Jesucristo y las drogas

(Publicado algo reducido en Las Provincias el 7-10-2010)

(Publicado completo en Forum Libertas el 27-10-2010)


Me tendrán que disculpar los teólogos por invadir un poco su terreno, aunque mi abordaje del tema va a ser desde la pedagogía, campo de mi competencia. Espero saber mostrarles, sin forzar los textos bíblicos que citaré, que Jesucristo tuvo contacto con la droga y que con su forma de actuar con ella nos lanzó un profundo y educativo mensaje, que hoy debe resonar más que nunca. En estos tiempos, en los que las drogas les están causando tanto daño, dedico estas reflexiones con especial cariño a todos los jóvenes.

Veamos el pasaje evangélico central sobre el tema en cuestión, un pequeño episodio que todo cristiano habrá leído o escuchado más de una vez, pero que con toda probabilidad le habrá pasado desapercibido si no ha contado con la ayuda de la exégesis oportuna. Los hechos ocurrieron en los últimos momentos de la pasión, cuando Jesús va a ser inminentemente crucificado. Dos evangelistas, Mateo y Marcos, dan testimonio de lo sucedido:

  • “Llegados a un lugar llamado Gólgota, esto es, “Calvario”, le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero él, después de probarlo, no quiso beberlo” (Mt 27, 33s).
  • “Le conducen al lugar del Gólgota, que quiere decir: Calvario. Le daban vino con mirra, pero él no lo tomó” (Mc 15, 22s).

Para la interpretación de estos textos, partiré del comentario elaborado por los especialistas en Sagradas Escrituras de la prestigiosa Escuela Bíblica de Jerusalén, incluido en nota a pie de página sobre el texto de Mateo, en la Biblia redactada y editada bajo su dirección:

  • Brebaje embriagante que mujeres judías compasivas solían ofrecer a los ajusticiados para atenuar sus sufrimientos. De hecho, a este vino se le mezclaba más bien “mirra”; la “hiel” en Mt se debe a una reminiscencia del Sal 69, 22 (al igual que la corrección de “vino” en “vinagre” de la recensión antioquena). Jesús rechaza este estupefaciente”.

Jesús, rechazando ese “estupefaciente”, esa antigua droga que hubiera aminorado sus padecimientos, inaugura una perspectiva nueva en la historia, en la que constatamos que en toda época y cultura ha estado presente algún tipo de droga. El hombre ha recurrido siempre a estas muletas psíquicas frente al sufrimiento. Jesucristo rompe la tendencia. El sufrimiento cobra en él un nuevo sentido, el último y definitivo. No fue un masoquista que gozaba con el dolor. Sudó sangre en Getsemaní, tal fue su terror ante lo que le esperaba.

En aquel huerto, su deseo visceral, su voluntad como hombre, fue de lo más normal: escaparse corriendo. “Padre, si es posible, líbrame de este cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Esta fue su oración. Fíjense bien: aparecen dos voluntades, la de Jesús como hombre verdadero, que no quiere sufrir, que quiere librarse de aquel horror, y la del Padre, que le pone delante la pasión y la cruz. Jesús escoge la del Padre. Asume su misión de mostrar y demostrar lo que es el amor hasta el extremo, el amor de Dios.

Si Jesús hubiera aceptado la droga que le ofrecían las mujeres, no hubiera cumplido su misión. Habría sido un ajusticiado inocente más, pero no nos hubiese salvado ni redimido de nada. Sólo cargando en su Cruz todo el mal de la Humanidad, mató a la muerte con su muerte y resurrección, liberándonos de la esclavitud a la que, según la Carta a los Hebreos (2, 15), estábamos sometidos de por vida por el “miedo a la muerte”, por el temor a la muerte del propio ser que conlleva amar al otro tal cual es, en sus debilidades.

Jesús fue el hombre por excelencia, el hombre completo. “Ecce homo”, he aquí el hombre, proclamó sin saber el alcance de sus palabras el escéptico y cobarde Pilatos. Aun siendo Dios y Hombre verdadero, durante su vida terrena sólo se llamó a sí mismo “Hijo del Hombre”. En él, Dios revela el hombre al propio hombre, nos muestra quiénes somos en su diseño original. Jesús fue el hombre total, el hombre que asume la realidad integral, que toma su vida en peso, sin alienarse, hasta las últimas consecuencias.

La sociedad actual, como la de todos los tiempos, pero con una obsesión más potente y peligrosa que nunca, ofrece el espejismo de felicidad, de escape al sufrimiento y de sensaciones placenteras que produce las drogas, cada vez más abundantes y variadas. Espejismo que tarde o temprano se rompe en mil pedazos difíciles de recomponer, porque destruye a la persona y la arroja a un infierno mil veces peor que aquel del que prometía librarle. Espejismo que sólo beneficia a los desalmados que participan en ese multimillonario negocio.

Espejismo, además, que interesa a los que anhelan el poder a toda costa, porque saben muy bien que es más fácil dominar a su antojo a una población entontecida y aletargada con la droga. Queridos jóvenes, esos neototalitarios camuflados de progresistas que os presentan la droga como una conquista de libertad, os tienen miedo, porque saben que vuestra natural rebeldía juvenil, vuestro impulso de cambiar las cosas, pone en peligro el chollo que se han montado. Por eso os prefieren abobados y desmovilizados por las drogas.

¡No se lo permitáis! ¡No caigáis en su trampa! Cada día se escuchan más voces clamando por la legalización de las drogas, presentándose como defensoras de la libertad o camuflando sus intenciones afirmando que así acabarán con su venta ilegal e incluso que se reduciría su consumo. ¡No hagáis caso a esos cantos de sirena, propaganda del mayor negocio de la historia! ¡Huid de las drogas, afrontad vuestra vida sin esas muletas, mantened la mente bien clara, sed hombres y mujeres libres y luchadores!

Los que todavía no habéis sucumbido a la tentación de la curiosidad o a la presión de vuestros amigos, ¡enhorabuena, seguid resistiendo como valientes! No es más hombre, ni más mujer, quien se deja llevar por la corriente, sino quien mantiene su integridad luchando con valor contra ella. Y aquellos que hayáis caído en la droga o que estéis tonteando con ella, ¡abandonadla ya mismo, antes de que sea demasiado tarde! ¡Pedid cuanta ayuda sea necesaria, invocad el auxilio de Jesucristo y escapad de ese pozo sin fondo!

Para terminar, ahora sí mosquearé a los teólogos forzando un poco uno de los textos bíblicos. Ya dije que, como pedagogo, no puedo evitar leer las Escrituras en clave educativa. Dice Mateo que Jesús “después de probarla”, no quiso tomar aquella droga. Esa “prueba” de Jesús seguramente no fue más que una mínima “cata” para identificar lo que le ofrecían. Pero, ¿no es posible que al mismo tiempo os estuviera echando un guiño a aquellos que también la habéis probado, para que como él y con él la rechacéis de inmediato?

24 Respuestas a “Jesucristo y las drogas”


  1. 1 beo

    La libertad consiste en tener al alcance incluso lo que nos parece pernicioso, y de este modo ser libres para no elegirlo. Yo estoy a favor de la legalización de las drogas ilegales actualmente. El alcohol mata a más gente que los estupefacientes, también entontece y aturde cuando se utiliza en exceso…ni más ni menos que el resto de las drogas. Lo que hay que hacer es educar para demostrar la perniciosidad de las drogas, ni más ni menos. Por supuesto, legalización implica venta controlada, impuestos, salubridad de lo que se vende, prohibición a los menores, etc, etc…

  2. 2 JVG

    Jose, siempre nos sorprendes con tus interesantísimos escritos. Y, ciertamente, cuando hasta la derecha está pidiendo la legalización de las drogas, es momento de hacer ver la realidad de este profundo engaño. ¡Gracias!

  3. 3 beo

    Hombre Don José, si me ha censurado el comentario mal empezamos…no les entenderé nunca ese miedo a las opiniones contrarias. Será que igual son ustedes los únicos depositarios de la verdad absoluta???

    (doy por supuesto que me lo ha censurado, si no fuera así, retiro lo dicho)

  4. 4 María M

    Pretender que las drogas son inocuas y que los jóvenes tienen madurez suficiente para decidir es tanto como vivir en un cuento de hadas. La realidad la ven todos los días en los centros de desintoxicación. Si es tan bueno, ¿por qué va la gente a desengancharse?

  5. 5 beo

    NO son buenas, nadie lo dice. Ni son inocuas. Pero ya somos todos mayorcitos como para saber qué tomamos y las consecuencias para nuestra salud. Hay miles de sustancias que tomamos todos los días (y una de ellas es el dañino alcohol o tabaco) y no pasa “nada”, o más bien, nada que no pase con otras drogas. Y mucha gente quiere dejar ambas. Por tanto, por qué si unas y otras no? Los antidepresivos, tranquilizantes y demás también se venden, pero de forma controlada. Pues blanco y en botella.

  6. 6 lonso

    Muy buena entrada José, siempre poniendo la sabiduria del Creador frente a la “sabiduria” de la creatura.

    Hay una diferencia fundamental entre el vino y las drogas. Las drogas embriagan siempre, el vino sólo a altas dosis.
    Consumir drogas siempre persigue la embriaguez y la enajenación, beber vino no necesariamente.

    En este sentido cabe recordar a San Pablo cuando dijo: “Ya comais, ya bebais, hacerlo siempre para dar gloria a Dios”,y cuando recomendaba huir de la embriaguez.

  7. 7 beo

    El vino tiene un bajo componente alcohólico, en torno a 13º, mientras que hay licores legales con más de 40º. Y eso embriaga a la primera copa. Y si no a la primera, a la segunda, tanto da. La comparación es un tanto hipócrita, creo yo. En cuanto a lo de la gloria a Dios, ahí no me meto, obviamente.

  8. 8 Mari Carmen

    Querido Jose, la Paz.

    Me parece sensacional cómo has enfocado con gran claridad el tema de la juventud frente a las drogas. Confieso que nunca había entendido ese pasaje, pues nadie me lo había explicado como tú. ¡Muchas gracias!
    ¡Ojalá llegue a muchos jóvenes!
    ¡Gracias!

  9. 9 José Sáez

    Gracias a todos por los comentarios, incluyendo a Beo, con el que, como siempre, no estoy de acuerdo para nada.

    Beo, tu definición de “libertad” haría las delicias de la Asociación Americana del Rifle: no prohibir nada y que cada uno elija. Se legaliza la venta de armas y que cada uno escoja si las compra y si las usa. Como ya somos “mayorcitos”…. No, querido, no. Lo que destruye a las personas debe estar prohibido. Y el mercado negro perseguido sin contemplaciones, no como ahora, que todo es hacer la vista gorda. La policía está harta de detener traficantes para que salgan del juzgado en 10 segundos.

    Respecto a la legalización de las drogas, el argumento básico para oponerse a ello ya lo ha mencionado Lonso. Mira, este día 1 de septiembre acabo de cumplir mis 30 años de trabajo con menores con problemas sociales, entre los cuales las drogas causan verdaderos estragos. Modestia aparte, puedo considerame sin el menor rubor como experto en el tema. Todos los estudios que hemos realizado sobre el tema coinciden en confirmar que las sustancias son más peligrosas según estos criterios:

    a) Mayor cambio de estado de conciencia a menor dosis.
    b) Mayor facilidad para su adquisición (legalidad).
    c) Mayor abundancia en el mercado (diponibilidad).

    Son datos científicos, no opiniones ni argumentos ideológicos. El acohol hace estragos porque, pese a necesitarse altas dosis para conseguir grandes efectos en comparación con otras sustancias, es muy fácil de obtener, incluso por los menores, aunque esté prohibido para ellos. Los “botellones” se han convertido en una lacra, así como los locales donde se vende ilegalmente alcohol a los menores. Pasa lo mismo que con los disolventes inhalables, que habían caído en desuso CUANDO SU VENTA FUE PROHIBIDA A LOS MENORES EN LOS AÑOS 80-90, pero ahora han vuelto.

    Las drogas recetadas por los médicos son tema aparte. Aunque creo que muchos médicos se pasan recetándolas, suelen aplicarse en las dosis adecuadas y por motivos terapéuticos. No seas demagogo (o ignorante) metiendo todo en el mismo saco.

    Dices que la droga es mala, pero no apoyas mi llamamiento a los jóvenes a abandonarla. Siempre la misma doble moral, el “doblepensar” de los progres. Lo mismo que con el aborto: no es deseabe, es un mal trago, pero lo defendéis. Aquí estoy yo, tratando, mal o bien, de animar a los jóvenes a vivir una vida limpia de tóxicos y tú te limitas a intentar minar mi mensaje saliéndote por la tangente. Como siempre, Beo, como siempre. ¿Por qué no colaboras cuando la causa es buena?

  10. 10 beo

    Porque prohibiendo las drogas no se ha conseguido erradicarlas, lo mismo que con el aborto. (Por cierto, la aprobación de la nueva ley no parece que haya causado las enormes desgracias que sus sesudos análisis vaticinaban…).

    Porque creo firmemente en la libertad para elegir, y es muy posible que permitiendo el uso de drogas en ciertas condiciones y con ciertos controles, se pueda acabar con el tráfico ilegal y los problemas que ello conlleva (asesinatos, delincuencia, lumpen, muertos por mierda en vena,…)

    Porque no debe confundir mi mensaje: yo NO animo a los jóvenes a consumir drogas. Digo que se les debe informar que las drogas SON perniciosas y MALAS intrínsecamente (todas, sobre el alcohol no se dice mucho…), pero que la solución total no es la prohibición (como se lleva viendo en el último siglo). No me malinterprete torticeramente, porque no discrepamos en lo fundamental, es decir, la maldad de la droga. Pero sí en cómo combatir su consumo. Y eso no es salirse por la tangente. Del mismo modo, a mí me parece irse por los cerros de Úbeda esa interpretación tan forzada de las Escrituras y las drogas, no cree?

  11. 11 José Sáez

    Beo:

    No voy a entablar con usted una discusión eterna y filípica, como en otras acasiones en el pasado. No me disgusta en absoluto dialogar con usted y eso lo sabe muy bien. Pero si ha leído las reglas del blog, verá desde hace tiempo no me encuentro en condiciones de atender como debería a los comentarios, ni los suyos, ni los de nadie.

    Sólo añadiré lo siguiente:

    a) Prohibiendo las drogas no se ha conseguido erradicarlas, es cierto, pero sí entorpecer su difusión, lo cual es necesario. Ya le he dicho que nuestros estudios indican que la mayor facilidad de adquisición aumenta el consumo y con él los peligros que ello acarrea.

    b) No me interesa acabar sólo con el tráfico ilegal, sino acabar con toda forma de difusión de las drogas, sea legal o ilegal. Repito que si el mercado negro todavía existe es porque no se persigue con firmeza por la ley. Y añado que no se persigue porque a quienes podrían hacerlo les interesa una juventud atontada, desmovilizada y manipulable.

    c) No le malinterpreto en cuanto a su declaración de que las drogas son malas. Es algo que compartimos. Lo que le critico es que en vez de apoyar mi mensaje a los jóvenes para que afronten la vida sin destruirse con las drogas, se me marcha por otros derroteros, como siempre hace. No hay forma de que centre usted sus comentarios sobre lo que dicen los posts, no sobre lo que a usted le apetece abordar.

    d) Mi enfoque de cómo acabar con las drogas no es el de un aficionado que opina cosas, sino el de un profesional que lleva décadas trabajando e investigando sobre el tema. Pertenezco a un veterano equipo técnico, en el que hay profesionales de varios campos y con creencias o ideologías muy distintas. Todos coincidimos en lo que le he explicado antes. Especialmente en que legalizarlas sería un grave error.

    e) Aunque no siendo usted cristiano (creo rcordar que es agnóstico), esto debería importarle un pimiento, he de decirle que la interpretación de los textos bíblicos de la que he partido no es arbitraria, ni forzada, excepto un poco el párrafo final, como ya lo he reconicido en el post. Parto de la interpretación hecha por el más prestigioso equipo de escrituristas católicos del mundo. Pero, insisto, ¿a usted qué le importan esas cuestiones?

    Le agradecería, por el bien de los jóvenes que leen este blog, que dejara claro que consumir drogas, del tipo que sean, y aunque no le agraden mis argumenos, es siempre y en todos los casos un camino hacia la destrucción de sus personas. Usted se presenta como una persona de pensamiento crítico: dígales entonces, sin más rodeos, que no se dejen manipular por los multimillonarios traficantes, ni por su engañosa propaganda, ni por aquellos que, desde el poder, sacan provecho de ello.

    Sólo se lo pido, naturalmente, no se lo exijo. Pero le advierto con toda seriedad que cualquier fisura en el mensaje DROGAS NO, puede hacer mucho daño, del que sólo usted será responsable.

  12. 12 beo

    Estamos de acuerdo en que las drogas son destructoras, todas, y que desde luego no es bueno consumirlas. Discrepamos en cómo combatir esta lacra que afecta a tantos jóvenes. Pero no hay ninguna duda en que el consumo de drogas es pernicioso y destructivo de la persona.

  13. 13 José Sáez

    Gracias, Beo. No porque haya usted cedido a mi petición, ya que seguimos discrepando en la forma de acabar con ellas, pero sí por dejar claro que el consumo de drogas es pernicioso y destructivo. Entre sus argumentos anteriores ya lo había dicho, pero ahora lo ha dejado usted bien claro. Creo que el mensaje final en el que todos coincidimos es aconsejar a los jóvenes (y a todo el mundo), que no inicien el consumo de drogas o que, si lo han hecho, lo abandonen de inmediato. Vale la pena vivir la vida con el cuerpo libre de química innnecesaria y destructiva, y con la mente bien clara y despejada para no perder el juicio ni la libertad.

    Las drogas son, como las llamamos en psicología, “atajos conductuales” hacia determinados placeres o hacia la superación de los momentos bajos, difíciles o dolorosos de la vida. El problema es que estas cortas y cómodas sendas, que al principio pueden parecer fantásticas, al final terminan en un precicipio hacia la pérdida de la salud, del sano juicio, de la libertad, del bienestar y de la misma vida. Ponen en grave peligro al que las consume y también crean un entorno de riesgo para quienes les rodean.

    La mayor parte de los accidentes de tráfico se producen bajo los efectos de las drogas, sean el alcohol u otras peores. El segundo grupo de riesgo de contagio de SIDA, por detrás del colectivo homosexual, es el de toxicómanos. Una de las causas más tristes del fracaso y posterior abandono de los estudios es, desde hace años, el consumo de drogas. Una de las circunstancias más frecuentes que acompañan a la execrabe violencia doméstica es el alcoholismo o la drogadicción…

    Existe, además, una indubitable relación entre las drogas y la delincuencia, no sólo porque el drogadicto acaba infringiendo la ley para conseguir sus dosis a causa de su dependencia, como la gente sabe, sino también porque gran parte de los delincuentes se drogan adrede para infundirse valor para delinquir, como también demuestran nuestros estudios. La droga es terrible peligro individual, pero también social. Debe ser erradicada en una sociedad avanzada como queremos ser.

    Como dice Beo, la principal vía para que ese negocio de la muerte acabe es la educación. En eso coincidimos. Es preciso enseñar a todos los niños, adolescentes y jóvenes a vivir una vida sana y limpia de esas porquerías asesinas de cuerpos y mentes. También, aunque en eso Beo y yo no coincidimos, es necesario mantenerla ilegal, como todo aquello que mata y crea peligrosidad social, y perseguirla con todas las fuerzas legítimas del Estado: legislativas, ejecutivas, judiciales y policiales.

    Pero, al final, la decisión definitiva está en vuestras manos, queridos jóvenes. Se tomen las medidas que se tomen, sois vosotros los que debéis optar por afrontar la vida como hombres y mujeres hechos y derechos, como personas íntegras, con personalidad propia, con principios sólidos, con autenticidad, valentía y libertad. No cedáis ante los engaños que os cuentan, ni ante las sugerencias o presiones de vuestros compañeros, ni ante la curiosidad de probar a ver qué pasa.

    Aprender a decir NO ante lo que no es bueno, ante lo que no es correcto, ante lo que destruye, es una condición imprescindible para llegar a ser adultos sanos, lúcidos, inmanejables y luchadores por lo que es bueno y justo. Huid de las drogas y cambiad esta sociedad deplorable que los adultos, por nuestra estupidez o por nuestro sucio interés, os dejamos en herencia. En vuestras manos está el futuro, el vuestro y el de todos.

    ¡Ánimo, que la vida tiene momentos duros, pero es demasiado bella y valiosa como para echarla a perder jugando con las drogas!

  14. 14 Luna

    La cosa está interesante. No me da tiempo a leer los comenrtarios al post, porque estoy en un locutorio y se me acaba el medio euro, pero me pasaré por aquí, en cuanto pueda. Una saludo a todos y hasta pronto.

  15. 15 beo

    Lo que no me acaba de quedar muy claro es si legalizando la droga a través de venta controlada (como un medicamento más, o como el tabaco y el alcohol, pongamos) el consumo aumentaría o disminuiría. Usted lo ha dicho, los productos prohibidos a menores disminuyeron inicialmente en su consumo, pero ahora no hay quien lo impida a pesar de la prohibición. Que es mala lo sabemos todos. Que la prohibición no consigue erradicarla es obvio. No sé, quizás quitándole la vitola de lo prohibido que la hace tan atrayente a mundos marginales…digo, por buscar otra vía alternativa a la que NO funciona.

  16. 16 José Sáez

    No crea, Beo, que no he pensado sobre ese aspecto del tema. De hecho, llevo años estudiándolo y dándole vueltas. El caso es que lo que usted llama “venta controlada” ya existe. Para eso están los médicos, para recetarlas cuando es necesario, en los tipos y posología precisos. Hasta la marihuana es recetada a veces, igual que la morfina y otras drogas.

    Nuestros estudios demuestran a las claras que a mayor facilidad de adquisición, mayor consumo. Es cierto que la prohibición genera un mercado negro, como sucedió con la “ley seca” en EEUU. Pero el consumo disminuye al ser prohibida la venta legal y eso es siempre bueno. Además, sabrá usted que, aunque alguna droga sea legal, no desaparece el mercado negro, que siempre aparece ofreciendo los mismos productos más fáciles de adquirir evadiendo los controles.

    Esto sucede hasta con la ropa, los relojes y los artilugios electrónicos. La venta de Tranxilium y otros psicofármacos está legalizada y controlada por los médicos y farmacéuticos. Sin embargo, cualquier joven (o no tan joven) puede adquirirlos sin receta y sin control alguno en cualquier discoteca o incluso a la puerta del colegio.

    Aunque tiene usted razón al decir que la etiqueta de “prohibido” añade un acicate más a la adquisición y consumo de cualquier cosa, todo lo que yo sé apunta a que, pese a todo, es preferible dificultar al máximo la difusión de todo lo que sea indeseable. La ilegalidad es siempre una traba para ello y, por tanto, es una buena práctica. Lo objetivamente malo, mejor prohibido.

    Recuerde el ejemplo que le puse antes de la venta de armas en EEUU. En los estados en que está permitida, hay más armas circulando y más muertes. En aquellos en que está prohibida, pueden comprarlas en el mercado negro, pero más caras y cometiendo un delito punible, lo cual disminuye el número de armas en circulación y las muertes.

    El hecho de que la prohibición no haya acabado con la droga no significa, ni que no haya conseguido disminuir su presencia en la sociedad y su consumo, ni que el relativo fracaso no se deba a que las leyes, una vez más, no se aplican con la debida diligencia y acaban siendo un coladero. La solución no es legalizar las drogas, sino hacer cumplir la ley con firmeza.

    ¿Quién sabe cuántos altos cargos sacan tajada de ello y por eso no actúan en serio? ¿No será verdad también que ciertos políticos sin escrúpulos prefieren una juventud desmovilizada por las drogas? Ninguna de ambas cosas sería algo nuevo en la historia. En fin, ya sabe que siempre respeto sus puntos de vista, pero creo que en este se equivoca.

    Palabra de especialista.

  17. 17 beo

    Al hilo de su último párrafo, siempre se ha intuido en mi tierra que el gran número de heroinómanos y drogadictos que aparecieron en el País Vasco en los 80 se debió a una entrada masiva de droga barata apoyada por el gobierno, para desmovilizar a parte de la juventud vasca, que por entonces estaban muy radicalizados. Quién sabe…

  18. 18 José Sáez

    No tengo datos para confirmar lo que dice, Beo, pero la verdad es que no me extrañaría nada. Como usted dice: “¿quién sabe?”. Lo que sí oí de viva voz, en un curso sobre drogas en el País Vasco, de boca de un ilustre psiquiatra de aquellas tierras, supuesto experto en toxicomanías, es que el tráfico de drogas era una de las principales fuentes de financiación de ETA. ¿Quién sabe lo que puede haber detrás de una de las “industrias” que más dinero mueve en todo el mundo, junto con el tráfico de armas y el de las falsificaciones de marcas de lujo (más aún, cada una de las tres por separado, que el mismísimo petroleo)? Cualquier cosa. Poderoso caballero es Don Dinero y hay gente capaz de todo por amontonarlo.

  19. 19 lonso

    En una cosa estoy de acuerdo con Beo: en que la comparación, por él introducida en su primer comentario, puede resultar un tanto hipócrita por las razones que he dado.
    Quizás lo que sí habria que prohibir son los botellones cuya esencia es consumir altas dosis de alcohol para alcanzar la embriaguez y que entonces se asemeja al fin que se persigue consumiendo drogas.

    Las prohibicones del mal no erradican el mal pero contribuyen muchisimo a su disminución. Me sumo a la evidencia científica expuesta por José.
    Si en España fuesen legales y se fomentaran las amputaciones de clítoris, por ejemplo,habria muchas más, eso sí se harian de manera segura para que nadie tuviera que recurrir a la clandestinidad.Lo mismo ha pasado con el aborto o con las amputaciones de trompas.

  20. 20 beo

    Parece que estamos todos más o menos de acuerdo en todo: que hace falta más educación contra las drogas, que la prohibición no soluciona totalmente el problema, que la legalización al menos permitiría una mayor higiene, control y seguridad en el consumo de drogas, y que ciertamente son muy peligrosas, sobre todo para los más jóvenes. Los matices están en cómo combatirlas…una suma de medidas sería lo más acertado, pero sigo sin estar de acuerdo en que la legalización es la peor de las medidas. No olvidemos que el consumo para uso personal no está penado.

  21. 21 José Sáez

    No, aunque sería bonito coincidir todos alguna vez, no estamos de acuerdo en todo, Beo. En muchas cosas, parece que sí, pero en algo esencial como es la legalización de las drogas, no. Por cierto, el consumo para uso personal no está penado, pero debería estarlo. ¿Motivo? Pues que pasa como con el tabaco, pero infinitamente peor. El consumo de tabaco no está limitado a ciertos espacios porque sea perjudicial para el fumador, sino porque también perjudica a quienes están alrededor.

    Todas las drogas, sin excepción, producen un halo de peligrosidad social en torno al consumidor, que no es permisible. Bajo sus efectos, el sujeto no es dueño de sus actos y pone en peligro a otras personas. De hecho, la última campaña antidroga del Gobierno (la única realmente acertada que se ha hecho en la historia de España), no apela al daño que sufre el propio drogadicto, sino al que ocasiona a los demás. Pues dos y dos son cuatro: si algo pone en riesgo la integridad física o psíquica de la gente, hay que prohibirlo. Consumir drogas es un grave acto antisocial, no sólo una estúpida agresión contra uno mismo. No debería ser legal.

  22. 22 lonso

    Ciertamente, como dice José, no estamos de acuerdo en todo. Pero sobre todo en lo que no estamos de acurdo es que ” la legalización al menos permitiria una mayor higiene,control y seguridad en el consumo de drogas” esto no pasa de ser un tópico vulgar.

    No hay modo de demostrar de manera absoluta que hay menor seguridad, ni control, ni higiene, en el tabaco de contabando que compras en un quiosko a menor precio, que en el que compras pagando abusivos impuestos en un estanco.No hay mayor seguridad, higiene o control en el hachis que se puede comprar en un coffee shop holandés que el que se puede comprar al camello de discoteca.Son especulaciones. Las legalizaciones a menudo solo han tenido un sentido recaudatorio por parte de las administraciones, en realidad nunca se han precupado por la salud pública porque si de verdad lo hicieran no las comercializarian.

    Yo soy fumador y reconozco que si no encontrase quien vende tabaco(salvando la distancia de que no se trta de una droga estupefaciente) o tuviera que comprarlo fraudulentamente nunca habria iniciado mi hábito.

  23. 23 beo

    Faltaba un “casi” delante de “todo”, me di cuenta tarde para rectificar. Me permito ponerle un enlace a la última campaña de tráfico del Gobierno Vasco, algo así podría valer tb para un spot ridiculizando el uso de drogas, http://www.youtube.com/watch?v=u5c7hVJXo-A&feature=player_embedded.

    El problema con lo que dice es que también deberíamos prohibir el alcohol, que causa miles y miles de muertes propias y ajenas. Pero lo vemos como parte de nuestra “cultura”, y no como una droga. Y no me refiero al vino…

  24. 24 José Sáez

    Lonso, digo lo mismo que tú sobre lo del tabaco. Si estuviera prohibido, como tocaría tratándose de una sustancia tan nociva y tan mortal (eso dice en los paquetes), yo ni hubiera comenzado, ni seguiría fumando como hago todavía. Habría un mercado negro, pero yo me “cortaría” de acudir a él y no sólo por los precios, sino porque no me agradaría hacer algo ilegal.

    Beo, el video que nos enseñas no está mal. Tiene su toque de fuerza psicológica. Aún así yo prefiero otros dos, que no logro encontrar para poneros el enlace: a) El último del Gobierno de España, que se centra en el daño que causa el consumo a los demás; b) El de una marca publicitaria, que dice que si bebes su cerveza “cero cero”, “puedes vivirlo todo”.

    Otros mensajes, como el de “la droga mata” de tiempos franquistas (recuerdo las calles llenas de carteles) y otros más recientes del mismo estilo, se ha demostrado científicamente no sólo que no fueron eficaces, sino que han llegado a alentar el consumo. Parece que apelar a la nocividad individual de la drogas no funciona, bien porque el que se acerca a las drogas no se lo cree, bien porque quizá lo que busca es precisamente destruirse, bien por algo que no alcanzo a saber.

    El problema de las drogas “socializadas” y las “no socializadas”, que usted apunta, es tan complejo como engañoso. Todas las sociedades y culturas han tenido y tienen sus drogas “aceptadas” y legalizadas. Hasta los hombres prehistóricos se ponían ciegos con los potingues que elaboraban los brujos y chamanes. Era considerados regalo de los dioses y se utilizaban con fines “religiosos”. Luego están los peruanos mascando hojitas de coca, los españoles e italianos con el cafetito, los ingleses con su te, los americanos con su cocacola, otros con el cigarrito o los “Red Bull” y semejantes… Todo drogas, aunque “socializadas”.

    Ante este follón, apelo a lo dicho anteriormente. Debe considerarse droga (a efectos de ilegalización) a toda aquella sustancia que altere el estado de conciencia de forma instantánea, potente y a baja dosis. Esas son las más peligrosas, para el consumidor y para quienes le rodean. ¿Incluímos el alcohol? Aquí aparece la duda, porque a pequeñas dosis no causa problemas. Me parece que aquí sí entramos en un tema más bien educativo que impositivo. No es asunto fácil opinar con sensatez en este punto concreto, porque entre el uso prudente y el abuso el margen se difumina.

Actualmente los comentarios están cerrados.