Archivo Mensual de Septiembre, 2008

Sr. Camps: Como le digo una cosa, le digo la otra

 

Por desgracia, todos los artículos que hasta ahora he dedicado a comentar la gestión del Sr. Camps y sus consejeros, han tenido que ser muy críticos. Más duro he sido con el PSOE, desde luego. Pero su ambigua postura ante la Educación para la Ciudadanía y su olímpico desprecio a los objetores de conciencia a la misma, así lo merecía y así lo sigue mereciendo. Pero, como reza la expresión popular: “Como te digo una cosa, te digo la otra”. De la misma manera que es de justicia denunciar lo inaceptable, algo que voy a seguir haciendo hasta que reconozcan y apoyen a los objetores de conciencia, también lo es reconocer lo positivo. En lo que voy a decir incluyo también al Sr. Cotino.

 

Me refiero a las iniciativas a favor de la vida humana desde el momento de la concepción. Un modelo ya en marcha de apoyo a la mujer embarazada en situaciones difíciles, que va a ser reforzado, según nos prometen, y que ha sido “exportado” a la Comunidad de Madrid (gracias también a Dña. Esperanza, por recuperar la financiación en pro de la mujer gestante que meses atrás había denegado). También es interesante el proyecto de agilización de la adopción de los bebés de las mujeres que prefieran darlos en adopción antes que ordenar matarlos dentro de su seno. Otro aspecto que merece mis elogios es el apoyo prestado a la Red Madre, ampliando el plazo para la presentación de su ILP, siendo de esperar que luego la secunden en las Cortes Valencianas.

 

Es cierto que todas estas medidas y apoyos, realizados o por realizar, por parte del Gobierno  Valenciano, son todavía insuficientes para prestar a las futuras madres todo el apoyo integral que necesitan, no sólo para poder parir a sus hijos, evitando abocarles al aborto, sino también para poder atenderlos y cuidarlos debidamente una vez nacidos. Pero la línea iniciada por los Sres. Camps y Cotino es la adecuada, aunque falta mucho por recorrer. Entre otras cosas, es preciso que se impartan instrucciones a todos los centros de planificación familiar para que ofrezcan, mucho antes que la posibilidad de abortar, todo el abanico de posibilidades que se abre ante ellas para poder tener a sus hijos. Al parecer, en muchos lugares, la única alternativa ofrecida es el aborto.

 

Debería imponerse por la fuerza de la ley que cualquier mujer que acuda a cualquier médico, ginecólogo, centro de salud, centro de planificación, hospital o cualquier otra dependencia social o sanitaria, sea informada exhaustivamente de los peligros que conlleva el aborto, a nivel psíquico y físico, y de todas las alternativas que están y van a estar a su alcance para poder tener y cuidar a su hijo o darlo en adopción. Desde luego, lo más deseable sería que en toda la Comunidad Valenciana no existiese ningún abortorio, ni privado, ni público. Si no son capaces de conseguir esto, al menos continúen el camino de apoyo a la mujer embarazada que han emprendido y háganlo cada vez más fuerte y extenso. Los recursos de apoyo deben tener la máxima difusión.

 

Si alguna mujer de esta Comunidad terminase decidiendo abortar, amparada por las leyes socialistas (que ustedes no tocaron para nada cuando pudieron hacerlo y que con su tercer supuesto se ha convertido en un coladero legal), que no sea jamás porque no ha recibido toda la información o porque no se le hayan ofrecido cuantos recursos necesite para poder tener a su hijo. Sabemos que hay mujeres, feministas radicales, que abortarán igualmente cuando quieran. Allá ellas con su conciencia. Pero también sabemos que la inmensa mayoría de los abortos se producen por situaciones de abandono, soledad, miseria, impotencia y desespero de mujeres que dejarían vivir y nacer a sus hijos si se encontrasen amparadas y ayudadas de una forma eficaz. Se trata de salvar vidas, no sólo de los no nacidos, sino también de sus madres. La más noble de todas las causas.

 

Les aseguro que todo el esfuerzo y el dinero que dediquen a esta tarea será la mejor inversión que pueda hacer su Gobierno. Las infraestructuras sociales de apoyo a la vida humana, a la familia y a la mujer gestante, son infinitamente más importantes que las infraestructuras materiales. Si el progreso material, algo en lo que ustedes se desenvuelven muy bien, no va acompañado de progreso social, todo es una cáscara vacía. En fin, gracias y enhorabuena en este asunto. Sigan adelante, que todavía queda mucho por hacer. Avancen en la defensa de la vida y, por favor, decídanse ya de una vez a apoyar sin cortapisas y con hechos a los objetores de conciencia a la EpC, de acuerdo con las declaraciones institucionales de su Partido. Este es un punto muy grave, que oscurece su política, ya que a los objetores nos tienen ustedes descaradamente ninguneados. Un notable para el Sr. Cotino, pero un cero pelotero al Sr. Font de Mora.

 

 

 

El niño con el pijama de rayas

 

 

Hace unos días leí de un tirón el famoso libro de John Boyne, “El niño con el pijama de rayas”. Ayer vi la versión cinematográfica en su preestreno en Valencia. Desde luego, no se trata de “otra peli de nazis”. Al igual que la entrañable “La vida es bella”, esta historia es diferente. El libro, pese a ser un best seller, es tan simple y breve como un cuento: he ahí su grandeza. Encierra todo un mundo de mensajes y significados, cuyos distintos niveles de profundidad pueden ser captados con mayor o menor crudeza y horror según sea la madurez y la cultura del lector. Los terribles hechos del nazismo, que se dejan entrever en el breve relato, se reencuentran con el lector sin violentar su sensibilidad más allá de lo que ya sabe de antemano. Por eso lo puede leer igualmente un niño, que un adulto.

 

La película refleja bastante bien la trama básica del relato original, aunque resume algunas interesantes conversaciones y dramatiza el acelerado final cambiando elementos del libro y haciéndolo más trepidante aún si cabe. En general, presenta la historia de forma algo más evidente que en la novela, aunque tampoco se recrea en mostrar escenas cruentas que, como antes decía respecto al libro, quedan sólo apuntadas, de forma que la percepción de su brutalidad se modula según la capacidad de comprensión del espectador. Al finalizar la proyección, no obstante, en la sala, repleta de invitados, nadie se atrevía ni a respirar. A destacar la magnífica interpretación de los actores, especialmente los dos niños protagonistas. La novela y la película, ambos imprescindibles, para adultos y niños.

 

Dicho esto, y como no soy, afortunadamente, crítico literario, ni de cine, sino pedagogo y padre, quiero destacar algunos aspectos relacionados con la educación de este libro-película, que se me han quedado grabados a fuego. Para empezar, el relato en sí es formativo, educativo y pedagógico. Es formativo porque aborda una realidad que sucedió, desde los puntos de vista de las diversas personas implicadas. Es educativo porque destaca un buen ramillete de valores positivos y deja en evidencia, dentro de su propia dinámica, la maldad de otros valores inaceptables. Dice la crítica que la obra es una apología de la amistad. Es cierto. Pero aún me parece más importante cómo presenta la responsabilidad que conllevan las consecuencias de nuestros actos. Es pedagógico porque, como ya he dicho, su grado de dramatismo se ajusta a cada lector-espectador.

 

Quizá a otras personas les hayan impresionado más otras escenas. Mi sensibilidad hacia lo educativo me ha dejado impreso en la memoria un aspecto muy concreto. El niño protagonista, Bruno, y su hermana Gretel, obligados a vivir en una zona de Polonia apartada de la “civilización”, junto al campo de exterminio nazi de Auschwitz, regentado por su padre, flamante comandante de las SS, no pueden acudir a la escuela y reciben instrucción a cargo de un tutor. Las pocas escenas de las sesiones de clase son terroríficas. El tutor deja de lado las ciencias, sociales y humanas, para centrarse sólo en lo que él llama “Historia”. Esa materia consiste, para el profesor, en un  adoctrinamiento en la ideología nazi, una instrucción sobre aquello que debe conocer, sentir y asumir el buen ciudadano alemán. Hasta tal punto llega su lavado de cerebro, que Bruno duda de la bondad de su amistad con el niño judío y Gretel abandona repentinamente su preadolescencia convertida en una fanática jovencita pro-nazi.

 

Es una constante, en todo régimen totalitario, utilizar la educación para reproducirse y perpetuarse a sí mismo, amaestrando ciudadanos bien imbuidos, desde su niñez y adolescencia, de los elementos doctrinarios propios de la ideología oficial gubernamental. Esto no se evita sólo por que exista una democracia y porque los que mandan sean escogidos por votación. El psicópata Hitler, de hecho, accedió al poder por legítima elección de los alemanes en las urnas. Una vez situado en la cima el líder del Nacional-Socialismo, que así se llamaba su partido, puso bajo su control todos los poderes del Estado y se puso a llevar a cabo sus verdaderos planes. El pueblo que le había votado, como muestra la película, fue después sistemáticamente engañado con un aparato propagandístico oficial manipulado con absoluto descaro, junto a una censura y persecución férrea hacia cualquier mensaje o mensajero que osase criticar sus postulados.

 

El Führer, pronto contó con todo un ejército infantil y adolescente, perfectamente adoctrinado y emocionalmente subyugado por la parafernalia populista y simbólica del régimen, con la consigna de denunciar incluso a sus propios familiares si detectaban cualquier indicio de disidencia. El pueblo alemán, en su gran mayoría, no se apercibió del monstruo que habían aupado al poder con sus votos hasta que el horror de lo sucedido se abrió paso cuando el III Reich fue derrotado por el ejército aliado y los hechos salieron a la luz. Muchos millones de alemanes se sintieron entonces avergonzados y espantados, pero ya era tarde… Nunca prestaron atención a las pequeñas voces de los intrépidos disidentes, que les llegaban a través de las minúsculas rendijas del bloqueo informativo del régimen.

 

Sin comentarios…

 

Objeción a EpC: Ahora o nunca, Sr. Font de Mora

 

 

Mi familia y yo hemos acogido con esperanza las declaraciones que el Partido Popular ha hecho públicas, tras la reunión que mantuvieron todos los consejeros de educación de las CCAA regidas por ese partido. Creo que este sentimiento lo compartimos miles de familias objetoras. Dichas conclusiones son acordes con las declaraciones del Sr. Rajoy acerca de la Educación para la Ciudadanía y la objeción de conciencia a la misma. En general, también coinciden con lo que pensamos los objetores, aunque el lenguaje empleado es vago en cuanto a compromisos concretos. Además, todos sabemos que “del dicho al hecho, va un trecho”, especialmente en política.

 

El punto 4º de la declaración por ustedes acordada, dice textualmente:

 

El Partido Popular, ante la pluralidad de sentencias considera imprescindible y urgente que haya un pronunciamiento definitivo del Tribunal Supremo que unifique doctrina. Mientras tanto, defiende la no impartición de los contenidos contemplados en el Real Decreto a los alumnos que así lo manifiesten. Esta situación, no debería perjudicar nunca el expediente de los alumnos.

 

Los padres objetores de la Comunidad Valenciana nos preguntamos si las palabras “defiende” y “no debería perjudicar nunca” las va usted a traducir en hechos concretos o se van a quedar en otra mera declaración de intenciones, de las cuales ya estamos más que saturados y hartos. Entiendo que la única consecuencia coherente con estas declaraciones de su Partido debe ser el reconocimiento explícito de las objeciones presentadas ante su Consellería, estableciendo la normativa oportuna para que los alumnos objetores sean eximidos de asistir a las clases de EpC y de ser evaluados en la misma, así como determinar las actividades alternativas que deben realizar.

 

Por supuesto, a todo ello debo añadir que su Consellería debería dignarse a enviar una respuesta administrativa a cada uno de los padres objetores, algo que, con el curso escolar en marcha, todavía no se ha producido, lo cual nos ha dejado a los padres objetores completamente ignorados e inmersos en el oscuro terreno del silencio administrativo. Tras ser paralizada su Orden de 10 de junio por el TSJCV, cuyas luces y sombras comenté hace meses en otro artículo, usted sólo se ha dedicado a la defensa a toda costa del asunto del inglés, tema en el que no voy a entrar. Pero no ha movido ni un dedo en lo relacionado con la objeción de conciencia y la EpC en sí misma.

 

Hasta el momento, sólo ha conseguido usted que todo el mundo esté descontento, enfadado y enfrentado, se trate de padres y profesores de izquierdas, de derechas o de centro. Por si faltaba poco, ha hecho el ridículo dejando que en un CEFIRE de su Consellería se imparta un curso sobre EpC, en colaboración con la Fundación prosocialista y prolaicista CIVES, en el cual algunos de sus ponentes, conocidos exdiputados socialistas, han ridiculizado hasta el insulto a importantes personajes del PP. Le aseguro que su imagen pública como Conseller es, en estos momentos, deplorable. Ya puede usted agradecerle al Sr. Camps que no le cesara en la reciente remodelación del Consell tras la marcha de Fernando de Rosa. 

 

Pero, dejemos atrás el pasado. Ahora, tras la reunión de Consejeros de Educación en Madrid y la subsiguiente declaración del PP sobre el asunto, tiene usted una oportunidad de oro para, al menos, ponerse de parte de sus votantes y situarse con hechos en una posición clara de acogida a la objeción de conciencia. La ocasión es idónea para hacer borrón y cuenta nueva y rectificar las ambigüedades, silencios, insuficiencias y errores del último año. Es una coyuntura perfecta para demostrar a los valencianos que usted posee y defiende activamente los criterios y principios que nos han guiado a apoyar mayoritariamente a su Partido durante varias legislaturas. Una oportunidad que, posiblemente, no se repita.

 

Sr. Font de Mora, por favor, deje de esconder la cabeza con posturas autistas, tozudas y descomprometidas y defiéndanos del rodillo totalitario laicista del Gobierno de Zapatero. Sea consecuente con la postura institucional adoptada por su Partido, reconozca nuestras objeciones de conciencia a todos los efectos y ayúdenos en la defensa jurídica de la misma. O, si no está dispuesto a ello, al menos manifiéstese abiertamente en contra, envíenos un escrito denegatorio a los padres y déjenos que nos defendamos por nosotros mismos. Actúe con nosotros o contra nosotros, pero deje de ponernos palos en las ruedas con su silencio.

Silencio sobre la encuesta de El País sobre la ampliación del aborto

Es curioso. La encuesta lanzada por el Diario el País, preguntando a sus lectores si consideran necesaria una ampliación del aborto con una ley de plazos, indica a día de hoy que el 74 % se decanta hacia el NO. Más abajo os pongo el enlace, para que lo comprobéis por vosotros mismos. Tres cuartas partes de los lectores de ese periódico no desean que se amplíe el aborto. Aunque la encuesta no está validada estadísticamente, apunta a que la gente no es tan laicista como sueña zapatero, ni como se teme Rajoy.

Sin embargo, de dichos resultados, que yo sepa, no se ha mencionada nada, ni por los socialistas, ni por los peperos, ni por medio de comunicación alguno. Sólo HO y algunas plataformas provida se han hecho eco de ellos. Si la encuesta de El País, diario que no se caracteriza por sus simpatías hacia la derecha, arroja estos apabullantes resultados, ¿qué porcentajes cabrían esperar en una encuesta honesta realizada a toda la sociedad española?

El PSOE continúa montado en su empeño de ampliar hasta el extremo su política de la muerte, ignorando lo que piensa la ciudadanía. El PP tampoco se da por enterado del rechazo mayoritario de los españoles hacia la ampliación del aborto y sigue sin atreverse a presentar una oposición clara a tan grave asunto, y continúa su discurso con flojos, dubitativos y descomprometidos argumentos, empeñados en captar votos a base de marketing electoral y no de una propuesta con criterios claros ante la sociedad.

Aquí tenéis el enlace a la encuesta.

Encuesta de El País sobre la ampliación del aborto

Añado, a fecha de 25-09-2008, el enlace a la entrada sobre el asunto pubicada por Elentir en su blog:

Adivina en qué medio ha ocurrido esto 

EpC: Diario real de una objeción en Bachillerato

 

Nuestro hijo Juan comienza este curso 1º de Bachillerato, en un I.E.S. de Valencia. Mi esposa y yo, junto con nuestro hijo, tras una prolongada reflexión en común y conociendo perfectamente la normativa de evaluación académica para este nivel educativo, decidimos objetar en conciencia contra ”Educación para la Ciudadanía”, que en Bachillerato adopta el nombre de “Filosofía y Ciudadanía”.

Como nos imaginamos que el camino por andar no va a ser fácil, he decidido abrir este post en forma de diario. En él iré anotando todas y cada una de las incidencias, positivas o negativas, que se vayan produciendo. Quedará como testimonio vivo del recorrido real de una objeción en marcha.

Espero que sirva para que todos los lectores que lo deseen puedan seguir su evolución, colaborar con sus comentarios y aportaciones, y estar al tanto del tratamiento concreto que vaya a tener la objeción de conciencia en la Comunidad Valenciana, que ahora comienza a impartir la EpC, sin perder de vista que las experiencias que aquí voy a exponer son sólo un botón de muestra, no necesariamente generalizables.

Que quede muy claro que no tratamos de ponernos como ejemplo para nadie. Somos padres normales y corrientes, bien concienciados y dispuestos, pero MUY normales. Esto es sólo una crónica de los hechos concretos que vayan sucediendo, que nadie sabemos cómo puede acabar. Esperamos tener fuerzas para llegar hasta el final. En todo caso, suceda lo que suceda, para bien o para mal, quedará aquí escrito.

Aquellos lectores que deseen seguir esta historia hasta el final, deben guardar el enlace permanente a este post, ya que, aunque aparecerá algunos dias en la página principal de HO, luego será sustituido por otras entradas que se vayan produciendo en los distintos blogs. Las nuevas anotaciones en el diario las haré cada vez editando este post. Sin más comentarios, comienzo el diario:

DIARIO REAL DE UNA OBJECION DE CONCIENCIA EN BACHILLERATO

06-05-2008: Presentamos nuestra declaración de objeción de conciencia a la EpC, a través de VAEL (Valencia Educa en Libertad), en el registro de la Consellería de Educación. Los funcionarios del registro se ven un tanto desbordados, ya que nuestra objeción se presenta junto con un bloque de gran número de ellas, pero las objeciones quedan registradas de entrada sin mayor problema.

11-09-2008: Presentamos copia de la declaración de objeción, junto con una carta explicativa dirigida al Director del IES, en el registro de la Secretaría del Instituto. De momento, nada que destacar. Si alguien quiere ver la carta, que me lo diga y la incluiré en sucesivos comentarios.

15-09-2008: Libertad Digital TV me realiza una entrevista en mi casa, como padre objetor con hijos a los que la EpC afecta directamente este curso. Los periodistas, muy amables y concienciados del asunto. La entrevista, breve, pero con tiempo suficiente para manifestar los motivos y aspectos esenciales de nuestra objeción. Aún no he podido ver la emisión de dicha entrevista. Ignoro cómo habrá quedado el montaje final.

16-09-2008: Nuestro hijo comienza hoy el curso. A fecha de hoy, y pese a la promesa hecha a VAEL por la Secretaria Autonómica de Educación, Concha Gómez, no hemos recibido respuesta administrativa alguna. Ante esta situación de inpass, hemos solicitado a los letrados de VAEL que estudien la forma de desbloquear la situación elevando recurso apoyándonos en el silencio administrativo o por otra vía jurídicamente viable. Por otra parte, de momento no hemos tenido comunicado alguno del Instituto.

Nuestro hijo ya ha vuelto de su primer día de clase. Ha venido escandalizado del horario en que han colocado la asignatura optativa de religión, al final de la mañana, para que los alumnos que no cursan religión, los que van a “alternativa”, puedan largarse a casa. A nosotros no nos ha sorprendido, porque ya conocíamos este asunto. Respecto a EpC, mañana tienen la primera clase, a primera hora. No les han dicho ni una palabra sobre lo previsto para los objetores, si es que han previsto algo.

El chaval nos ha preguntado qué debe hacer mañana y hemos estado hablando sobre el asunto. Hemos quedado en que, al llegar al Instituto, se dirija a su tutor, para hacerse presente y pedirle instrucciones. Si el tutor no se las da, que acuda al jefe de estudios, y si tampoco, al director. Si nadie le da razón de una actividad sustitutoria a la objeción, se quedará en algún lugar visible del Instituto, estudiando, y nosotros pediremos entrevista urgente con el director. En todo caso, mañana veremos qué sucede. 

17-09-2008: En el primer día de clase de EpC, ha sucedido algo extraño. Tanto darle vueltas a la cabeza con lo que podría acontecer y resulta que lo ocurrido ni se me había pasado por la cabeza. Lo que sí me imaginaba es que mañana me va a tocar entrevistarme con la profesora para ver si nos aclaramos, porque ni nuestro hijo ni nosotros hemos comprendido nada.

El muchacho y su primo, tal y como quedamos, ha acudido al Instituto antes de las 8:00 para pedir instrucciones a su tutor sobre qué actividad deben relizar fuera de clase los objetores. Les han dicho que en ese momento no había hora de atención del tutor. Viendo el percal se han ido directamente a preguntarle a la profesora de EpC. Al preguntarle si ella era la profesora de Filosofía y Ciudadanía, ella les ha dicho que ella no era profesora de Ciudadanía, sino tan sólo de Filosofía…

Al comentarle que ellos eran objetores, les ha dicho que su asignatura es obligatoria para aprobar el Bachillerato. Ellos le han contestado que ya lo sabían, pero que aún así eran objetores a la EpC. Ella ha insistido en que su clase no es de EpC, sino de Filosofía, que ella no da Ciudadanía. Ante ello, los chavales se han quedado perplejos y han decidido entrar a esa clase “sólo de Filosofía”.

La profe ha explicado el programa que van a dar, que consiste en Filosofía desde una perspectiva Psicológica, que es lo que ella domina, y nada más. El libro que deben comprarse, si embargo, es el de Castell-Nou y lleva por título “Filosofía y Ciudadanía”. La clase se ha dado en castellano, sin aparición alguna de profesores de inglés. La profesora ha comentado que en el Instituto se oponen a impartirla en inglés y les ha dicho que los exámenes de su asignatura ¡serán revisados por un inspector!

Ahora no sé si es que el Instituto ha decidido separar en dos bloques la Filosofía y la Ciudadanía, si es que la profesora ha decidido dar sólo Filosofía y omitir la Ciudadanía, si sólo es una maniobra para despistar a los objetores y que entren en clase o si, sencillamente, la profesora no se entera ni del nodo. Dice que ella es profesora de Filosofía y que su clase es sólo de Filosofía, pero el libro es de Filosofía y Ciudadanía. Y encima, esa intimidante advertencia de que los exámenes serán enviados a “un  inspector”.

Si no fuera porque conocemos hace tiempo a esa profesora, que ha dado clases muy correctas a otros de mis hijos, sin sesgos ideológicos y con excelente didáctica (mis hijas incluso la admiran como profesora), mi conclusión inmediata sería que se trata de una mera trampa. No lo sé. Así que, como me imaginaba, voy a tener que entrevistarme con ella para que me aclare el asunto.

Todavía me ha sorprendido más el comentario de que los exámenes los ha de revisar a un inspector. ¿Será posible que la Consellería sea capaz de haber establecido tal mecanismo de control sobre esta asignatura? ¿O se trata de una inspección estatal? ¿Qué demonios está pasando aquí? En fin, espero poder aclarar todas estas cosas mediante entrevistas con quien haga falta (profesora, tutor, jefe de estudios, director…), antes de la próxima clase de Filosofía y Ciudadanía, para saber a qué atenernos.

18-09-2008: He de confesarlo. Anoche no podía pegar un ojo, pensando en todo este embrollo y en lo que sucedería hoy en mis entrevistas en el Instituto. Me puse a rezar como un descosido a la Virgen, para que nos ayudara, nos diese discernimiento y fuerzas, y nos allanase el camino. Es relativamente fácil presentar una objeción, pero no es tan fácil llevarla adelante cuando llega “la hora de la verdad”. Gracias a Dios que tenemos su auxilio que nos sostiene. He de decir que la palabra de los distintos obispos que han hablado sobre la objeción ha sido y es un elemento fundamental que nos ayuda en este combate.

No he podido hablar con la profesora de Filosofía y Ciudadanía, pues no estaba en el Instituto y aún no han salido los horarios de atención a los padres. Pero sí que he podido hablar con el director. La conversación ha superado mis mejores expectativas. Además de un trato atento y amable, ha asumido con absoluto respeto nuestra decisión. El Instituto ya había previsto que los alumnos cuyos padres han objetado pudiesen estar en la biblioteca, en la que habrá en todo momento un profesor de guardia, pero lo había organizado para la ESO y es por eso que la profesora de EpC en Bachillerato no sabía nada. 

El director, un tanto despistado respecto al hecho de que la “Filosofía y Ciudadanía” de Bachiller forma parte del grupo de asignaturas de la EpC, ha aceptado de buen grado mis explicaciones y ha comprendido las razones de nuestra objeción en Bachiller. Esto no significa que las comparta o no, eso sólo él lo sabe, sino que las respeta. Era conocedor de nuestra objeción, pero sin querer había dado por supuesto que se referían a la ESO y por ello no había hablado con la profesora de Bachillerato.

El director ha tomado nota de los datos de mi hijo y de su primo y me ha asegurado que hablará con la profesora, para que sepa que ambos alumnos irán a la biblioteca en su hora de clase. Esto es importante, además, porque quedará claro que no se trata de una falta de asistencia. Me creo en el deber de dejar aquí constancia de la amabilidad y de la actitud de respeto ante las decisiones de los padres de este Director. Y eso en un Instituto público. Todo un ejemplo de corrección humana y verdadero espíritu democrático, a imitar, tanto por los directores de centros públicos, como concertados.

Como comprenderéis, he salido del Instituto con 30 kilos menos de peso y dando gracias a la Virgen. Al contárselo a mi hijo, también le ha cambiado la cara, ya que ahora se siente mucho más seguro que ayer depués de que la profesora les dejara, confundidos y dentro de clase. El muchacho sigue dispuesto a seguir adelante con el combate, ahora con mayor seguridad todavía. Así que, si no sucede nada extraño, por el momento no entrará en las clases y permanecerá estudiando en la biblioteca.

22-09-2008: Me lo temía. Hoy ha tenido mi hijo clase de Filosofía y Ciudadanía. Su primo y él le han preguntado a la profesora si el director había hablado con ella sobre su objeción y el ir en esas horas a la biblioteca con un profesor de guardia. La profesora les ha dicho que no y les ha vuelto a contar el mismo rollo del primer día de clase. Los muchachos, sin saber a qué atenerse, se han quedado dentro de la clase.

Mañana me toca volver a la carga y hablar con el director, para comprobar si es verdad o no que a la profesora no le han llegado aún sus instrucciones, para pedirle que lo haga si no lo ha hecho y para que pida a la profesora que deje de liar el tema diciendo que su asignatura “no tiene nada que ver con EpC”. Supongo que el director, con el fin de semana por medio, no ha tenido aún ocasión de hablar con la profesora.

Espero que esta semana quede claro el asunto de una vez por todas. Si la profesora sigue en sus trece, le comunicaré al director que los chavales irán directamente a la biblioteca, sin hablar más con ella. Como podréis comprobar, el combate sigue. Confío en poder avanzar paso tras paso, con la ayuda de Dios.

23-09-2008: ¡Bendito sea Dios! Y que bendiga al Director del Instituto de nuestro hijo (y a otras personas que en él trabajan y están por la labor). Tras el confusionismo de días anteriores, hoy le he escrito un mensaje al Director, diciéndole que los chavales seguían sin saber a qué atenerse, porque la profesora no sabía nada, y remitiéndole los textos legales donde aparece claramente la “Filosofía y Ciudadanía” enmarcada dentro de la “Educación para la Ciudadanía” (más que nada para que pudiese aclararle las ideas a algún que otro profesor despistado). Luego, por la tarde he hablado con él por teléfono.

Como siempre, me ha atendido con una amabilidad fuera de lo común. Me ha dicho que había leído mi mensaje y que ya había hablado con la profesora de Filosofía y Ciudadanía para explicarle que mi hijo y su primo, por motivo de su objeción, no iban a entrar a su clase, que en ningún momento se trata de absentismo o falta de asistencia y que la objeción no se dirige en modo alguno contra ella.

Por otra parte, dado que las clases de EpC las tienen, una a las 8 de la mañana y otra a última hora de la mañana, y la biblioteca (lugar dispuesto para los objetores de la ESO) está cerrada a esas horas, ha decidido que mi hijo y su primo acudan en esas horas al “Aula de Convivencia”, donde siempre hay un profesor de guardia. Allí podrán estudiar o hacer deberes. Ante mi ofrecimiento de que tal vez podrían aprovechar ese tiempo para hacer alguna actividad alternativa de colaboración con el Instituto (algo que manifestamos en la declaración de objeción), le ha parecido una idea fantástica. Hablará con los profesores para que, si algún alumno “trasto” de los que van a ese aula, de 1º de ESO por ejemplo, necesitase apoyo escolar, nuestros muchachos le echen una mano. “Eso sí que es auténtica educación para la ciudadanía”, me ha comentado.

Por útimo hemos quedado en que los chicos ya no acudan más a la clase de Filosofía y Ciudadanía, sino que directamente acudan a esa otra aula. Además, me ha dicho que mañana, a las 8 en punto, hora en que tienen la dichosa asignatura, mi hijo y su primo acudan a su despacho y que él mismo les acompañará al otro aula, para presentarlos al profesor y para que se sientan más seguros y arropados.

Para terminar la conversación, me ha dado las gracias. ¡Sí, me ha dado las gracias él a mí! Yo le he dicho, naturalmente, que gracias a él, pero ha insistido en darme las gracias a mi. No sé exactamente por qué, la verdad.

¿Se puede pedir más? Al Instituto, desde luego, no. La objeción se va a hacer efectiva, los chicos no van a entrar en las clases, van a tener un lugar concreto dónde estar, con un profesor testigo de que están en el Instituto y, además, con actividad sustitutoria educativa pero no sectaria. Sabemos que no debemos bajar la guardia y seguiremos atentos al transcurrir de los hechos, porque los “enemigos” están por todas partes y en cualquier momento pueden asomar las narices para tocarnos las nuestras con nuevas dificultades. Pero, de momento, todo invita a dar gracias por cómo van las cosas.

Ahora sólo queda el “pequeño detalle” de que nuestra objeción sea admitida y nuestro hijo quede exento de cursar la asignatura y ser evaluado en ella. Por muy buena que sea la actuación del Instituto, si el chico no entra en las clases, suspenderá. Puede repetir la asignatura en 2º y continuar sin entrar en clase. Pero, si la Consejería de Educación y/o los Tribunales, no nos reconocen la objeción, no obtendría el título de Bachiller. Tenemos tiempo por delante para defender nuestra objeción pero, si llegara ese extremo (Dios no lo permita), la toma de decisiones sí que será radicalmente difícil. Pero, como Escarlata O’Hara, eso lo pensaré mañana…

Aunque no tengo muchas esperanzas en ello, quiero creer que el Consejero Font de Mora -el Gobierno Valenciano del PP en suma- actúe de forma urgente y coherente con las declaraciones que los consejeros de educación de las CCAA regidas por el PP han hecho públicas tras su reunión de ayer en la C/ Génova, que en su punto 4 aseguran que el PP va a reconocer la objeción, eximiendo a los objetores de asistir a clase sin que ello perjudique su expediente académico. ¿Es mucho soñar, verdad? Pero, quién sabe…

24-09-2008: Hoy mi hijo ya no ha entrado en clase de EpC. La única incidencia, de poca importancia, es que cuando ha acudido, según lo pactado, al despacho del Director, y él le ha acompañado al aula prevista, no había ningún profesor de guardia. El Director, a la vista de ello y mientras lo soluciona, le ha pedido que se quedara en un pequeño hall junto a su despacho. Es lógico que se produzcan estos fallos de ajuste, en pleno inicio de curso en un Instituto con más de 200 profesores. Confío plenamente en que el tema del local a donde debe acudir mi hijo en las horas de EpC se solventará en breve.

Quiero destacar la actitud de mi hijo. No es sólo “amor de padre”. Ayer se resbaló a causa de la lluvia y se dislocó la rodilla, algo que le sucede con cierta frecuencia, ya que tiene una rotura de ligamentos cruzados. Auque no es nada grave, ya que está acostumbrado a colocarse la rótula en el sitio y seguir adelante, estaba un poco dolorido y podría haberse quedado en casa. Pues nada, el tío ha cogido una muleta, me ha pedido un justificante para el profesor de Educación Física y se ha ido al Instituto, precisamente para no perderse el primer día en que ya no iba a entrar en las clases de Filosofía y Ciudadanía. Con un par.

29-09-2008: Mi hijo continúa sin entrar en las clases de EpC. Sin embargo, el despiste del Instituto sobre dónde debe permanecer en esas horas, continúa. Hoy tenían clase de Filosofía y Ciudadanía a última hora. Se han dirigido al despacho del Director, para saber a dónde dirigirse. No estaba. En la biblioteca y en el aula de convivencia no había ningún profesor de guardia. Sin saber qué hacer, su primo y él se han marchado a casa. Grave error que les he pedido que no vuelva a suceder. Para que sea efectiva la objeción, no pueden ausentarse nunca más del Instituto en esas horas, aunque tengan que quedarse sentados en un pasillo. Lo han comprendido perfectamente. Hemos quedado en que el miércoles, que tienen la asignatura a las 8 de la mañana, voverán a preguntar al Director dónde deben quedarse. Si el tema no se resuelve, volvere a comunicare con el Director para ver qué sucede y cómo arreglar de una vez por todas el asunto.

30-09-2008: Junto con otras dos familias objetoras, hemos estado esta tarde en una notaría, para hacer la dación de poderes a los abogados y procuradores voluntarios que se han ofrecido gratuitamente a ayudarnos en la defensa jurídica de nuestras objeciones (Dios los bendiga). Junto con un amplio grupo de familias objetoras, vamos a elevar el próximo día 6 de octubre una primera tanda de recursos contra la Consellería de Educación, ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribual Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, entendiendo como denegada nuestra objeción por el silencio administrativo habiendo comenzado ya el curso escolar. Tras esta tanda, se irán presentando otras sucesivas.

Esperamos del buen juicio de los magistrados que nuestros recursos sean aceptados y nuestros hijos queden exentos de la EpC. ¡Dios ilumine sus conciencias! Me resulta muy triste e indignante que, en una Comunidad gobernada por el PP, partido que se ha declarado institucionalmente en contra de la EpC y a favor de la objeción, los padres objetores nos veamos obligados a estos extremos ante el absoluto ninguneo por parte del Conseller.  En fin ellos verán lo que hacen. Tendrán que asumir las consecuencias de sus actos y omisiones. Nosotros a lo nuestro, que es defender la educación que queremos para nuestros hijos.

06-10-2008: La objeción y el recurso que hemos presentado siguen en marcha. Pese a la buena disposición del director del Instituto, en los horarios de Filosofía y Ciudadanía, primera y última hora de la mañana, no están abiertas ni la biblioteca ni el aula de convivencia. Mi hijo y su primo siguen pasando esas horas sentados en un tresillo junto al despacho del director. Podría presionar al mismo con la normativa en la mano, para que les atienda el profesor de guardia, pero no quiero hacerlo. Creo que el director está haciendo lo que buenamente puede y no veo la necesidad de tensar las cosas con él.

Me he llevado un profundo disgusto, que me ha provocado un buen cabreo, enterarme de que muchas asociaciones y plataformas pro-objeción, se han desmarcado de la objeción integral a la EpC, en sus cuatro asignaturas, desalentado la objeción en Bachiller. Menos mal que tanto mi esposa y yo, como la plataforma a la que yo pertenezco (VAEL-Valencia Educa en Libertad), tenemos muy claro los objetivos y motivos de la objeción a la totalidad de las asignaturas de la EpC. Por eso nosotros seguimos adelante.

14-10-2008: Me he enterado hoy de que la Consellería ha comenzado a enviar una carta de respuesta a las objeciones, al menos a algunos de los que han objetado en 2º de la ESO. Nosotros no hemos recibido nada. Casi mejor, porque la carta es una auténtica tomadura de pelo, en la que tan sólo se informa de lo que ya sabíamos y no se dice ni sí, ni no, a la objeción. Es decir, que la carta no sirve para nada, porque no dice nada. La cobardía e inutilidad de nuestro gobierno autonómico en este asunto es realmente vomitiva. No respeta ni siquiera las propias declaraciones institucionales de su partido (el PP), que están clara e inequívocamente enfocadas a aceptar y proteger la objeción de conciencia a la EpC. ¡Qué asco!

03-11-2008: Me comenta mi hijo que el director del Instituto sigue preocupado por encontrarles un lugar y una atención adecuadas para él y su primo durante las horas de clase de Filosofía y Ciudadanía. Como en el horario de la asignatura ni hay profesor de guardia en la biblioteca, ni en el aula de convivencia, ha decidido hacerse cargo él mismo. Los hace pasar a su despacho, donde hay una mesa auxiliar para reuniones, y allí les deja estudiar bajo su supervisión directa. Además, aprovecha para hablar con ellos de diversos temas de gran interés. Un nuevo sobresaliente para este director.

El otro día se cruzaron con la profesora de Filosofía y Ciudadania y ésta, con auténtico tono de afecto, les dijo que les echaba de menos en sus clases. Ellos le dijeron a ella que también, pues es verdad que la profesora es una excelente profesional y persona. ¡Qué lástima que la puñetera EpC nos esté obligando a que se pierdan las enseñanzas de Filosofía que esta profesora imparte de maravilla! Encima, mi hijo me dice que le agrada y atrae la Filosofía. Como yo soy Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación, hemos decidido hacer en casa una pequeña “homeschooling” sobre esta materia. Le servirá, al menos, para introducirse de mi mano en el mundo del pensamiento y también para “adelantar” faena en el caso de que la justicia finalmente nos negase el derecho a objetar y decidiésemos que curse la asignatura el año próximo.

04-11-2008: Las primeras cartas de la Consellería a los objetores en 2º de la ESO han comenzado a llegar a los padres de Valencia. Es la misma que recibieron los de Alicante. Ni reconoce ni deniega la objeción. Informa de la situación, como la ve la Consellería, y punto. En modo alguno es una resolución ni una respuesta a la objeción. Tiene sólo dos aspectos útiles: Recuerda que los centros tienen la obligación de atender adecuadamente a los alumnos objetores y comenta que la objeción la hemos ejercido como cosecuencia del derecho a la libertad ideológica contenida en el art. 16 de la Constitución. Una pega: Que sólo se refiere a 2º de la ESO y no dice nada de los otros cursos que tienen EpC. Por eso, nosotros no la recibiremos. Seguimos a la espera de resoluciones judiciales.

Continuará…

EpC: Carta abierta al Excmo. Sr. D. Francisco Camps

  

Excmo. Sr. Presidente de la Generalitat Valenciana:

 

Ante la incomprensible, incoherente, temerosa y contumaz postura del Sr. Conseller de Educación respecto a la Educación para la Ciudadanía impuesta por el PSOE, me veo en la obligación y me siento en derecho de comunicarle y denunciar lo siguiente:

 

a)    Como bien han analizado políticos muy relevantes del PP, entre ellos D. Mariano Rajoy, la EpC no sólo atenta contra el derecho de libre elección de línea educativa de los padres respecto a sus hijos, consagrado en el Art. 27.3 de la Constitución, sino también, y mucho más peligrosamente, contra las bases mismas del Estado de Derecho, ya que impone una ideología ético-moral concreta de índole estatal que destruye el derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa, contenido en el Art. 16 de nuestra Carta Magna, norma de todas las normas e inviolable por otras normas de rango inferior, sean Leyes Orgánica o Reales Decretos.

 

b)    La objeción de conciencia es un derecho legítimo intrínseco a todo estado democrático moderno y un signo de madurez del Estado de Derecho, esté o no regulado ad hoc para cada caso. Tribunales Superiores de Justicia, como el de Andalucía o el de La Rioja, y otros tribunales de menor rango, han emitido una ya extensa y fundamentada serie de resoluciones que determinan que tal derecho resulta aplicable a la EpC. Las resoluciones desfavorables son unas pocas. Existen, pues, suficientes razones, éticas y jurídicas, como para que las administraciones públicas, cuanto menos, admitan cautelarmente las objeciones y sus consecuencias lógicas: la exención de cursar la EpC y ser evaluados en ella, junto a la implantación de actividades sustitutorias no adoctrinantes en materia de moral, en espera a que los altos tribunales decidan.

 

c)     Es incomprensible que el PP, cuyos líderes se han pronunciado en contra de la EpC y, recientemente, a favor de la objeción de conciencia a la misma, dejase pasar en 2007 la oportunidad y el plazo para promover un recurso de inconstitucionalidad contra la LOE y los Reales Decretos que la desarrollan. Pero más irritante es que, ahora, con la EpC comenzando su aplicación en nuestra Comunidad Valenciana, tampoco apoyen sin ambages la objeción de conciencia, que es la única arma legitima que la inactividad opositora de ese partido nos ha dejado a los padres y madres españoles y, en consecuencia, a los valencianos. Ustedes nos han dejado solos frente al rodillo y el aparato jurídico socialista.

 

d)    Igualmente absurdo y escandaloso es el diferente trato que se ofrece a la objeción de conciencia en las distintas comunidades autónomas gobernadas por el PP y el escaso apoyo de algunas de ellas a las recientes manifestaciones del Sr. Mariano Rajoy. En la Comunidad de Madrid, en la de Murcia y en la de La Rioja, los gobiernos del PP han decidido apoyar la objeción, aunque lo hagan de forma provisional entretanto las máximas autoridades judiciales se pronuncien definitivamente al respecto. Por cierto, de la anunciada reunión de consejeros de educación del PP con la Sra. Cospedal, para unificar posiciones, nadie sabemos nada.

 

e)    He de reconocer que la Comunidad Valenciana, hoy en día, es un referente mundial de progreso y modernización. La mayor parte de los valencianos nos sentimos orgullosos de ello. Pero los valencianos no nos conformamos sólo con ver aumentar nuestro potencial material. Tenemos principios y valores, que pensábamos compartía el PP. Por ambas cosas, no sólo por la primera, nuestro apoyo electoral viene siendo mayoritario desde hace tanto tiempo. El progreso que queremos no es sólo económico, sino también social. La objeción de conciencia es un signo de madurez, avance y modernidad democrática, cuya protección echamos en falta.

 

f)      Por eso, somos muchos los decepcionados por la inactividad del Consell en cuanto a los temas que comportan principios éticos y morales, e incluso de derecho. No olviden que somos muchos los que hemos otorgado durante décadas un voto útil al PP, no un voto por convicción o por compartir lo que dice y hace el PP, sino por evitar que gane el todavía peor PSOE. Podrán suponer que, si nuestro voto útil se convierte en inútil, puede haber un giro electoral mucho mayor de lo que se imaginan. No se acomoden en la seguridad de que, tras tantos años gobernando, la Comunidad Valenciana es suya para siempre. Nuestro voto no es cautivo.

 

g)    Reconozco que su gobierno, con la Orden de 16 de junio, trató de paliar un poco el tema, aunque ha acabado por enredarlo más aun si cabe. Dicha Orden, hoy paralizada por el TSJCV, contiene algunos aspectos que es justo apreciar, como el hecho de que, con la opción B, otorgaba a los padres un mayor control. Pero la Orden no reconoce explícitamente, ni la objeción, ni sus consecuencias lógicas. Nos obligaba a escoger la opción B, que seguía siendo EpC aunque moderada, posibilidad que podía ser escogida por cualquiera, objetor o no. En la reciente resolución sobre aplicación de la EpC en los centros, no se han dignado siquiera a mencionar una palabra acerca de la objeción, o sobre cómo los centros deben atender a los alumnos cuyos padres han presentado objeción. Nos han ignorado absoluta y descaradamente.

 

h)    La Secretaria Autonómica de Educación, Concha Gómez, en nombre de su gobierno, nos prometió que todos los padres objetores recibiríamos una respuesta administrativa individual. Pues a fecha de hoy, ya iniciado el nuevo curso, no han contestado nada de nada. Silencio administrativo e ignorancia supina por toda respuesta. Parece que su gobierno tiene miedo a contestar, tanto a favor de la objeción, como en contra: a favor, porque no quiere vérselas con Zapatero en los juzgados; en contra, porque no quiere verse con una avalancha de recursos. Y así nos tiene, encajonados entre sus miedos e indecisiones, esperando a que nos cansemos, desistamos o algo así. ¡Eso ni lo sueñen!

 

i)      Recuerden que el silencio administrativo es un acto administrativo. Recuerden que un suspenso es un acto administrativo. Recuerden que cualquier actuación de las direcciones, los profesores u otro personal de los centros, que traten de hacer repercutir sobre nuestros hijos cualquier otra medida que vaya más allá de la dispuesta para la evaluación académica, sería también un acto administrativo. Vayan olvidándose de que la callada por respuesta es la mejor forma de que abandonemos la defensa, sea por vía administrativa o jurídica, de nuestros derechos. Decidan ustedes, de forma clara  y urgente, si nos van a defender o nos van a dejar solos. Si no podemos contar con su apoyo, nosotros sabemos cómo actuar; eso sí, no cuenten con el nuestro nunca más.

 

j)      Por último, y por favor, dejen de marear la perdiz con el asunto del inglés, que ya está el mar bastante movido. ¿No se dan cuenta de que el empecinamiento absurdo con ese asunto está bloqueando la resolución del problema central, que es la EpC en sí misma? ¿No ven que han creado una guerra idiomática paralela y se han creado nuevos enemigos? ¿Ignoran el follón organizativo y metodológico a que están sometiendo a los centros? Claro que es necesario potenciar el aprendizaje del inglés en escuelas e institutos, pero existen mil y una formas de potenciar este aprendizaje, todas menos en EpC, que ya tiene bastante con su propia conflictividad intrínseca. Vayan al grano y no a la paja.

 

 

En conclusión, Sr. Camps, le ruego que se olviden de apaños y ambigüedades, dejen de liar las cosas con el inglés, sean valientes y decididos, sean más coherentes con su propio partido, no ignoren a los padres objetores, ayúdennos con su apoyo o, al menos, resuelvan de una vez y déjennos vía libre para defendernos nosotros mismos.

 

 

José Rafael Sáez March

Licenciado en Pedagogía.

Miembro de VAEL (Valencia Educa en Libertad).