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Hoy, día 5 de julio de 2010, si el Tribunal Constitucional no lo evita, será el día más aciago y triste de la Historia de España. Hoy se cumplen 25 años desde la promulgación de la primera ley que despenalizaba el aborto en tres supuestos, abriendo una tenebrosa puerta al asesinato a sangre fría, con premeditación y alevosía, de los seres humanos más desvalidos e inocentes, aquellos que se desarrollan en el que era el lugar más seguro y protegido del mundo: el cálido seno de sus propias madres. Hoy entra en vigor la nueva ley del aborto, que culmina aquella barbarie trasformando un delito despenalizado en ciertos supuestos en un “derecho”, exclusivo de las madres, estableciendo el aborto libre en unos plazos criminales, ignorando el sufrimiento de los fetos, de sus madres y de sus padres, no olvidemos a estos últimos.
Hoy la Constitución Española y la Declaración Universal de los Derechos Humanos se convierten definitivamente en papel mojado. Hoy los derechos fundamentales más preciosos, patrimonio de todos los seres humanos, conquistados durante siglos de ardua evolución social y ética, quedan definitivamente anulados por la legalización del más terrible de los desvaríos humanos particulares. Hoy se consagra, si el TC no lo remedia “in extremis”, la anulación radical de la separación de poderes del estado. Hoy se consolida el dominio de las minorías sobre las mayorías y la extorsión del derecho en manos del positivismo jurídico. Hoy, con los niños que han sido asesinados y los que van a ser asesinados aún con mayor facilidad, va a ser fusilado lo que queda de nuestro estado de derecho. Hoy morirá nuestra enferma democracia.
Hoy el progreso se invierte y la civilización sella su regreso a la barbarie. Hoy no sólo queda anulado el más precioso valor moral y ético, sino también el dictado de la razón, de la ciencia e incluso del instinto, que tiende a la natural protección del nasciturus. Hoy la sociedad española es obligada por la locura de unos cuantos a dejar de ser humana e incluso animal, puesto que los animales defienden a sus crías con uñas y dientes. Hoy nos convierten en una sub-especie inclasificable en otro reino que no sea el mineral. Hoy la ideología sustituye a todo, desde el sentido común hasta la evidencia científica. Hoy la locura individual de algunos se convierte en patología social. Hoy la cultura de la muerte asesta un golpe mortal al desarrollo ético de nuestro país. Hoy suenan campanas a muerto en toda España.
No preguntes por quién doblan las campanas. Las campanas doblan por ti. Porque hoy el laicismo radical socialista, aunque España se hunda a su alrededor, ha conseguido matarnos a todos. Porque ha matado nuestro presente y nuestro futuro. Porque ha destruído el derecho fuente de todos los demás derechos, el derecho a vivir del ser humano concebido. Porque muerto el derecho a vivir de los más débiles e inocentes, nada impide que los demás derechos fundamentales pierdan su fundamento y desaparezcan uno tras otro. Porque ha aniquilado nuestro progreso hacia una sociedad cada vez más humana. Porque nos ha envejecido y enfermado a todos de un plumazo. Porque ha asesinado nuestra dignidad colectiva como seres humanos. Porque ha denigrado nuestro nombre y nuestra historia para siempre.
Pero la cosa no quedará así. La vida ganará la batalla, con o sin la protección de los estados. La muerte y sus mercaderes han ganado una batalla, una lucha desigual amparada por el poder tiránico que ha sacrificado todo por obtener los votos de todas las minorías fanáticas y por sacar adelante su proyecto de ingeniería social y psicológica. Pero no han ganado la guerra. El pueblo español ha comenzado a despertar de su larga siesta y a levantarse de sus mullidos colchones. Hoy unos centenares de miles saldrán a la calle a decir no a esta sinrazón. Mañana serán millones. El mátrix progre está al descubierto y su poder debilitado. El chip que han implantado a los españoles con su ingeniería social está obsoleto. Basta seguir empujando todos juntos para que esta nueva “estaca” también caiga. La vida vencerá.





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