(Transcrito tal y como me lo ha publicado Análisis Digital)

El sábado día 28 de marzo de 2009 pasará a la historia del movimiento objetor a la EpC como una jornada significativa e inolvidable. Con una participación de más de 350 personas, entre padres, jóvenes y niños, los objetores valencianos han escrito (hemos escrito, ¡qué caramba!) una de las más bellas y entrañables páginas del movimiento objetor por una educación en libertad. Los miembros de VAEL (Valencia Educa en Libertad), plataforma organizadora del Encuentro, acabamos el día agotados, pues el esfuerzo ha sido considerable, pero contentos como unas pascuas tras contemplar cómo nuestras ilusionadas expectativas habían sido superadas con creces. Sin la menor duda, tanto trabajo ha valido la pena.
Tan magnífico Encuentro no habría sido posible sin la colaboración y participación desinteresada de algunas de las más destacadas entidades y personalidades embarcadas y comprometidas con el movimiento objetor. Pero, sin perjuicio de la calidad humana y profesional de todas ellas, los verdaderos protagonistas que han hecho realidad el Encuentro han sido los padres que, acompañados de sus hijos, han asistido al mismo y le han dado vida con su presencia, su buen ánimo y su testimonio. Durante la jornada, VAEL entregó varios premios al Mérito Objetor y manifestó su agradecimiento a diversas personas y entidades, pero nuestra máxima gratitud es, desde luego, para todas las familias asistentes.
No voy a hacer aquí un reportaje del Encuentro, ni a detallar su programa, con sus distintos actos, ponencias y actividades. Esta información ya ha sido elaborada y comunicada antes y después del Encuentro en artículos, noticias y notas de prensa. Lo que en este artículo quiero exponerles es tan sólo mi experiencia personal, mis propias vivencias y conclusiones. Les adelanto que no es tarea fácil poner en palabras la catarata de ideas y sentimientos que me embargaron durante la jornada y que siguen todavía vivos en mi interior. Mi única pena es que mi precaria salud me haya impedido colaborar mucho más en la preparación y desarrollo del evento. Mas, aprendiendo de ello que nadie es imprescindible, estoy muy contento.
Durante los días previos al Encuentro, conforme conocía las cifras de asistencia, apenas podía dar crédito a mis ojos. Poca fe que tiene uno, qué le vamos a hacer. Cuando los ponentes, todos ellos personas de elevada talla personal y profesional, iban confirmando su asistencia y colaboración desinteresada, pese a sus múltiples responsabilidades y apretadas agendas, mi satisfacción iba en aumento. Ha sido una lástima que la anunciada presencia de nuestro Arzobispo saliente no haya sido posible por sus obligaciones de última hora, pero la presencia y las palabras de D. Rafael Cerdá, Presidente de la Comisión Diocesana de Enseñanza, que acudió en su representación, fueron una manifestación de cariño y apoyo que me consoló con creces de su ausencia.
Escuchando las ponencias, comprobé la veracidad del refrán “nunca te acostarás sin saber una cosa más”. Durante el último año me he dedicado a estudiar con detalle todo lo relativo a la EpC y la objeción de conciencia, he leído centenares de documentos y artículos, en incluso de he escrito una pequeña ración de los mismos, todo lo cual, desde mi insensata vanidad, me llevaba a pensar que ya poco nuevo podría escuchar. Nada más lejos de la realidad. Mi orgullo ha recibido una buena ducha fría y no hubo intervención en la que no haya aprendido cosas nuevas y no se me haya abierto la mente a nuevas perspectivas. Me he sentido muy pequeño ante tanto gigante y al mismo tiempo entusiasmado de haberme tropezado con tal cantidad de aportaciones a mis limitadas luces.
Todo esto en relación con la faceta intelectual del Encuentro, importante, pero en absoluto la principal. Lo mejor ha sido la parte humana y emocional, la convivencia espontánea, el buen ánimo compartido, el vernos las caras, las “charretas” de pasillo, los abrazos a viejos conocidos, la alegre e incansable labor de los voluntarios, las risas y juegos de los niños, el espíritu de fraternidad y la convergencia de sentimientos y motivaciones por encima de los ilustrados matices de las ideas. Espero no ofender a nadie si digo que uno de los mejores momentos que pasé fue el pequeño concierto de rock cristiano que nos regaló el grupo “Kenosis”. Y la comida, engullendo bocadillos y charlando con unos y otros.
El Encuentro ha sido todo un éxito. Seguro que los medios afines a los tristes laicistas totalitarios del Gobierno, que pretenden puentear a las familias para inculcar sus ideologías, tan insensatas como inmorales y destructivas, a nuestros hijos, o bien lo ignoran por completo, que es lo más seguro, o bien lo tergiversan todo para atacarnos y burlarse de nosotros, comenzando por las cifras de asistencia. No me importa. Allá ellos con su conciencia y con su deontología profesional. Lo rigurosamente cierto, digan lo que digan, es que este sábado 28 de marzo ha sido una jornada memorable, histórica, instructiva, útil, esperanzadora, alegre y festiva, una gozada para cuantos amamos la libertad y deseamos para nuestros hijos una educación acorde con nuestras convicciones.
Enlaces imprescindibles:
El Encuentro de Objetores de Valencia congrega a 364 personas
El Encuentro de Objetores en Valencia: el camino de la regeneración, por Jaime Urcelay





Mi más sincera enhorabuena, José: la objeción a EpC es superimportante aunque puede que haya algún bienpensante que “se olvide” de ella …como si la EpC ya no pudiera hacer daño ¡Abajo toda manipulación deseducativa!
José, gracias por mantenernos informados sobre este encuentro, gracias por todo lo que estan haciendo para defender la libertad, que después de la vida, es para mi el don más preciado que tenemos. Gracias y que Dios los bendiga!