listas de correo. Los motivos son los mismos que me han llevado a estas decisiones respecto a HO-DAV. Una vez más lamento no poderles ofrecer una explicación más definida. He de apelar a su amistad y confianza para asegurarles que no tengo nada contra ellos y que los motivos son personales y de verdad, muy importantes.
f) Quiero que sepáis que intento iniciar un nuevo ciclo en mi vida, en el cual mis prioridades, ahora tristemente descuidadas, van a centrarse en Dios, mi familia y la parroquia. Quiero recuperar, si acaso ello es todavía posible, tanto tiempo y tantas ocasiones de convivencia perdidas por culpa de mi errónea jerarquía de valores. Como sentenció Confucio: “Antes de lanzarte a arreglar el mundo, date dos vueltas por tu propia casa”. Eso acabo de hacer y eso me propongo seguir haciendo. Desde ya, no me embarcaré en ninguna actividad en solitario, sino tan sólo en aquellas que pueda compartir con mi esposa.
g) Mi ocupación extra-familiar principal va a ser la participación en nuestra comunidad cristiana católica y la evangelización directa de adultos, ya que mi esposa y yo somos miembros y catequistas de nuestra comunidad y es algo que compartimos. Son cosas que he tenido muy descuidadas, que son absolutamente fundamentales para nuestra vida personal, matrimonial y familiar, y que son la “acción social” por excelencia. Sin llevar a la gente el mensaje del Amor de Dios y el anuncio del Kérigma, de la muerte y resurrección de Jesucristo por todos nosotros, y ayudarles a crecer en la experiencia real de vivencia adulta de esta fe, no hay acción social que valga, puesto que el mal que domina nuestra sociedad no proviene de fuera del Hombre, sino de su corazón esclavizado por el pecado al egoísmo. Sólo Jesucristo, amándonos hasta el extremo, puede curar este corazón herido, del que salen todos los males que aquejan a nuestra sociedad. La tarea primordial es evangelizar y en ello voy a centrar todas mis pobres fuerzas.
h) Por último, me reitero en el deseo de que este alejamiento de todas estas actividades de acción social no influya para nada, ni disminuya en absoluto, las preciosas relaciones de amistad que he podido cosechar por estos lares a lo largo de los últimos años. De alguna forma, todos vamos a seguir luchando por lo mismo, aunque de formas distintas. Y aunque ya no vayamos a coincidir en determinadas actividades, nada nos impide mantener nuestras estupendas relaciones, por email o, mejor, tomando de cuando en cuando unas cañitas. Y, por supuesto, rezando unos por otros como descosidos, que buena falta nos hace a todos. Dios os bendiga, queridos amigos y “enemigos”.
Y hasta aquí llega mi explicación de las decisiones tomadas y mi ”discurso” de despedida. Os deseo a todos que seáis muy felices y que Dios os conceda sabiduría, fuerza, valor y éxito en todas vuestras nobilísimas empresas.
Vuestro, para siempre
José Sáez.











