Hace décadas que comenzó la ofensiva laicista que, entre otras estrategias, trata de utilizar a la educación como medio privilegiado de adoctrinamiento estatal. Ahora, desde que la LOE creó la EpC y sus tres Reales Decretos han desarrollado su contenido doctrinario en asuntos éticos y morales, el PSOE ha sacado a la calle sus armas de destrucción masiva de valores. La EpC, con su apariencia inocente, es una bomba de racimo contra las conciencias de los estudiantes.
En todo el territorio nacional, de forma especial en algunas CCAA, estamos viviendo una ardua batalla, con una nueva fractura social y una judicialización de la educación que hubiese sido innecesaria si el PSOE hubiera respetado el mandato constitucional que le obliga a garantizar el derecho de los padres a decidir sobre la línea educativa de sus hijos. A partir de ese nuevo desprecio al contenido de nuestra Carta Magna, han provocado una absurda batalla campal.
Es un espectáculo lamentable contemplar a la Educación sentada en el banquillo de los juzgados, por temas como éste, que viola descaradamente el Art. 27.3 de nuestra Constitución, contemplado, nada más y nada menos, en su Capítulo II, Sección 1ª, que regula nuestros derechos fundamentales.
Aunque lo cierto es que, todo el sistema socialista LOGSE-LOE, ya es, en sí mismo, una violación del derecho fundamental a recibir una educación regulado en el Art. 27.1, porque nos ha colocado a la cola de Europa (Informe PISA) y ha creado una generación de analfabetos funcionales. Y van a por la segunda. ¿A esta catástrofe la llaman educación?
Lo único bueno de esta guerra es que ha conseguido que, al menos una parte de la sociedad civil española, se despierte de su adocenado letargo y se movilice. Más de 50.000 objeciones de conciencia, cantidad sin precedentes en nuestra historia y más de 100 asociaciones y plataformas civiles batallando por este derecho, son un precioso indicio de que no todo está perdido.
Millones de personas se despertarán en un futuro muy próximo frente a la ruina económica, pero es infinitamente más edificante ver cómo son cada vez más los que se mueven por otros intereses de mucha mayor talla ética que el mero bienestar material, como son la educación de sus hijos en libertad, la defensa de sus valores y la oposición a las imposiciones ideológicas del gobierno de turno.
Como decía, la judicialización de la educación es un hecho. Treinta y seis sentencias y/o autos a favor de la objeción y en contra de la EpC del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, más los que se han sumado desde Tribunales de La Rioja y Huesca, aparte de un par de ellos en dirección opuesta de otros Tribunales. Una cadena de resoluciones y recursos que ya han llegado ante el Tribunal Supremo, que deberá unificar doctrina y resolver sobre el asunto. Eso sin contar las contiendas intra-autonómicas, como la generada en la Comunidad Valenciana a raíz de la Orden de 10 de junio, entre otras.
Todo un movimiento jurídico que llegará, si es preciso, hasta el Tribunal de Estrasburgo. Que yo recuerde, pocas veces han llegado tan lejos las iniciativas particulares, sobre todo en tan gran número. Digan lo que digan los adictos al régimen zapateril, todos estos valerosos padres son la verdadera avanzadilla que, luchando por preservar nuestro Estado de Derecho, evitará o, al menos retrasará, su premeditado camino hacia un Estado Neo-Totalitario.
Toda una sarta de combates legales, bien aireada en los medios con múltiples juicios paralelos, todo un descomunal esfuerzo de los padres y profesionales que defendemos la libertad de enseñanza y la enseñanza en libertad, desde todos los ángulos, mientras los partidarios del adoctrinamiento estatal laicista no cesan de sembrar el campo de sal y echarnos arena a los ojos.
Todo un esfuerzo de las bases sociales, enroladas en una guerra que jamás debió comenzar, en una innecesaria conflagración cuyo único responsable es el más irresponsable de cuantos presidentes han pasado por la Moncloa: José Luís Rodríguez Zapatero. Lo que no ha calculado bien es que el pueblo comienza a despertar de su larga siesta y que cada vez está menos dispuesto a dejarse mangonear.
José Rafael Sáez March. Pedagogo. Miembro de VAEL (Valencia Educa en Libertad). Colaborador de la Asociación Católica de Maestros.




Buenos días,
Vaya por delante mi apoyo y admiración por los padres y docentes que están luchando por una educación en libertad para todos.
Siendo lego en temas jurídicos, hay un punto que escapa al simple sentido común a menos que se certifique la defunción de Montesquieu y su separación de poderes.
Cuando, en un Estado democrático, el Ejecutivo trata de imponer una moral de Estado (como es el caso con EpC), ¿no debieran saltar automáticamente los resortes del Judicial y rechazar ipso facto tal pretensión? ¿Dónde está la independencia de poderes? ¿Por qué marear la perdiz haciendo saltar el tema por la cadena de tribunales de justicia? Por mucho que las competencias en educación estén transferidas a las CCAA, la asignatura de marras viene desde el Gobierno y afecta a todos.
En mi opinión, se ha perdido (al menos en parte) el control al Ejecutivo, y éste navega a su gusto, haciendo (más bien deshaciendo) a su antojo.
Efectivamente, la educación actual es un solar. No hay más que observar a amplias mayorías de jóvenes y niños para darse cuenta que se ha sustituido la lista de reyes godos por la lista de marcas y precios de los comercios. Sólo hay preocupación por la instantaneidad del conocimiento, consumir mucha información en poco tiempo para soltarla al día siguiente y olvidarla nada más entregar las hojas del examen. Pone los pelos de punto el pensar en un futuro a corto plazo donde estos españolitos deban tirar de las riendas del país, porque iremos según sople el viento, y no donde queramos.
Un abrazo,
Jaime.
Cuando todo esto haya pasado (que pasará. Y algunos incluso pedirán perdón) y reconstruyamos la historia de estos años, habrá dos momentos de particular importancia y dos movimientos sociales que los representaron y tras cuya actuación, las cosas no volvieron a ser iguales.
Uno es la objeción a la asignatura basura del pensamiento politicamente correcto. El otro es el respaldo a las víctimas del terrorismo.
Que se hayan producido en la España de la indolencia moral e intelectual 50.000 objeciones de conciencia resulta sencillamente impresionante y supone una formidable inyección de moral. De la misma manera que lo fueron las multitudinarias manifestaciones contra la política “antiterrorista” de la izquierda y los nacionalismos durante la pasada legislatura.
A las organizaciones que los han hecho posible, la AVT y el movimiento de objeción de conciencia, les deberemos siempre el haber haber sido capaces de tomar inciativas tan necesarias como fructíferas, y que sirvieron para sacar de la molicie a muchos.
Bueno, Jaime, yo también soy lego en temas jurídicos. Como verás, sólo he entrado a comentar lo que veo, oigo y experimento cada día. Si pongo algunas referencias jurídicas es porque son elementales y porque la situación creada nos exige a todos enterarnos un poco de estos asuntos legales.
Estoy de acuerdo contigo en que el poder ejecutivo (que anda en paralelo con el legislativo, ya que la misma mayoría parlamentaria que nombra un gobierno es la que hace las leyes), anda “suelto” campando a sus anchas como si fuese el señorito del cortijo. Y más que lo hará si el poder judicial no lo impide.
Ese es el motivo de que la educación en libertad haya acabado en una batalla jurídica. En estos momentos, todo depende casi exclusivamente de la independencia y buen criterio de los magistrados en la defensa de nuestros derechos fundamentales. Para eso sirve la separación de poderes, para establecer un control que impida que alguno de ellos pueda hacer lo que le da la gana.
Esta es la batalla que nunca debió comenzar, porque ningún gobierno debe saltarse la Constitución. O, como dices tú, en cuanto el PSOE sacó la EpC, el poder judicial debió impugnar inmediatamente semejante atropello de derechos fundamentales. No lo hizo entonces, como tampoco lo hizo el PP, que sólo se limitó a criticar la EpC.
Ahora la “gran batalla” que debió librarse al principio, se ha convertido en un sin fin de “guerras de guerrillas”. Pero ganaremos. Con un sólo padre objetor que llegue hasta el final, hasta Estrasburgo si es preciso, y consiga el reconocimiento pleno de su objeción, todos habremos ganado la batalla. Nos quedarán muchas otras, porque los laicistas totalitarios no van a detenerse ante nada, pero las combatiremos una detrás de otra.
Gracias por tu comentario. Un abrazo.
Jose Sáez.
Miguel, gracias por tu comentario. La Historia, efectivamente, colocará a cada uno en el sitio que merece. Tú citas al movimiento objetor a la EpC y a la AVT. Al leerte, me he acordado de otros movimientos, asociaciones y personas cuyos nombres también perdurarán, como Provida, Red Madre, Profesionales por la Ética, Foro Nacional de la Familia, Hazteoir, y otros cuya lista sería interminable, sin olvidar a la Conferencia Episcopal y a muchos aguerridos obispos. Tantas personas defendiendo el derecho a la vida, el derecho a la libertad, el derecho a la educación, combatiendo el aborto, la eutanasia, la manipulación genética, el terrorismo, el laicismo radical… Dios los bendiga a todos.
Un abrazo, Miguel
Jose Sáez.
Excelente artículo, pues resume perfectamente la situación. En efecto, pocas veces han llegado tan lejos -y en tan gran número- las iniciativas particulares, y como señala Miguel, cuando tras el paso de Atila-Zapatero se reconstruyan las cosas, los 2 elementos clave de la movilización social y de la reivindicación de la dignidad de nuestra sociedad como pueblo libre y en posesión de sus derechos, habrán sido la AVT y el movimiento objetor a EpC. Aunque tardemos en verlo, las cosas ya nunca volverán a ser iguales, para bien, y podremos decir aquello de que “nunca tantos debieron tanto a tan pocos”. No desmayemos.
Gracias, Victoria, no desmayaremos. Todos estos laicistas ignoran una cosa: tienen concedido un tiempo, pero al final brillará la luz.
Un abrazo.
Jose Sáez.
Hay jueces, pedagogos, científicos , historiadores, médicos, artistas de brillante expediente académico y sin embargo apasionados por la visión hedonista de la vida; por tanto verdaderos promotores/defensores de lo que nosotros los cristianos solemos denominar “cultura de la muerte “.
Este hecho habitual - el de compatibilizar la valía intelectual con una adhesión militante a sistemas ideológicos que históricamente sólo pueden ofrecer a la humanidad éxitos propagandísticos para tapar sus políticas de tierra quemada, ruína y desolación en vastos pueblos y territorios - ; este hecho- repito- ha de movernos a reflexionar .
En primer lugar una reflexión radical : tales sistemas no fueron diseñados /montados por personas torpes sino listas y cuya capacidad de argumentar y/o seducir a las masas está fuera de toda duda .
Por eso, el estudiar , esforzarse—- para al fin saber y alcanzar cimas político/culturales tales verbos pueden conducir a fiascos si se prescinde del esfuerzo por purgar la razón con la purga de Palabra de Dios y también - de forma simultánea - si se prescinde del paralelo esfuerzo por purgar posibles interpretaciones de la fé religiosa ( las famosas fés de carbonero ) con la purga de la razón .
Juan Pablo II Y Benedicto XVI se empeñan en usar las dos alas ( fé y razón ) para volar en busca de la verdad ; ambas son a la vez punto de partida y punto de llegada en el continuo proceso de búsqueda y profundización de la verdad .
El problema previo a combatir es nuestro y alberga dos fornmatos :
F 1 ) : el miedo ( ¡ no tengais miedo! JPII 1978)
F 2 ) : la comodidad ( nuevo totalitarismo, BXVI )
Solo despues de ganar este combate podremos:
A ) admitir que la verdad es la aspiración más íntima del sujeto humano y
B) emplear simúltáneamente las dos operaciones de pensar y creer como herramientas de trabajo .
No es tarea fácil : el actual sistema educativo no enseña a manejar categorías filosóficas y teológicas - imprescindibles para derribar los dos muros que obstaculizan la libertad de los jóvenes -:
M 1) el eslogan ( trampa que permite abdicar del ejercicio de pensar a fondo ) y
M 2 ) la emotividad ( trampa que permite abdicar de ofrecer razones que llevan a creer y a entender la fé hasta donde fuera posible ).
En cambio, al poder político le interesa :
1) prohibir la búsqueda de la verdad objetiva
2 ) ocultar el problema
3 ) silenciar a quien lo muestra
4 ) falsificar el sistema educativo
5 ) apuntalar los muros que cierran el paso a la libertad .
Hemos de tomar conciencia del tiempo histórico que protagonizamos : Es la hora de la rebeldía constructiva : no hay que dejarla pasar . En esta situación la resignación es pecado .
Una educación sin valores solo conduce a una sociedad sin valores y, por tanto a la decadencia irremisible: así, proliferará el materialismo puro y, con él, las estafas, crímemes,la indiferencia por el valor de la vida humana, selegalizará la eutanasia activa y pasiva, porque lo débiles,enfermos y ancianos no producen.
Apreciado Xusto Otero:
Abordas temas muy interesantes en tu comentario. El laicismo radical, con todas sus ramificacioes, es una corriente con larga historia, cuyos partidarios están ahora inculcandolo en nuestra sociedad a marchas forzadas. Sin embargo, también los cristianos tenemos que admitir nuestra responsabilidad en lo que está sucediendo: no hemos sabido proponer nuestra fe a la modernidad.
Ya los Papas Pio XII y Juan XXIII advirtieron proféticamente que se avecinaba un cambio de era, el modernismo, que iba a suponer un reto muy serio a la Iglesia, la cual debía prepararse para ello. Se dieron cuenta de que la Iglesia, anquilosada en los rígidos esquemas tridentinos, comenzaba a vaciarse de fieles y no parecía capaz de comunicar su fe al nuevo hombre del mundo contamporáneo. La “fe del carbonero” había dejado de tener valor alguno para el nuevo hombre secularizado, técnico, científico y político renacido tras el desencanto de las recientes y terribles guerras mundiales.
El Concilio Vaticano II, convocado por sorpresa por Juan XXIII, un Papa de edad avanzada que todos consideraban “de transición”, abrió las ventanas al Espíritu para que la Iglesia se replantease de nuevo, no su doctrina esencial, que jamás puede ser otra que el mensaje inmutable de Jesucristo, sino su propio ser, estar y hacer, respecto a dicho mensaje, en el mundo moderno.
Se renovó la teología, no proclamando nuevos dogmas, sino buscando sus genuinas raíces y la forma de anunciarlas al nuevo hombre secularizado. Se renovó la liturgia, que apenas decía nada a la gente, abriendo una renovación hacia una liturgia viva y participativa. Se renovó la eclesiología, redescubriendo la iglesia local, la Iglesia como “pueblo de Dios” y la participación de los seglares e iniciando el movimiento ecumenico. Y muchas otras cosas, esenciales para auto-renovarse y re-proponerse a la nueva sociedad.
Pablo VI trató de llevar esta renovación a la práctica e hizo un sorprendete llamamiento a “reconstruir la Iglesia”, es decir, a comenzar la tarea comenzando por una total renovación interna, a trevés de una “auto-evangelización”. Juan Pablo II, contando ya con los primeros frutos nacidos de esta reconstrucción interna, que comenzaban a florecer, lanzó desde Santiago de Compostela otra atrevida llamada a una “nueva evangelización”, que debía comenzar por Europa, a la que instó a “recuperar sus raíces”. Benedicto XVI, retomando las vías anteriores, sigue alentando la renovación interna y la evangelización, haciendo especial hincapié en dos aspectos: el diálogo fe-razón y el diálogo ecuménico e interreligioso.
Ni la renovación conciliar, ni los llamamientos de los Papas han llegado todavía plenamente a la vida común de la Iglesia, aunque sí ha generado una multitud de nuevos movimientos, comunidades y realidades eclesiales que han asumido la renovación y que para todos los Papas, desde Pablo VI, son la “esperanza de la Iglesia”. Estas nuevas realidades, que han pasado un tiempo de “vida oculta” madurando su fe y su misión, hace tiempo que han comenzado a eclosionar en la vida pública, cada vez con mayor fuerza.
La Iglesia entera tiene una ingente tarea “ad gentes” por delante: nada más y nada menos que re-proponer al mundo posmoderno, el mensaje salvador de Jesucristo, con una fe viva y vivida, con el anuncio con obras y palabras del Evangelio y con un diálogo valeroso y sin complejos ni triunfalismos, entre razón y fe, entre ciencia y conciencia, entre lo inmanente y lo trascendente. Esta misión viene ayudada por la Jerarquía Eclesiástica, pero es tarea de los laicos.
Benedicto XVI ha sintetizado muy bien las raices de este diálogo, afirmando que el creador de la fe y de la razón es Dios mismo. Si ambas dimensiones humanas son obra del mismo Dios, es evidente que no pueden ser contradictorias, ni opuestas. Cuando el diálogo fe-razón no es posible, es que algo falla en la fe o en la razón, o en ambas. Sin duda, las dos se sirven mutuamente y deben ir de la mano para adentrarse en la búsqueda cada vez más profunda de la verdad, asumiendo juntas un compromiso con la realidad global y el sentido profundo del mundo y de la vida. Ese es el camino a seguir.
Voy a pararme aquí, porque me parece que, en vez de una respuesta a tu comentario, he acabado escribiendo otro artículo. En fin, estos temas me apasionan tato que, si agarro el teclado no puedo parar. Gracias por tu comentario y un fuerte abrazo.
Jose Sáez.
Estimada Concha González, gracias también a ti por tu comentario. Comentas muy bien lo terrible de una sociedad sin valores. Pero aún es peor una sociedad a la que, tras quitarle sus valores, se le imponen por la fuerza de de la ley, otros valores diseñados al gusto de la ideología del gobierno de turno. Quiero decir que primero crean un vacío de criterios morales, para luego rellenarlo con una moral de Estado de aceptación obligatoria. ¿Terrible, no? Pues eso es lo que están haciendo los socialistas.
Un abrazo.
Jose Sáez.
estimado Jose:
te apoyo en tu presentación ,pero has de considerar que los creyentes lo tenemos muy crudo en esto de la educación.Estamos inmersos en una corriente de laicismo radical.No hay que irse muy lejos en el tiempo,ya que en el último Congreso Federal del Psoe,se vió un pequeño botón de muestra.Lo veo todo muy negro,no veo tunel ni luz al final del tunel,Estoy de acuerdo con que la Constitución dice.Pero en la práctica todo este movimiento de la educación es un artificio usado por el laicismo para enmascarar la voluntad de imponer y de generalizar un integrismo anticristiano.Pero también has de saber lo que se entiende por laicismo,y éste se trata de una doctrina íntegramente racionalista que lucha por la eliminación de toda creencia cristiana y religioosa de la vida cotidiana.Y para su imposición se originan movimientos de acción militante.Estos movimientos lo que quieren es el triunfo del racionalismo antirreligioso en los individuos y en la sociedad.Pero por otra parte,este laicismo reivindica el papel de guardian de la tolerancia.Pero se trata de una tolerania con trampa.Ys que,en realidad y en nombre de esa tolerancia lo que quiere ete laicismo es acallar la voz de la Iglesia con el pretexto de que ésta sería “fundamentalista”,”,”intolrante”,”fanática”,o por el hecho de que anuncia un mensaje verdadero.El laicismo que estamos viendo remonta así el curso del tiempo.Y reprocha la Iglesia de hoy que quiera intervenir en asuntos políticos en nombre de su doctrina y su moral.Esto,sin duda,reitera una situaión que se ha producdo en la historia de la Iglesia /(y en las confesiones protestantes), pero que ya no se da.Desde hace mucho tiempo,cualquier voluntad teocrática ha desaparecdo de la Iglesia,aunque esta voluntad siga subsistiendo en algunas religones, como es el caso del Islam.El laicismo del que estoy hablando quiere restaurar,de alguna manera,y a su beneficio,un cesaropapismo totalmente secularizado,en el que el Cesar,es decir, el poder político,quiere gobernar la sociedad y las conciencias en nombre de la religión racionalista que él mismo instituye.El nuevo cesaropapismo se emplea para imponer un racionalismo integral a la sociedad y a las conciencias utilizando la etiqueta de la tolerancia.Pero,por su proopia naturaleza,esta concepción de tolerancia justifica la exclusión de los “disidentes”,de aquellos que reivindican el derecho a la diferencia,de los que rechazan ese racionalismo,y permanecen abiertos a la Revelación.Esta así llamada tolerancia conduce irremisiblemente hacia una religión secular,a una religión civil,a un sistema de pensamiento único.Y se supone que tiene que legitimar el poder político y requiere,para protegerse,una despiadada inquisición secular.NO sé que futuro nos espera a los creyentes.Quizás, como ha alguien ha dicho ,ser ciudadanos de segunda o de tercera
Un saludo
Amigo Francisco Lorenzo Salido, sin duda lo tenemos crudo y nos adentramos en un túnel cada vez más oscuro. Pero, ya sabes, “aunque camine por un valle oscuro, no temeré, porque tú vas conmigo” (Salmo 23). Al mal, como está profetizado, se le ha concedido un tiempo, quizá para que los cristianos salgamos de debajo del celemín y alumbremos la casa en el candelero de la persecución. Decía Juan Pablo II que el S. XXI traería una nueva era de fe, paz y armonía, pero también dijo que antes de ese renacimiento, la Humanidad pasaría por un pozo muy oscuro, el abismo al que le arrastran las consecuencias de su propio orgullo, que ha puesto a las apetencias humanas como centro de todas las cosas. Habrá que tocar fondo y eso va a ser muy duro, pero quienes perseveren se salvarán. No temas, Dios lleva la Historia y, al final, reinará la verdad.
Un abrazo.
Jose Sáez.