El mundo se iluminó cuando nació el Niño Dios, el lugar escogido fue aquel humilde Pesebre en las afueras de Belén de Judá.
La estrella se posó sobre él, e indicó a quienes lo supieron reconocer y seguir su rastro, con su inmensa luz el más bello acontecimiento de amor que cambiaria para siempre la Historia. Convirtiendo aquel sencillo lugar en el que irradió mayor belleza y esplendor sobre el mundo, porque toda su hermosura provenia del inmenso amor del corazón de quienes lo habitaban hacia los demás, que siempre se reiteró y cumplió en todos los acontecimientos de sus vidas.
El arte, la música, la literatura y la pintura, y nuestra tradición popular así lo han reflejado y plasmado en millones de obras durante siglos, que pueblan toda la extensión de la tierra; y nos siguen deleitando, impresionando y recordando la feliz noticia.
Se nos envió un mensaje que traspasaria los siglos; El Hijo de Dios, nada más y nada menos, fue concebido en el vientre de La Virgen Maria su Madre, que Le dió a luz despues de su embarazo.
Se cumplieron Las Escrituras.
Aquel dulce Niño del que conocemos hasta el Anuncio de su Concepción por el Árcangel San Gabriel; es Jesucristo, nuestro Salvador, El Mesias.
Pero Él siempre nos deja a todos libres para que sea nuestra voluntad la que acepte sus designios. Maria dijo Fiat y José aceptó su participación en el Misterio de Redención de toda la humanidad.
Nosotros tenemos que pedir y orar para que se nos conceda la misma fortaleza y entendimiento que tuvo La Sagrada Familia; el mensaje que se nos envió no puede ser más claro y actual, la vida empieza desde el momento de la concepción.
Ahora según nos ha anunciado nuestro querido Papa Benedicto XVI, “Está en juego el futuro del mundo”; con ello sabemos que nos encontramos en el buen camino y que debemos de continuar trabajando y esforzándonos en defender los verdaderos valores morales que se encuentran tan atacados en nuestro planeta tierra donde ha reinado durante muchos años en lugar de la vida y el amor; la cultura despiada de la muerte, el hedonismo y el relativismo.
“Ver a Dios y al hombre, lo que es bueno y verdadero , es el propósito común que ha de unir a todos los hombres de buena voluntad”, nos ha dicho tambien El Santo Padre.
Todavia hay mucho camino por andar, todos unidos, para conseguir nuestra meta; porque ahora es cuando de nuevo está en juego el futuro del mundo, y somos nosotros los protagonistas y responsables del devenir de la Historia; conseguiremos que el bien vuelva a vencer sobre las potestades de las tinieblas y renazca la luz. Venceremos como hemos vencido siempre, eso tenerlo por seguro.
Muchas gracias a todos por defender el derecho a la vida, la familia, la educación de nuestros hijos conforme a nuestros principios morales, la libertad de culto y a la Iglesia católica. Sois hombres y mujeres excepcionales y de muy buena voluntad.
Desde DAV Segovia, esta es nuestra reflexión navideña, y os deseamos FELIZ NAVIDAD para todos, que El Corazón de Jesús y de Maria siempre reinen y renazca especialmente en estas fechas en vuestros corazones.





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