Recuerda también que “la existencia de leyes no es incompatible con las reflexiones éticas, morales y filosóficas que proponen pautas de conducta en beneficio del individuo y también de la sociedad” y afirma que “la norma ética perfecciona la norma legal”.
REDACCIÓN HO y AVAN.- En su carta “Constructores de la sociedad”, el cardenal arzobispo de Valencia, Agustín Gª Gasco, considera que “minusvalora la democracia quien pretende reducir la participación del individuo y de los agentes sociales al derecho a votar cada cuatro años, para cambiar a unos por los otros”.
El titular de la archidiócesis valenciana confiesa que le “resulta triste comprobar cómo algunos políticos pretenden tener una especie de monopolio u oligopolio de las ideas e intentan negar el derecho de los cristianos y de la Iglesia a expresar consideraciones éticas y morales para que sean libremente aceptadas por quien libremente desee hacerlo”.
Tras estas consideraciones a las que dedica los dos primeros párrafos de su escrito, pone de manifiesto que “los cristianos proclamamos la defensa eficaz de la dignidad de todos los seres humanos, sin marginaciones ni exclusiones, ni por otros individuos ni tampoco por el Estado”.
En consonancia con ello, proclama que reivindicar el derecho a la vida “en toda su amplitud se hace necesario cuando de nuevo se escuchan voces que presentan el aborto libre como un derecho social”. A continuación añade que quienes tal cosa pretenden, “no contentos con la dramática ineficacia y pasividad con la que se ha estado aplicando la legislación en España, quisieran dejar totalmente desprotegido al ser humano en su fase embrionaria, como si se tratase de una cosa”.
Gª Gasco, en su defensa del derecho a la vida humana, invita a “recordar con firmeza” que el no nacido “no es una cosa, sino un ser humano diferente, con un código genético propio de ser humano, único e irrepetible, que tiene derecho a no ser tratado como una cosa que puede tirarse a la basura, tal como han hecho las clínicas abortistas”.
Además, añade que “si se enmascara la realidad con expresiones falsas, como la de ‘pre-embrión’ , o manipuladoras, como la de ‘interrupción del embarazo’, se opta por violentar la verdad y por la mentira interesada”.
Así mismo, resalta que “los nuevos avances científicos”, como la constatación de que el feto posee desde su concepción “un código genético diferenciado de su madre y de su padre, que será el mismo tras su nacimiento y a lo largo de toda su existencia, son nuevos argumentos que ponen en evidencia las falacias abortistas”.
El cardenal también invita a defender los derechos de las mujeres embarazadas y considera que “la relevancia de la maternidad para el futuro de la sociedad no es de derechas ni de izquierdas, es una actitud de un orden moral superior”. Por ello, considera que “los propios partidos políticos deberían favorecer esas actitudes de conciencia, en lugar de instrumentalizarlas con fines electoralistas”, lo que constituiría un “signo inequívoco de madurez democrática”.
Por otra parte, Gª Gasco lamenta que “la sociedad actual española, con sus estructuras políticas, económicas y sociales, siga sin resultar eficaz en la defensa de los derechos de las mujeres embarazadas” y denuncia que “por encima de las leyes bonitas y poco eficaces, es una realidad que muchas mujeres se sienten presionadas y coaccionadas a retrasar o impedir su maternidad”.
En el párrafo final de su carta, el cardenal hace un llamamiento a los creyentes “para que ofrezcan testimonio de su defensa de la vida humana y de los derechos y dignidad de la maternidad con apoyo a todas las instituciones, entidades y asociaciones que fomentan la cultura de la vida”. Y apostilla que “frente a la pasividad de los poderosos en la defensa de la familia y la vida, los cristianos debemos de transformar la sociedad en los distintos ambientes y circunstancias en los que nos encontremos, antes y después de los periodos electorales”.
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