No se trata de dos frentes de una misma guerra, sino de dos batallas paralelas, cuyo único denominador común es que se refieren a la Educación para la Ciudadanía (EpC). Aunque no me gusta el lenguaje militar, las voy a denominar “batalla de la objeción” y “batalla del idioma”, para entendernos. La primera apunta contra la imposición ideológica y sectaria de la EpC y la vulneración del derecho Constitucional que tenemos los padres de determinar la educación que deseamos que reciban nuestros hijos. También se enfrenta, en nuestro caso, al desprecio olímpico que el Gobierno Valenciano del PP muestra hacia los padres objetores.
Todo esto les importa un bledo a los embarcados en la segunda batalla. Ésta, la del idioma, se enfrenta a la absurda e inoportuna exigencia del Conseller de Educación de que se imparta en inglés y no en las lenguas co-oficiales de nuestra Comunidad, como si no hubiese otras formas de reforzar ese necesario idioma, mediante planes elaborados con calma y con medios suficientes. Yo me he “alistado” en la primera, la de la objeción, que considero la madre de todas las batallas en el asunto de la EpC, aunque de vez en cuando me acerco un ratito a la otra, para echar una manita, cosa que no hacen con nosotros los de la batalla del idioma.
La cuestión objetora ha sido tratada por la Conselleria como si no existiera. Tan sólo una tímida mención, apenas aceptable, en la Orden del 10 de junio, esa que ha sido paralizada cautelarmente por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, excepto en lo del inglés y alguna cosilla más. Después de esto, autismo y silencio administrativo total. Pero este ninguneo se va a acabar de inmediato, con las sucesivas tandas de recursos que los objetores ya hemos comenzado a presentar ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior antes citado. Si el Sr. Font de Mora, empecinado sólo con el inglés, esperaba que con su pasividad los padres objetores nos íbamos a quedar inermes, se equivocaba. No habíamos movido ficha hasta ahora, esperando una respuesta antes de iniciarse el curso. Pero no la ha habido.
El asunto del idioma, está siendo tratado por la Conselleria con un empecinamiento y unas formas impropias de un gobierno democrático. Se ha convertido en un absurdo intercambio de amenazas. Además, según se deriva de las últimas declaraciones, también amenazantes, del Vicepresidente Primero del Consell, Vicente Rambla, que ha salido al quite de Font de Mora, no es un tema sólo del Conseller, sino de las más altas instancias del gobierno valenciano. Al fin y al cabo, fue el Sr. Camps quien, al conocer el asunto de la EpC, dijo que aquí se daría en inglés. Desde entonces no ha querido apearse del burro y ha montado, a través de su Conseller de Educación, un enorme follón que no hace sino desviar la atención del problema esencial: la EpC en sí misma.
El Consell se ha metido neciamente en un callejón sin salida. Ante las protestas y plantes de un gran número de profesores, se ha saltado el diálogo social y se ha enzarzado en esa contienda de advertencias, cada vez más agresivas y desde mayor altura, de la que ya no puede salir sin recular. Ahora se ve obligado, por orgullo político, a huir hacia delante, porque eso de rectificar y volverse atrás es pecado mortal para los políticos. Tanto han dicho ambas partes implicadas, que difícilmente pueden envainársela y retroceder. Ya veremos cómo acaba todo esto, porque la única salida posible es una negociación urgente entre las partes contendientes, que no parece fácil desde posiciones tan extremas.
He de añadir que me resulta en extremo decepcionante que todos esos profesores y sindicatos, que con tanta firmeza aseguran defender la libertad de enseñanza, no hayan movido ni un dedo en contra de la gravísima imposición ideológica que conlleva la EpC, que no sólo atenta contra los derechos constitucionales de los padres, sino también contra la neutralidad ideológica de los centros públicos, contra los idearios de la inmensa mayoría de los concertados y contra la libertad de cátedra del profesorado de todos ellos. ¿Eso no les interesa, verdad? No, ya sé que no. Por lo menos no lo parece.
No les interesa porque su lucha no es pedagógica, sino política. No les interesa porque sólo les gusta oponerse al PP, pero no al PSOE. No les interesa porque creen que el movimiento objetor es “cosa de curas” o “cosa de derechas” y a ellos ni acercarse. Pero están muy equivocados. El movimiento objetor no es, ni de la Iglesia, aunque lo apoya, ni mucho menos del Partido Popular, que dice mucho y no hace nada, al menos en Valencia. Es una iniciativa de base social que engloba a decenas de miles de padres de familia y colaboradores voluntarios de muchas y variadas opciones religiosas o ideológicas, que no están dispuestos a dejar que ningún gobierno avasalle sus derechos fundamentales.
¿No saben que los objetores, por ejemplo en nuestra Comunidad, llevamos una batalla muy dura, tanto contra el PSOE que ha impuesto la maldita EpC, como contra el PP que nos ningunea sin respeto ni consideración alguna? ¿No ven que no nos quedamos con nadie? Cualquiera que haya leído mis recientes artículos en este blog o en la prensa, así como otros artículos de diversos bloguistas y periodistas, sabrá cómo esta el tema. ¿Cómo es posible que todos esos profesores y sindicatos, saquen toda la artillería pesada contra la imposición del inglés y se queden impasibles ante el atentado global a la educación en libertad que supone la EpC? En fin, no se molesten en contestar, todos sabemos la respuesta.




¡ Bravo !
Menos mal que aún quedan luchadores por la libertad. Esto es un luz
en las tinieblas.
Un abrazo
¡ Adelante !
Bueno, pues gracias, pero no es para tanto, Eduardo. Quizá lo que escribo sirva a algunos para ver un poco caras algunas cosas. Pero la verdadera luz que quisiera irradiar es mucho más importante que todas estas cuestiones de política educativa: el amor al prójimo.
Ricardo, ¡qué alegría verte por estos foros! Y además, con nombre y apellidos. Con un par. Gracias por tus ánimos.
Vamos está claro que no hay ideologia ni intereses polítocos en la lucha contra la enseñanza de derechos humanos y civismo.
Basta leer un poco este blog para ver que este señor no apoya al pp y la iglesia católica.
A mi me ha quedado claro, tan claro que voy luchar con todas mis fuerzas a favor de la asignatura.
Lo que no se puede consentir es que los curas sigan imponiendo su cínica doctrina, debemos defender la verdad y la libertad.
No a la iglesia.
Sr. Padre: ¿Puedo suponer que con ese seudónimo tiene usted hijos? Pues si tiene hijos en edad de cursar alguna de las 4 asignaturas que conforman la EpC, no creo que le guste que nadie les meta en la cabeza la ideología de quienes gobiernan, ni del PSOE, ni de nadie. Y eso aunque la que ahora se impone le agrade, porque mañana, con esa vía abierta, pueden ser otros que no le gusten tanto los que impongan sus criterios ético-morales.
En la lucha contra la EpC, cada uno participa, sin duda, desde sus propias ideas, ideologías, religiones y posturas personales. Hay muchos padres socialistas y agnósticos que han objetado. Pero el objetivo común que nos une a todos los objetores va mucho más allá de estas particularidades individuales. Lo que intentamos es impedir que el Estado se arrogue la facultad totalitaria de utilizar la escuela para inculcar su ideología, sea cual sea, a nuestros hijos.
No hace falta ser cristiano, ni del PP, ni de nada concreto, para darse cuenta de que el intento del PSOE es intolerable en una democracia. Sólo hace falta un mínimo de sentido común, de espíritu democrático y de independencia frente a la maquinaria gubernamental. Todos los ciudadanos deberían oponerse a este atropello de derechos fundamentales, mucho más los que se las dan de demócratas y progresistas.
La EpC no sólo enseña derechos humanos y civismo. Si fuera así, a todos los padres nos parecería, no sólo aceptable, sino deseable. El problema, repito por enésima vez, es que junto a esos contenidos aceptables por todos, han introducido otros que son puro panfleto de adoctrinamiento sectario del PSOE. Si estudiando los Reales Decretos que regulan la EpC, no lo percibe, cómprese unas gafas bien graduadas, pero transparentes, no de color rojo.
Si es verdad que ha leído las entradas de mi blog, sabrá que yo sí apoyo a la Iglesia Católica, lo cual es una opción personal mía, no generalizabe a todo el movimiento objetor. Pero tiene usted muy mala baba si no quiere darse cuenta de que, en mis escritos, critico tanto al PSOE, como al PP y a quien se ponga por delante si lo creo necesario. De hecho, en esta misma entrada, que supongo habrá leído, le doy una buena dosis de palo al PP valenciano. Desde mi libertad de expresión, alabo o critico a quién considero oportuno en cada momento. Me importa un pimiento de quién se trate.
Los curas no imponen su doctrina a nadie. Afortunadamente, hace muchos años que quedó atrás el desafortunado y totalitario nacional-catolicismo franquista. Hoy en día, la Iglesia sólo anuncia, propone y argumenta su mensaje, que derecho tiene a hacerlo como cualquier otraentidad. La religión en las escuelas es OPTATIVA y la escogen sólo los padres que la quieren (por cierto, en España un 74% de los padres). El único que aquí impone su doctrina es Zapatero, a través de su sectaria asignatura OBLIGATORIA: la EpC.
Y, si quiere, pues luche a favor de la EpC, está usted en su derecho. Lo mismo que nosotros tenemos el derecho de luchar en contra. Pero, dentro de un tiempo, quizá lamente usted el haber escogido esa dirección de apoyo al totalitarismo socialista. Lo malo es que entonces, dentro de una dictadura socialista populista al más puro estilo bananero, ya será demasiado tarde para rectificar. Dice usted defender la libertad y la verdad. ¿Qué verdad? ¿La suya? ¿La del PSOE? Y de defender la libertad, nada de nada. Está usted opinando en contra de nuestras libertades y derechos constitucionales.
Esa llamada asignatura, se dedica a insultar y ridiculizar las creencias y la ideología de millones de personas y por eso es inaceptable. Igualmente lo sería si atacara el socialismo. Un saludo.
No comparto tu opinión, pero daré mi vida por tu derecho a defenderla.
¿Tu haces lo mismo, hermano?
“…Es una iniciativa de base social que engloba a decenas de miles de padres de familia y colaboradores voluntarios de muchas y variadas opciones religiosas o ideológicas.”
Por favor ¿podría precisar cuantas decenas de miles de personas estan en contra de EpC? ¿Qué porcentaje suponen sobre el total de la población española? ¿cuantos alumnos han objetado en el conjunto de España? en fin unos datos un poco mas concretos y que arrojen una visión objetiva sobre lo que estamos hablando.
Saludos.
Vamos a ver:
Peón Blanco: ¿Has nacido ayer o es que no te informas para nada y sólo opinas sin datos? En esta misma Red Hazteroir hay tropecientosmil artículos y noticias sobre el tema. Cuántos españoles están en contra de la EpC no lo sé. Pero sí sé los que han presentado objeción de conciencia, que son los que se han movido y no sólo se han quedado en la queja pasiva. A fecha de hoy se han presentado unas 50.000 objeciones.
El porcentaje de objetores no puede sacarse “sobre el total de la población española”, sino sobre el total de padres que tienen hijos en edad escolar que les toque alguna de las cuatro asignaturas de la EpC. Y no sé cuanto pueda ser ese total de padres. Si usted lo sabe, saque el porcentaje.
Por otra parte, en el movimiento objetor, que está formado por más de 100 asociaciones y plataformas, hay miles de personas (no sé la cifra exacta) trabajando en contra de la EpC, aunque algunos no pueden objetar porque no tienen hijos o los tienen ya mayores.
Entre las entidades que se han pronunciado en contra, tome nota, están nada menos que: El Partido Popular, las Iglesias Católica y Protestantes, las Comunidades Judías y Musulmanas, el Foro Nacional de la Familia, el Instituto de Política Familiar, Profesionales por la Ética y, a su manera, la FERE, cuyos colegios católicos atienden a más de dos millones y medio de alumnos y que imparten las clases de EpC según su ideario, no según lo impuesto por el PSOE. Sume, sume…
Por último he de decirle que en el asunto de la objeción de conciencia no importa demasiado el número. Importa más la firme decisión de los padres de llegar hasta el final. Cuando, hace ya muchos años, comenzó a platearse la objeción de conciencia al Servicio Militar, fueron cuatro gatos muy valerosos los que objetaron. Los primeros tuvieron que ir a la cárcel, los siguientes prestar un servicio social sustitutorio y finalmente, la “mili” pasó a ser voluntaria. Unos pocos abrieron el camino, jugándose mucho, y luego, gracias a esos pocos valientes, quedaron libres TODOS los jóvenes españoles para optar o no por servir en el ejército. Pues nosotros contamos con 50.000 objetores y un total ya de 123 resoluciones favorables de juzgados y tribunales. Las resoluciones en contra se cuentan con los dedos de una mano. Vamos a ganar, no lo dude.
Para el Sr. o Sra. “Disiento”.
Me gusta su nick, pues también yo me considero un disidente en esta sociedad en la que cualquiera con un mínimo de sentido común se ve obligado a nadar contra corriente. Espero que el significado de su nick no sea que es usted uno de esos que pululan por estos foros con la mera intención de discutirlo todo, sea lo que sea, sólo por el gusto de oponerse tanto a un argumento como a su contrario.
Comparto al 100% esa frase de Voltaire que cita, aunque lo de “daría mi vida” es una fantasmada de aquel filósofo ilustrado. Creo que todos, ciudadanos y entidades, tenemos derecho a expresar, argumentar, anunciar, publicitar y defender públicamente nuestras opiniones. Y que ese derecho debe ser reconocido y defendido, pues es una de las pirncipales bases de la democracia.
La legislación vigente limita este derecho si choca con otros de importancia: el derecho al honor y a la intimidad de las personas, entre otros. También pone límites a aquellas manifestaciones que suponen una apología del terrorismo o de algunas otras que amenazan nuestro ordenamiento constitucional y/o al Estado de Derecho.
Bien, todos esos límites estan ahí y, por cierto, se aplican de formas muy distintas según los intereses del “censor”. En España puede exponer sus opiniones casi todo el mundo, menos la Iglesia Católica. Cada vez que habla, todos se apresuran a callarle la boca y a decirle que se meta en sus asuntos. Pues mira, los asuntos en que se mete la Iglesia son, como sucede con todo el mundo, los que bien le parece y considera necesarios.
Sí, yo defiendo tu derecho a decir lo que quieras, siempre que guardes el debido respeto, a mi persona y a todos los demás. Según dices, tú también me otorgas ese derecho, e incluso darías tu vida para que yo pueda expresar líbremente lo que pienso. En este momento, como objetor de conciencia a la EpC y como opositor a muchas otras cosas, soy un disidente del régimen. A mucha honra.
Sr.Sáez, su esperanza se ve justificada. No acostumbro a escribir en foros y cuando me veo “obligado a hacerlo” no es para oponerme a nada.
Lamento profundamente que lo de “daría mi vida” le parezca una fantasmada, porque, a mi entender, deja patente su alto nivel de “compromiso cristiano” (ya sabe, ama a tu prójimo…). Ha habido mucha gente, miles, que SI que han dado su vida para que nosotros ahora podamos debatir como iguales, ideologías y creencias aparte. ¿De verdad cree Vd. que la IC respeta hoy ese derecho? No hablemos del pasado, porque es evidente que nunca se ha destacado por su defensa de la democracia y si ha habido alguna disidencia en sus filas ha sido sistemáticamente anulada y tachada de herejía. Claro, ahora me dirá que “al César…” Pues aplíquese el refrán, porque si hay alguien que mezcla política y religión son precisamente los “disidentes” como Vd.
Todavía tengo memoria (cada vez menos, es cierto) y me acuerdo de cuando me obligaban a estudiar la famosa F.E.N., el Catecismo y los Meses de María, ¿se acuerda Vd?, que tiempos ¿eh? Y nadie podía objetar, ni hacer el pamplinas. Me parece que a Vd. nadie va a encarcelarle hoy por decir lo que piensa, aunque su victimismo le impida ver las cosas claras. La objeción de conciencia significa que no se está moralmente de acuerdo con algo y se asumen TODAS las consecuencias de ese acto. Por ejemplo, yo objeté del servicio militar y me chupé mi condena sin una palabra. Después hice uso de mi derecho a la disidencia e intenté desde mi humilde posición cambiar las cosas, pero siempre siendo consecuente con mis actos, éticamente y sin pedir prerrogativas, en total democracia.
Lo siento amigo (le supongo amigo porque me tutea y porque además no tengo nada en su contra), pero sigo sin estar de acuerdo con sus ideas y mucho menos con su manera de hacer las cosas y confundir demagogia con democracia.
Tiene razón en una cosa, todos esos límites están ahí, pero si algo tienen las fronteras es que tienen dos lados. No se pueden pedir derechos sin aceptar los deberes ni se debe ver la paja en el ojo ajeno sin antes sacarse la viga del propio. Pero bueno, eso suele pasar cuando se prima la obediencia debida a la razón del sentido común y se prefiere dar peces a enseñar a pescar.
¿Tiene miedo a que sus hijos piensen por si mismos? Yo, ninguno, porque les he enseñado, con ayuda de sus docentes por supuesto,
a cuestionarse las cosas y usar la cabeza para algo más que para llevar el pelo a la moda que dicta “el jefe”. Han estudiado religión cuando tocaba y cuando se pudo elegir ellos mismos decidieron lo que querían estudiar, sin intervención por nuestra parte ya que es su vida y deben vivirla por si mismos.
Termino ya, que vaya ladrillo me está saliendo. Dejo una pregunta en el aire ¿Ha leido Vd. los contenidos de la tan denostada EpC, más allá de los titulares de El Mundo? ¿Le molesta que a sus hijos se les enseñe que está mal robar, matar, insultar, que todos somos iguales y que nadie es mejor que otro por ningún motivo? Quizá le guste más que les enseñen que las clases sociales existen porque Dios eligió a los suyos y todos los demás están equivocados y que lo que está bien lo está por que lo dice Él. Allá usted.
Defienda Vd. sus ideas, defenderé su derecho (si,”hasta la muerte”) pero, por favor, con argumentos sólidos no con medias verdades y falsedades, usando los canales que le brinda esa democracia que Vd. limitaría a sus intereses si pudiese. (y ahí si que no le voy a dejar, disculpe.)
Disiento:
Cuando he dicho que la parte de la frase de Voltaire, en la que afirma “daría mi vida”, es una fantasmada, me refiero a que lo era para el ilustrado que la dijo. La misma frase, aislándola del fantasma que era Voltaire, tiene mucho sentido y es algo muy loable y, efectivamente, muchas personas han dado la vida por ello.
Sí, la Iglesia Católica, dejado atrás muchos y graves errores del pasado y hoy sí que defiende la libre expresión de las ideas. La religión es optativa, a misa va quien le da la gana y lo que dicen los obispos pueden aceptarlo o ignorarlo. Casi todos los textos papales, desde el Concilio Vaticano II, exhortan sin cesar a los católicos a entrar en un diálogo real con la cultura contemporánea y en el diálogo entre razón y fe.
Quien no dialoga con nadie, excepto con la ETA, es el PSOE de Zapatero. Impone su criterio a golpe de BOE y punto. ¿Sabe usted que el PSOE aprobó el matrimonio homosexual haciendo oídos sordos, no sólo a todas las religiones e iglesias presentes en España, sino también al Consejo Superior del Poder Judicial, al Consejo de Estado y al veto del mismísimo Senado?
¿Sabe usted que la EpC fue introducida en los currículos de estudios sin el más mínimo diálogo con nadie y con el dictamen en contra del Consejo Escolar del Estado? ¡Vaya con el talante y con el diálogo del PSOE! La cúpula actual de ese Partido es una panda de totalitarios que no tienen el más mínimo respeto a la frase de Voltaire que usted y yo tanto valoramos.
Y no, no tengo miedo a que mis hijos piensen por sí mismos. Por eso, precisamente, me opongo diametralmente a la EpC, cuyo contenido, por cierto conozco A LA PERFECCION, pues soy pedagogo, padre objetor y miembro de una plataforma pro-objeción y he estudiado hasta el más mínimo detalle todos los textos legales y de todo tipo habidos y por haber. Si no fuese así, no me pondría a escribir nada aquí, ni en ninguna otra parte.
¿Ha leído usted toda la legislación de la EpC: la LOE y los tres Reales Decretos que desarrollan los currículos? ¿Ha leído todos los autos y sentencias (123 en total) que dan la razón a los objetores? ¿Ha leído las pocas resoluciones en contra? ¿Ha leído las opiniones al respecto de todas las partes implicadas? Pues yo sí. Quizá el que sólo sepa al respecto lo que dice El País, sea usted. ¿Molesta que le diga eso, verdad? Pues lo retiro, ¡pero no lo haga usted conmigo!
Porque quiero que mis hijos piensen libremente, me niego a que sean adoctrinados por el gobierno, ni por éste ni por nigún otro, en las lineas éticas y morales del mandamás de turno, de una ideología concreta, sobre la cual no sólo exigen conocerla, sino mostrar actitudes de aceptación hacia sus postulados sectarios, tal y como mandan los Reales Decretos en sus criterios de evaluación.
Es mi derecho constitucional (Art. 27.3) decidir sobre la educación de mis hijos. Lo que tiene que hacer el Estado es mejorar la calidad de la enseñanza, que en España es una mierda, y dejarse de comeduras de coco al más puro estilo de la FEN, que usted cita y que yo también me tuve que tragar a la fuerza, junto con el Catecismo y ¿los meses de María? ¿Qué son los meses de María?.
Por desgracia, entonces teníamos una dictadura, pero hoy, afortunadamente, tenemos una democracia, que se supone aconfesional y plural. Sin embargo el PSOE, con su modelo socialista radical (que jamás ha sido democrático en toda su historia) está haciendo en la escuela lo mismo que Franco, sólo que aquel adoctrinaba en su ideología y éste en la suya. Los extremos se tocan.
Por último, decirle que me merece usted mucho respeto por haber sido de los primeros objetores al servicio militar, los que pasaron los tiempos más duros. Enhorabuena y gracias por su valor y coherencia, de verdad. Creo que esa postura que adoptó en su juventud le honra. Yo soy de los primeros objetores a la EpC y el tema también es muy duro. Y ya nos han amenazado con la cárcel y con quitarnos a nuestros hijos, porque nos negamos a que entren en esas clases.
Dice usted que nadie va a enchironarnos por expresarnos con libertad. Todo se andará, y ni yo, ni usted, podremos decir aquello que los que mandan digan que no se puede decir. ¿Que no? Pues cuando se vea usted de nuevo en un banquillo de juzgado por “disidente”, acuérdese de mí. Eso si no se dedica usted a opinar lo que sea políticamente correcto, que creo que no lo hará usted, un veterano objetor de conciencia y un disidente empedernido.
Pero tal respeto hacia usted se me debilita cuando observo cómo critica en su comentario cosas que yo no he dicho, cómo me atribuye obligaciones ideológicas que no tengo, cómo afirma que miento y que mis argumentos no son sólidos y otras falsedades que sólo están en su cabeza, no en la mía. Léame usted, si quiere, pero no me “adivine”. Lo que digo es lo que digo, y punto. Nada más. Lo que digo le puede parecer bien o mal, pero no le consiento que me llame embustero, ni que se atreva a darme a priori por ignorante sobre el tema de que estoy hablando. Así no se dialoga, querido amigo.
Su comentario es un perfecto ejemplo de lo contrario de lo que usted predica. Es demagógico, sin más razonamiento que lo ya oído en la machacona propaganda pro-EpC del PSOE (que si la EpC sólo enseña Derechos Humanos y Constitución, que si los objetores no queremos que nuestros hijos aprendan a comportarse democráticamemnte…), lleno de falsedades y suposiciones gratuitas sobre lo que digo o dejo de decir, en incluso ofensivo en varios aspectos. ¿Esa es la forma en que usted “moriría” por mi derecho de expresión? ¿Así dialoga usted? Pues estamos apañados…
Mire D. José, dejé mi comentario en la creencia de que era Vd. una persona razonable (que admite razones) y que se podría hacer un debate que nos enriqueciera a todos, y lamento que no sea así, de verdad. Sus últimas razones ya son la descalificación y el desprecio. Pues bién, para Vd. la perra gorda.
Cierto, de nuevo tiene razón yo no soy “pedagogo, padre objetor y miembro de una plataforma pro-objeción y he estudiado hasta el más mínimo detalle todos los textos legales y de todo tipo habidos y por haber. Si no fuese así, no me pondría a escribir nada aquí, ni en ninguna otra parte.”. Me retiro humildemente.
Una cosa tengo clara el día que me vea en el banquillo por mis ideas me acordaré de Vd., porque estará presente, pero en el lado acusador.
Que usted lo pase bien.
Pues mire, Disiento, yo me he molestado en perder mi tiempo elaborando una larga respuesta, porque pensaba lo mismo de usted: que era una persona razonable y que admitía razones. Ya veo que no. A quien le rebate “en serio”, usted sólo lo descalifica y punto.
La perra gorda se la puede quedar usted, pues sus argumentos son tan rspetables como los míos, aunque sean diferentes. Lo que no estoy dispuesto a tolerar es su actitud ofensiva gratuita. Le repito que así no se puede llevar adelante un diálogo. Usted verá.
Cuando le he citado mis “créditos” no era para hacerle a usted recular por ignorante en este tema -aunque ahora realmente parece que lo es- sino sólo en respuesta a su suposición de que yo sí lo soy. Igual que no entiendo nada de matemáticas o de física, y si escribiese sólo podría opinar sin razones y tendría que admitir que quien sabe me contradiga, en este tema de la EpC y algunos otros sí estoy al día. No nos ha dicho lo que usted sabe, sólo se revuelve sacando las uñas y arañando.
Su última afirmación, de que yo estaría en el banquillo acusador, si a usted le juzgasen un día por pensar y expresarse libremente, deja públicamente clara su calaña y su mala fe. Sabe usted que jamás sería así, a no ser que usted estuviera en la parte acusadora o pretendiera quitarme alguno de mis derechos fundamentales, como el de la objeción de conciencia a la EpC, por ejemplo. Ahora que, como usted sólo entra aquí con un nick, jamás sabría nada de esto. Usted sí sabe quién soy yo, pero yo no sé quién es usted. Pero no se moleste, tras sus comentarios, no tengo interés alguno.
Así que, aquí dejo la conversación con usted. Se acabaron los comentarios. En mi blog caben todas las opiniones, pero nunca las descalificaciones gratuitas y, menos aún las ofensas. Adiós y buena suerte. Y que quede escrito: sigo admirándole por haber estado en la cabeza de la objeción de conciencia en España. Es lo único que me ha movido a dirigirle estas últimas palabras.
Fin de la conversación.
PRIMER INCIDENTE DE LUIS EN “FILOSOFÍA Y CIUDADANÍA”
13/11/08
Hoy mi hijo mayor, primero de bachillerato, con 15 años, ha tenido el inevitable primer tropiezo en clase de “Filosofía y Ciudadanía”.
La profesora en cuestión les estaba animando para acudir, fletando entre ellos un autobús, a una manifestación que parece que se va a celebrar el próximo día 29 de este mes, en Valencia, ¿el motivo…?, pues que deben protestar, los alumnos también, porque se dé en inglés la asignatura de EpC en la Comunidad Valenciana.
Mi hijo ha respondido con lo siguiente:
“Bueno, porque se da en inglés y porque esa asignatura la deberían de quitar y no darla. Como su nombre indica, Educación para la Ciudadanía pretende educarnos y decirnos cómo debemos pensar y yo a eso, prefiero que me enseñen mis padres…”.
Imaginaos el rebote de la profesora en cuestión:
“Estás muy equivocado, Educación para la Ciudadanía es un nombre que le ha puesto el PP a la asignatura aquí, en la Comunidad Valenciana, para confundir a la gente”.
“Quién te hace rezar un Padre Nuestro, demuestra una mente simple y cerrada”. (Ese debo ser yo).
“Esta asignatura es muy importante, ¿acaso sabría tu padre explicarte, por ejemplo, qué es la globalización?
- Pues sí.
“A lo mejor tu padre sí, pero los de la mayoría no, así que hay que enseñarlo”.
Mi hijo, prudentemente, se cuidó de seguir argumentando.
Y mi mujer y yo, sus padres, iremos el martes que viene a hablar con el director del instituto.
Ufff, pues sí Ramón, mejor que vayas a hablar con el director, porque a tu hijo le estan mintiendo descaradamente y tratando de manipularlo políticamente. Con que “la Educación para la Ciudadanía es un nombre que le ha puesto el PP a la asignatura, aquí en la CV, para confundir a la gente”. ¿Será posible tanta ignorancia o tanta desfachatez mentirosa en una profesora? Si es tan ignorante, no merece ser profesora, de ninguna manera, y si es una falseadora, todavía menos. Menos mal que el chico parece que se defiende bien. Enhorabuena por él y suerte con la pelea.