¿Quiere usted forrarse al máximo currando lo mínimo? ¿Desea ser famoso, que le llamen a los debates televisivos y que le entreviste Buenafuente? ¿Sueña con ver un libro suyo encuadernado en lujo y en las primeras filas de los más vendidos? ¿Le encantaría firmar autógrafos y que le compren los derechos en Hollywood para hacer una película supertaquillera? ¿Se moriría de gusto viendo cómo la gente espera impaciente a que saque la segunda parte e incluso la tercera? Si la respuesta a estas preguntas es afirmativa y no tiene usted demasiados reparos a vender su alma al diablo, siga al pie de la letra las siguientes instrucciones:
a) Invéntese una sociedad secreta, muy, muy antigua, pero que todavía hoy pervive para custodiar una verdad que, en su momento, será revelada y el mundo por fin será sacado de su ignorancia. Colóquele un nombre sugerente, a ser posible, en latín o italiano. ¡Ah, que no se me olvide!: ha de acabar en “ati” y tiene que tener miembros infiltrados en el Vaticano. Si el mismísimo Papa es el espía, ya rizamos el rizo. Dejémoslo en un par de Cardenales o en el Camarlengo. Decía lo del nombre. Por ejemplo, podríamos ponerle: “Los Castrati”… Así se le añade un poco de morbo, que vende mucho. Pero que no sean capados de verdad, ¿eh?. Tiene que ser simbólico. Se llaman “castrati” porque han hecho voto de secreto, es decir, que han “castrado” su lengua… De momento…
b) Entre en Google. Busque y mire detenidamente algún cuadro del Renacimiento. Observe la cantidad de misterios que contiene. ¿Cómo que no? He dicho que lo mire detenidamente. ¿Todavía no ve nada? Pues bien, tranquilo, invéntese cualquier cosa que el pintor quiso decir, pero no lo dijo claramente por miedo a la Inquisición. ¿Ya ve algo? Yo creo que los personajes se miran entre sí con aviesas intenciones. ¿Usted no? Por lo menos se dará cuenta de que en el lienzo falta algo, ¡caramba!, que los pintores siempre dejan algún hueco para que adivinemos su contenido. ¡Vaya!: hay una mano a la que sólo se le ven cuatro dedos… Hummmm… Creo que quiere decir que Jesucristo tuvo cuatro esposas. Sí, ya lo tenemos, ese es el mensaje del artista, seguro.
c) Luego buscamos un manuscrito antiguo que contenga la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Un rollo de pergamino escrito en alguna lengua muerta nos vale. O un códice único copiado por un monje que fue condenado por hereje a morir en la hoguera: esto sí que sí. Tiene que revelarnos la verdadera historia de Jesucristo, que como todo el mundo sabe, era mujeriego, homosexual, abortista, ecologista, comunista, anarquista e hijo secreto de Poncio Pilatos, no esa versión tan falsa que nos cuentan los Evangelios. ¿Qué pasa? ¿No hay ninguno? ¿Y qué más da? Fabricamos uno y punto. Eso sí, tiene que estar escondido donde menos se pueda imaginar y no tiene que decir nada directamente. Sólo pistas. ¿Está claro? Sólo pistas. El texto podría llamarse, por decir algo, “El Evangelio de Pilatos”. Por inventar que no quede.
d) Después hemos de idear algún pasadizo oculto, un par de cámaras secretas en alguna iglesia y llenarlo todo de sugerentes e indescifrables signos de los cruzados, de los templarios, de los masones o, mejor, de la secta que antes nos hemos inventado. ¿No se le ocurre ninguno? No hay problema, pídale a su hijo pequeño, que seguro que tiene complejo de Edipo y “miedo a la castración” -¿no decía eso el salido de Freud?- que le haga unos cuantos garabatos. Fíjese como están llenos de curvas (que simbolizan pechos, seguro) y rectas (eso está claro: son penes). Todo tiene su significado onírico y simbólico, ¿sabe? Pues nada, primero lleve a su hijo al psicoanalista, y luego escanee y pegue sus dibujos en el libro y sigamos con nuestra obra maestra.
e) Ahora vamos a por los personajes. Para empezar, necesitamos unos cuantos curas malísimos, mejor si son cardenales. Y si además son homosexuales y pederastas, tanto mejor. Luego creamos a una periodista bien maciza dispuesta a descubrir la verdad que ocultan esos malvados eclesiásticos. Éste es el paso más fácil, ¿a que sí? También nos serviría una hacker punkie con muchos piercings, aunque sea plana (así tenemos asegurada la trilogía). Después inventamos un experto en antigüedades que no sepa ni latín (ya se lo traducirá la punkie, que es muy lista). Para finalizar, un cura segundón del Vaticano, superatractivo y tan bueno, tan bueno, que pasa de la malévola Iglesia y cuelga la sotana (o se la levanta de cuando en cuando, da lo mismo).
f) ¿Ya tiene los protagonistas? Bien. Ahora hay que inventarse una historia que la gente se la crea. ¿Cómo se hace eso? Es fácil. Léase cualquier libro de esos de códices secretos y ya está. Como todos tienen el mismo argumento y sólo cambian un par de cosillas, pues se plagia el cuento y avanti. Tenga en cuenta que, para que sea creíble, tiene que ser lo más increíble que se le ocurra. Aunque lo mejor son las verdades a medias, que dan la impresión de que sabe usted una barbaridad y cuelan siempre. Escriba lo que sea. Lo esencial es que la trama deje a la Iglesia Católica malparada. No falla.
g) Por último, que no se le olvide poner una buena dosis de palabrotas (vea una peli de acción americana para captar el repertorio completo que se lleva) y unas cuantas escenas de sexo duro. Pero no entre el investigador y la periodista, que eso se lo esperan todos y es muy soso. Los protagonistas tienen que ser los curas malos. Y, sobre todo, la periodista con ese cura tan bueno que cuelga la sotana (o se la levanta). No se le ocurra sugerir los hechos. Tiene que hacer un relato con pelos y señales. Si no sabe cómo describir una escena así, vea la tele en horario infantil. En esa franja encontrará todo lo necesario.
h) ¿Nos falta algo? Pues sí. Nos falta un buen título que nos abra las puertas de las editoriales y que resulte irresistible para el vulgo. Este es el punto más difícil, porque todos los códices, sociedades y cámaras secretas ya están cogidos. Umm, ¿qué hacemos? ¿Repetimos? Mejor que no, que la SGAE nos apalea. Hay que inventar uno y no puede contener las palabras código, códice, secreto, evangelio, carta, templarios, cruzados, oculto, manuscrito, grial, bidón de gasolina… Ufff… ¿Y si le preguntamos al niño que nos hizo los símbolos?:
- Escritor: Borja, ¿qué es lo que has dibujado? ¿Cómo se llama?
- Niño: ¡Y yo qué sé, papá, no tiene nombre..! ¡No es nada!
¡Ya lo tenemos! ¿No lo adivinan? Nuestro “best seller” se llama:
“El símbolo de la nada”.
¡Hala, que disfruten de los millones!






Podrían hacer una novela sobre que Ibrahim, el único hijo varón del profeta Mahoma en realidad fué asesinado por la sucesión del califato, y porque se sospechaba que bajo influencia de su madre, Miriam la copta, iba a renegar del Islam.
Luis Carlos, seguro que sobre una cosa así no se atreve a escribir nadie. A todos esos escritorzuelos cazafortunas les es más fácil meterse con la Iglesia Católica. Criticar al Islam no está de moda ni es “políticamente correcto”, sino todo lo contrario. Además, todo el mundo sabe que con los musulmanes no se juega, pues algunos defienden sus creencias con uñas y dientes. La Iglesia Católica, que no mola al progretariado, es el blanco más fácil para cualquier mediocre cobarde que quiera hacer fortuna.
Don José, yo creo que Luis Carlos ha pensado en la genealogía y en la sucesión del Califato. Todavía los hay que se comen el coco con esas cosas, aunque naturalmente no pueden ser cristianos auténticos…
Isabel, no sé lo que piensa Luis Carlos. Eso lo tiene que decir él, si quiere. Este post, de claro estilo jocoso, no tiene más fin que denunciar la “literatura” basura anticatólica que ha proliferado como las cucarachas. Un poco de humor irónico y un poco de crítica, todo mezclado con la intención de arrancar alguna sonrisa y, si es posible, alguna reflexión sobre el asunto. No pretendo más. Gracias por tu comentario.
Por cierto, acabo de ver en la televisión que Dan Brown, el falsario escritor de “El Cógido da Vinci” y “Ángeles y Demonios”, acaba de sacar su tercera obra (¿lo ven?, ya tiene su trilogía, el muy…), con el título “El símbolo perdido”. Un poco más y le pone el mismo título que yo me he inventado de cachondeo al final del post. Y les doy mi palabra que yo no sabía nada de esto cuando escribí la entrada. Me acabo de enterar. La realidad supera la ficción, incluso cuando vas de broma. Ahora tampoco vale utilizar la palabra “símbolo”. Ya está pillada…
Como os gustaria una quemilla de libros eh?
¡Uy! Lo siento, la verdad es que no pensaba en Luis Carlos propiamente, y espero no que no lo tomara como nada personal… Yo iba a sugerir una mezcla de genealogías, dinastías y herencias sin identificarme con ellas y me pareció coincidir en ello con Luis Carlos. Era sólo una manera de hablar. Pido disculpas. Coincido del todo en la literatura basura, como en la telebasura.
Genial. jeje
Pero bueno, los premios y los best seller son pasajeros, y lo que dejan en las mentes debiles, desinformadas, malformadas y adoctrinadas, eso es lo peor, aunque estos chiquilicuatres panfletarios no saben que muchos de los que han leido sus vómitos, se convertirán, por tanto si ellos necesitan volcar sus frustraciones y soledades en papeles, por lo mismo en la Meta se verán solos y decepcionados de no haber conseguido que los que tiraron el dinero en sus panfletos, les acompañen.
Creen que arrastrarán a mucha gente, pero resulta que ya Dios se encarga de que no sa así, se encarga de iluminar a esas personas y dejarlos a ellos solos en su desgracia final. Hay pruebas testimoniales de lo que digo. jeje
Así que nosotros sigamos con nuestra lucha, no dejándonos tapar la boca, y el resto es cosa de el Espiritu Santo, nosotros solo somos sembradores, el Dueño de la Mies es Quien recoge el fruto sembrado y aunque no lo veamos aqui, ya lo veremos cuando corresponda, y que tarde.
Un abrazo
Myself: Jejeje, ¿quieres un poco de guerra, eh? Venga va, vamos a ello. Yo no quiero que se queme ningún libro porque contradiga o critique mis creencias. Además, esa basura de la que he hablado no debería quemarse, sería una lástima, ¡pobres árboles que han sido sacrificados para publicarlos! Mejor echarlos al contenedor de papel, para reciclarlos en papel higiénico. Hay que ser ecologista y no quemar nada ;D.
Isabel: no necesitas pedir disculpas por opinar. Al menos a mí no.
Juana de Arco: ¡Pedazo comentario que has puesto! Totalmente de acuerdo contigo. Gracias.
@Luis Carlos y @José Sáez
Si, alguien se ha atrevido:
http://en.wikipedia.org/wiki/The_Jewel_of_Medina
Así que el argumento de “a esto no se atreven con los musulmanes” ya no es válido.
Para el que no tenga tiempo/ganas de leerse la entrada: la novela en cuestión es una biografía ficcionalizada de una de las esposas de Mahoma, en la que se introducen ciertos aspectos (ficticios) de la vida de este último que no han sentado bien en ciertos círculos del Islam. El primer editor se cagó cuando se enteró de la reacción de los líderes islámicos y canceló la publicación. Quizás con razón, porque al segundo editor le lanzaron cócteles molotov a su casa.
No, si yo me disculpaba con Luis Carlos, cuando en realidad me parecía haber conectado con él en cuanto al enganche de una temática que se podía añadir por el morbo que tiene y que da mucho de sí.
Porque en el fondo… cuando hablamos del Islam ¿hablamos de política o de religión? ¿Lo de la madre copta daría lugar a un caso de traición o de transfugismo?, ¿quién se queda el “Califato”? ¿en cuánto se valora económicamente?…
Dr.K: Gracias por la información. Efectivamente, la frase de “nadie se atreve” no vale. Nos has demostrado que no es cierta. Por cierto, me parece tan mal que se inventen falsedades contra el Islam que contra el Cristianismo o contra cualquiera.
Isabel: Asunto aclarado, gracias. Otra cosa: cuando hablamos del Islam, no es nada fácil separar política y religión, pues para muchos de ellos todo va unido en una teocracia. La “sharia” o ley islámica no es sólo algo religioso, sino también sociopolítico.
A todo esto se me olvidaba felicitarle por el artículo, con el que me reí bastante.
Cómo se nota que está de vuelta y lo cierto es que ya aburren los ridi-sellers esos que no pasarán, como todo lo malo, sin pena ni gloria, más que a aumentar las arcas de la vanidad y a abrirse el camino del infierno.
Ojalá que al menos igual que pudiese reciclarse el papel, si alguno se arrepiente, lo digo por dar alguna idea, luego se acuerden de Cáritas o alguna ONG que sea de fiar.
Gracias, Isabel. Al fin y al cabo, esa era la intención de mi entrada, poner una nota de humor entre tantos temas de enorme importancia que nos ocupan. ¿Qué sería de nosotros sin el sentido del humor? ¡Si hasta los teólogos hablan ahora de ello!
Tras un largo tiempo casi sin escribir en el blog ni en la prensa, por haber estado con poca salud y dedicando todos mis pobres esfuerzos intelectuales a sacar adelante mi doctorado, necesito “un poquito de por favor” y escribir alguna cosa más “ligera”.
Pero sólo estoy afilando la pluma antes de volver a la carga con asuntos mucho más graves y nada graciosos, aunque nunca faltará mi toque irónico e incluso satírico, cáustico y sarcástico a veces, heredado de mi padre y al que no pienso renunciar jamás.
Por cierto, confieso que he leído más de uno de esos bodrios que yo mismo critico. Para opinar hay que conocer aquello sobre lo que opinas. Además, nunca he comprado ninguno, siempre me los han dejado. ¿Vale como excusa? Alguno ya está pensando que no…
Un abrazo, Isabel.
Las consecuencias de ladrillos como los de Dan Brown son catastróficas. Como nadie se acordará a estas alturas, vendría bien recordar aquél panfleto de la Rusia zarista llamado “Los Protocolos de los Sabios de Sión”, libro de cabecera de los antisemitas que en el mundo hubo, porque hoy en día ni ellos se creen esas mamarrachadas.
Dicha obra, por llamarla de alguna manera, se incluyó en un periódico ruso a modo de fascículos coleccionables. Por supuesto, que nadie dijo que era una novela ficticia y sin ningún fundamento, pero sirvió bien para justificar la persecución a los judíos, tanto en la Rusia de los zares como en la Alemania nazi.
¿Qué se pretende, pues, con estos ladrillos? Amenábar, lo mismo te pregunto.
MR, la entrada de José Sáez se dirigía más bien a describir los elementos de muchos libros que pretenden únicamente ser best-sellers. Creo que no tenía intención de criticar acciones reales basadas en esos libros…
Así que conviene no confundir una obra con las acciones que posteriormente se realizan basándose en esa obra. El usar un libro para justificar ciertas fechorías no es culpa del libro en sí, sino de los salvajes que las cometen y se aprovechan del libro (o película)
Mamarrachadas hay muchas, desde el panfleto que nombras (aunque no lo conozco, lo doy por válido por haberlo mencionado tú), al “Mein Kampf”, hasta los cuentos de terror del antiguo testamento. Los hechos históricos totalmente bárbaros que se han basado en esos materiales también son, lamentablemente, abundantes. ¿Cuál es el problema? ¿Los materiales en los que se han basado los ideólogos del terror? ¿O los propios ideólogos y sus secuaces?
MR y Ramón:
Creo que ambos tenéis razón y que vuestras opiniones son compatibles. Por supuesto que la responsabilidad principal de las catástrofes humanas que comentáis es de los que las han protagonizado. Pero quienes les han proporcionado una excusa “intelectual” para hacerlas, con sus libros y discursos, también tienen delito, sin duda.
Hay un punto indeseable: la malinterpretración de los escritos a gusto de los propios intereses. Pero también hay otro: el forrarse haciendo de ideólogos de las tendencias dominantes. Ambos hechos son inaceptables.
Gracias a ambos por los comentarios.
NOTA: el libro que cita MR existe, yo lo he leído y es infumable, un bodrio inventado ex-profeso para crear judeofobia.
Hola don Jose, a la gente le da mucho morbo las sociedades secretas, leyendas antiguas o urbanas, sociedades antiguas: Egipcias, Romanas, etc…
El proceso es el mismo para hacer un Hit de musica: Cancion de 4 min, que hable de amor y preferentemente el hombre va detras de una mujer que no consigue, si puede ser tenga un sonido superficial y una letra tambien muy superficial, con esta modalidad estandar: estrofa, estrofa, estribillo, estrofa, estribillo, etc…
Pues sí, Democrata(Rael), el secreto de estos escritorzuelos es alimentar el morbete de la gente. Y eso es francamente fácil en una sociadad de pensamiento tan débil como la nuestra. Al fin y al cabo, si estos mediocres venden tanto es porque hay mercado para sus bodrios. Esa es la verdadera lástima, que esta literatura barata tenga público. ¿Qué pasa a la gente? Me parece bien que haya una literatura de mero entretenimiento, pero no tan mala ¡caramba!
Efectivamente, lo mismo pasa con la música, como tú dices. Hay unos esquemas superficiales prefabricados y basta someterse a ellos. Y en el cine, tres cuartos de lo mismo. ¿Dónde está la creatividad, esa fascinante capacidad humana? ¿Murió con los clásicos? ¿Estamos obligados de por vida a autocopiarnos? ¿Nada nuevo bajo el sol? Yo estoy seguro de que no es así, pero… Ya ves cómo está el patio.
Saludos, chaval (cuando me hablas de usted me asustas, jejeje).
Todas las novelas de Dan Brown son tan estupidas como decir “La tierra es cuadrada porque el cielo es azul, es o no azul el cielo? ya ven como si es cuadrada”
Pues sí, Alfredo, eso mismo pienso yo.