Archivo Mensual de Mayo, 2008

Educación Cívica, en vez de Educación para la Ciudadanía

Visto el atropello de derechos fundamentales de los padres y el adoctrinamiento ideológico que conlleva, creo que el Gobierno debería retirar la dichosa “Educación para la Ciudadanía”. Pero hay una parte de dicha asignatura, precisamente la peor desarrollada en la normativa curricular, que debería conservarse, ampliarse y mejorarse, cambiando su nombre por el de “Educación Cívica”. Veamos por qué:

a)Porque gran parte de los objetivos y contenidos de la “Educación para la Ciudadanía” de Zapatero se refieren al conocimiento de las instituciones y las normas, autonómicas, nacionales e internacionales, algo que debería impartirse dentro del conocimiento del medio y de las ciencias sociales. Para eso no hace falta una asignatura nueva, sino enseñar bien las que ya existen.

b)Porque la nueva asignatura parida por esa panda de totalitarios, adoctrina, en una linea ideológica gubernamental, no aceptable por todos los padres, la conciencia ética y moral. Esas cuestiones deben ser tratadas de forma optativa, en las clases de religión o ética, siempre de acuerdo con la linea que decidan los padres. En “Educación para la Ciudadanía”, que es obligatoria, están de sobra.

c)Porque la verdadera demanda social hacia la escuela es que enseñe a los niños y jóvenes a comportarse como es debido, recuperando de un modo actualizado aquellas antiguas enseñanzas de “urbanidad” y “cortesía”. Lo que desean todos los padres, casi sin fisuras, es que se les ayude a desarrollar en sus hijos una amplia serie de actitudes cívicas básicas que hoy en día brillan por su ausencia.

La “Educación Cívica” que propongo, libre de ideologías y credos, se limitaría, ni más ni menos, a desarrollar actitudes aceptables por cualquier familia mínimamente sensata, independientemente de sus colores políticos, culturales o religiosos. Sin ánimo de ser exhaustivo, algunos de sus contenidos podrían ser: deferencia hacia los minusválidos, ancianos y mujeres embarazadas (a las no embarazas, no, porque las feministas interpretan cualquier detalle de amabilidad como una afrenta a la igualdad), respeto al mobiliario escolar y urbano, evitar el lenguaje soez y ofensivo, saber a quién hablar de usted o de tú, no avasallar a la gente por la calle con sus carreras y juegos, pedir las cosas por favor y dar las gracias, respetar la autoridad y dignidad de sus padres, maestros y fuerzas del orden público, saber cuándo y dónde hay que guardar silencio y no alborotar, ayudar a las personas que lo necesiten, mantener una higiene y limpieza adecuadas, tener en orden y cuidar sus juguetes, ropas y objetos de trabajo, compartir las tareas domésticas, escuchar sin interrumpir sobre todo a sus mayores, expresar sus opiniones de forma razonada y asertiva y no imponiéndolas a gritos, tirar los papeles a las papeleras y los residuos a sus correspondientes contenedores, no maltratar ni abandonar a los animales y a sus mascotas, esforzarse en el estudio y en el trabajo, hacer sus deberes escolares, cuidar y apreciar los libros y materiales escolares, no agredir, insultar o acosar a sus compañeros, ponerse en el lugar del otro, usar correctamente los WC’s, no sacarse los mocos con el dedo y en público…

Este tipo de aprendizajes son los que pide TODA la sociedad. Estos y otros por el estilo son los que deberían incluirse en una “Educación Cívica”, y no adoctrinamientos ideológicos, ni conocimientos que deberían impartirse en otras asignaturas.

José Rafael Sáez March.
Licenciado en Pedagogía. Miembro de VAEL (Valencia Educa en Libertad).

Lecciones de Educación para la Ciudadanía para políticos

Es de suponer que todas las excelentísimas e ilustrísimas señorías que nos representan, sabrán algo de educación, dado que no paran de legislar sobre ella. Si así fuese, que ya es credulidad por mi parte, sabrán que lo primero que debe hacer quien pretende educar es dar ejemplo de lo que predica. Los políticos también son ciudadanos y además, por su condición de personas públicas, deben ser modelos de lo que exigen a los demás. Así que, como pedagogo y profesor, les regalo un cursillo acelerado en diez lecciones, sobre esa Educación para la Ciudadanía que tanto desean para los demás:

1ª Lección: Acatar la Ley. En primer lugar, la Constitución Española y los acuerdos y declaraciones internacionales suscritos por España, incluyendo la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Así que, dejen de tontear con la unidad territorial, respeten las directivas de la UE, que ya les ha sancionado varias veces, no se carguen el concepto constitucional de matrimonio, no se salten a la torera los derechos de libertad religiosa y de libre elección de linea educativa de los padres y admitan su objeción de conciencia, reconocida por la citada Carta Europea e inherente a nuestra Constitución.

2ª Lección: Comportarse cívicamente. Los escolares no deben abandonar las clases, ni armar escándalo, ni insultar o abuchear a los compañeros o profesores, ni golpear las mesas o patear el suelo. Creo que sus señorías tampoco deben hacerlo en el hemiciclo. Las sesiones del Congreso y del Senado no pueden ser un “reality show”, ni un burdo combate de “pressing catch”. Las formas del discurso parlamentario deben ser un modelo de diálogo y exposición de ideas para la ciudadanía. Y tengan la deferencia de no abandonar sus escaños cuando hacen sus intervenciones los partidos más pequeños.

3ª Lección: No decir mentiras. Han acostumbrado ustedes a los ciudadanos a escuchar tantas mentiras y verdades a medias, que ya les da igual ocho que ochenta. Antes de las elecciones, nuestra economía, tasa de empleo, IPC y perspectivas de crecimiento, eran estupendas y prometedoras, aunque “algo desaceleradas”. Después de las elecciones, van destapando la catastrófica realidad. Rota la tregua de ETA, no habían habido nuevas conversaciones con ella, después resulta que sí… Han hecho de la mentira un hábito, un deporte nacional y una estrategia electoral normal y corriente. ¿No les crece la nariz?

4ª Lección: Desterrar la doble moral. No se puede defender, al mismo tiempo, una postura y su contraria. Sólo la hipocresía más descarada lo hace posible. Dicen defender la igualdad y crean un ministerio para ello, pero sólo son iguales los que piensan como ustedes quieren que lo hagan. Dicen proteger al inmigrante, pero lo dejan desamparado, los expulsan en silencio y preparan normativas restrictivas. Dicen ser respetuosos con la religión, pero sólo si es musulmana, porque a la católica no sólo no la respetan, sino que la atacan por todos los frentes. Como no quemamos contenedores, no podemos opinar.

5ª Lección: Defender la vida como valor supremo. Sólo les interesan las muertes que perjudican su imagen frente al electorado. En España uno puede suicidarse como quiera, con la droga o con lo que sea, pero no puede olvidar ponerse el casco o el cinturón de seguridad. El tabaco es la más terrible de las plagas, pero se sigue vendiendo cargado de impuestos. La vida es intocable, pero se puede matar al ser humano en desarrollo en el seno de las madres, incluso en casos de más de 22 semanas, cuando los médicos saben que la vida del feto es viable. Médicos que han hecho abortos, incluso en gestaciones de más de 24 semanas, son héroes, como algún otro que ha hecho eutanasias por su cuenta.

6ª Lección: Cumplir las promesas. Los programas electorales se han convertido en papel mojado, al igual que los discursos de campaña son sólo palabras que se lleva el viento. Prometer hasta meter (el voto en la urna, no sean mal pensados) y, una vez metido, nada de lo prometido. Tal es la práctica que ya se ha hecho costumbre. La palabra, en el ámbito político y, por extensión, en el ámbito social, ha dejado de tener valor alguno. ¡Hasta lo escrito ha dejado ya de servir para algo! Han destruido la palabra de honor y el honor de la palabra. Dicen y no hacen; hacen y no dicen. Y no pasa nada.

7ª Lección: No apropiarse de lo ajeno. El PSOE de la época de Felipe González fue un paraíso para la malversación de fondos públicos, la apropiación indebida, la especulación basada en información privilegiada, la financiación irregular de los partidos políticos y el simple y llano robo del dinero de todos los españoles. Supongo que todos ustedes recuerdan cómo dejaron las arcas de nuestro país y cuantos cargos políticos acabaron en la cárcel. Tampoco están libres de pecado los demás partidos, que a quien más y a quien menos, a todos les han pillado metiendo o poniendo la mano.

8ª Lección: Llamar a las cosas por su nombre. Otra práctica política, que se ha convertido en costumbre y en la más refinada de las artes, consiste en utilizar los principios del nominalismo y cambiar la realidad sin tocarla para nada, sólo cambiando el lenguaje. El aborto es “interrupción voluntaria del embarazo”; la eutanasia es “derecho a una muerte digna”; los envíos de tropas a zonas en conflicto son “misiones de paz o humanitarias”… Ahora han conseguido rizar el rizo hasta lo sublime: el trasvase de agua a Barcelona ya no es “trasvase”, sino “conexión de sistemas dentro de la misma demarcación hidrográfica de las cuencas internas de Cataluña”. ¡Con un par!

9ª Lección: Escuchar, respetar y valorar las opiniones ajenas. El debate real no existe en el Parlamento, ni fuera de él. Los discursos políticos son inmutables e ignoran las discrepancias ajenas, hasta que ellos mismos se contradicen por interés. Dicen gobernar para todos y no es verdad. Un ejemplo: El Gobierno actual aprobó en 2005 el matrimonio homosexual, pasándose por el forro la opinión de, vayan contando: multitud de entidades civiles, las religiones católica, protestante, judía y musulmana, el PP (al que no dieron ni turno de réplica, pese a que su representación en la cámara estaba sólo cuatro escaños del PSOE), el Consejo General del Poder Judicial, el Consejo de Estado y hasta el veto del Senado. Dialogar, han dialogado, pero sólo con los terroristas.

10ª Lección: Tratar a todos por igual. Es un vicio político ya consagrado el favorecer a quienes les bailan el nano o les votan, a sus amiguetes y a sus parientes. El PSOE tiene como perrillos falderos a una comparsa de artistoides que viven de sus cánones y subvenciones. A las Comunidades Autónomas que no les votan, o que no les apoyan en sus correrías, ni agua, y nunca mejor dicho lo del agua. Escuchan con sospechoso placer las peticiones del lobby gay pero, si habla la Iglesia Católica, no sólo no la escuchan, sino que tratan de amordazarla con amenazas. Quien no está de acuerdo con lo que dicen y hacen es su enemigo. Sin duda, para ellos, algunos son más iguales que otros.

José Rafael Sáez March.
Licenciado en Pedagogía. Miembro de VAEL (Valencia Educa en Libertad).