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El último voto

 

No quiero que nadie piense que me las doy de crítico cinematográfico, porque no lo soy en absoluto. Soy un simple y empedernido aficionado al cine, con la deformación profesional de extraer lecciones pedagógicas de casi todo. Por eso me atrevo, sin pretensiones, pero sin complejos, a comentarles algo sobre un film a cuyo preestreno acudí recientemente en Valencia. Se trata de la película “El último voto”, dirigida por Joshua Michael Stern (también coautor del guión) y protagonizada por Kevin Costner y una genial actriz preadolescente, aunque un tanto pedante (más bien muy pedante) al menos en su personaje, Madeline Carroll.

Fui al cine con mi esposa y unos amigos, que hemos formado un pequeño “club de cine gratis”: Unos a otros nos avisamos cuando algún periódico, emisora o empresa regala entradas para preestrenos y rápidamente acudimos a la caza de todos los tickets posibles. Esta práctica nos ha permitido ver centenares de películas, “por el morro”, en los últimos años. Lo bueno es que vas al cine gratis y de vez en cuando ves alguna peli potable. Lo malo es que, muchas veces, te tragas unos bodrios de muerte. Con “El último voto”, me quede sorprendido de que no le hubiera agradado a ninguno de mis acompañantes y que a la salida, en los inevitables comentarios, me dejasen sólo con mi opinión positiva.

A decir verdad, el film no es para echar las campanas al vuelo, ni tampoco consigue eludir el implacable adjetivo de “americanada”. También es cierto que el supuesto sobre el que el guionista traza su historia es muy artificioso: En unas elecciones presidenciales en EEUU los resultados quedan tan igualados que, al final, la elección del nuevo presidente queda en las manos de un único votante, debido a un fallo eléctrico en el ordenador electoral, en el que, por cierto, es la concienciada ciudadana hija la que intenta votar ante la indolencia paterna. Muy forzado, sin duda, pero no olvidemos que en la pugna Al Gore-George W. Bush la victoria final, polémica y discutida, la obtuvo el segundo con una diferencia mínima extraída de un pequeño grupo de votantes.

Tampoco voy a negar que a la cinta le sobran minutos y le falta hilazón argumental en varios momentos, sobre todo en el desenlace final. Resulta poco creíble que el protagonista, un desaliñado, anárquico e inculto “caravanista” norteamericano, que en toda su vida jamás le ha preocupado para nada ni su país, ni la política, ni otra cosa que no sea arrastrar su vida por el camino más dejado, cómodo y descomprometido, de repente nos largue un discurso sociopolítico con la misma soltura que un Luther King cualquiera, por mucho que su hipermadura hijita y la guapa periodista afroamericana de turno le hiciesen de improvisados asesores.

Pero yo, que no cedo mi brazo a torcer con facilidad, sigo diciendo que me gustó, pese a todo. La truculenta trama argumental le ha permitido al guionista-director presentar algunos tramos de película tan significativos como hilarantes. Que conste que mis amigos también se reían, aunque me lo nieguen después, cuando la película iba mostrando los continuos y grotescos cambios de posiciones políticas que los candidatos y sus asesores hacen para ganarse el disputado voto del Sr. Bud Johnson, que así se llama el “ilustre” sujeto que acaba teniendo al su alcance la decisión del futuro de los EEUU (y de medio mundo, claro).

Casi me troncho viendo a los republicanos anunciando e iniciando medidas típicamente demócratas y a los demócratas haciendo lo mismo con las tesis republicanas, bailando al son de cualquier frase dicha al azar y sin conocimiento de causa por el “último votante”, cuyas supuestas aficiones y posturas son analizadas por los servicios de información de ambos partidos. Los republicanos defendiendo temas medioambientales y a los homosexuales, los demócratas atacando el aborto y tomando medidas contra los inmigrantes… Toda una serie de despropósitos y cambios de chaqueta ideológicos marcados por el único interés de hacerse con el voto que les falta para alcanzar el poder.

Una pérdida de los supuestos principios de cada partido, que no sólo acaba metiendo en crisis al esquema político estadounidense, sino que lleva a los respectivos candidatos, una vez perdido el rumbo hasta el absurdo, a plantearse el dilema moral de su propia incoherencia personal. Célebre la tremenda bofetada que la esposa del candidato demócrata le sacude a su marido cuando se entera de sus traiciones a sus ideales. Un cómico, pero satírico y crítico alegato contra la mercantilización de las ideas en favor del ansia de poder. ¿Cómo no me iba a gustar una película que pone en solfa ese tipo de cosas? ¡Pues claro que sí, hombre!

No le pidan mucho más a la peli. Si acaso, en el inverosímil discurso final que Kevin Costner larga en un debate que convoca entre los dos candidatos para que respondan a sus preguntas, pese a su sosa ración de “americanada” y su muy discutible alegato sobre “los grandes hombres” que necesita su país y la Humanidad entera para regir sus destinos, hay algo más que me gustó. Se trata del hecho de que, el hasta ese momento irresponsable ciudadano, se arrepiente de algo importante: Haberse limitado toda su vida a “coger” de su país lo que le ha dado la gana, sin haber aportado jamás nada de sí mismo. Interesante lección, creo yo.

 

Benditos micrófonos

 

El hecho de que casi todos los políticos fingen y mienten, es algo que, por la repetición, se ha hecho costumbre y ya no extraña a nadie. No sólo no extraña, sino que la gente sigue votando a esos mismos políticos que, de forma continuada, dicen y no hacen, hacen y no dicen. El problema es que millones de ciudadanos carecen, no de memoria histórica, sino de la simple memoria inmediata, como si una forma larvada de Alzhéimer se hubiera extendido como una pandemia.

 

¿Que un político promete algo y no lo cumple? No pasa nada. ¿Que un político oculta en su campaña electoral lo que va a hacer y luego lo hace? No pasa nada. ¿Que un político dice una cosa y al día siguiente la contraria? Pues tampoco pasa nada. Millones de personas no se dan ni cuenta y, muchas de las que sí se enteran de estas deshonestas incoherencias, las disculpan o miran hacia otro lado, haciendo de su apoyo a determinado partido una actitud irracional y cerril donde las haya.

 

Dentro de la inútil batalla de intentar llamar la atención de los ciudadanos sobre estos abusos de poder, han salido a la palestra, desde hace un tiempo, unos inesperados aliados: los micrófonos. Gracias a ellos, que parecen encenderse y apagarse cuando les da la gana, sabemos mucho más de los políticos que por ningún otro medio: la verdad que ocultan tras sus disfraces públicos.

 

Estas son sólo algunas de las pilladas microfónicas:

 

·        1997: Federico Trillo, entonces Presidente del Congreso, en una sesión parlamentaria, viéndose obligado a aplazar una votación sobre un asunto realmente infumable, apretó a destiempo el botoncito que encendía su micro ante la megafonía de la sala y soltó su famoso “manda huevos”. Los micrófonos habían comenzado su particular cruzada por la verdad y la transparencia. Si no recuerdo mal, este fue el primer pinito de la ofensiva de los micros.

 

·        2001: Las cámaras de la RTV-Andalucía, recogen una frase, pronunciada en el Parlamento Andaluz, sin que se vea en imagen quién es el autor: “Los moros, que se vuelvan a Marruecos, que es donde tienen que estar”. Dando por sentado que se trataba de un diputado del PP, el PSOE acusa injustamente a Matías Conde, exigiendo su expulsión inmediata por “higiene democrática”. Días después, se declaró autor de la frase el diputado socialista Rafael Centeno, que presentó su dimisión entre lloriqueos y disculpas.    

 

·        2002: Jose María Aznar, entonces presidente de turno de la Unión Europea, tras su discurso de resumen en la Cumbre de Barcelona del Parlamento Europeo, se autocalifica en voz baja, ante un micrófono demasiado sensible, diciendo: “Vaya coñazo que he soltado”. Vamos, que su royo no se lo cree ni él. Veremos que el taco “coñazo” se ha convertido en término de obligado uso entre los políticos.

 

·        2003: Zapatero y Jordi Sevilla, responsable económico del PSOE, presentan las líneas básicas de su política económica. El micrófono abierto deja escuchar que Sevilla le dice a su presidente que se le nota todavía inseguro y que se ha equivocado al confundir “progresividad” con “regresividad”, aunque le disculpa diciendo que son “chorradas”. Sevilla remata la faena con la famosa frase: “Lo que tú necesitas saber para esto…son dos tardes”. Así nos luce el pelo.

 

·        2003: En la misma presentación anterior, el portavoz parlamentario Jesús Caldera, también captado por los implacables micrófonos, riza el rizo cuando entra en la “secreta” conversación diciendo que, tras el debate, deberán reunirse con Jose Antonio Griñán, el portavoz socialista en la comisión del Pacto de Toledo sobre las pensiones, ya que ese tema “no lo tenemos arreglado” y le dice a Zapatero que “la vamos a liar”. ¡Eso es “talante”, sí señor!

 

·        2004: Jose Bono, entonces Presidente de Castilla-La Mancha, conversando por lo bajini con Joaquín Almunia, ante los “cerrados” micros de Antena 3, insulta al Primer Ministro británico, Tony Blair. Palabras exactas: “Oye… Y nuestro colega Tony Blair. Ese es un gilipollas integral”. “Blair es un imbécil”. Sólo la elegante flema de la diplomacia inglesa impidió un grave incidente internacional.

 

·        2004: Magdalena Álvarez, Ministra de Fomento, en Onda Cero Radio, también hizo gala de su exquisito lenguaje y su respeto por los gallegos, afirmando, ante el supuesto micro cerrado, que estaba “harta del Plan Galicia de mierda” y que “¡A mí me van a dar lecciones sobre este Plan Galicia de mierda!”. Sobran comentarios.

 

·        2006: Jordi Sevilla, haciendo gala de su “educación”, es captado sin advertirlo, por una cámara de Telemadrid, mientras conversa con Fidalgo. Montilla es cojonudo para mil cosas… pero todavía es pronto para que el presidente de la Generalitat sea un charnego“, fue la frase pillada. Por si no lo saben: “charnego” es un antiguo vocablo popular catalán de no muy amable intención.

 

·        2007: En plena campaña electoral, Zapatero es entrevistado en La Cuatro por Iñaki Gabilondo. Cuando ambos pensaban que los micrófonos ya estaban apagados, mantienen una muy amistosa conversación en la que el Presidente del Gobierno dice: “Lo que pasa es que yo creo que nos conviene que haya tensión… Yo voy a empezar, a partir de este fin de semana, a dramatizar un poco”. Curiosamente, uno de sus principales argumentos en contra de Rajoy, en la campaña, era que el líder popular la basaba en la crispación.

 

·        2008: La última, de momento. Mariano Rajoy, el mismo que grabó una declaración institucional en 2007 llamando a celebrar la Fiesta de las Fuerzas Armadas, fue “traicionado” por su micrófono en la sesión de clausura de la XIII Reunión Interparlamentaria del PP, celebrada en La Coruña el día 11 de octubre. Tenía a su lado a Javier Arenas y le dijo, ante los oídos de toda España que: “Mañana tengo el coñazo del desfile… En fin, un plan apasionante”. Todo un ejemplo de honra y respeto a las Fuerzas Armadas y a su Fiesta Nacional.

 

En fin, queridos micrófonos, gracias por vuestra colaboración para que la gente nos enteremos de verdad de quienes son y qué piensan nuestros políticos. Nos estáis prestando un servicio inestimable para que nuestra democracia se depure y se fortalezca. Aunque todavía no os hacen demasiado caso, ni los políticos, ni los sindicatos, ni los jueces, ni la mayor parte de la opinión pública, no perdáis los ánimos. Continuad con vuestra singular batalla por la verdad y la honestidad. Sin vuestras hábiles estrategias, estaríamos perdidos frente a la hipocresía política.

 

EpC: Doble batalla en la Comunidad Valenciana

  

No se trata de dos frentes de una misma guerra, sino de dos batallas paralelas, cuyo único denominador común es que se refieren a la Educación para la Ciudadanía (EpC). Aunque no me gusta el lenguaje militar, las voy a denominar “batalla de la objeción” y “batalla del idioma”, para entendernos. La primera apunta contra la imposición ideológica y sectaria de la EpC y la vulneración del derecho Constitucional que tenemos los padres de determinar la educación que deseamos que reciban nuestros hijos. También se enfrenta, en nuestro caso, al desprecio olímpico que el Gobierno Valenciano del PP muestra hacia los padres objetores.

 

Todo esto les importa un bledo a los embarcados en la segunda batalla. Ésta, la del idioma, se enfrenta a la absurda e inoportuna exigencia del Conseller de Educación de que se imparta en inglés y no en las lenguas co-oficiales de nuestra Comunidad, como si no hubiese otras formas de reforzar ese necesario idioma, mediante planes elaborados con calma y con medios suficientes. Yo me he “alistado” en la primera, la de la objeción, que considero la madre de todas las batallas en el asunto de la EpC, aunque de vez en cuando me acerco un ratito a la otra, para echar una manita, cosa que no hacen con nosotros los de la batalla del idioma.

 

La cuestión objetora ha sido tratada por la Conselleria como si no existiera. Tan sólo una tímida mención, apenas aceptable, en la Orden del 10 de junio, esa que ha sido paralizada cautelarmente por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, excepto en lo del inglés y alguna cosilla más. Después de esto, autismo y silencio administrativo total. Pero este ninguneo se va a acabar de inmediato, con las sucesivas tandas de recursos que los objetores ya hemos comenzado a presentar ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior antes citado. Si el Sr. Font de Mora, empecinado sólo con el inglés, esperaba que con su pasividad los padres objetores nos íbamos a quedar inermes, se equivocaba. No habíamos movido ficha hasta ahora, esperando una respuesta antes de iniciarse el curso. Pero no la ha habido.

 

El asunto del idioma, está siendo tratado por la Conselleria con un empecinamiento y unas formas impropias de un gobierno democrático. Se ha convertido en un absurdo  intercambio de amenazas. Además, según se deriva de las últimas declaraciones, también amenazantes, del Vicepresidente Primero del Consell, Vicente Rambla, que ha salido al quite de Font de Mora, no es un tema sólo del Conseller, sino de las más altas instancias del gobierno valenciano. Al fin y al cabo, fue el Sr. Camps quien, al conocer el asunto de la EpC, dijo que aquí se daría en inglés. Desde entonces no ha querido apearse del burro y ha montado, a través de su Conseller de Educación, un enorme follón que no hace sino desviar la atención del problema esencial: la EpC en sí misma.

 

El Consell se ha metido neciamente en un callejón sin salida. Ante las protestas y plantes de un gran número de profesores, se ha saltado el diálogo social y se ha enzarzado en esa contienda de advertencias, cada vez más agresivas y desde mayor altura, de la que ya no puede salir sin recular. Ahora se ve obligado, por orgullo político, a huir hacia delante, porque eso de rectificar y volverse atrás es pecado mortal para los políticos. Tanto han dicho ambas partes implicadas, que difícilmente pueden envainársela y retroceder. Ya veremos cómo acaba todo esto, porque la única salida posible es una negociación urgente entre las partes contendientes, que no parece fácil desde posiciones tan extremas.

 

He de añadir que me resulta en extremo decepcionante que todos esos profesores y sindicatos, que con tanta firmeza aseguran defender la libertad de enseñanza, no hayan movido ni un dedo en contra de la gravísima imposición ideológica que conlleva la EpC, que no sólo atenta contra los derechos constitucionales de los padres, sino también contra la neutralidad ideológica de los centros públicos, contra los idearios de la inmensa mayoría de los concertados y contra la libertad de cátedra del profesorado de todos ellos. ¿Eso no les interesa, verdad? No, ya sé que no. Por lo menos no lo parece.

 

No les interesa porque su lucha no es pedagógica, sino política. No les interesa porque sólo les gusta oponerse al PP, pero no al PSOE. No les interesa porque creen que el movimiento objetor es “cosa de curas” o “cosa de derechas” y a ellos ni acercarse. Pero están muy equivocados. El movimiento objetor no es, ni de la Iglesia, aunque lo apoya, ni mucho menos del Partido Popular, que dice mucho y no hace nada, al menos en Valencia. Es una iniciativa de base social que engloba a decenas de miles de padres de familia y colaboradores voluntarios de muchas y variadas opciones religiosas o ideológicas, que no están dispuestos a dejar que ningún gobierno avasalle sus derechos fundamentales.

 

¿No saben que los objetores, por ejemplo en nuestra Comunidad, llevamos una batalla muy dura, tanto contra el PSOE que ha impuesto la maldita EpC, como contra el PP que nos ningunea sin respeto ni consideración alguna? ¿No ven que no nos quedamos con nadie? Cualquiera que haya leído mis recientes artículos en este blog o en la prensa, así como otros artículos de diversos bloguistas y periodistas, sabrá cómo esta el tema. ¿Cómo es posible que todos esos profesores y sindicatos, saquen toda la artillería pesada contra la imposición del inglés y se queden impasibles ante el atentado global a la educación en libertad que supone la EpC? En fin, no se molesten en contestar, todos sabemos la respuesta.

EpC: La última del Sr. Font de Mora

 

Leyendo esta mañana la prensa valenciana, Las Provincias y Levante, me encuentro con una noticia que me ha dejado pasmado, indignado y cabreado, aunque no sé cómo todavía me sorprendo, la verdad. Resulta que ayer, en las Cortes Valencianas, el Honorable Sr. Consejero de Educación, D. Alejandro Font de Mora, dijo públicamente que a los centros concertados que no impartan la EpC en inglés se les retirarán las subvenciones. Alguien le preguntó si pensaba dimitir y dijo que eso, si acaso, se lo plantearía dentro de 2 ó 3 años.

 

Yo me pregunto:

 

a) ¿Por qué tanto empeño con lo del inglés, necesario idioma que se puede reforzar en la enseñanza de mil formas, precisamente liando las cosas en la más polémica de cuantas asignaturas hay en los currículos actuales, que es la EpC?

 

b) ¿Por qué, junto a este absurdo empeño, el Sr. Conseller añade una postura de radical ninguneo al núcleo social central de la cuestión, que es el reconocimiento (o no) de la objeción de conciencia a los miles de padres que la han planteado?

 

c) Las opiniones del Sr. Rajoy en los medios y, sobre todo, la declaración institucional del Partido Popular, tras la reunión de Consejeros de Educación de las CCAA gobernadas por el PP, confirman un apoyo explícito a la objeción. ¿Les importa todo esto un carajo al Sr. Font de Mora y al Sr. Camps? ¿Tan dividido está el PP y tan poco liderazgo tiene Rajoy?

 

d) ¿Por qué su amenaza se ceba, precisamente, contra los centros concertados, los que más esfuerzo están haciendo para aplicar su estúpida norma, haciendo malabarismos con los horarios docentes y sin atacarle con continuos plantes y protestas como muchos centros públicos? ¿Es el Conseller un laicista anticatólico? ¿No se habrá equivocado de partido?

 

e) ¿Sabe el Sr. Conseller que quitar subvenciones a colegios concertados equivale a cerrarlos y a dejar sin escolarizar a decenas de miles de alumnos? ¿Cómo piensa atender a esos niños? ¿En su casa? ¿O reventando la enseñanza pública, que en varios centros ha comenzado el curso en barracones o locales provisionales por falta de plazas y espacios?

 

f) ¿Se acordará este insensato de que una enorme bolsa de los votantes a su partido llevan sus hijos a los colegios concertados? ¿No se da cuenta el Sr. Camps de que su Conseller de Educación está dinamitando sus bases electorales, tanto centristas como de derechas? ¿Qué misteriosos motivos le impiden llamar al orden o cesar a tan nefasto consejero?

 

g) ¿Qué va a hacer el Sr. Font de Mora con respecto al plante de muchos centros privados frente al tema del inglés? ¿También los va a cerrar? ¿Se ha propuesto acabar con la red de centros de enseñanza de la Comunidad Valenciana? ¿Tendremos que hacer todos “homeschooling”? (Bueno, quizá esto último nos convenga…).

 

h) ¿A qué santo viene este señor, a estas alturas históricas, con una política de amenazas continuas, inspecciones masivas, desentendimiento de las inquietudes sociales y prepotente bravuconería, actitudes y prácticas propias de regímenes totalitarios de un pasado ya superado? ¿Será del club de “fans” de la Sra. Cabrera?

 

No ceso de repetirme una y otra vez la pregunta que le hicieron en las Cortes: ¿Cuándo va a dimitir este señor? O, en otros términos: ¿Cuándo se decidirá el Sr. Camps a cesar en su cargo a este personaje que ha montado el más grave de los descontentos generalizados en la sociedad valenciana, que amenaza con absoluta contundencia y claridad su mayoría electoral en la próxima legislatura?

 

Sr. Camps: Como le digo una cosa, le digo la otra

 

Por desgracia, todos los artículos que hasta ahora he dedicado a comentar la gestión del Sr. Camps y sus consejeros, han tenido que ser muy críticos. Más duro he sido con el PSOE, desde luego. Pero su ambigua postura ante la Educación para la Ciudadanía y su olímpico desprecio a los objetores de conciencia a la misma, así lo merecía y así lo sigue mereciendo. Pero, como reza la expresión popular: “Como te digo una cosa, te digo la otra”. De la misma manera que es de justicia denunciar lo inaceptable, algo que voy a seguir haciendo hasta que reconozcan y apoyen a los objetores de conciencia, también lo es reconocer lo positivo. En lo que voy a decir incluyo también al Sr. Cotino.

 

Me refiero a las iniciativas a favor de la vida humana desde el momento de la concepción. Un modelo ya en marcha de apoyo a la mujer embarazada en situaciones difíciles, que va a ser reforzado, según nos prometen, y que ha sido “exportado” a la Comunidad de Madrid (gracias también a Dña. Esperanza, por recuperar la financiación en pro de la mujer gestante que meses atrás había denegado). También es interesante el proyecto de agilización de la adopción de los bebés de las mujeres que prefieran darlos en adopción antes que ordenar matarlos dentro de su seno. Otro aspecto que merece mis elogios es el apoyo prestado a la Red Madre, ampliando el plazo para la presentación de su ILP, siendo de esperar que luego la secunden en las Cortes Valencianas.

 

Es cierto que todas estas medidas y apoyos, realizados o por realizar, por parte del Gobierno  Valenciano, son todavía insuficientes para prestar a las futuras madres todo el apoyo integral que necesitan, no sólo para poder parir a sus hijos, evitando abocarles al aborto, sino también para poder atenderlos y cuidarlos debidamente una vez nacidos. Pero la línea iniciada por los Sres. Camps y Cotino es la adecuada, aunque falta mucho por recorrer. Entre otras cosas, es preciso que se impartan instrucciones a todos los centros de planificación familiar para que ofrezcan, mucho antes que la posibilidad de abortar, todo el abanico de posibilidades que se abre ante ellas para poder tener a sus hijos. Al parecer, en muchos lugares, la única alternativa ofrecida es el aborto.

 

Debería imponerse por la fuerza de la ley que cualquier mujer que acuda a cualquier médico, ginecólogo, centro de salud, centro de planificación, hospital o cualquier otra dependencia social o sanitaria, sea informada exhaustivamente de los peligros que conlleva el aborto, a nivel psíquico y físico, y de todas las alternativas que están y van a estar a su alcance para poder tener y cuidar a su hijo o darlo en adopción. Desde luego, lo más deseable sería que en toda la Comunidad Valenciana no existiese ningún abortorio, ni privado, ni público. Si no son capaces de conseguir esto, al menos continúen el camino de apoyo a la mujer embarazada que han emprendido y háganlo cada vez más fuerte y extenso. Los recursos de apoyo deben tener la máxima difusión.

 

Si alguna mujer de esta Comunidad terminase decidiendo abortar, amparada por las leyes socialistas (que ustedes no tocaron para nada cuando pudieron hacerlo y que con su tercer supuesto se ha convertido en un coladero legal), que no sea jamás porque no ha recibido toda la información o porque no se le hayan ofrecido cuantos recursos necesite para poder tener a su hijo. Sabemos que hay mujeres, feministas radicales, que abortarán igualmente cuando quieran. Allá ellas con su conciencia. Pero también sabemos que la inmensa mayoría de los abortos se producen por situaciones de abandono, soledad, miseria, impotencia y desespero de mujeres que dejarían vivir y nacer a sus hijos si se encontrasen amparadas y ayudadas de una forma eficaz. Se trata de salvar vidas, no sólo de los no nacidos, sino también de sus madres. La más noble de todas las causas.

 

Les aseguro que todo el esfuerzo y el dinero que dediquen a esta tarea será la mejor inversión que pueda hacer su Gobierno. Las infraestructuras sociales de apoyo a la vida humana, a la familia y a la mujer gestante, son infinitamente más importantes que las infraestructuras materiales. Si el progreso material, algo en lo que ustedes se desenvuelven muy bien, no va acompañado de progreso social, todo es una cáscara vacía. En fin, gracias y enhorabuena en este asunto. Sigan adelante, que todavía queda mucho por hacer. Avancen en la defensa de la vida y, por favor, decídanse ya de una vez a apoyar sin cortapisas y con hechos a los objetores de conciencia a la EpC, de acuerdo con las declaraciones institucionales de su Partido. Este es un punto muy grave, que oscurece su política, ya que a los objetores nos tienen ustedes descaradamente ninguneados. Un notable para el Sr. Cotino, pero un cero pelotero al Sr. Font de Mora.

 

 

 

El niño con el pijama de rayas

 

 

Hace unos días leí de un tirón el famoso libro de John Boyne, “El niño con el pijama de rayas”. Ayer vi la versión cinematográfica en su preestreno en Valencia. Desde luego, no se trata de “otra peli de nazis”. Al igual que la entrañable “La vida es bella”, esta historia es diferente. El libro, pese a ser un best seller, es tan simple y breve como un cuento: he ahí su grandeza. Encierra todo un mundo de mensajes y significados, cuyos distintos niveles de profundidad pueden ser captados con mayor o menor crudeza y horror según sea la madurez y la cultura del lector. Los terribles hechos del nazismo, que se dejan entrever en el breve relato, se reencuentran con el lector sin violentar su sensibilidad más allá de lo que ya sabe de antemano. Por eso lo puede leer igualmente un niño, que un adulto.

 

La película refleja bastante bien la trama básica del relato original, aunque resume algunas interesantes conversaciones y dramatiza el acelerado final cambiando elementos del libro y haciéndolo más trepidante aún si cabe. En general, presenta la historia de forma algo más evidente que en la novela, aunque tampoco se recrea en mostrar escenas cruentas que, como antes decía respecto al libro, quedan sólo apuntadas, de forma que la percepción de su brutalidad se modula según la capacidad de comprensión del espectador. Al finalizar la proyección, no obstante, en la sala, repleta de invitados, nadie se atrevía ni a respirar. A destacar la magnífica interpretación de los actores, especialmente los dos niños protagonistas. La novela y la película, ambos imprescindibles, para adultos y niños.

 

Dicho esto, y como no soy, afortunadamente, crítico literario, ni de cine, sino pedagogo y padre, quiero destacar algunos aspectos relacionados con la educación de este libro-película, que se me han quedado grabados a fuego. Para empezar, el relato en sí es formativo, educativo y pedagógico. Es formativo porque aborda una realidad que sucedió, desde los puntos de vista de las diversas personas implicadas. Es educativo porque destaca un buen ramillete de valores positivos y deja en evidencia, dentro de su propia dinámica, la maldad de otros valores inaceptables. Dice la crítica que la obra es una apología de la amistad. Es cierto. Pero aún me parece más importante cómo presenta la responsabilidad que conllevan las consecuencias de nuestros actos. Es pedagógico porque, como ya he dicho, su grado de dramatismo se ajusta a cada lector-espectador.

 

Quizá a otras personas les hayan impresionado más otras escenas. Mi sensibilidad hacia lo educativo me ha dejado impreso en la memoria un aspecto muy concreto. El niño protagonista, Bruno, y su hermana Gretel, obligados a vivir en una zona de Polonia apartada de la “civilización”, junto al campo de exterminio nazi de Auschwitz, regentado por su padre, flamante comandante de las SS, no pueden acudir a la escuela y reciben instrucción a cargo de un tutor. Las pocas escenas de las sesiones de clase son terroríficas. El tutor deja de lado las ciencias, sociales y humanas, para centrarse sólo en lo que él llama “Historia”. Esa materia consiste, para el profesor, en un  adoctrinamiento en la ideología nazi, una instrucción sobre aquello que debe conocer, sentir y asumir el buen ciudadano alemán. Hasta tal punto llega su lavado de cerebro, que Bruno duda de la bondad de su amistad con el niño judío y Gretel abandona repentinamente su preadolescencia convertida en una fanática jovencita pro-nazi.

 

Es una constante, en todo régimen totalitario, utilizar la educación para reproducirse y perpetuarse a sí mismo, amaestrando ciudadanos bien imbuidos, desde su niñez y adolescencia, de los elementos doctrinarios propios de la ideología oficial gubernamental. Esto no se evita sólo por que exista una democracia y porque los que mandan sean escogidos por votación. El psicópata Hitler, de hecho, accedió al poder por legítima elección de los alemanes en las urnas. Una vez situado en la cima el líder del Nacional-Socialismo, que así se llamaba su partido, puso bajo su control todos los poderes del Estado y se puso a llevar a cabo sus verdaderos planes. El pueblo que le había votado, como muestra la película, fue después sistemáticamente engañado con un aparato propagandístico oficial manipulado con absoluto descaro, junto a una censura y persecución férrea hacia cualquier mensaje o mensajero que osase criticar sus postulados.

 

El Führer, pronto contó con todo un ejército infantil y adolescente, perfectamente adoctrinado y emocionalmente subyugado por la parafernalia populista y simbólica del régimen, con la consigna de denunciar incluso a sus propios familiares si detectaban cualquier indicio de disidencia. El pueblo alemán, en su gran mayoría, no se apercibió del monstruo que habían aupado al poder con sus votos hasta que el horror de lo sucedido se abrió paso cuando el III Reich fue derrotado por el ejército aliado y los hechos salieron a la luz. Muchos millones de alemanes se sintieron entonces avergonzados y espantados, pero ya era tarde… Nunca prestaron atención a las pequeñas voces de los intrépidos disidentes, que les llegaban a través de las minúsculas rendijas del bloqueo informativo del régimen.

 

Sin comentarios…

 

Objeción a EpC: Ahora o nunca, Sr. Font de Mora

 

 

Mi familia y yo hemos acogido con esperanza las declaraciones que el Partido Popular ha hecho públicas, tras la reunión que mantuvieron todos los consejeros de educación de las CCAA regidas por ese partido. Creo que este sentimiento lo compartimos miles de familias objetoras. Dichas conclusiones son acordes con las declaraciones del Sr. Rajoy acerca de la Educación para la Ciudadanía y la objeción de conciencia a la misma. En general, también coinciden con lo que pensamos los objetores, aunque el lenguaje empleado es vago en cuanto a compromisos concretos. Además, todos sabemos que “del dicho al hecho, va un trecho”, especialmente en política.

 

El punto 4º de la declaración por ustedes acordada, dice textualmente:

 

El Partido Popular, ante la pluralidad de sentencias considera imprescindible y urgente que haya un pronunciamiento definitivo del Tribunal Supremo que unifique doctrina. Mientras tanto, defiende la no impartición de los contenidos contemplados en el Real Decreto a los alumnos que así lo manifiesten. Esta situación, no debería perjudicar nunca el expediente de los alumnos.

 

Los padres objetores de la Comunidad Valenciana nos preguntamos si las palabras “defiende” y “no debería perjudicar nunca” las va usted a traducir en hechos concretos o se van a quedar en otra mera declaración de intenciones, de las cuales ya estamos más que saturados y hartos. Entiendo que la única consecuencia coherente con estas declaraciones de su Partido debe ser el reconocimiento explícito de las objeciones presentadas ante su Consellería, estableciendo la normativa oportuna para que los alumnos objetores sean eximidos de asistir a las clases de EpC y de ser evaluados en la misma, así como determinar las actividades alternativas que deben realizar.

 

Por supuesto, a todo ello debo añadir que su Consellería debería dignarse a enviar una respuesta administrativa a cada uno de los padres objetores, algo que, con el curso escolar en marcha, todavía no se ha producido, lo cual nos ha dejado a los padres objetores completamente ignorados e inmersos en el oscuro terreno del silencio administrativo. Tras ser paralizada su Orden de 10 de junio por el TSJCV, cuyas luces y sombras comenté hace meses en otro artículo, usted sólo se ha dedicado a la defensa a toda costa del asunto del inglés, tema en el que no voy a entrar. Pero no ha movido ni un dedo en lo relacionado con la objeción de conciencia y la EpC en sí misma.

 

Hasta el momento, sólo ha conseguido usted que todo el mundo esté descontento, enfadado y enfrentado, se trate de padres y profesores de izquierdas, de derechas o de centro. Por si faltaba poco, ha hecho el ridículo dejando que en un CEFIRE de su Consellería se imparta un curso sobre EpC, en colaboración con la Fundación prosocialista y prolaicista CIVES, en el cual algunos de sus ponentes, conocidos exdiputados socialistas, han ridiculizado hasta el insulto a importantes personajes del PP. Le aseguro que su imagen pública como Conseller es, en estos momentos, deplorable. Ya puede usted agradecerle al Sr. Camps que no le cesara en la reciente remodelación del Consell tras la marcha de Fernando de Rosa. 

 

Pero, dejemos atrás el pasado. Ahora, tras la reunión de Consejeros de Educación en Madrid y la subsiguiente declaración del PP sobre el asunto, tiene usted una oportunidad de oro para, al menos, ponerse de parte de sus votantes y situarse con hechos en una posición clara de acogida a la objeción de conciencia. La ocasión es idónea para hacer borrón y cuenta nueva y rectificar las ambigüedades, silencios, insuficiencias y errores del último año. Es una coyuntura perfecta para demostrar a los valencianos que usted posee y defiende activamente los criterios y principios que nos han guiado a apoyar mayoritariamente a su Partido durante varias legislaturas. Una oportunidad que, posiblemente, no se repita.

 

Sr. Font de Mora, por favor, deje de esconder la cabeza con posturas autistas, tozudas y descomprometidas y defiéndanos del rodillo totalitario laicista del Gobierno de Zapatero. Sea consecuente con la postura institucional adoptada por su Partido, reconozca nuestras objeciones de conciencia a todos los efectos y ayúdenos en la defensa jurídica de la misma. O, si no está dispuesto a ello, al menos manifiéstese abiertamente en contra, envíenos un escrito denegatorio a los padres y déjenos que nos defendamos por nosotros mismos. Actúe con nosotros o contra nosotros, pero deje de ponernos palos en las ruedas con su silencio.

EpC: Diario real de una objeción en Bachillerato

 

Nuestro hijo Juan comienza este curso 1º de Bachillerato, en un I.E.S. de Valencia. Mi esposa y yo, junto con nuestro hijo, tras una prolongada reflexión en común y conociendo perfectamente la normativa de evaluación académica para este nivel educativo, decidimos objetar en conciencia contra ”Educación para la Ciudadanía”, que en Bachillerato adopta el nombre de “Filosofía y Ciudadanía”.

Como nos imaginamos que el camino por andar no va a ser fácil, he decidido abrir este post en forma de diario. En él iré anotando todas y cada una de las incidencias, positivas o negativas, que se vayan produciendo. Quedará como testimonio vivo del recorrido real de una objeción en marcha.

Espero que sirva para que todos los lectores que lo deseen puedan seguir su evolución, colaborar con sus comentarios y aportaciones, y estar al tanto del tratamiento concreto que vaya a tener la objeción de conciencia en la Comunidad Valenciana, que ahora comienza a impartir la EpC, sin perder de vista que las experiencias que aquí voy a exponer son sólo un botón de muestra, no necesariamente generalizables.

Que quede muy claro que no tratamos de ponernos como ejemplo para nadie. Somos padres normales y corrientes, bien concienciados y dispuestos, pero MUY normales. Esto es sólo una crónica de los hechos concretos que vayan sucediendo, que nadie sabemos cómo puede acabar. Esperamos tener fuerzas para llegar hasta el final. En todo caso, suceda lo que suceda, para bien o para mal, quedará aquí escrito.

Aquellos lectores que deseen seguir esta historia hasta el final, deben guardar el enlace permanente a este post, ya que, aunque aparecerá algunos dias en la página principal de HO, luego será sustituido por otras entradas que se vayan produciendo en los distintos blogs. Las nuevas anotaciones en el diario las haré cada vez editando este post. Sin más comentarios, comienzo el diario:

DIARIO REAL DE UNA OBJECION DE CONCIENCIA EN BACHILLERATO

06-05-2008: Presentamos nuestra declaración de objeción de conciencia a la EpC, a través de VAEL (Valencia Educa en Libertad), en el registro de la Consellería de Educación. Los funcionarios del registro se ven un tanto desbordados, ya que nuestra objeción se presenta junto con un bloque de gran número de ellas, pero las objeciones quedan registradas de entrada sin mayor problema.

11-09-2008: Presentamos copia de la declaración de objeción, junto con una carta explicativa dirigida al Director del IES, en el registro de la Secretaría del Instituto. De momento, nada que destacar. Si alguien quiere ver la carta, que me lo diga y la incluiré en sucesivos comentarios.

15-09-2008: Libertad Digital TV me realiza una entrevista en mi casa, como padre objetor con hijos a los que la EpC afecta directamente este curso. Los periodistas, muy amables y concienciados del asunto. La entrevista, breve, pero con tiempo suficiente para manifestar los motivos y aspectos esenciales de nuestra objeción. Aún no he podido ver la emisión de dicha entrevista. Ignoro cómo habrá quedado el montaje final.

16-09-2008: Nuestro hijo comienza hoy el curso. A fecha de hoy, y pese a la promesa hecha a VAEL por la Secretaria Autonómica de Educación, Concha Gómez, no hemos recibido respuesta administrativa alguna. Ante esta situación de inpass, hemos solicitado a los letrados de VAEL que estudien la forma de desbloquear la situación elevando recurso apoyándonos en el silencio administrativo o por otra vía jurídicamente viable. Por otra parte, de momento no hemos tenido comunicado alguno del Instituto.

Nuestro hijo ya ha vuelto de su primer día de clase. Ha venido escandalizado del horario en que han colocado la asignatura optativa de religión, al final de la mañana, para que los alumnos que no cursan religión, los que van a “alternativa”, puedan largarse a casa. A nosotros no nos ha sorprendido, porque ya conocíamos este asunto. Respecto a EpC, mañana tienen la primera clase, a primera hora. No les han dicho ni una palabra sobre lo previsto para los objetores, si es que han previsto algo.

El chaval nos ha preguntado qué debe hacer mañana y hemos estado hablando sobre el asunto. Hemos quedado en que, al llegar al Instituto, se dirija a su tutor, para hacerse presente y pedirle instrucciones. Si el tutor no se las da, que acuda al jefe de estudios, y si tampoco, al director. Si nadie le da razón de una actividad sustitutoria a la objeción, se quedará en algún lugar visible del Instituto, estudiando, y nosotros pediremos entrevista urgente con el director. En todo caso, mañana veremos qué sucede. 

17-09-2008: En el primer día de clase de EpC, ha sucedido algo extraño. Tanto darle vueltas a la cabeza con lo que podría acontecer y resulta que lo ocurrido ni se me había pasado por la cabeza. Lo que sí me imaginaba es que mañana me va a tocar entrevistarme con la profesora para ver si nos aclaramos, porque ni nuestro hijo ni nosotros hemos comprendido nada.

El muchacho y su primo, tal y como quedamos, ha acudido al Instituto antes de las 8:00 para pedir instrucciones a su tutor sobre qué actividad deben relizar fuera de clase los objetores. Les han dicho que en ese momento no había hora de atención del tutor. Viendo el percal se han ido directamente a preguntarle a la profesora de EpC. Al preguntarle si ella era la profesora de Filosofía y Ciudadanía, ella les ha dicho que ella no era profesora de Ciudadanía, sino tan sólo de Filosofía…

Al comentarle que ellos eran objetores, les ha dicho que su asignatura es obligatoria para aprobar el Bachillerato. Ellos le han contestado que ya lo sabían, pero que aún así eran objetores a la EpC. Ella ha insistido en que su clase no es de EpC, sino de Filosofía, que ella no da Ciudadanía. Ante ello, los chavales se han quedado perplejos y han decidido entrar a esa clase “sólo de Filosofía”.

La profe ha explicado el programa que van a dar, que consiste en Filosofía desde una perspectiva Psicológica, que es lo que ella domina, y nada más. El libro que deben comprarse, si embargo, es el de Castell-Nou y lleva por título “Filosofía y Ciudadanía”. La clase se ha dado en castellano, sin aparición alguna de profesores de inglés. La profesora ha comentado que en el Instituto se oponen a impartirla en inglés y les ha dicho que los exámenes de su asignatura ¡serán revisados por un inspector!

Ahora no sé si es que el Instituto ha decidido separar en dos bloques la Filosofía y la Ciudadanía, si es que la profesora ha decidido dar sólo Filosofía y omitir la Ciudadanía, si sólo es una maniobra para despistar a los objetores y que entren en clase o si, sencillamente, la profesora no se entera ni del nodo. Dice que ella es profesora de Filosofía y que su clase es sólo de Filosofía, pero el libro es de Filosofía y Ciudadanía. Y encima, esa intimidante advertencia de que los exámenes serán enviados a “un  inspector”.

Si no fuera porque conocemos hace tiempo a esa profesora, que ha dado clases muy correctas a otros de mis hijos, sin sesgos ideológicos y con excelente didáctica (mis hijas incluso la admiran como profesora), mi conclusión inmediata sería que se trata de una mera trampa. No lo sé. Así que, como me imaginaba, voy a tener que entrevistarme con ella para que me aclare el asunto.

Todavía me ha sorprendido más el comentario de que los exámenes los ha de revisar a un inspector. ¿Será posible que la Consellería sea capaz de haber establecido tal mecanismo de control sobre esta asignatura? ¿O se trata de una inspección estatal? ¿Qué demonios está pasando aquí? En fin, espero poder aclarar todas estas cosas mediante entrevistas con quien haga falta (profesora, tutor, jefe de estudios, director…), antes de la próxima clase de Filosofía y Ciudadanía, para saber a qué atenernos.

18-09-2008: He de confesarlo. Anoche no podía pegar un ojo, pensando en todo este embrollo y en lo que sucedería hoy en mis entrevistas en el Instituto. Me puse a rezar como un descosido a la Virgen, para que nos ayudara, nos diese discernimiento y fuerzas, y nos allanase el camino. Es relativamente fácil presentar una objeción, pero no es tan fácil llevarla adelante cuando llega “la hora de la verdad”. Gracias a Dios que tenemos su auxilio que nos sostiene. He de decir que la palabra de los distintos obispos que han hablado sobre la objeción ha sido y es un elemento fundamental que nos ayuda en este combate.

No he podido hablar con la profesora de Filosofía y Ciudadanía, pues no estaba en el Instituto y aún no han salido los horarios de atención a los padres. Pero sí que he podido hablar con el director. La conversación ha superado mis mejores expectativas. Además de un trato atento y amable, ha asumido con absoluto respeto nuestra decisión. El Instituto ya había previsto que los alumnos cuyos padres han objetado pudiesen estar en la biblioteca, en la que habrá en todo momento un profesor de guardia, pero lo había organizado para la ESO y es por eso que la profesora de EpC en Bachillerato no sabía nada. 

El director, un tanto despistado respecto al hecho de que la “Filosofía y Ciudadanía” de Bachiller forma parte del grupo de asignaturas de la EpC, ha aceptado de buen grado mis explicaciones y ha comprendido las razones de nuestra objeción en Bachiller. Esto no significa que las comparta o no, eso sólo él lo sabe, sino que las respeta. Era conocedor de nuestra objeción, pero sin querer había dado por supuesto que se referían a la ESO y por ello no había hablado con la profesora de Bachillerato.

El director ha tomado nota de los datos de mi hijo y de su primo y me ha asegurado que hablará con la profesora, para que sepa que ambos alumnos irán a la biblioteca en su hora de clase. Esto es importante, además, porque quedará claro que no se trata de una falta de asistencia. Me creo en el deber de dejar aquí constancia de la amabilidad y de la actitud de respeto ante las decisiones de los padres de este Director. Y eso en un Instituto público. Todo un ejemplo de corrección humana y verdadero espíritu democrático, a imitar, tanto por los directores de centros públicos, como concertados.

Como comprenderéis, he salido del Instituto con 30 kilos menos de peso y dando gracias a la Virgen. Al contárselo a mi hijo, también le ha cambiado la cara, ya que ahora se siente mucho más seguro que ayer depués de que la profesora les dejara, confundidos y dentro de clase. El muchacho sigue dispuesto a seguir adelante con el combate, ahora con mayor seguridad todavía. Así que, si no sucede nada extraño, por el momento no entrará en las clases y permanecerá estudiando en la biblioteca.

22-09-2008: Me lo temía. Hoy ha tenido mi hijo clase de Filosofía y Ciudadanía. Su primo y él le han preguntado a la profesora si el director había hablado con ella sobre su objeción y el ir en esas horas a la biblioteca con un profesor de guardia. La profesora les ha dicho que no y les ha vuelto a contar el mismo rollo del primer día de clase. Los muchachos, sin saber a qué atenerse, se han quedado dentro de la clase.

Mañana me toca volver a la carga y hablar con el director, para comprobar si es verdad o no que a la profesora no le han llegado aún sus instrucciones, para pedirle que lo haga si no lo ha hecho y para que pida a la profesora que deje de liar el tema diciendo que su asignatura “no tiene nada que ver con EpC”. Supongo que el director, con el fin de semana por medio, no ha tenido aún ocasión de hablar con la profesora.

Espero que esta semana quede claro el asunto de una vez por todas. Si la profesora sigue en sus trece, le comunicaré al director que los chavales irán directamente a la biblioteca, sin hablar más con ella. Como podréis comprobar, el combate sigue. Confío en poder avanzar paso tras paso, con la ayuda de Dios.

23-09-2008: ¡Bendito sea Dios! Y que bendiga al Director del Instituto de nuestro hijo (y a otras personas que en él trabajan y están por la labor). Tras el confusionismo de días anteriores, hoy le he escrito un mensaje al Director, diciéndole que los chavales seguían sin saber a qué atenerse, porque la profesora no sabía nada, y remitiéndole los textos legales donde aparece claramente la “Filosofía y Ciudadanía” enmarcada dentro de la “Educación para la Ciudadanía” (más que nada para que pudiese aclararle las ideas a algún que otro profesor despistado). Luego, por la tarde he hablado con él por teléfono.

Como siempre, me ha atendido con una amabilidad fuera de lo común. Me ha dicho que había leído mi mensaje y que ya había hablado con la profesora de Filosofía y Ciudadanía para explicarle que mi hijo y su primo, por motivo de su objeción, no iban a entrar a su clase, que en ningún momento se trata de absentismo o falta de asistencia y que la objeción no se dirige en modo alguno contra ella.

Por otra parte, dado que las clases de EpC las tienen, una a las 8 de la mañana y otra a última hora de la mañana, y la biblioteca (lugar dispuesto para los objetores de la ESO) está cerrada a esas horas, ha decidido que mi hijo y su primo acudan en esas horas al “Aula de Convivencia”, donde siempre hay un profesor de guardia. Allí podrán estudiar o hacer deberes. Ante mi ofrecimiento de que tal vez podrían aprovechar ese tiempo para hacer alguna actividad alternativa de colaboración con el Instituto (algo que manifestamos en la declaración de objeción), le ha parecido una idea fantástica. Hablará con los profesores para que, si algún alumno “trasto” de los que van a ese aula, de 1º de ESO por ejemplo, necesitase apoyo escolar, nuestros muchachos le echen una mano. “Eso sí que es auténtica educación para la ciudadanía”, me ha comentado.

Por útimo hemos quedado en que los chicos ya no acudan más a la clase de Filosofía y Ciudadanía, sino que directamente acudan a esa otra aula. Además, me ha dicho que mañana, a las 8 en punto, hora en que tienen la dichosa asignatura, mi hijo y su primo acudan a su despacho y que él mismo les acompañará al otro aula, para presentarlos al profesor y para que se sientan más seguros y arropados.

Para terminar la conversación, me ha dado las gracias. ¡Sí, me ha dado las gracias él a mí! Yo le he dicho, naturalmente, que gracias a él, pero ha insistido en darme las gracias a mi. No sé exactamente por qué, la verdad.

¿Se puede pedir más? Al Instituto, desde luego, no. La objeción se va a hacer efectiva, los chicos no van a entrar en las clases, van a tener un lugar concreto dónde estar, con un profesor testigo de que están en el Instituto y, además, con actividad sustitutoria educativa pero no sectaria. Sabemos que no debemos bajar la guardia y seguiremos atentos al transcurrir de los hechos, porque los “enemigos” están por todas partes y en cualquier momento pueden asomar las narices para tocarnos las nuestras con nuevas dificultades. Pero, de momento, todo invita a dar gracias por cómo van las cosas.

Ahora sólo queda el “pequeño detalle” de que nuestra objeción sea admitida y nuestro hijo quede exento de cursar la asignatura y ser evaluado en ella. Por muy buena que sea la actuación del Instituto, si el chico no entra en las clases, suspenderá. Puede repetir la asignatura en 2º y continuar sin entrar en clase. Pero, si la Consejería de Educación y/o los Tribunales, no nos reconocen la objeción, no obtendría el título de Bachiller. Tenemos tiempo por delante para defender nuestra objeción pero, si llegara ese extremo (Dios no lo permita), la toma de decisiones sí que será radicalmente difícil. Pero, como Escarlata O’Hara, eso lo pensaré mañana…

Aunque no tengo muchas esperanzas en ello, quiero creer que el Consejero Font de Mora -el Gobierno Valenciano del PP en suma- actúe de forma urgente y coherente con las declaraciones que los consejeros de educación de las CCAA regidas por el PP han hecho públicas tras su reunión de ayer en la C/ Génova, que en su punto 4 aseguran que el PP va a reconocer la objeción, eximiendo a los objetores de asistir a clase sin que ello perjudique su expediente académico. ¿Es mucho soñar, verdad? Pero, quién sabe…

24-09-2008: Hoy mi hijo ya no ha entrado en clase de EpC. La única incidencia, de poca importancia, es que cuando ha acudido, según lo pactado, al despacho del Director, y él le ha acompañado al aula prevista, no había ningún profesor de guardia. El Director, a la vista de ello y mientras lo soluciona, le ha pedido que se quedara en un pequeño hall junto a su despacho. Es lógico que se produzcan estos fallos de ajuste, en pleno inicio de curso en un Instituto con más de 200 profesores. Confío plenamente en que el tema del local a donde debe acudir mi hijo en las horas de EpC se solventará en breve.

Quiero destacar la actitud de mi hijo. No es sólo “amor de padre”. Ayer se resbaló a causa de la lluvia y se dislocó la rodilla, algo que le sucede con cierta frecuencia, ya que tiene una rotura de ligamentos cruzados. Auque no es nada grave, ya que está acostumbrado a colocarse la rótula en el sitio y seguir adelante, estaba un poco dolorido y podría haberse quedado en casa. Pues nada, el tío ha cogido una muleta, me ha pedido un justificante para el profesor de Educación Física y se ha ido al Instituto, precisamente para no perderse el primer día en que ya no iba a entrar en las clases de Filosofía y Ciudadanía. Con un par.

29-09-2008: Mi hijo continúa sin entrar en las clases de EpC. Sin embargo, el despiste del Instituto sobre dónde debe permanecer en esas horas, continúa. Hoy tenían clase de Filosofía y Ciudadanía a última hora. Se han dirigido al despacho del Director, para saber a dónde dirigirse. No estaba. En la biblioteca y en el aula de convivencia no había ningún profesor de guardia. Sin saber qué hacer, su primo y él se han marchado a casa. Grave error que les he pedido que no vuelva a suceder. Para que sea efectiva la objeción, no pueden ausentarse nunca más del Instituto en esas horas, aunque tengan que quedarse sentados en un pasillo. Lo han comprendido perfectamente. Hemos quedado en que el miércoles, que tienen la asignatura a las 8 de la mañana, voverán a preguntar al Director dónde deben quedarse. Si el tema no se resuelve, volvere a comunicare con el Director para ver qué sucede y cómo arreglar de una vez por todas el asunto.

30-09-2008: Junto con otras dos familias objetoras, hemos estado esta tarde en una notaría, para hacer la dación de poderes a los abogados y procuradores voluntarios que se han ofrecido gratuitamente a ayudarnos en la defensa jurídica de nuestras objeciones (Dios los bendiga). Junto con un amplio grupo de familias objetoras, vamos a elevar el próximo día 6 de octubre una primera tanda de recursos contra la Consellería de Educación, ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribual Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, entendiendo como denegada nuestra objeción por el silencio administrativo habiendo comenzado ya el curso escolar. Tras esta tanda, se irán presentando otras sucesivas.

Esperamos del buen juicio de los magistrados que nuestros recursos sean aceptados y nuestros hijos queden exentos de la EpC. ¡Dios ilumine sus conciencias! Me resulta muy triste e indignante que, en una Comunidad gobernada por el PP, partido que se ha declarado institucionalmente en contra de la EpC y a favor de la objeción, los padres objetores nos veamos obligados a estos extremos ante el absoluto ninguneo por parte del Conseller.  En fin ellos verán lo que hacen. Tendrán que asumir las consecuencias de sus actos y omisiones. Nosotros a lo nuestro, que es defender la educación que queremos para nuestros hijos.

06-10-2008: La objeción y el recurso que hemos presentado siguen en marcha. Pese a la buena disposición del director del Instituto, en los horarios de Filosofía y Ciudadanía, primera y última hora de la mañana, no están abiertas ni la biblioteca ni el aula de convivencia. Mi hijo y su primo siguen pasando esas horas sentados en un tresillo junto al despacho del director. Podría presionar al mismo con la normativa en la mano, para que les atienda el profesor de guardia, pero no quiero hacerlo. Creo que el director está haciendo lo que buenamente puede y no veo la necesidad de tensar las cosas con él.

Me he llevado un profundo disgusto, que me ha provocado un buen cabreo, enterarme de que muchas asociaciones y plataformas pro-objeción, se han desmarcado de la objeción integral a la EpC, en sus cuatro asignaturas, desalentado la objeción en Bachiller. Menos mal que tanto mi esposa y yo, como la plataforma a la que yo pertenezco (VAEL-Valencia Educa en Libertad), tenemos muy claro los objetivos y motivos de la objeción a la totalidad de las asignaturas de la EpC. Por eso nosotros seguimos adelante.

14-10-2008: Me he enterado hoy de que la Consellería ha comenzado a enviar una carta de respuesta a las objeciones, al menos a algunos de los que han objetado en 2º de la ESO. Nosotros no hemos recibido nada. Casi mejor, porque la carta es una auténtica tomadura de pelo, en la que tan sólo se informa de lo que ya sabíamos y no se dice ni sí, ni no, a la objeción. Es decir, que la carta no sirve para nada, porque no dice nada. La cobardía e inutilidad de nuestro gobierno autonómico en este asunto es realmente vomitiva. No respeta ni siquiera las propias declaraciones institucionales de su partido (el PP), que están clara e inequívocamente enfocadas a aceptar y proteger la objeción de conciencia a la EpC. ¡Qué asco!

03-11-2008: Me comenta mi hijo que el director del Instituto sigue preocupado por encontrarles un lugar y una atención adecuadas para él y su primo durante las horas de clase de Filosofía y Ciudadanía. Como en el horario de la asignatura ni hay profesor de guardia en la biblioteca, ni en el aula de convivencia, ha decidido hacerse cargo él mismo. Los hace pasar a su despacho, donde hay una mesa auxiliar para reuniones, y allí les deja estudiar bajo su supervisión directa. Además, aprovecha para hablar con ellos de diversos temas de gran interés. Un nuevo sobresaliente para este director.

El otro día se cruzaron con la profesora de Filosofía y Ciudadania y ésta, con auténtico tono de afecto, les dijo que les echaba de menos en sus clases. Ellos le dijeron a ella que también, pues es verdad que la profesora es una excelente profesional y persona. ¡Qué lástima que la puñetera EpC nos esté obligando a que se pierdan las enseñanzas de Filosofía que esta profesora imparte de maravilla! Encima, mi hijo me dice que le agrada y atrae la Filosofía. Como yo soy Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación, hemos decidido hacer en casa una pequeña “homeschooling” sobre esta materia. Le servirá, al menos, para introducirse de mi mano en el mundo del pensamiento y también para “adelantar” faena en el caso de que la justicia finalmente nos negase el derecho a objetar y decidiésemos que curse la asignatura el año próximo.

04-11-2008: Las primeras cartas de la Consellería a los objetores en 2º de la ESO han comenzado a llegar a los padres de Valencia. Es la misma que recibieron los de Alicante. Ni reconoce ni deniega la objeción. Informa de la situación, como la ve la Consellería, y punto. En modo alguno es una resolución ni una respuesta a la objeción. Tiene sólo dos aspectos útiles: Recuerda que los centros tienen la obligación de atender adecuadamente a los alumnos objetores y comenta que la objeción la hemos ejercido como cosecuencia del derecho a la libertad ideológica contenida en el art. 16 de la Constitución. Una pega: Que sólo se refiere a 2º de la ESO y no dice nada de los otros cursos que tienen EpC. Por eso, nosotros no la recibiremos. Seguimos a la espera de resoluciones judiciales.

Continuará…

EpC: Carta abierta al Excmo. Sr. D. Francisco Camps

  

Excmo. Sr. Presidente de la Generalitat Valenciana:

 

Ante la incomprensible, incoherente, temerosa y contumaz postura del Sr. Conseller de Educación respecto a la Educación para la Ciudadanía impuesta por el PSOE, me veo en la obligación y me siento en derecho de comunicarle y denunciar lo siguiente:

 

a)    Como bien han analizado políticos muy relevantes del PP, entre ellos D. Mariano Rajoy, la EpC no sólo atenta contra el derecho de libre elección de línea educativa de los padres respecto a sus hijos, consagrado en el Art. 27.3 de la Constitución, sino también, y mucho más peligrosamente, contra las bases mismas del Estado de Derecho, ya que impone una ideología ético-moral concreta de índole estatal que destruye el derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa, contenido en el Art. 16 de nuestra Carta Magna, norma de todas las normas e inviolable por otras normas de rango inferior, sean Leyes Orgánica o Reales Decretos.

 

b)    La objeción de conciencia es un derecho legítimo intrínseco a todo estado democrático moderno y un signo de madurez del Estado de Derecho, esté o no regulado ad hoc para cada caso. Tribunales Superiores de Justicia, como el de Andalucía o el de La Rioja, y otros tribunales de menor rango, han emitido una ya extensa y fundamentada serie de resoluciones que determinan que tal derecho resulta aplicable a la EpC. Las resoluciones desfavorables son unas pocas. Existen, pues, suficientes razones, éticas y jurídicas, como para que las administraciones públicas, cuanto menos, admitan cautelarmente las objeciones y sus consecuencias lógicas: la exención de cursar la EpC y ser evaluados en ella, junto a la implantación de actividades sustitutorias no adoctrinantes en materia de moral, en espera a que los altos tribunales decidan.

 

c)     Es incomprensible que el PP, cuyos líderes se han pronunciado en contra de la EpC y, recientemente, a favor de la objeción de conciencia a la misma, dejase pasar en 2007 la oportunidad y el plazo para promover un recurso de inconstitucionalidad contra la LOE y los Reales Decretos que la desarrollan. Pero más irritante es que, ahora, con la EpC comenzando su aplicación en nuestra Comunidad Valenciana, tampoco apoyen sin ambages la objeción de conciencia, que es la única arma legitima que la inactividad opositora de ese partido nos ha dejado a los padres y madres españoles y, en consecuencia, a los valencianos. Ustedes nos han dejado solos frente al rodillo y el aparato jurídico socialista.

 

d)    Igualmente absurdo y escandaloso es el diferente trato que se ofrece a la objeción de conciencia en las distintas comunidades autónomas gobernadas por el PP y el escaso apoyo de algunas de ellas a las recientes manifestaciones del Sr. Mariano Rajoy. En la Comunidad de Madrid, en la de Murcia y en la de La Rioja, los gobiernos del PP han decidido apoyar la objeción, aunque lo hagan de forma provisional entretanto las máximas autoridades judiciales se pronuncien definitivamente al respecto. Por cierto, de la anunciada reunión de consejeros de educación del PP con la Sra. Cospedal, para unificar posiciones, nadie sabemos nada.

 

e)    He de reconocer que la Comunidad Valenciana, hoy en día, es un referente mundial de progreso y modernización. La mayor parte de los valencianos nos sentimos orgullosos de ello. Pero los valencianos no nos conformamos sólo con ver aumentar nuestro potencial material. Tenemos principios y valores, que pensábamos compartía el PP. Por ambas cosas, no sólo por la primera, nuestro apoyo electoral viene siendo mayoritario desde hace tanto tiempo. El progreso que queremos no es sólo económico, sino también social. La objeción de conciencia es un signo de madurez, avance y modernidad democrática, cuya protección echamos en falta.

 

f)      Por eso, somos muchos los decepcionados por la inactividad del Consell en cuanto a los temas que comportan principios éticos y morales, e incluso de derecho. No olviden que somos muchos los que hemos otorgado durante décadas un voto útil al PP, no un voto por convicción o por compartir lo que dice y hace el PP, sino por evitar que gane el todavía peor PSOE. Podrán suponer que, si nuestro voto útil se convierte en inútil, puede haber un giro electoral mucho mayor de lo que se imaginan. No se acomoden en la seguridad de que, tras tantos años gobernando, la Comunidad Valenciana es suya para siempre. Nuestro voto no es cautivo.

 

g)    Reconozco que su gobierno, con la Orden de 16 de junio, trató de paliar un poco el tema, aunque ha acabado por enredarlo más aun si cabe. Dicha Orden, hoy paralizada por el TSJCV, contiene algunos aspectos que es justo apreciar, como el hecho de que, con la opción B, otorgaba a los padres un mayor control. Pero la Orden no reconoce explícitamente, ni la objeción, ni sus consecuencias lógicas. Nos obligaba a escoger la opción B, que seguía siendo EpC aunque moderada, posibilidad que podía ser escogida por cualquiera, objetor o no. En la reciente resolución sobre aplicación de la EpC en los centros, no se han dignado siquiera a mencionar una palabra acerca de la objeción, o sobre cómo los centros deben atender a los alumnos cuyos padres han presentado objeción. Nos han ignorado absoluta y descaradamente.

 

h)    La Secretaria Autonómica de Educación, Concha Gómez, en nombre de su gobierno, nos prometió que todos los padres objetores recibiríamos una respuesta administrativa individual. Pues a fecha de hoy, ya iniciado el nuevo curso, no han contestado nada de nada. Silencio administrativo e ignorancia supina por toda respuesta. Parece que su gobierno tiene miedo a contestar, tanto a favor de la objeción, como en contra: a favor, porque no quiere vérselas con Zapatero en los juzgados; en contra, porque no quiere verse con una avalancha de recursos. Y así nos tiene, encajonados entre sus miedos e indecisiones, esperando a que nos cansemos, desistamos o algo así. ¡Eso ni lo sueñen!

 

i)      Recuerden que el silencio administrativo es un acto administrativo. Recuerden que un suspenso es un acto administrativo. Recuerden que cualquier actuación de las direcciones, los profesores u otro personal de los centros, que traten de hacer repercutir sobre nuestros hijos cualquier otra medida que vaya más allá de la dispuesta para la evaluación académica, sería también un acto administrativo. Vayan olvidándose de que la callada por respuesta es la mejor forma de que abandonemos la defensa, sea por vía administrativa o jurídica, de nuestros derechos. Decidan ustedes, de forma clara  y urgente, si nos van a defender o nos van a dejar solos. Si no podemos contar con su apoyo, nosotros sabemos cómo actuar; eso sí, no cuenten con el nuestro nunca más.

 

j)      Por último, y por favor, dejen de marear la perdiz con el asunto del inglés, que ya está el mar bastante movido. ¿No se dan cuenta de que el empecinamiento absurdo con ese asunto está bloqueando la resolución del problema central, que es la EpC en sí misma? ¿No ven que han creado una guerra idiomática paralela y se han creado nuevos enemigos? ¿Ignoran el follón organizativo y metodológico a que están sometiendo a los centros? Claro que es necesario potenciar el aprendizaje del inglés en escuelas e institutos, pero existen mil y una formas de potenciar este aprendizaje, todas menos en EpC, que ya tiene bastante con su propia conflictividad intrínseca. Vayan al grano y no a la paja.

 

 

En conclusión, Sr. Camps, le ruego que se olviden de apaños y ambigüedades, dejen de liar las cosas con el inglés, sean valientes y decididos, sean más coherentes con su propio partido, no ignoren a los padres objetores, ayúdennos con su apoyo o, al menos, resuelvan de una vez y déjennos vía libre para defendernos nosotros mismos.

 

 

José Rafael Sáez March

Licenciado en Pedagogía.

Miembro de VAEL (Valencia Educa en Libertad).

EpC: Es hora de ir despertando

 

Aunque aún queda una semanita de agosto, a la que nos agarramos como el último clavo ardiente de las vacaciones estivales, el curso escolar 2008-2009 ya está a la vuelta de la esquina. No hace falta ser profeta para prever que no va a ser un curso precisamente fácil, en ningún sentido. Si Dios no lo remedia, y no suele hacerlo cuando somos nosotros quienes podemos y debemos actuar, nos aguardan múltiples y arduas batallas. Y tenemos que pertrecharnos a conciencia antes de que las hordas socialistas nos pasen por encima, junto con las graves consecuencias de sus decisiones e indecisiones.

 

Nos espera, sin duda, un curso repleto de dificultades económicas, en el que se prevé una recesión cuyas consecuencias últimas nadie alcanza a imaginar. Lo cierto es que, tras haber estirado unos cuantos euros en las vacaciones, nos espera una cuesta que ni el Tourmalet. Las familias con hijos seremos los principales sufridores, con la carga añadida del inicio del curso escolar. Pero no sólo es económica la refriega en que nos vamos a ver envueltos, ni mucho menos. Para aquellos que nos tomamos en serio los derechos y libertades constitucionales, la guerra va a tener muchos frentes.

 

El gobierno, incapaz de resolver o, al menos, paliar los problemas materiales, va a centrar toda su artillería en el avance laicista y totalitarista. La eutanasia, el aborto libre y la matanza embrionaria son los buques insignia de la nueva ofensiva, eso sí, con otros nombres que disimulen semejante trío de brutalidades. Son las últimas plazas por conquistar por la cultura de la muerte, a golpe de BOE y manipulación de la opinión pública. Detrás de todo, una nueva transición, un golpe de estado de guante blanco que va a anular en la práctica y por la puerta trasera nuestra querida Constitución.

 

A todos aquellos que nos hemos opuesto al adoctrinamiento moral de nuestros hijos por parte del gobierno de turno, objetando y/o luchando de diversas formas contra la inconstitucional EpC, nos ha llegado la hora de la verdad. El puñetero grupo de asignaturas va a impartirse en todo el territorio nacional. Ya no se escapa nadie en ninguna comunidad autónoma. Si no objetamos en conciencia y, sobre todo, nos mantenemos firmes en nuestra objeción, llevando su defensa hasta las últimas instancias jurídicas si fuese necesario, nuestros hijos cursarán la EpC, con o sin supuestas adaptaciones.

 

Hemos de mirar a nuestros hijos y a su educación por encima del hombro de las leyes, más allá de las promociones y titulaciones. Es nuestra obligación velar porque reciban una educación integral, de calidad y sin imposiciones ideológicas de ningún tipo. Al derecho natural y constitucional de decidir la línea educativa en que han de ser educados nuestros retoños, se asocia nuestra obligación de velar por ello, ya que el Gobierno, que es a quien corresponde garantizar los derechos fundamentales recogidos en nuestra Carta Magna, no lo hace. Entre unos y otros han abandonado la pelota en nuestras manos. Esto no lo podemos ignorar, ni por miedos, ni por dejadez.

 

Sigamos el ejemplo de nuestros compadres andaluces, riojanos, castellano-leoneses y de otras comunidades, que han sabido resistir, combatir judicialmente y arrancar de los altos tribunales todo un rosario de resoluciones favorables, cuyas argumentaciones están haciendo jurisprudencia y pesarán a nuestro favor en la comunidades que ahora comenzamos nuestras propias batallas. Que nadie dude de que, entrando en esta pelea por y con nuestros hijos, no estamos perjudicando su educación, sino proporcionándoles la más sólida y correcta base posible. Todo hijo admira a unos padres que luchan.

 

Hacía mucho tiempo que la libertad de una nación no pendía tanto de la capacidad de oposición, rebeldía y lucha del pueblo. Estamos en un momento histórico, como protagonistas con nombre y apellidos. De momento, sólo unas decenas de miles, a la cabeza de la defensa del  Estado de Derecho y de la Libertad, que poco a poco vamos despertando a esa mayoría silenciosa que, en el fondo de su corazón embotado y de su mente adormecida, sienten y piensan igual que nosotros. Los objetores de conciencia a la EpC, modestias estúpidas aparte, somos la avanzadilla de una reacción masiva contra la deriva totalitarista a la cual nos quiere llevar la izquierda radical del PSOE.

 

En nuestra Comunidad Valenciana, los enrevesados intentos del PP para paliar con una Orden el contenido doctrinario de la EpC, además de incompletos e insuficientes, están paralizados, impugnados por todas partes. Los objetores valencianos, a punto ya de comenzar el curso, no hemos recibido la prometida respuesta a nuestros escritos. Ni nos han reconocido la objeción, ni nos la han negado, de forma que no podemos mover ficha. Pero la moveremos, que no lo duden, porque el silencio administrativo habla en esta ocasión más que nunca. No vamos a esperar a que, mientras Font de Mora se empecina en defender sus inventos, loables o no, nuestros hijos se queden en un limbo legal y académico. ¡Ni un paso atrás!

 

José Rafael Sáez March

Licenciado en Pedagogía. Miembro de VAEL (Valencia Educa en Libertad). Colaborador de la Asociación Católica de Maestros.