Archivo Mensual de Octubre, 2008

Aborto obligatorio

 

(Publicado en el diario Las Provincias de fecha 28-10-2008)

 

Hace poco, una persona allegada, escandalizada del alcance de los horrores que el lobby pro-abortista es capaz de defender, me preguntaba: “Pero, ¿Cómo hemos podido llegar a esto en España?”. Mi respuesta fue rápida: “Todo empezó cuando el PSOE legisló la despenalización del aborto en tres supuestos. Ahora estamos cosechando los resultados de aquella siembra”. Olvidé recordarle que aquella puerta hacia el crimen legalizado fue refrendada por los españoles en referéndum. Efectivamente, aquel fue el inicio de una estrategia a largo plazo que el PSOE, al parecer, tenía perfectamente diseñada. Comenzaron despenalizando el crimen del aborto en unos supuestos tan “humanitarios”, que centraron la atención pública en la madre, no en la vida inviolable del ser humano en gestación. Habían conseguido colar, en la legislación y en la cultura española, la posibilidad de asesinar impunemente al ser humano gestante.

 

 Marcado ese primer gol, padre de todos los restantes goles abortistas, el proceso posterior de avance de la cultura de la muerte sólo era cuestión de tiempo. Así se quedó el tema,  hasta que se introdujo, en el primer supuesto despenalizado, sobre la salud física de la madre, la “salud psíquica”. Ese añadido, aparentemente nimio, fue el segundo paso, convirtiéndose en un coladero total y una provisional puerta trasera hacia el mal llamado “aborto libre”. Digo mal llamado, porque me repugna que la palabra libertad se asocie con semejante crimen. No ha resultado nada complicado convertir el preceptivo informe psiquiátrico en un puro trámite y conseguir que alguno de esos doctores te lo firme, si no uno, pues otro. El mínimo control que conllevaban los supuestos despenalizados, había desaparecido para siempre en la práctica abortista.

 

Llegados a esta legislatura, y sin haberlo declarado en su programa electoral, el PSOE quiere más. Ahora viene con su Ley de Plazos, que en términos prácticos se traduce en la destipificación del aborto como delito, que podrá ejercerse al antojo de cualquier mujer que lo solicite, sin supuestos, ni informes, ni nada de nada, con el único límite de unos plazos, es decir, un determinado tiempo de gestación. Plazos, por cierto, que sobrepasan las semanas en las que un feto humano hoy en día es perfectamente viable. El aborto, a día de hoy, es un delito tipificado en el código penal, aunque “despenalizado” en tres supuestos. Es un crimen sin castigo. Lo que pronto va a imponer Zapatero (olvídense del prometido “debate social”) es que deje de ser delito, si está dentro de un plazo. Es el tercer paso. Una vez dado, ya sólo les quedará uno más: Quitar esos plazos. Ya lo verán.

 

 En general, los movimientos pro-vida, salvo algún extremista irrelevante, no pretenden que se encierre en la cárcel a la mujer que aborta, aunque sí abogan por que se castigue a todos aquellos que hacen del aborto un multimillonario negocio, trampeando las leyes vigentes. Rechazan el aborto, pero no a la mujer que aborta, de modo muy especial si se ve abocada al aborto, no como opción, sino como única salida para su embarazo en situación de dificultad, por no contar con ningún otro tipo de ayuda ni alternativa. Por eso centran todo su esfuerzo en reducir el número de abortos indeseados, que son la inmensa mayoría. Sí, he dicho abortos indeseados. ¿O es que a alguna mujer le encanta abortar, porque “le pone” hacerlo, como si fuera un nuevo deporte de riesgo?

 

No es así. Las pro-abortistas saben, aunque muchas se lo callen, que el aborto no es algo deseable en sí mismo, a no ser que sean unas psicópatas de encerrar. Ayer mismo, en Valencia, Pilar Bardem, pro-abortista donde las haya, pidió en el Puerto de Valencia, donde atracó el barco de la muerte holandés, que no se “criminalizara” a la mujer que toma una decisión “tan difícil” como abortar. Aunque sea sólo en esto, tiene razón. Abortar no es ningún plato de gusto. Puede haber un cierto número de mujeres, feministas radicales, que deciden abortar como quien lava, pero no sucede así en la inmensa mayoría de los casos. Se estima que alrededor de un 75% de las mujeres que abortan, no lo hacen por decisión libre, ni por desear el aborto, sino acosadas por circunstancias de gran dificultad, frente a las que no ven otra salida. Sólo es libre quien tiene alternativas para optar. Pero estas mujeres, ni conocen, porque no se les informa, ni se les ofrecen, los apoyos necesarios para que puedan, si quieren, tener a su hijo y atenderlo. Ante “tan difícil” decisión de abortar, sólo se le presentan dos opciones: ¿Sí o sí?

 

Los movimientos pro-vida tratan de cubrir esa importante e intolerable laguna. No buscan castigar a esas mujeres. Las que en verdad las castigan de por vida son las fanáticas y fanáticos abortistas que se empeñan en que aborten por narices, o los que se enriquecen a costa de realizar abortos. A todos estos no les interesan para nada las mujeres embarazadas con problemas, sino sólo su empecinamiento, ideológico o crematístico, en pro del aborto. Casi todas las iniciativas sociales a favor de la vida, pretenden que los gobiernos generen normas y medios para que cualquier embarazada con dificultades pueda recibir información y disfrutar de cuantos medios necesite para tener a su hijo, si así lo decide. Sin embargo, los colectivos pro-abortistas están en contra de estas iniciativas. Increíble. Nada de optar, sólo abortar, abortar y abortar. Nada de ofrecer alternativas, que eso es cosa de monjas derechonas. Nada de libre elección: abortar y punto. Todo lo demás es de “fachas”.

 

 No me puedo explicar qué persona mínimamente sensata y moral puede oponerse a que se ofrezca información y apoyo integral a las mujeres embarazadas, para que puedan tener a sus hijos y criarlos si quieren. El mismo movimiento feminista debería luchar encarnizadamente por ello. Oponerse a ofrecer a la mujer información y alternativas, sólo se explica por dos motivos: O por un cerrilismo ideológico, radical y fundamentalista que considere el aborto como un bien en sí mismo, que hay que realizar cuantas más veces mejor, o por el interés de forrarse sin escrúpulos de ninguna clase. Los colectivos de abortistas integristas, aunque se presenten como feministas y progresistas, son el peor enemigo, no sólo de la vida del no nacido, sino también de la mujer. Quieren que las mujeres aborten, no que solucionen sus problemas. Quieren que aborten sin posibilidad de elección. Quieren, en suma, que el aborto no sea libre, como dicen, sino, en la práctica, obligatorio.

 

Benditos micrófonos

 

El hecho de que casi todos los políticos fingen y mienten, es algo que, por la repetición, se ha hecho costumbre y ya no extraña a nadie. No sólo no extraña, sino que la gente sigue votando a esos mismos políticos que, de forma continuada, dicen y no hacen, hacen y no dicen. El problema es que millones de ciudadanos carecen, no de memoria histórica, sino de la simple memoria inmediata, como si una forma larvada de Alzhéimer se hubiera extendido como una pandemia.

 

¿Que un político promete algo y no lo cumple? No pasa nada. ¿Que un político oculta en su campaña electoral lo que va a hacer y luego lo hace? No pasa nada. ¿Que un político dice una cosa y al día siguiente la contraria? Pues tampoco pasa nada. Millones de personas no se dan ni cuenta y, muchas de las que sí se enteran de estas deshonestas incoherencias, las disculpan o miran hacia otro lado, haciendo de su apoyo a determinado partido una actitud irracional y cerril donde las haya.

 

Dentro de la inútil batalla de intentar llamar la atención de los ciudadanos sobre estos abusos de poder, han salido a la palestra, desde hace un tiempo, unos inesperados aliados: los micrófonos. Gracias a ellos, que parecen encenderse y apagarse cuando les da la gana, sabemos mucho más de los políticos que por ningún otro medio: la verdad que ocultan tras sus disfraces públicos.

 

Estas son sólo algunas de las pilladas microfónicas:

 

·        1997: Federico Trillo, entonces Presidente del Congreso, en una sesión parlamentaria, viéndose obligado a aplazar una votación sobre un asunto realmente infumable, apretó a destiempo el botoncito que encendía su micro ante la megafonía de la sala y soltó su famoso “manda huevos”. Los micrófonos habían comenzado su particular cruzada por la verdad y la transparencia. Si no recuerdo mal, este fue el primer pinito de la ofensiva de los micros.

 

·        2001: Las cámaras de la RTV-Andalucía, recogen una frase, pronunciada en el Parlamento Andaluz, sin que se vea en imagen quién es el autor: “Los moros, que se vuelvan a Marruecos, que es donde tienen que estar”. Dando por sentado que se trataba de un diputado del PP, el PSOE acusa injustamente a Matías Conde, exigiendo su expulsión inmediata por “higiene democrática”. Días después, se declaró autor de la frase el diputado socialista Rafael Centeno, que presentó su dimisión entre lloriqueos y disculpas.    

 

·        2002: Jose María Aznar, entonces presidente de turno de la Unión Europea, tras su discurso de resumen en la Cumbre de Barcelona del Parlamento Europeo, se autocalifica en voz baja, ante un micrófono demasiado sensible, diciendo: “Vaya coñazo que he soltado”. Vamos, que su royo no se lo cree ni él. Veremos que el taco “coñazo” se ha convertido en término de obligado uso entre los políticos.

 

·        2003: Zapatero y Jordi Sevilla, responsable económico del PSOE, presentan las líneas básicas de su política económica. El micrófono abierto deja escuchar que Sevilla le dice a su presidente que se le nota todavía inseguro y que se ha equivocado al confundir “progresividad” con “regresividad”, aunque le disculpa diciendo que son “chorradas”. Sevilla remata la faena con la famosa frase: “Lo que tú necesitas saber para esto…son dos tardes”. Así nos luce el pelo.

 

·        2003: En la misma presentación anterior, el portavoz parlamentario Jesús Caldera, también captado por los implacables micrófonos, riza el rizo cuando entra en la “secreta” conversación diciendo que, tras el debate, deberán reunirse con Jose Antonio Griñán, el portavoz socialista en la comisión del Pacto de Toledo sobre las pensiones, ya que ese tema “no lo tenemos arreglado” y le dice a Zapatero que “la vamos a liar”. ¡Eso es “talante”, sí señor!

 

·        2004: Jose Bono, entonces Presidente de Castilla-La Mancha, conversando por lo bajini con Joaquín Almunia, ante los “cerrados” micros de Antena 3, insulta al Primer Ministro británico, Tony Blair. Palabras exactas: “Oye… Y nuestro colega Tony Blair. Ese es un gilipollas integral”. “Blair es un imbécil”. Sólo la elegante flema de la diplomacia inglesa impidió un grave incidente internacional.

 

·        2004: Magdalena Álvarez, Ministra de Fomento, en Onda Cero Radio, también hizo gala de su exquisito lenguaje y su respeto por los gallegos, afirmando, ante el supuesto micro cerrado, que estaba “harta del Plan Galicia de mierda” y que “¡A mí me van a dar lecciones sobre este Plan Galicia de mierda!”. Sobran comentarios.

 

·        2006: Jordi Sevilla, haciendo gala de su “educación”, es captado sin advertirlo, por una cámara de Telemadrid, mientras conversa con Fidalgo. Montilla es cojonudo para mil cosas… pero todavía es pronto para que el presidente de la Generalitat sea un charnego“, fue la frase pillada. Por si no lo saben: “charnego” es un antiguo vocablo popular catalán de no muy amable intención.

 

·        2007: En plena campaña electoral, Zapatero es entrevistado en La Cuatro por Iñaki Gabilondo. Cuando ambos pensaban que los micrófonos ya estaban apagados, mantienen una muy amistosa conversación en la que el Presidente del Gobierno dice: “Lo que pasa es que yo creo que nos conviene que haya tensión… Yo voy a empezar, a partir de este fin de semana, a dramatizar un poco”. Curiosamente, uno de sus principales argumentos en contra de Rajoy, en la campaña, era que el líder popular la basaba en la crispación.

 

·        2008: La última, de momento. Mariano Rajoy, el mismo que grabó una declaración institucional en 2007 llamando a celebrar la Fiesta de las Fuerzas Armadas, fue “traicionado” por su micrófono en la sesión de clausura de la XIII Reunión Interparlamentaria del PP, celebrada en La Coruña el día 11 de octubre. Tenía a su lado a Javier Arenas y le dijo, ante los oídos de toda España que: “Mañana tengo el coñazo del desfile… En fin, un plan apasionante”. Todo un ejemplo de honra y respeto a las Fuerzas Armadas y a su Fiesta Nacional.

 

En fin, queridos micrófonos, gracias por vuestra colaboración para que la gente nos enteremos de verdad de quienes son y qué piensan nuestros políticos. Nos estáis prestando un servicio inestimable para que nuestra democracia se depure y se fortalezca. Aunque todavía no os hacen demasiado caso, ni los políticos, ni los sindicatos, ni los jueces, ni la mayor parte de la opinión pública, no perdáis los ánimos. Continuad con vuestra singular batalla por la verdad y la honestidad. Sin vuestras hábiles estrategias, estaríamos perdidos frente a la hipocresía política.

 

EpC: Doble batalla en la Comunidad Valenciana

  

No se trata de dos frentes de una misma guerra, sino de dos batallas paralelas, cuyo único denominador común es que se refieren a la Educación para la Ciudadanía (EpC). Aunque no me gusta el lenguaje militar, las voy a denominar “batalla de la objeción” y “batalla del idioma”, para entendernos. La primera apunta contra la imposición ideológica y sectaria de la EpC y la vulneración del derecho Constitucional que tenemos los padres de determinar la educación que deseamos que reciban nuestros hijos. También se enfrenta, en nuestro caso, al desprecio olímpico que el Gobierno Valenciano del PP muestra hacia los padres objetores.

 

Todo esto les importa un bledo a los embarcados en la segunda batalla. Ésta, la del idioma, se enfrenta a la absurda e inoportuna exigencia del Conseller de Educación de que se imparta en inglés y no en las lenguas co-oficiales de nuestra Comunidad, como si no hubiese otras formas de reforzar ese necesario idioma, mediante planes elaborados con calma y con medios suficientes. Yo me he “alistado” en la primera, la de la objeción, que considero la madre de todas las batallas en el asunto de la EpC, aunque de vez en cuando me acerco un ratito a la otra, para echar una manita, cosa que no hacen con nosotros los de la batalla del idioma.

 

La cuestión objetora ha sido tratada por la Conselleria como si no existiera. Tan sólo una tímida mención, apenas aceptable, en la Orden del 10 de junio, esa que ha sido paralizada cautelarmente por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, excepto en lo del inglés y alguna cosilla más. Después de esto, autismo y silencio administrativo total. Pero este ninguneo se va a acabar de inmediato, con las sucesivas tandas de recursos que los objetores ya hemos comenzado a presentar ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior antes citado. Si el Sr. Font de Mora, empecinado sólo con el inglés, esperaba que con su pasividad los padres objetores nos íbamos a quedar inermes, se equivocaba. No habíamos movido ficha hasta ahora, esperando una respuesta antes de iniciarse el curso. Pero no la ha habido.

 

El asunto del idioma, está siendo tratado por la Conselleria con un empecinamiento y unas formas impropias de un gobierno democrático. Se ha convertido en un absurdo  intercambio de amenazas. Además, según se deriva de las últimas declaraciones, también amenazantes, del Vicepresidente Primero del Consell, Vicente Rambla, que ha salido al quite de Font de Mora, no es un tema sólo del Conseller, sino de las más altas instancias del gobierno valenciano. Al fin y al cabo, fue el Sr. Camps quien, al conocer el asunto de la EpC, dijo que aquí se daría en inglés. Desde entonces no ha querido apearse del burro y ha montado, a través de su Conseller de Educación, un enorme follón que no hace sino desviar la atención del problema esencial: la EpC en sí misma.

 

El Consell se ha metido neciamente en un callejón sin salida. Ante las protestas y plantes de un gran número de profesores, se ha saltado el diálogo social y se ha enzarzado en esa contienda de advertencias, cada vez más agresivas y desde mayor altura, de la que ya no puede salir sin recular. Ahora se ve obligado, por orgullo político, a huir hacia delante, porque eso de rectificar y volverse atrás es pecado mortal para los políticos. Tanto han dicho ambas partes implicadas, que difícilmente pueden envainársela y retroceder. Ya veremos cómo acaba todo esto, porque la única salida posible es una negociación urgente entre las partes contendientes, que no parece fácil desde posiciones tan extremas.

 

He de añadir que me resulta en extremo decepcionante que todos esos profesores y sindicatos, que con tanta firmeza aseguran defender la libertad de enseñanza, no hayan movido ni un dedo en contra de la gravísima imposición ideológica que conlleva la EpC, que no sólo atenta contra los derechos constitucionales de los padres, sino también contra la neutralidad ideológica de los centros públicos, contra los idearios de la inmensa mayoría de los concertados y contra la libertad de cátedra del profesorado de todos ellos. ¿Eso no les interesa, verdad? No, ya sé que no. Por lo menos no lo parece.

 

No les interesa porque su lucha no es pedagógica, sino política. No les interesa porque sólo les gusta oponerse al PP, pero no al PSOE. No les interesa porque creen que el movimiento objetor es “cosa de curas” o “cosa de derechas” y a ellos ni acercarse. Pero están muy equivocados. El movimiento objetor no es, ni de la Iglesia, aunque lo apoya, ni mucho menos del Partido Popular, que dice mucho y no hace nada, al menos en Valencia. Es una iniciativa de base social que engloba a decenas de miles de padres de familia y colaboradores voluntarios de muchas y variadas opciones religiosas o ideológicas, que no están dispuestos a dejar que ningún gobierno avasalle sus derechos fundamentales.

 

¿No saben que los objetores, por ejemplo en nuestra Comunidad, llevamos una batalla muy dura, tanto contra el PSOE que ha impuesto la maldita EpC, como contra el PP que nos ningunea sin respeto ni consideración alguna? ¿No ven que no nos quedamos con nadie? Cualquiera que haya leído mis recientes artículos en este blog o en la prensa, así como otros artículos de diversos bloguistas y periodistas, sabrá cómo esta el tema. ¿Cómo es posible que todos esos profesores y sindicatos, saquen toda la artillería pesada contra la imposición del inglés y se queden impasibles ante el atentado global a la educación en libertad que supone la EpC? En fin, no se molesten en contestar, todos sabemos la respuesta.

EpC: La última del Sr. Font de Mora

 

Leyendo esta mañana la prensa valenciana, Las Provincias y Levante, me encuentro con una noticia que me ha dejado pasmado, indignado y cabreado, aunque no sé cómo todavía me sorprendo, la verdad. Resulta que ayer, en las Cortes Valencianas, el Honorable Sr. Consejero de Educación, D. Alejandro Font de Mora, dijo públicamente que a los centros concertados que no impartan la EpC en inglés se les retirarán las subvenciones. Alguien le preguntó si pensaba dimitir y dijo que eso, si acaso, se lo plantearía dentro de 2 ó 3 años.

 

Yo me pregunto:

 

a) ¿Por qué tanto empeño con lo del inglés, necesario idioma que se puede reforzar en la enseñanza de mil formas, precisamente liando las cosas en la más polémica de cuantas asignaturas hay en los currículos actuales, que es la EpC?

 

b) ¿Por qué, junto a este absurdo empeño, el Sr. Conseller añade una postura de radical ninguneo al núcleo social central de la cuestión, que es el reconocimiento (o no) de la objeción de conciencia a los miles de padres que la han planteado?

 

c) Las opiniones del Sr. Rajoy en los medios y, sobre todo, la declaración institucional del Partido Popular, tras la reunión de Consejeros de Educación de las CCAA gobernadas por el PP, confirman un apoyo explícito a la objeción. ¿Les importa todo esto un carajo al Sr. Font de Mora y al Sr. Camps? ¿Tan dividido está el PP y tan poco liderazgo tiene Rajoy?

 

d) ¿Por qué su amenaza se ceba, precisamente, contra los centros concertados, los que más esfuerzo están haciendo para aplicar su estúpida norma, haciendo malabarismos con los horarios docentes y sin atacarle con continuos plantes y protestas como muchos centros públicos? ¿Es el Conseller un laicista anticatólico? ¿No se habrá equivocado de partido?

 

e) ¿Sabe el Sr. Conseller que quitar subvenciones a colegios concertados equivale a cerrarlos y a dejar sin escolarizar a decenas de miles de alumnos? ¿Cómo piensa atender a esos niños? ¿En su casa? ¿O reventando la enseñanza pública, que en varios centros ha comenzado el curso en barracones o locales provisionales por falta de plazas y espacios?

 

f) ¿Se acordará este insensato de que una enorme bolsa de los votantes a su partido llevan sus hijos a los colegios concertados? ¿No se da cuenta el Sr. Camps de que su Conseller de Educación está dinamitando sus bases electorales, tanto centristas como de derechas? ¿Qué misteriosos motivos le impiden llamar al orden o cesar a tan nefasto consejero?

 

g) ¿Qué va a hacer el Sr. Font de Mora con respecto al plante de muchos centros privados frente al tema del inglés? ¿También los va a cerrar? ¿Se ha propuesto acabar con la red de centros de enseñanza de la Comunidad Valenciana? ¿Tendremos que hacer todos “homeschooling”? (Bueno, quizá esto último nos convenga…).

 

h) ¿A qué santo viene este señor, a estas alturas históricas, con una política de amenazas continuas, inspecciones masivas, desentendimiento de las inquietudes sociales y prepotente bravuconería, actitudes y prácticas propias de regímenes totalitarios de un pasado ya superado? ¿Será del club de “fans” de la Sra. Cabrera?

 

No ceso de repetirme una y otra vez la pregunta que le hicieron en las Cortes: ¿Cuándo va a dimitir este señor? O, en otros términos: ¿Cuándo se decidirá el Sr. Camps a cesar en su cargo a este personaje que ha montado el más grave de los descontentos generalizados en la sociedad valenciana, que amenaza con absoluta contundencia y claridad su mayoría electoral en la próxima legislatura?